Mostrando entradas con la etiqueta gshock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gshock. Mostrar todas las entradas

9.07.2026

¿Desinterés o estrategia fallida?


Una cena privada con Kikuo Ibe en Madrid no es precisamente el tipo de convocatoria que debería necesitar que vayan detrás de la gente con una escoba. Y encima con sorteo de cuatro entradas dobles... Pero la respuesta del público lo dice todo: 22 comentarios y 11 envíos, y eso contando cualquier comentario, no necesariamente participantes.

Y aquí está lo interesante: no significa necesariamente que "nadie quiera ir", porque Instagram no nos enseña cuántas personas se han inscrito mediante el mecanismo del sorteo. Pero como termómetro de engagement, esas cifras son bastante pobres para una marca del tamaño de G-Shock.

Y yo creo que hay una lectura bastante más divertida detrás: G-Shock quizá está descubriendo que la celebridad relojera que funciona dentro de la propia industria no necesariamente funciona fuera de ella.

Para un friki de los G-Shock como nosotros, que aparezca Kikuo Ibe es como que venga Enzo Ferrari a cenar contigo. Pero para buena parte del público que lleva un G-Shock porque mola, porque lo lleva un rapero, porque es resistente o porque lo vio en Instagram… ¿quién narices es Kikuo Ibe? 

Y además hay otra paradoja: G-Shock lleva años construyendo una imagen basada en música, moda, cultura urbana, artistas, colaboraciones y espectáculo. Cuando de repente ofrece al público una experiencia profundamente relojera —"ven a cenar con el ingeniero que creó el G-Shock"— puede que haya una desconexión entre lo que la marca considera importante y lo que su audiencia considera interesante.

Es casi como si Casio dijera: "¡Tenemos una leyenda viva de la relojería!".

Y el público: "¿Tiene descuentos?".

Porque si realmente una cena exclusiva con Ibe tiene dificultades para generar participación, el problema no sería Kikuo Ibe. Sería bastante más profundo: quizá G-Shock ha construido una comunidad que conoce perfectamente el logo, pero cada vez conoce menos la historia que hay detrás del logo.

Y eso, para una marca que presume constantemente de su legado desde 1983, sería una ironía monumental. 

Creo que hay que ir más allá del análisis simplista "la publicación tiene pocos comentarios". Yo lo formularía así: no estamos viendo necesariamente el final de G-Shock, pero sí podríamos estar viendo los primeros síntomas de agotamiento de un modelo de negocio que durante décadas funcionó extraordinariamente bien.

G-Shock consiguió algo dificilísimo: convertir un reloj barato en un objeto cultural. El reloj podía costar relativamente poco, pero la marca consiguió asociarlo con músicos, deportistas, militares, diseñadores, artistas, cultura urbana… Y eso permitió que el consumidor aceptara pagar cada vez más.

El problema aparece cuando la marca empieza a cobrar como marca de lujo sin tener necesariamente una percepción de lujo equivalente. Y ahí entra el Skmei de turno. 

El consumidor mira un G-Shock de, pongamos, 120 € y al lado encuentra un digital chino de 15-25 € que da la hora, tiene cronógrafo, alarma, luz, resistencia al agua, estética parecida, y probablemente le dure varios años. Entonces aparece una pregunta demoledora: "¿Qué estoy pagando realmente?". Antes la respuesta podía ser: "Estoy pagando la ingeniería, la historia, la exclusividad y la cultura G-Shock".

Pero si la diferencia de precio se hace demasiado grande, la respuesta empieza a ser: "Estoy pagando el logo".

Y eso es peligrosísimo.

Y aquí viene la parte más interesante: Casio está atrapada por su propia estrategia.

Porque si mañana dijera: "Se acabó el postureo. Volvemos a hacer digitales sencillos de 20 euros, como antes", ¿qué ocurriría con toda la estructura de posicionamiento que ha construido? Tendría que admitir implícitamente que durante años ha estado alejándose precisamente de aquello que hizo grande a la marca.

Pero tampoco puede seguir indefinidamente subiendo precios mientras los chinos mejoran sus productos a una velocidad brutal. Y tampoco puede competir con ellos únicamente mediante prestaciones, porque un Skmei no necesita ganar, sólo necesita ser suficientemente bueno.

Ese es el auténtico problema.

Y hay otra cosa que me parece incluso más preocupante: la pérdida del vínculo emocional.

Cuando alguien dice: "Me compro un Skmei, me da lo mismo".

