9.04.2026

Los componentes de un reloj electrónico. Los condensadores

"Condensadores: estabilidad, filtrado y precisión en los relojes electrónicos discretos".

En los relojes electrónicos de componentes discretos (CDE), los condensadores eran esenciales para estabilizar señales, filtrar ruido y definir constantes de tiempo. Aunque son componentes pasivos, su influencia en el comportamiento del circuito era decisiva: sin ellos, el oscilador de cuarzo sería inestable, los contadores fallarían y la lógica digital sufriría interferencias.

Qué es un condensador
Un condensador es un componente pasivo que almacena energía en forma de campo eléctrico. Se compone de dos placas conductoras separadas por un material aislante (dieléctrico).

Su función principal es oponerse a cambios bruscos de tensión, lo que lo convierte en una herramienta fundamental para filtrar ruido, estabilizar osciladores, definir retardos temporales, y desacoplar etapas del circuito.

Condensadores en relojes electrónicos antiguos

- Estabilización del oscilador de cuarzo
El oscilador de cuarzo es el corazón del reloj. Para funcionar con precisión necesita un circuito de realimentación estable.

Los condensadores se empleaban para:

→ajustar la frecuencia de resonancia del cuarzo
→estabilizar la amplitud de la señal
→evitar oscilaciones espurias

Sin estos condensadores, el cuarzo podría desviarse de su frecuencia nominal o incluso dejar de oscilar.

- Filtrado de ruido en la alimentación
Las pilas de los relojes proporcionan una tensión relativamente estable, pero los transistores y displays generan pequeñas fluctuaciones.

Los condensadores de filtrado:

→suavizan variaciones de tensión
→reducen interferencias
→evitan que el ruido afecte a los contadores y flip‑flops

En relojes discretos, donde cada etapa estaba físicamente separada, este filtrado era especialmente importante.

- Desacoplo entre etapas
Cuando un transistor conmuta, puede generar picos de corriente que afectan a otros componentes cercanos.

Los condensadores de desacoplo se colocaban estratégicamente para:

→absorber esos picos
→mantener estable la tensión local
→evitar que una etapa lógica afectara a otra

Esto era crucial en contadores y divisores de frecuencia, donde cualquier perturbación podía provocar errores de conteo.

- Generación de retardos temporales
En algunos relojes discretos, ciertas funciones requerían retardos muy breves.
Los condensadores, combinados con resistencias, formaban circuitos RC que definían:

→tiempos de carga y descarga
→retardos de propagación
→ventanas de sincronización

Aunque la mayor parte del tiempo se usaban flip‑flops para temporización digital, los RC eran útiles para ajustes analógicos finos.

Por qué eran indispensables
Los condensadores no procesan información ni almacenan bits, pero garantizan que el circuito funcione de forma estable y predecible.

En relojes discretos, donde cada función dependía de componentes individuales, los condensadores eran la base de la estabilidad eléctrica: sin ellos, el reloj perdería precisión, generaría errores o directamente dejaría de funcionar.


9.02.2026

Cuando tienes un problema con Casio

Esta es una de las mayores paradojas de Casio: viven de una reputación de durabilidad inquebrantable, pero cuando esa promesa falla, el trato con el cliente a menudo parece el de una empresa mucho más pequeña y desorganizada.

Analizando los testimonios de usuarios y la letra pequeña de sus políticas, esta desconexión parece deberse a una mezcla de trampas legales, procesos ineficientes y una estrategia de negocio orientada al volumen antes que al cuidado del cliente.

Una garantía con muchas "letras pequeñas"
El principal problema es que su garantía, aunque existe, está llena de exclusiones que facilitan que Casio eluda su responsabilidad. De hecho, establecen que cualquier daño por "maltrato" o "negligencia" queda fuera de la garantía. Como los relojes G-Shock se venden como "a prueba de golpes", la línea entre un defecto de fábrica y un daño por uso "normal" es muy difusa.

Por si fuera poco, la garantía es territorial. Si compras el reloj en un país y tienes un problema en otro, es muy probable que no te cubran nada. Esto choca con la imagen de marca global que tienen.

Un laberinto burocrático para el servicio postventa 
Incluso si tu problema está cubierto, la experiencia suele ser frustrante. La atención al cliente brilla por su ausencia: desde envíos de relojes en bolsas de papel sin caja  hasta clientes que reportan fallos en el hermetismo y, tras múltiples reparaciones fallidas, la tienda se niega a dar un reloj nuevo alegando "directrices de Casio" .

Además, los procesos de devolución y reparación son confusos. Los clientes denuncian que las páginas de soporte son un laberinto de enlaces que no llevan a ningún lado.

Por si todo ello fuera poco, a ello se añade la tradicional falta de comunicación tan -por desgracia- famosa en Casio. 

La trampa de la relación calidad-precio
El atractivo de Casio reside en ofrecer relojes fiables a precios muy asequibles . Su negocio se basa en vender un enorme volumen de unidades.

El problema es que, para mantener esos precios, los márgenes son reducidos. Ofrecer un servicio de atención al cliente excelente y ágil tiene un coste elevado. Cuando un reloj falla, la ecuación económica se rompe: el coste de gestionar una reparación o una devolución puede no merecer la pena para ellos, por lo que el proceso se vuelve lento y burocrático.

El precio de la confianza (y su ausencia)
La reflexión final es que Casio se ha dormido en los laureles de su reputación. Han construido su imperio sobre la idea de que sus relojes no necesitan servicio postventa porque son indestructibles. Por eso, cuando fallan, su infraestructura para manejar esos fallos es deficiente.

Para el cliente, la decepción es mayúscula porque has pagado por un producto cuya principal promesa es la fiabilidad, y al fallar, el servicio que debería respaldar esa promesa no está a la altura.


