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8.18.2026

G-Shock y los relojes secretos de las unidades especiales

Casio cuenta una historia muy bonita de fiabilidad, militares, misiones, recuerdos y relojes que sobreviven a explosiones… pero hay cosas interesantes debajo de esa capa de marketing.

Casio tiene un departamento que hasta hace poco prácticamente no existía para el gran público: Special Projects. Su misión es fabricar G-Shock personalizados para unidades militares, policiales y otros organismos que necesitan algo más que un simple reloj con un escudo grabado en la trasera.

Hay un mundo de la relojería militar bastante peculiar que transcurre lejos de las grandes campañas publicitarias. Son los llamados unit watches, relojes encargados específicamente por determinadas unidades del ejército, fuerzas policiales o servicios de inteligencia.

Marcas como Omega, Tudor, Breitling o Bremont han participado en este mercado, fabricando versiones personalizadas de sus modelos para determinados cuerpos o unidades. Son piezas que normalmente no llegan a las tiendas y cuyo acceso puede estar restringido a los miembros de la organización correspondiente.

Pero hay una paradoja interesante: mientras algunos fabricantes de relojes de lujo compiten por vestir a militares con piezas de varios miles de euros, en la muñeca de muchos profesionales que realmente trabajan en situaciones operativas aparece algo bastante menos glamuroso.

Un G-Shock que no pretende ser un reloj militar al uso, y la razón no tiene demasiado misterio.

Un G-Shock convencional no necesita aparentar que es un instrumento militar. Precisamente su atractivo está en que es un reloj relativamente barato, resistente, sencillo y que no necesita estar conectado a nada.

En determinados entornos eso puede ser una ventaja enorme frente a un smartwatch.

Un reloj inteligente incorpora comunicaciones, sensores, GPS, aplicaciones y conexiones con servicios externos. Todo eso resulta fantástico para un usuario normal, pero puede convertirse en un problema cuando la localización del portador debe permanecer en secreto.

El caso de los relojes inteligentes vinculados a Strava se ha convertido precisamente en uno de los ejemplos que se utilizan para explicar este problema: determinadas actividades físicas pueden terminar revelando información de localización que el usuario ni siquiera era consciente de estar compartiendo.

Un G-Shock básico, en cambio, no tiene nada que comunicar. Y ahí aparece una de las expresiones utilizadas por Casio para definirlos: son un "reloj tonto".

Puede sonar poco sofisticado, pero en determinadas circunstancias es exactamente lo que se busca.

Según explica Warren Halliwell, directivo de Casio UK y responsable del programa, Special Projects nació en 2024 por una razón bastante sencilla: empezaron a llegar demasiadas peticiones de unidades militares y policiales, así que la respuesta fue crear un departamento específico.

La idea va bastante más allá de coger un G-Shock de catálogo y grabarle un escudo. Las unidades pueden solicitar modificaciones de materiales, acabados, funciones o elementos concretos que respondan a sus necesidades operativas.

Y ahí es donde la historia se vuelve bastante más interesante.

Uno de los primeros proyectos conocidos fue desarrollado para la Royalty Protection Unit, encargada de la protección de miembros de la familia real británica.

Sus integrantes ya utilizaban G-Shock durante entrenamientos y servicio, pese a disponer también de acceso a relojes suizos mucho más caros.

El problema es que esos relojes de lujo podían ser magníficos relojes, pero no necesariamente buenos instrumentos para determinadas tareas tácticas.

La solución fue un GM-B2100 especialmente modificado, con acabado negro tipo gunmetal, un reloj que tiene poco de "reloj de batalla", pues es elitista, muy pesado y enormemente incómodo. Pero lo que importaba ofrecer era la imagen y el aspecto, por eso cada unidad llevaba grabado del castillo de Windsor en la trasera y elementos de identificación personalizados.

La existencia del proyecto terminó haciéndose pública casi por accidente: un visitante vio varios de estos relojes durante una visita al castillo, hizo fotografías y las imágenes comenzaron a circular por internet.

Después de aquello, Casio decidió aumentar considerablemente la discreción alrededor de este tipo de encargos. Y probablemente tenga sentido, aunque la personalización de relojes de Casio no es algo nuevo: Casio lleva ofreciendo este servicio a empresas w instituciones desde hace más de veinte años. Lo que es nuevo es la creación de un departamento especial pensado solamente para uniformados.