Eso es muchísimo más grave que perder una venta, porque significa que G-Shock ha dejado de ser imprescindible para esa persona.

Antes podía existir el pensamiento: "Quiero un digital. Tiene que ser un Casio".

Ahora suele aparecer: "Quiero un digital. Voy a mirar Casio, Skmei, Sanda, NaviForce...".

Y cuando una marca pasa de ser la categoría a ser simplemente una opción dentro de la categoría, empieza a perder poder. Eso es exactamente lo que ocurrió con muchas marcas en otros sectores.

Y lo de Kikuo Ibe tiene una ironía tremenda, porque fijaros en el círculo:

Casio creó una historia extraordinaria → convirtió esa historia en marketing → convirtió el marketing en prestigio → convirtió el prestigio en precio → y ahora necesita seguir contando la historia para justificar el precio. Todo gira alrededor de mantener vivo el mito.

Pero si el público empieza a desconectarse del mito, la maquinaria empieza a girar en vacío.

No es que cuatro comentarios vayan a hundir G-Shock. Ni muchísimo menos. Pero sí puede ser un pequeño indicador de algo más grande: la capacidad de la marca para generar entusiasmo espontáneo.

Y eso no se compra fácilmente con publicidad.

Lo paradójico es que Casio todavía tiene una salida, que es precisamente volver a aquello que sabe hacer mejor: relojes digitales sencillos, buenos, asequibles, reconocibles y honestos.

No abandonar G-Shock ni la gama premium, sino volver a tener abajo una auténtica propuesta de valor, un Casio de 20-30 € que haga pensar: "Por este dinero, ¿para qué carajos voy a comprar otra cosa?".

Eso sería devastador para los chinos, porque competirían con ellos en su propio terreno, pero con la historia, distribución, fiabilidad percibida y reconocimiento de Casio.

El problema es que no sé si Casio quiere volver allí.

Porque una marca puede sobrevivir muchos años después de perder su alma. Puede incluso vender productos muchísimo más caros. Lo difícil es recuperar el cariño que hizo que alguien quisiera llevarla cuando no necesitaba llevarla.

Y me temo que ese cariño no se recupera organizando otra cena privada. Kikuo Ibe puede explicar por qué nació G-Shock, pero no puede explicar por qué un chaval debería pagar hoy cinco veces más por un reloj chino que hace prácticamente lo mismo.

Ahí está el verdadero problema.

Bajo mi punto de vista, Casio y G-Shock están pagando su desprecio por la gente que los defendía. No es normal que un blog como ZonaCasio tenga que hablar a los fans de Skmei o Nixon, porque la marca ha decidido llevar ella su propia divulgación... ¿En qué cabeza entra eso? Imaginaros que Yamaha o cualquier otro le diga mañana al foro más importante a nivel mundial en español: "no habléis de nuestras motos, eh? Ya hablamos nosotros. Vosotros hablad de Honda o Suzuki", 🤯 Pero si debería ser al revés! debería ser: "gracias por seguir difundiendonos, aquí tenéis una alfombra roja para vosotros solos"

¡¡¡Ahí está el meollo!!! 

Porque una cosa es controlar la comunicación corporativa, y otra muy distinta es decirle a la comunidad que durante años te ha mantenido viva:

"Aparta, que ahora hablamos nosotros".

Eso es un error estratégico de libro.

Los Shock the World eran justamente lo contrario. G-Shock entendía algo fundamental: la marca no era solamente Casio; era también la gente que hablaba de G-Shock. Aquello tenía una cosa que hoy parece haberse perdido: comunidad. No era únicamente "presentamos el modelo X". Era: G-Shock llega a tu ciudad, reúne a tu gente, músicos, artistas, coleccionistas,  medios,  aficionados, fiesta, relojes, fotografías, blogs hablando de ello durante semanas.

Y la marca salía de allí con una barbaridad de publicidad que no tenía que pagar directamente.

Eso es lo que algunas estrategias modernas de comunicación parecen haber olvidado: la divulgación independiente es un multiplicador de la marca, no un enemigo de la marca.

Y lo que ocurre con ZonaCasio es todavía más absurdo. Porque este no es un medio generalista que Casio tenga que controlar. Es un medio especializado que ha dedicado años a documentar, explicar, fotografiar, analizar y mantener viva la conversación alrededor de Casio.

Si mañana Yamaha le dijera al mayor foro especializado de motos:

"A partir de ahora no habléis de Yamaha. La comunicación la hacemos nosotros. Si queréis hablar de algo, hablad de Honda".