Aquí está la diferencia entre Special Projects y una simple personalización. Una cosa es comprar un G-Shock y grabarle tu nombre, o el logo de tu compañía, y otra muy distinta es que una unidad militar se siente con el fabricante y le diga qué necesita exactamente.

Casio asegura haber trabajado, entre otros, con personal de protección, unidades de desactivación de explosivos, pilotos y miembros del Servicio de Submarinos de la Royal Navy.

En este último caso nació el denominado G-Shock Trident, desarrollado para el Servicio de Submarinos británico.

El proyecto tiene además una vertiente benéfica: la Royal Navy & Royal Marines Charity anunció que la edición limitada había conseguido recaudar más de 5.500 libras, aproximadamente 6.434 euros, para fines benéficos.

Y aquí conviene separar dos cosas, que a veces por ciertos intereses que poco tienen que ver con lo táctico nos vienen mezclados. Una es el indiscutible interés relojero del proyecto. La otra es el evidente valor simbólico que tiene para las personas que pertenecen a esas unidades.

Porque un reloj que llevas durante años de servicio puede terminar convirtiéndose en una especie de objeto de memoria personal. No es exactamente lo mismo que comprar una edición limitada porque aparezca en Instagram.

El rojo que empezó en los submarinos; uno de los ejemplos más curiosos de cómo estos proyectos pueden terminar afectando a los G-Shock normales es la iluminación roja.

Casio explica que determinadas unidades necesitaban evitar la iluminación blanca intensa de algunos relojes porque puede resultar demasiado visible en determinadas circunstancias. La solución fue utilizar iluminación roja.

En el caso del proyecto Trident, esta característica tenía especial sentido dentro del entorno submarino y militar.

Pero lo interesante viene después: Casio reconoce que algunas de estas soluciones desarrolladas para unidades específicas pueden terminar llegando a modelos destinados al público general. Es decir, el laboratorio de pruebas no está únicamente en los departamentos convencionales de desarrollo.

También está en una jungla, en un avión, en un submarino o en las condiciones reales en las que trabaja el usuario para el que se ha creado el reloj. Y eso sí puede resultar interesante desde el punto de vista relojero.

Halliwell pone como ejemplo otro proyecto destinado a pilotos y habla de relojes capaces de detectar determinadas condiciones relacionadas con campos magnéticos y pulsos electromagnéticos.

Aquí conviene coger las afirmaciones con cierta cautela, porque estamos hablando de información procedente del propio responsable del programa y, además, de proyectos de los que Casio reconoce que no puede revelar todos los detalles. Pero hay una idea de fondo que sí resulta perfectamente comprensible: en determinados trabajos, cuanto menos dependa un reloj de sistemas externos, mejor.

Y ahí un digital convencional tiene una ventaja que durante años parecía un inconveniente: es extraordinariamente aburrido: no tiene Wi-Fi, no tiene apps, no necesita un teléfono, no publica tu recorrido, no recibe notificaciones, no intenta convertirse en tu centro de comunicaciones... Y, dependiendo del modelo, puede funcionar durante años con una pila o con energía solar.

Uno de los relojes mencionados por Halliwell cuesta alrededor de 99 libras, que al cambio actual son unos 115,81 euros. No hace falta decir mucho más para entender el atractivo de la propuesta. Por eso hay que distinguir muy bien estos relojes tácticos y asequibles, para unidades militares, con también los modelos elitistas y exclusivos de Windsor mencionados líneas arriba, también para cuerpos de seguridad.

Hay algo casi paradójico en todo esto. Durante años, buena parte de la industria relojera ha intentado convertir el reloj en un objeto de lujo, de diseño, de exclusividad o de tecnología conectada.

Y ahora, en determinados ámbitos profesionales, algunas de las características más valoradas son exactamente las contrarias: que sea sencillo, resistente e independiente. Que no llame la atención ni se diferencie de un G-Shock "del montón" normal y corriente, que puedas leerlo rápidamente -y no los invertidos que a veces nos venden "para militares"- y, sobre todo, que funcione con fiabilidad.

Es precisamente la filosofía que convirtió a los G-Shock en herramientas populares mucho antes de que Casio comenzase a convertir algunos de ellos en auténticos objetos de lujo. 

Y aquí aparece quizá la parte más interesante para los aficionados a Casio. La compañía ha pasado de fabricar relojes digitales extremadamente baratos y destinados al gran público a construir piezas de varios miles de euros, como los MR-G, mientras mantiene al mismo tiempo una relación muy estrecha con el segmento profesional y militar.

Special Projects demuestra que ambas realidades pueden convivir.

Un mismo fabricante puede vender un G-Shock relativamente sencillo que no llega a los cien euros y, al mismo tiempo, desarrollar piezas especiales para unidades que trabajan en situaciones donde un reloj convencional puede formar parte del equipamiento operativo.

La diferencia es que el primero se vende en una tienda. El segundo puede que ni siquiera sepamos que existe.

Y eso explica también por qué estos proyectos tienen algo que los habituales “limited edition” de G-Shock han ido perdiendo: no nacen para crear una edición limitada que alguien quiera coleccionar, sino porque alguien necesita realmente ese reloj. Ese es el verdadero valor de un reloj de unidad

Quizá esa sea la parte que más merece la pena rescatar de toda esta historia. Un reloj de unidad no es necesariamente especial porque sea técnicamente mejor que el que puedes comprar tú, sino que normalmente lo es porque estuvo en esa misión, porque acompañó a su propietario durante años, porque pertenece a una etapa concreta de su vida, porque lleva el emblema de la unidad a la que perteneció. O simplemente porque sobrevivió a las mismas circunstancias que su dueño.

Eso explica que un G-Shock aparentemente vulgar pueda terminar teniendo para su propietario un valor sentimental muy superior al de un reloj suizo mucho más caro.

Y también explica por qué Casio ha encontrado en Special Projects un terreno bastante más interesante que otra colección de colores, colaboraciones comerciales y ediciones limitadas.

Porque, al menos en este caso, el reloj no se fabrica para parecer una herramienta. Se fabrica porque alguien necesita una herramienta.

Y esa diferencia, en relojería, todavía importa.


8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



10.21.2023

Artículo de autoayuda vol. 2: Coleccionando relojes

ZonaCasio


Analizando un poco la mini colección que tengo, es algo que me gusta hacer para saber dónde estoy y a donde voy, llegué a nuevas conclusiones sobre mi percepción de la relojería.

¿Qué es lo que busco? y ¿qué es lo que quiero?

Cuando comenzamos a coleccionar solemos comprar el reloj que nos gusta, pero sobre todo el que necesitamos. Cuando hemos cubierto la colección con nuestros relojes queridos, mantenemos el ansia de búsqueda y compra en relojes complemento, los que sirven como entretenimiento, los que luego catalogamos como relojes para verano, para cuando me pongo zapatillas rojas, para cuando voy al gimnasio, etc. Esta situación es el momento más peligroso de una colección pues pierdes el foco de lo que realmente querías, por el de la adrenalina de seguir comprando.

9.20.2023

Nueva edición especial G-Shock x The Packer (te gustará, ya verás)

ZonaCasio


A G-Shock le sobraban unas cuantas piezas de relojes sueltos, y ha decidido mezclarlas poniendo elementos aquí y allá y ale... Ha salido esta versión. Obviamente esto es broma, se trata de una edición limitada con el especialista en accesorios y zapatillas Packer Shoes, quienes han diseñado un reloj como si fuera unas zapatillas usadas, en una caja usada y vieja como packaging, e incluso con un display LCD (¡en positivo!) que parece estar gastado, viejo "y pocho", quemado por el sol, derretido por la lluvia y pasado por tres generaciones de manos. ¿El resultado? Pues no les ha quedado nada mal, la verdad, encima con ese azul también gastado y ese gris descolorido es un modelo muy chulo.

La denominación completa es Casio DW-5600PCK23-2B, se trata de una edición especial para "felicitar" a G-Shock por este 40 aniversario (así que podríamos considerar un producto también del 40 Aniversario), que no sólo se podrá adquirir en la tienda oficial de Packer, sino en distribuidores oficiales de Casio, y también en las tiendas europeas, lo cual es una gran ventaja si te quieres hacer con él.

7.27.2023

Casio patrocina el podcast "Watch Me"

ZonaCasio


Casio en Dinamarca ha decidido patrocinar el podcast de relojería "Watch Me", para que lleven a su espacio un programa en donde hablan de los 40 años de la marca G-Shock, su importancia y su historia. Además, ha patrocinado también en el mismo país reportajes como los publicados en el magazine y blog online Euroman, para hacerse eco precisamente de ese mismo podcast.