Sería una locura.

¡Yamaha tendría que apoyar al foro para que hablara de Yamaha, no pedirle que dejara de hacerlo!

Porque cada artículo, cada análisis, cada fotografía, cada discusión y cada consulta de un usuario es una pequeña pieza de ecosistema de marca. Y hay algo que una cuenta corporativa jamás puede fabricar: credibilidad comunitaria.

Una marca puede decir: "Nuestro nuevo reloj es fantástico".

Un blog independiente puede decir: "Este reloj es fantástico... pero mira este defecto que hemos encontrado".

Y precisamente por eso, cuando ese blog dice después: "Pues este Casio es una maravilla", esa recomendación tiene muchísimo más valor.

Y aquí creo que está la verdadera tragedia de Casio: han confundido controlar la comunicación con controlar la conversación.

Son cosas completamente diferentes.

Puedes controlar tu Instagram, puedes controlar tus notas de prensa, puedes controlar tus campañas, puedes contratar influencers... Pero no puedes controlar lo que piensa tu comunidad.

Y si intentas hacerlo, corres el riesgo de destruir precisamente aquello que no puedes comprar: la conversación orgánica.

Y eso conecta perfectamente con lo que comentábamos de Ibe. 

Antes:

G-Shock → comunidad → eventos → blogs → foros → coleccionistas → conversación → nuevos compradores.

Ahora:

G-Shock → Instagram → campaña → influencer → Instagram → campaña → Instagram...

Y luego llega una publicación: "cena privada con Kikuo Ibe"

y...

22 comentarios.

Silencio administrativo. 🦗🦗🦗

Mientras en Japón parece existir todavía una comunidad mucho más conectada con el relato histórico de la marca.

Eso debería hacer sonar unas cuantas alarmas en la sede de Casio, porque si has sustituido una comunidad que hablaba espontáneamente de ti por una maquinaria corporativa que habla constantemente sobre ti misma, llega un momento en que la marca se convierte en su propio público.

Y eso es peligrosísimo.

Y diría algo más fuerte todavía: los fans NO eran un coste de marketing. Eran infraestructura de marketing gratuita.

El coleccionista que hacía una review, el bloguero que traducía una noticia japonesa, el foro que identificaba un módulo, el usuario que recomendaba un F-91... Todos ellos estaban haciendo algo que Casio no podía comprar con una campaña convencional.

Y si después de años de hacer eso reciben como respuesta: "No habléis de nosotros, ya hablamos nosotros", pues llega un momento en que dicen: "Ah, ¿que no queréis que hablemos de vosotros? Perfecto. Hablaré de Skmei o de Q&Q".

Y ahí aparece exactamente lo que estamos viviendo: ZonaCasio hablando de Skmei, Sanda, Synoke, Nixon...

No porque este blog haya dejado de amar la relojería japonesa, sino porque el espacio editorial que Casio abandona alguien lo va a ocupar.

Y la naturaleza aborrece el vacío.

Creo que podemos estar contemplando algo mucho más concreto: el final de la relación simbiótica entre G-Shock y la comunidad que ayudó a convertirla en lo que fue.

Y eso sí me parece serio. Porque una marca puede sobrevivir a una mala colección, a una subida de precios e incluso a varios años de ventas flojas, pero lo que resulta muchísimo más difícil recuperar es el entusiasmo perdido de sus propios divulgadores.

Y cuando esos divulgadores empiezan a decir: "Pues mira, este Skmei tampoco está nada mal...", entonces quizá alguien en Casio debería dejar de mirar tanto el panel de Instagram y las métricas, y empezar a preguntarse qué carajos ha pasado con aquella gente que antes llenaba los Shock the World.

Porque esa gente no desapareció. Simplemente dejó de sentirse invitada a la fiesta.


8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



7.21.2026

Nuevo Casio GD-350S-1D

Casio no ha olvidado su carismatico modelo GD-350, y comercializará a partir de agosto una variante pero con su misma estética, pero con una máscara plateada: el G-Shock GD-350S-1D.

Montará el módulo 3403, estará fabricado en Tailandia, y su pila será la típica CR2032 para ofrecerle así una buena autonomía debido al mayor consumo de su sistema de alarma por vibración.


10.02.2020

Vídeos (oficiales) de las últimas novedades de G-Shock


G-Shock ha ido publicando en las últimas horas nuevos vídeos de sus modelos más recientes, algunos de ellos bastante atractivos. Uno de los más bonitos (y es el que os ponemos en primer lugar) corresponde al de los GA-900 que, siguiendo su filosofía de "reloj industrial", lo encontramos siendo "ensamblado" por robots controlados por PLC.