Empiezan contando la historia de Kikuo Ibe cuando se le cayó el reloj que le había regalado su padre (otros dicen que se lo regaló su abuelo...). Esto es algo muy curioso, porque ellos comentan que eso ocurrió mientras Ibe cruzaba un paso de peatones..., otros contaban hace años que en realidad el reloj se le cayó en su casa estando sentado tranquilamente. Quizá al principio la historia fuera esta segunda, pero no impacta tanto el que se te caiga un reloj cuando estás en una silla sentado, a que se te caiga al asfalto en plena calle, así que con el tiempo tal vez haya ido variando. Claro que "para aclarar más las cosas" la propia Casio menciona en su página que a Ibe el reloj se le cayó mientras trabajaba. Como suele pasar muchas veces en este tipo de cosas, que de tanto mencionarlas se mezcla la ficción y la realidad, la leyenda y la fantasía, que cada uno elija la versión que más le agrade.

9.11.2022

Prueba del G-Shock GM-5600, en las Street Spirit Series



Primero G-Shock ofrecía una caja de metal muy robusta, con un bisel de resina muy dúctil: eran los DW-5000 y sus derivados "C" (Core). Una década después decidió introducir una resina reforzada en lugar de la caja de metal (DW-5600E y sus derivados) y, ahora, o al menos desde hace unos pocos años, ha recorrido el camino inverso al original: por fuera el duro acero, y por dentro la caja de resina.

Claro que, entre medias, todo eso ha tenido su evolución. Porque así dicho en un párrafo de un par de frases suena más fácil, pero ni las cajas son lo mismo que las de resina, ni el bisel, ni todo lo que hay alrededor, incluyendo pulsadores (más robustos en los GM) y la tornillería (más firmemente anclada y sólida, porque tiene que resistir un bisel muchísimo más pesado). Pero no nos detendremos en el bisel, al que le dedicamos un post para él solo, sino en lo que representa el modelo en sí. Se trata de una de las realizaciones de edición especial perteneciente a las Street Spirit, en concreto el GM-5600SS-1ER.

9.03.2022

Probamos el G-Shock GX-56, un reloj para el que no existen medias tintas



El GX-56 crea controversia, polémica y desde luego es uno de esos relojes que o bien eres fan de él, o no lo eres en absoluto. Lo hemos comprobado tras haber tenido la oportunidad de contrastar opiniones y enseñarlo, un modelo que desde su aparición se ha ganado un ejército de incondicionales y de fieles seguidores.

Lo primero que he visto que llamaba la atención es algo que muchos se quejan también en este modelo: que no se ve un carajo en él. Menos aún en la variante invertida que hemos probado, y a pesar de lo enorme de su tamaño, el display es minúsculo. Obviamente en el GX-56 no se persigue que tenga un display enorme tipo AE-1500 para que se vea fantásticamente bien. Sus virtudes son más bien otras, y lo que ha perseguido G-Shock en este modelo es, sobre todo, ofrecer un reloj mega-resistente, llevando a G-Shock al límite de lo que la protección de la resina puede ofrecer, y la robustez de una caja -también de resina- permite.

4.14.2022

Prueba de uno de los grandes lanzamientos del año: G-Shock GA-2100 edición especial Delaossa



Así es. Físicamente tenemos con nosotros, y para mostrarte, el que está llamado a ser una de las grandes colaboraciones este año en G-Shock, y para España. Pero antes de analizarla para ti con pelos y señales, vayamos con el reloj que le sirve, digamos, de soporte: el GA-2100.

Del GA-2100 se ha hablado largo y tendido, porque es tal su éxito que está por todas partes. Además, Casio ha lanzado variaciones con su diseño en las S Series, en Edifice, e incluso en Sheen. Eso sin olvidar sus variantes con bisel metálico en los GM-2100, o con bisel de cambio rápido en los GAE-2100. Un reloj que muchos no entendemos a qué es debido que despierte tantas pasiones, pero que, sea como fuere, así es: las despierta. Y muchas.