El segundo vídeo corresponde al DWE-5600CC, ya sabéis, el nuevo modelo Core Guard digital y con partes fácilmente intercambiables. Para enfatizar, precisamente, esa particularidad, esta promo simula el bonito reloj con estética de placa base, siendo ensamblado en una cadena de montaje.

Y, para que no falte de nada, rematamos con el GR-B200 de Gravitymaster, en este caso siendo los helicópteros los protagonistas, lo que es digno de mención pues, tradicionalmente, eran los aviones (o el mundo de la aviación) quienes solían aparecer en los vídeos de esta gama de relojes de G-Shock.

Encontrarás estos nuevos vídeos tras el salto.

Casio reedita los G-Shock analógicos AW-500 del 89


En 2017 fueron los DW-5700, un año después, y coincidiendo con el 35 Aniversario de G-Shock, Casio reeditó sus preciosos DW-5900 (aunque, por desgracia, no demasiados fieles a su módulo original, pero en fin...), y este 2020 han decidido volver a su historia y rescatar del pasado su primer ana-digi, el AW-500. Lo bueno es que lo hará en dos modelos, un AW-500 muy similar al original (calcando prácticamente todo, aunque haciendo una "burrada" en el nuevo: en el original, las manecillas no ocultaban la parte digital nunca, al pasar por su zona - de hecho nunca pasaban por encima de ella -, en el nuevo o "reedición", han decidido darle preferencia a la parte analógica, y éstas ahora pasan por encima de la zona digital..., demostrando eso: que en G-Shock hoy le dan más valor a lo analógico que a lo históricamente valioso para ellos antaño, que era el formato digital), claro que también hay que mencionar, por romper una lanza a su favor, que en el 89 no tenían función de retracción de manecillas, cosa que en estos nuevos sí han implementado. Pero no sé si coincidiréis conmigo en que esa función es un coñazo, y que en la práctica casi nunca la usas y prefieres forzar la vista o "inclinar el reloj" como si fueras un malabarista, para ver la parte digital que ocultan las manecillas.

Estéticamente, la verdad es que son muy resultones, siguen muy fiel el modelo al que rinden homenaje, francamente, aunque se nota mucho que el "30" (o "las seis") del analógico la han bajado en la esfera, cosa que el original no tenía y que le daba ese aspecto tan peculiar (y atractivo) que éstos han perdido, y que lo hacía, además, tan funcional.

Cómo tendrían que haber hecho en G-Shock el GMW-B5000TCF de titanio


Uno de los productos que aparece este mes a la venta es el impresionante y elitista modelo de G-Shock, el GMW-B5000TCF de titanio. Se trata de una variante con tonos azules del ya existente GMW-B5000TCM, es decir, es la segunda versión de este reloj, en este caso centrado en eso, en el color azul como protagonista para su trama de grabado en el metal de tipo camuflaje.

Sin embargo, nos ha llamado mucho la atención el extraño contraste entre los colores azules del camuflaje, y el "apático" tono naranja que han elegido para las leyendas alrededor del marco bajo el bisel. Consideramos que, si en lugar de ese tono ocre-anaranjado, hubiesen seguido la variedad cromática del reloj y elegido poner leyendas azul neón, de manera que diera la sensación de resalte en las etiquetas de la información, el resultado habría sido mucho más impactante. Un color que, además, sería enormemente útil, porque es fácil de visualizar.

10.01.2020

Ediciones especiales DW-9200 y DW-9600, y el año en que G-Shock arrasaba (con fabulosa galería de imágenes)


En 1998, G-Shock estaba en su punto álgido. Ese fue, en realidad, uno de sus años más productivos en toda su historia. Prueba de ello es que en esa temporada lanzaría al mercado más de 100 variantes, y llegó a la cifra de 14 millones de relojes G-Shock vendidos desde su fundación (si tenemos en cuenta que solo en 2019 vendieron 10 millones de relojes, podemos tener una idea de la enorme evolución y éxito que tiene G-Shock hoy). En ese año vieron la luz una de las mejores y más interesantes colaboraciones con la W.C.C.S. (World Coral Reef Conservation Society), ofreciendo modelos que no solo eran especiales, sino con módulos específicos para esa colaboración, en los DW-9200 y DW-9600.