Sin embargo en Zona Casio no le habíamos dedicado demasiado espacio, ni una prueba en profundidad ni un análisis sosegado y completo, a pesar de ser eso, un modelo tan demandado por el público. Pero esto ahora lo vamos a remediar, porque aunque bien es cierto que ya ha pasado bastante tiempo desde la aparición del modelo base (el GA-2100), vamos a dedicarle una completa reseña y lo vamos a hacer por la puerta grande: ni más ni menos que con una edición limitadísima y muy, muy especial. Esta edición es, ahí es nada, una colaboración con uno de los cantantes más punteros de la actualidad rap del momento. Así que, con toda nuestra ilusión y entusiasmo, os presentamos el último gran y colosal lanzamiento de G-Shock: el GA-2100DELA-1A1ER x Delaossa.

12.30.2021

"El mejor Casio digital de la historia"... ¡ya tiene ganador!



Después de 1432 votos entre las encuestas de Facebook, Instagram (https://www.instagram.com/casio_marlin/) y Google, tenemos el reloj ganador y todos los resultados completos. ¡Vamos allá!

Y el ganador, el reloj digital al que mayoritariamente habéis dado vuestros votos (409) y con un 28,6% de los mismos, no es otro que el mítico F-91W:



6.17.2021

Elección del mejor Casio digital de la historia



Hace años me propuse coleccionar los Casio más significantes para mí de todos los tiempos. Aún no he conseguido todos los que me propuse pero sí "casi" todos los imprescindibles. En la página web de la colección hice una sección con mi listado TOP, pero es una lista subjetiva, que puede que coincida con muchos pero que es posible que difiera con otros. Por eso se me ha ocurrido lanzar esta encuesta para testear cual considera la comunidad que es la lista TOP de Casio digital de todos los tiempos.

Evidentemente, no es sólo cuestión de tecnología, ya que hoy en los años veinte del siglo XXI, los modelos digitales tienen prestaciones muy superiores (aunque no todos) a los de los años 80 del pasado siglo. Está más centrada en modelos vintage y es sobre todo una elección personal de cada uno de vosotros, basada en lo emocional, en lo material y también en lo inmaterial de cada modelo pero al fin y al cabo se trata de que elijáis el Casio digital más prestigioso y más especial para cada uno de vosotros. De aquí saldrá un listado que espero y confío que Casio tenga a bien considerar en futuras re-ediciones.

4.18.2021

¿Cuándo es un capricho comprar relojes, y cuándo una necesidad?



A partir de ahora Susana se incorporará a nuestra "plantilla" de locutores de podcasts en Radio Ibérica, allí podréis escuchar sus amenos, entretenidos e interesantes programas semanales que, bajo el título tan "relojero" como "A Deshoras", esta simpatiquísima mexicana nos hará pasar un agradable rato. La traigo aquí a Zona Casio porque uno de sus programas me ha llamado la atención, lleva por título un planteamiento tan atrevido como éste: "¿Cómo ahorrar sin dejar de consumir?". Digo "atrevido" porque ahí es nada: gastar, y ahorrando a la vez. Supongo que eso es difícil de hacer, y más si uno tiene aficiones digamos medianamente caras.

Esto viene un poco al hilo del tema que tocábamos el otro día sobre el coleccionismo, y que tanta controversia (e interesante debate, con nada menos que treinta comentarios) generó entre los que nos leéis. No sé si Susana nos dará la fórmula secreta para poder coleccionar sin arruinarnos, pero en estos tiempos en donde muchos las están pasando realmente duras, puede que sus consejos, reflexiones o "tips" os resulten útiles. Os dejamos con su maravillosa voz tras el salto.

4.02.2021

Cuando tu colección de relojes se sale de control



Las imágenes hablan por sí solas y ante eso las palabras sobran. Ya lo podéis ver por vosotros mismos. Espero que no haya mucha gente que llegue a esos extremos, porque algunos relojes envejecen bastante mal, y no solo es que pierdan valor - que también -, sino que pierden mucho de su atractivo.

Cuando nos gustan tanto los relojes es mejor ceñirse a un plan y no salirse de él: elegir una serie determinada, una variante determinada de modelo, o centrarnos en un tipo de reloj que nos convenza por ciertos aspectos (pila de larga duración, armis, solo HD, solo Mudmaster..., cualquiera de esas opciones nos sirve perfectamente para no salirnos de ciertos límites). Porque sino llega un momento en que ya no coleccionas relojes, sino que acumulas, y en lugar de alegrarte el día se convierten en trastos que ocupan espacio y que solo te dan quebraderos de cabeza. Sé inteligente y colecciona (relojes o lo que sea) con cabeza, antes de perder el control. Disfrutarás más de ellos.