Estos modelos, además de disponer de un módulo único Data Bank especialmente desarrollado para ellos, tenían la particularidad de incluir cajas de titanio macizo, y roscadas. No fueron los únicos: también se lanzó al mercado la colaboración especial W.C.C.S. para el Frogman DW-8201WC, en titanio y roscado también, y todos ellos en un acabado de correas y biseles semi-transparentes que Casio había puesto en circulación como primicia (fueron los primeros modelos de G-Shock con exterior transparente, tanto en biseles como en correas) y novedad para sus G-Shock DW-6900WC (también en ediciones especiales de la W.C.C.S.) un año antes.

Interesante colaboración: el reloj de Oliver y Benji


Si tienes ya unos cuantos años y has visto la tele durante finales de los ochenta y principios de los noventa, recordarás sin duda los dibujos animados de "Campeones: Oliver y Benji" ("Súper Campeones" en Hispanoamérica). La serie se creó debido al éxito de un manga, que data de 1981, cuyo título es "Captain Tsubasa" (es decir: Oliver, para que nos entendamos todos).

Pues rindiéndole un bonito homenaje a este personaje, G-Shock lanzará el próximo día 10, a las 11:00 horas, a la venta, una edición limitada denominada DW-5600MWCT. Esta preciosa edición (que se venderá en toda Europa, en España también) es una auténtica "cocada", y supongo que para los aficionados del Real Madrid por ejemplo, les entusiasmará (a los del FC Barcelona imagino que no tanto, por los colores más que nada, aunque dichos colores hacen referencia al uniforme de Oliver, no a otra cosa). Display espejado, embalaje personalizado con la silueta del "capitán" (y su número, el 10, en una bonita tipografía sport), y suponemos que trasera también personalizada aunque, por desgracia, de la misma G-Shock no ha distribuido fotos.

Si quieres hacerte con él, como te decimos, el próximo día 10 se pondrá a la venta.

9.16.2020

Casio descataloga el GBX-100... ¿En serio?


Acaban de comunicarme que en ciertos sitios se está corriendo el rumor de que Casio ha descatalogado el GBX-100. Iba a ponerme a responder por privado, pero como veo que es un tema que puede interesar al público en general, hemos decidido hacerle esta pequeña aclaración. Porque, en efecto, sería muy llamativo que a solo cinco meses de aparecer el modelo, Casio lo descatalogara ya. Un inciso: no sería llamativo si fuera una de esas unidades limitadas que suelen lanzar en muchas ocasiones, pero claro, el GBX-100 como tal no es una unidad limitada, es un modelo en general.

Dos son las principales razones de que no se encuentre, o de que sea difícil de encontrar. Y no ocurre solo en ese modelo, sino en otros muchos de G-Shock. Y no solo en G-Shock por cierto, sino en otras líneas de alta demanda, como Collection. Los que nos visitáis asiduamente conocéis de sobra las razones, porque ya lo comentamos hace algunas semanas.

9.13.2020

Las soluciones "industriales" de los GA-900


Hace pocos días miraba la "newsletter" de G-Shock sobre sus nuevos GA-900, y me fijaba que abundaban los términos como "industrial", "heavy duty"... Todos haciendo referencia al mundo industrial, reforzando la imagen de este modelo como "reloj herramienta". Lo cierto es que G-Shock lo ha llenado de detalles curiosos a este respecto, y algunos muy interesantes y que nos pueden pasar desapercibidos si no nos fijamos, pero ¿cuales son? A eso vamos a dedicar las próximas líneas.

Por de pronto, resaltar que el GA-900 está lleno de pequeñas referencias de todo tipo, es una especie de conglomerado de distintos diseños, soluciones y componentes que Casio ha ido recabando de otros modelos a lo largo de los años: las correas de los BGD-180, los pulsadores protegidos de los GA-200 e incluso, si apuramos, tornillería de los Frogman. Todo ello encaminado y dirigido a dar la impresión de solidez, de un G-Shock robusto e imponente. Es decir, y como comentábamos: de una máquina de trabajo industrial pesada y sólida.

9.12.2020

¿Por qué las marcas fichan famosos para difundir sus relojes?