Y para ver el resto de modelos, ya cuentas con publicaciones como esta. No hacer falta tener de todo si no te aporta nada.

2.01.2021

Sólo si eres un enamorado de G-Shock podrás tener este regalo



G-Shock España ha hecho un gran esfuerzo para todos los aficionados y coleccionistas de estos relojes, y por eso y pensando en ellos ha lanzado esta interesante promo, solo para los auténticos #enamoradosDeGshock. La promoción es simple y sencilla: cualquier compra que hagamos por un G-Shock cuyo valor sea igual o superior a 149 €, nos llevaremos una exclusiva bandeja-expositor de regalo. Así, sin más. Esta bandeja es ideal para tener bien guardados y ordenados nuestros relojes preferidos, puesto que permite distribuirlos y colocarlos de forma fija y estable, aun aquellos con armis que esté recortado, independientemente del tamaño de nuestras muñecas.

La oferta, precisamente por ser esta gran oportunidad, es limitada. G-Shock ofrece 45 unidades de estos exclusivos expositores pensando, precisamente, en los coleccionistas y en sus aficionados más incondicionales. Esta promo estará abierta desde el 1 al 14 de febrero, una quincena aproximadamente en la que, además, incluso podemos aprovechar para auto-regalárnosla (por aquello de San Valentín, ya sabéis).

12.29.2020

Despedida "Museo Flash" de la Colección Casio Vintage de Jokerblue



Llegan los últimos días del año, y como cada fin de año todo llega a su fin, pero este año además debo anunciar, muy a mi pesar, el final de una herramienta que seguro alguno de vosotros habréis utilizado alguna vez en la página web de la colección (http://casiomarlin.dx.am): la sección "museo". Ese link que se encontraba arriba a la derecha.

Y es que como muchos de vosotros sabréis, los distintos navegadores web, hace tiempo pusieron un contador a las aplicaciones "Flash" poniéndoles una fecha "fin" en las que iban a desaparecer. El último de ellos ha sido "Chrome" que este fin de año dice adiós para siempre a las páginas flash y no va a permitir que sigan reproduciéndose contenidos con esta herramienta.

11.22.2020

Mi opinión sobre los relojes chinos



Antes de nada quiero dejar claro que en este post cuento mi opinión personal, que no tiene por qué ser la tuya, ni la de todos, ni siquiera la de unos pocos. Es simplemente lo que yo opino sin más. Y es que, desde hace un tiempo a esta parte, tengo una cierta controversia con Guti y sus "relojes chinos", frente a los cuales tenemos puntos de vista muy, muy diferentes. Y es que no concibo que un aficionado a la relojería "de verdad" pueda comprar un reloj de ese tipo y quedarse tan pancho. Que pueda ir a un mercadillo de esos como AliExpress o AliBaba (donde hay cosas más falsas que Judas) y traerse sin ningún reparo ni regusto amargo un reloj fabricado por esclavos chinos en un cuchitril sin agua corriente y apilados en un almacén como si fuera un vertedero, solo por decir que tiene tal material de titanio (que a saber qué titanio será) o cristal de zafiro (que a saber también qué tipo de zafiro será). Y que son unos listos por habérselo comprado a 50, 100 €, cuando en el mercado - argumentan ellos con el pecho todo henchido de orgullo - no encuentras algo así "por menos de 200". Vamos, que han comprado duros a pesetas, para que se entienda por los que ya tenemos una edad.

Y precisamente nosotros, los que tenemos ya cierta edad, no nos creemos ese cuento de que te vendan un euro por un céntimo. Ni mucho menos.

7.02.2020

¿Por qué al G-Shock GA-2100 se le llama "Casio Oak"?


Creo que teníamos una deuda pendiente con el GA-2100, después de todo fue un modelo que criticamos abiertamente cuando apareció y que, sin embargo, está demostrando que ni mucho menos: fue todo un acierto de G-Shock. Antes de esta pandemia que nos asola a todos, era un líder de ventas, y Casio no daba a basto en fabricarlos porque se los quitaban de las manos, tanto es así que las tiendas no paraban de hacer pedidos. Ya desde su lanzamiento fue uno de los superventas de la marca nipona, lidera sus listas "de grandes éxitos" y ha cautivado a miles de corazones de aficionados, los cuales le han puesto el apodo de "Casio Oak". ¿A qué se debe?