Nos quejamos y solemos criticar a ciertas marcas (de relojería, pero de todo tipo de bienes de consumo, e incluso de alimentos) por usar caras de famosos para que anuncien sus productos, o sean embajadores de los mismos. Y a veces decimos que el dinero invertido en el marketing para contratar a tal o cual famoso o influencer estaría mejor dedicado a otras cosas... Pero lo cierto es que es algo que funcionó siempre y, de momento, hasta ahora sigue funcionando. Muestra de ello es que uno de los posts más leídos de toda esta semana (y eso que no fue de los primeros en publicarse) en ZonaCasio ha sido, sí, el estreno del colegio de la princesa Leonor con su G-Shock en la muñeca. Tanto es así que no ha sido solo portada en todo tipo de medios de la llamada prensa del corazón, sino que incluso aquí, que ya veis lo que solemos tocar ese tipo de temas, fue uno de los artículos que más atrajo la atención. Supongo que es eso, precisamente, lo que quieren las marcas.

Eso no es todo, porque de paso ese éxito ha traido consigo que el post en donde se mencionaban los DW-5600LU que usa la princesa fuera el quinto post más leído hasta hoy. Ya veis. Cuando las marcas contratan a un embajador, o a un famoso, es por algo.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

9.11.2020

La mejor firma de personalización de relojes lanza una edición especial de G-Shock


George Bamford proviene de una familia enormemente adinerada, y ya desde pequeño sintió una gran afición por los relojes. Eso le llevó a crear la firma Bamford London, especializada en relojería de altísimo lujo. En ella, sus especialistas se dedican a la personalización de relojes de las firmas más elitistas del panorama relojero mundial: Rolex, Audemars Piguet, Patek Philippe... En la actualidad, trabajan con el poderoso grupo LVMH (Moët Hennessy Louis Vuitton), propietarios de todo lo que te puedas imaginar en el mundo del lujo y la cosmética (las famosas firmas Loewe o Sephora son de ellos), y de la relojería, claro (TAG Heuer, Zenith, Hublot..., son de su propiedad también).

Pues aunque no lo parezca, quién lo diría que George Bamford es, además, un gran aficionado a G-Shock. Así que su primera colaboración con la firma nipona ha sido un poco "miel sobre hojuelas". Para este otoño ha creado una edición especial, y limitada, del GW-M5610, una variante invertida con diseño a dos tonos de correa (azul clarito en el interior), y borde de máscara también azulado. Su display es invertido, y tiene detalles interesantes, como pulsadores y hebilla en negro. El precio será de 165, y se comercializará en diferentes países europeos (no sabemos si llegará a España) a partir del 17 de septiembre.

9.10.2020

El G-Shock de la princesa Leonor copa las primeras páginas de la prensa del corazón


Vanitatis, Lecturas, el periódico Las Provincias, Quién... Blogs de todo tipo y de todos los estilos llevan desde ayer sacando a colación el accesorio preferido de S.A.R. la princesa Leonor desde que apareciera con él a las puertas del colegio: su reloj G-Shock. La publicidad que le están haciendo a este modelo de Casio es impagable, y añado también que ninguna mejor embajadora podrían encontrar en G-Shock que la mismísima princesa. Su G-Shock (tiene varios, y no solo el de correa de nylon - o de tela, como dicen los medios del corazón -) esta dando la vuelta al mundo y supongo que no serán pocas las niñas que en estos días o durante las próximas semanas les empiecen a rogar a sus padres para que les consigan otro reloj parecido. Lo cual, además, no les va a ser difícil, porque si en algo se destacan las Five Series (y el DW-5600LU-2ER de la princesa en particular) es precisamente en ofrecer una cantidad de diseños, acabados y colores casi interminable. Incluyendo variantes traslúcidas, ochenteras o floridas.

No es que queramos cansaros con esta noticia, pero en fin, la actualidad manda, y si la actualidad es un G-Shock que viste una princesa, y que sale en todos los medios del país, pues qué os podemos decir: es algo que no ocurre todos los días.



| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

Road Running prueba el GBD-H1000..., y ponen que su app es magnífica


Casio está haciendo un considerable esfuerzo por difundir el GBD-H1000, y lo ha estado cediendo a muchos medios en una labor encomiable de darlo a conocer (ya hemos contado que nosotros no lo traeremos aquí, pero también nos lo ofrecieron en Casio, cosa que les agradecemos enormemente, por supuesto). Uno de los últimos en tenerlo en sus manos y probarlo a fondo ha sido el magazine Road Running Review, que le han dedicado - hace poquitas horas que se ha publicado - un extenso reportaje en donde casi no les queda nada por tocar del H1000. Siendo justos, es uno de los reportajes más extensos que publicaciones de ese tipo (dejando de lado las especializadas en relojería) le han hecho a ese reloj y, además, en español - lo que no es nada habitual, por lo que el mérito de Casio es doble al permitir que tantos medios lo tengan en sus manos para que los potenciales clientes puedan juzgarlo con total independencia -.

Pero, a pesar de todo ese esfuerzo (o quizá precisamente por él al acabar exprimiendo tanta gente y tan diferente el reloj) su veredicto final no es demasiado bueno, que digamos. El GBD-H1000 se queda en un somero y anodino 5,8 en su puntuación. Es decir, pasa el aprobado "muy justito". Entre otras cuestiones, por cosas como las que contamos aquí hace unos días, y es que no permite demasiada personalización de disciplinas deportivas, algo que sus competidores (sus últimos competidores, queremos decir) sí que ya suelen ofrecer.

8.20.2020

El combate entre G-Shock y Garmin comienza: round I


A veces pienso qué tendrían que hacer en Casio para competir con lo que se les viene encima respecto a los nuevos relojes "inteligentes". Y se me ocurre que deberían destripar un Garmin y copiarle absolutamente todo. Esa es, al menos, la impresión que uno se lleva cuando lee reportajes como el que estos días dedican en medios de comunicación de tirada nacional, como El Mundo, poniendo a los Garmin como los mejores relojes del momento para uso deportivo y de entrenamiento.

Pero claro, uno luego lo analiza con más frialdad y en lugar de cierto reconocimiento, siente un poco vergüenza ajena. Sobre todo cuando lee "perlas" como las expresiones que usan para describir su construcción: hechos con "polímero reforzado con fibra". ¡Cielos! ¿Qué es eso? ¿El material de un rover de la NASA? Ni mucho menos. Ya contamos aquí que era la resina que G-Shock lleva ofreciendo en sus cajas desde mediados de los noventa, y que a veces muchos de nosotros desdeñamos. Pues ya veis, lo que siempre criticábamos (o casi siempre), está ahora de moda y más aún: es lo último de lo último. Y uno no puede evitar pensar: ¿cuando les pongan Core Guard con fibra de carbono, entonces, qué dirán? ¿O qué harán? Fliparán en colores, supongo.

Los buscavidas de Casio


Me ha resultado bastante nostálgica de mis tiempos por Palma de Mallorca la noticia que publicaba estos días el diario Última Hora, en donde hacen mención de las nuevas normas para artistas callejeros que, a partir de este verano, regirán en Palma (el pago de una tasa anual de casi 50 €, por ejemplo). Y entre ellas me llamó la atención lo que, en un par de frases, cuenta el artista callejero Adal Ginory, que se gana la vida con un teclado Casio al hombro. Él dice: "me cansé de trabajar, me cansé de pagar un alquiler..., así que me fui a la calle a tocar música". No es el único, el caricaturista Agustín va a donde vayan los turistas, siguiendo como los ñus las épocas de lluvia y el pasto. Ahora se irá a Tenerife, siguiendo esa curiosa ruta.

No es una vida fácil, menos aún en un sitio con tanto ajetreo como Palma, Ibiza... Pero tampoco lo es levantarse a las siete de la mañana cada día, estar ocho horas haciendo cemento y levantando ladrillos, persiguiendo el sueño de una mísera pensión que nadie te asegura que vayas a alcanzar. Pero en el fondo, en el fondo de todo, es que nada es fácil. Ni siquiera lo que nos parece que lo sea.

8.17.2020

Los inusuales GST-B300


G-Shock anuncia para este mes (aunque llevan ya unos días a la venta) sus nuevos modelos G-Steel GST-B300. E inusualmente ha incorporado a su gama de versiones dos con armis (la GST-B300SD-1A y la GST-B300E-5A) muy parecidas, pero con la diferencia de ser una de ellas en negativo, y la otra en positivo (desinvertida). Es algo muy raro de ver en estos tiempos en donde casi todos los modelos de este tipo de gamas un tanto "elitistas" vienen con sus display en negativo sin posibilidad de elección, y también nos permite comprobar y ver de primera mano que un display en positivo no le queda nada mal, honestamente. El display - son dos, en realidad - es increíble, son totalmente dot-matrix, lo que demuestra que son unos relojes ya "de nivel" (ya sabéis que desde hace muchos años la tecnología dot-matrix casi está destinada a ser incorporada a relojes "de empaque", y no porque la construcción sea muy diferente, sino porque el diseño y desarrollo de su circuitería requiere más tiempo y esfuerzo, algo en donde los fabricantes hoy en día intentan ahorrar, que todo cuenta), aunque el nombre del día de la semana - por espacio - se quede tan solo en dos letras, en una pequeña zona circular dedicada.