Bueno, de su éxito puede tener mucho que ver cosas de lo más variopintas, desde que ha sido el momento justo para su aparición, hasta que simplemente haya caído en gracia. Sus especificaciones, bien es cierto, no son nada que no hayamos visto antes, es a grosso modo un GA "convencional", como un GA-2000 o un GA-140, de los cuales hereda - internamente hablando - casi todo.

3.15.2020

Coches y relojes


"Le voiture" se dice en francés "coche". Y de coches precisamente vamos a hablar. Coches y relojes, como indica el título. El Casio F-91 podría ser perfectamente el Renault 5, que fue uno de los utilitarios más famosos y comunes en Francia, y en realidad en toda Europa. Aunque los franceses, curiosamente, lo llamaban "le car".

No obstante si miramos hacia la paupérrima España, aquí el F-91 de los coches debería ser el Seat 600, clónico de los Fiat 500 que, dicen algunos -y aseguran los de Seat, claro-, democratizaron las carreteras y permitió a los españoles de entonces viajar en algo que tuviese motor y cuatro ruedas.

2.12.2020

El coleccionismo del hombre pobre


Creo que a todos de nosotros, en mayor o menor grado, nos agrada coleccionar relojes. O, al menos, tener el mayor número posible de variantes de nuestro modelo favorito. El problema es que eso suele requerir de un notable autocontrol que, en momentos, debe ser muy estricto para impedir que se nos vaya de las manos. Empieza por el deseo de tener ese reloj, luego por la emoción de verlo con detalles diferentes..., a continuación, por la excitante espera de que llegue a tus manos, y acaba por la emoción de abrir un paquete por el simple hecho de abrir y ver algo nuevo sin más. Ya lo hemos dicho muchas veces: el coleccionismo es un arma de doble filo, y cuando menos te das cuenta estás bailando al borde del abismo sin querer y sin saber cómo narices has llegado hasta allí. Yo, que lo sufrí en su día, os aconsejo que mucho cuidadito con eso.

Una forma de ponernos barreras "naturales" que permitan disfrutar sanamente del coleccionismo, admirar las piezas que nos gustan y a la par disfrutar con unos límites que nos den una cierta "cordura", es ceñirnos a un modelo en concreto. Claro que en esto no todos los modelos son iguales. Por ejemplo, quien decida coleccionar DW-5600 ya puede irse preparando, no solo porque hay infinidad de ellos, o porque se lancen ediciones especiales muy difíciles de encontrar, sino porque, ya empezando con su primer modelo (el DW-5600C), para dar con él hay que moverse por muchos lados y estar dispuesto a pagar el infladísimo precio que por uno en un estado medianamente decente, se pide hoy por él.

3.07.2019

El adorno más bonito que podrías poner en una estantería


Probablemente G-Shock sea una de esas marcas de extremos, en donde pueden ser capaces de ofrecernos lo mejor, o lo peor. Podemos encontrar modelos buenísimos y duraderos, y un poco "caricaturas" de reloj. Modelos tan sublimes como los GWF-D1000 Frogman, los GPR-B1000 Rangeman (por supuesto también los MR-G), o los mismos GMW-B5000.

Y luego, están los modelos casi "de usar y tirar", lo DW-5600, DW-5700, DW-6900..., que son un poco "la caricatura" de lo que en realidad fueron esos relojes, y que G-Shock los lanza cada temporada, ediciones especiales y colaboraciones de todo tipo, sabores y colores, para lucir sin más pretensiones que llevar un bonito reloj.

2.18.2019

Cuando regalaban un Casio "con las magdalenas"


Hace bastantes años, los relojes y calculadoras eran un atractivo reclamo para los niños -y no tan niños también- que les incentivaban a comprar todo tipo de productos. No hace mucho había un debate en Bitácora Guti sobre los artículos que regalaban antiguamente adquiriendo determinados productos -o bien mediante sorteo-, y en concreto algunos de ellos eran artículos de Casio.

He estado buscando algunas imágenes sobre ese tipo de promociones antiguas que fui almacenando, pero no las he encontrado -seguramente aparecerán en el momento en que menos las necesite, claro-, pero para el caso también nos sirven estos ejemplos que os mostramos aquí.

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