Estos GST-B300 entran dentro de la gama Mobile Link (poseen Bluetooth), y están construidos con tecnología Carbon Core Guard. En su módulo, el 5631, encontramos de todo: temporizador y cronógrafo de 24 horas (con incrementos de 1 segundo el primero, algo que también Casio esta reservando para sus gamas altas), 5 alarmas multifuncionales, posibilidad de silenciarle pulsadores, horario mundial, e iluminación doble LED. Funcionan mediante energía solar (Tough Solar), y su construcción es una mezcla de frontal de acero, sobre el cual va un anillo de resina (según el modelo éste puede ser también de metal, por aquello de soportar mejor los "encontronazos" del día a día), caja Carbon Core (resina y fibra de carbono, aunque la trasera es de metal, no va cubierta como los GA-2000), y cristal mineral. Por supuesto, tienen 200 metros de resistencia al agua.

8.14.2020

Charlotte Bridgeman prueba las S Series


La influencer Charlotte Bridgeman ha colaborado con G-Shock para presentar algunos de sus S Series, le ha patrocinado un post (aquí) y no contentos, además, le han dado uno de esos relojes para repartir (que lo hará a través de su Instagram). La review del reloj no dice nada, como ves, básicamente les dice a sus lectoras que lo compren y se lo pongan (que es bonito y tal, lógico). Supongo que tampoco importará, que ellas no buscarán funciones, solo que quede chulo y listo, y de eso las S Series tienen mucho porque cada modelo es muy atractivo. Sin olvidar que, además, ahora tienen los nuevos GM-S5600 con bisel de metal, mucho más atractivos aún.

Curiosamente es el tipo de posts que gustan a ellas, un poco de texto sin más, y el resto fotos mostrando lo guapas que están con ese reloj, y lo bien que les queda. Imagino - no me pidáis a estas alturas entender la mente de las mujeres - que eso despertará envidias y correrán todas a comprarse uno. Lo digo porque, por las chicas que conozco, si una se compra una faldita o un modelito, corren todas las demás a por lo mismo (o parecido, pero más caro, si es posible). Yo las llamo "culo veo...". Claro que luego me dicen que qué sabré yo de chicas; pues eso: qué sabré yo.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

8.12.2020

Toda la info de los nuevos G-Shock GA-900


Casio nos había hecho un lío con el tema de las pilas de los G-Shock GA-900, ya que en un primer momento decían que tendría una autonomía de 7 años, y luego empezaron a publicar por ahí que, como la del resto de "GA's", era de 2 años. Hoy, que ya los han anunciado oficialmente, se confirma por fin las buenas noticias: su pila será de 7 años, y montará una CR2016.

Es curioso ver lo bonito que queda este reloj sin sus manecillas "rondando por ahí en medio", no es por nada pero en el manual lo ponen a veces sin ellas (para hacer más claras las explicaciones, por algo será...), y queda chulo. De hecho, sin las manecillas recuerda muy mucho al DW-5900, con ese display de información principal de una sola línea, y con los elementos gráficos y el marcador de modos encima.

8.10.2020

Una de las mejores reviews del GBX-100 que te puedes meter hoy entre pecho y espalda


El usuario de forocoches tanner86 se ha comprado el novísimo G-Shock GBX-100, y ha hecho una muy interesante review que, por lo que os puede aportar a todos los que estáis interesados en este reloj, hemos decidido mencionar aquí. También ha podido comprobar cómo de fiable es la precisión del GBX-100 en su podómetro, comparándolo con un Polar M430 que suele ser ya de por sí bastante "sensible" en este aspecto. El resultado es que si el Polar cuenta algún que otro paso extra (dándote la sensación de que te mueves más de lo que en realidad lo haces), el GBX-100 de G-Shock es aún más exagerado todavía en el conteo. Me ha llamado la atención una de las comparativas que pone:

-Casio (mano dcha): 7707 pasos.
- Polar (mano izqda): 3621 pasos.

¡Casi el doble de pasos!

Zona Casio Semanal

Hazte miembro de nuestro Canal en YouTube para poder obtener nuestro magazine Zona Casio Semanal, con el cual podrás leer cómodamente todo el contenido de ZonaCasio off-line, y conservarlo como material de consulta o información, y muchos otros privilegios más. En cualquier momento podrás anular tu suscripción, así como configurar cómo quieres recibir los avisos y notificaciones, cómodamente en tu smartphone.
Puedes darte de alta a través de éste link. ¡No te lo pierdas!