8.20.2026

El agua que no perdona

Aunque el reloj sea resistente, el agua siempre encuentra un hueco. Una ducha, un fregadero, una lluvia inesperada...

Secarlo rápido es más importante que evitar mojarlo. La humedad es lenta, pero constante.


8.18.2026

G-Shock y los relojes secretos de las unidades especiales

Casio cuenta una historia muy bonita de fiabilidad, militares, misiones, recuerdos y relojes que sobreviven a explosiones… pero hay cosas interesantes debajo de esa capa de marketing.

Casio tiene un departamento que hasta hace poco prácticamente no existía para el gran público: Special Projects. Su misión es fabricar G-Shock personalizados para unidades militares, policiales y otros organismos que necesitan algo más que un simple reloj con un escudo grabado en la trasera.

Hay un mundo de la relojería militar bastante peculiar que transcurre lejos de las grandes campañas publicitarias. Son los llamados unit watches, relojes encargados específicamente por determinadas unidades del ejército, fuerzas policiales o servicios de inteligencia.

Marcas como Omega, Tudor, Breitling o Bremont han participado en este mercado, fabricando versiones personalizadas de sus modelos para determinados cuerpos o unidades. Son piezas que normalmente no llegan a las tiendas y cuyo acceso puede estar restringido a los miembros de la organización correspondiente.

Pero hay una paradoja interesante: mientras algunos fabricantes de relojes de lujo compiten por vestir a militares con piezas de varios miles de euros, en la muñeca de muchos profesionales que realmente trabajan en situaciones operativas aparece algo bastante menos glamuroso.

Un G-Shock que no pretende ser un reloj militar al uso, y la razón no tiene demasiado misterio.

Un G-Shock convencional no necesita aparentar que es un instrumento militar. Precisamente su atractivo está en que es un reloj relativamente barato, resistente, sencillo y que no necesita estar conectado a nada.

En determinados entornos eso puede ser una ventaja enorme frente a un smartwatch.

Un reloj inteligente incorpora comunicaciones, sensores, GPS, aplicaciones y conexiones con servicios externos. Todo eso resulta fantástico para un usuario normal, pero puede convertirse en un problema cuando la localización del portador debe permanecer en secreto.

El caso de los relojes inteligentes vinculados a Strava se ha convertido precisamente en uno de los ejemplos que se utilizan para explicar este problema: determinadas actividades físicas pueden terminar revelando información de localización que el usuario ni siquiera era consciente de estar compartiendo.

Un G-Shock básico, en cambio, no tiene nada que comunicar. Y ahí aparece una de las expresiones utilizadas por Casio para definirlos: son un "reloj tonto".

Puede sonar poco sofisticado, pero en determinadas circunstancias es exactamente lo que se busca.

Según explica Warren Halliwell, directivo de Casio UK y responsable del programa, Special Projects nació en 2024 por una razón bastante sencilla: empezaron a llegar demasiadas peticiones de unidades militares y policiales, así que la respuesta fue crear un departamento específico.

La idea va bastante más allá de coger un G-Shock de catálogo y grabarle un escudo. Las unidades pueden solicitar modificaciones de materiales, acabados, funciones o elementos concretos que respondan a sus necesidades operativas.

Y ahí es donde la historia se vuelve bastante más interesante.

Uno de los primeros proyectos conocidos fue desarrollado para la Royalty Protection Unit, encargada de la protección de miembros de la familia real británica.

Sus integrantes ya utilizaban G-Shock durante entrenamientos y servicio, pese a disponer también de acceso a relojes suizos mucho más caros.

El problema es que esos relojes de lujo podían ser magníficos relojes, pero no necesariamente buenos instrumentos para determinadas tareas tácticas.

La solución fue un GM-B2100 especialmente modificado, con acabado negro tipo gunmetal, un reloj que tiene poco de "reloj de batalla", pues es elitista, muy pesado y enormemente incómodo. Pero lo que importaba ofrecer era la imagen y el aspecto, por eso cada unidad llevaba grabado del castillo de Windsor en la trasera y elementos de identificación personalizados.

La existencia del proyecto terminó haciéndose pública casi por accidente: un visitante vio varios de estos relojes durante una visita al castillo, hizo fotografías y las imágenes comenzaron a circular por internet.

Después de aquello, Casio decidió aumentar considerablemente la discreción alrededor de este tipo de encargos. Y probablemente tenga sentido, aunque la personalización de relojes de Casio no es algo nuevo: Casio lleva ofreciendo este servicio a empresas w instituciones desde hace más de veinte años. Lo que es nuevo es la creación de un departamento especial pensado solamente para uniformados.

Aquí está la diferencia entre Special Projects y una simple personalización. Una cosa es comprar un G-Shock y grabarle tu nombre, o el logo de tu compañía, y otra muy distinta es que una unidad militar se siente con el fabricante y le diga qué necesita exactamente.

Casio asegura haber trabajado, entre otros, con personal de protección, unidades de desactivación de explosivos, pilotos y miembros del Servicio de Submarinos de la Royal Navy.

En este último caso nació el denominado G-Shock Trident, desarrollado para el Servicio de Submarinos británico.

El proyecto tiene además una vertiente benéfica: la Royal Navy & Royal Marines Charity anunció que la edición limitada había conseguido recaudar más de 5.500 libras, aproximadamente 6.434 euros, para fines benéficos.

Y aquí conviene separar dos cosas, que a veces por ciertos intereses que poco tienen que ver con lo táctico nos vienen mezclados. Una es el indiscutible interés relojero del proyecto. La otra es el evidente valor simbólico que tiene para las personas que pertenecen a esas unidades.

Porque un reloj que llevas durante años de servicio puede terminar convirtiéndose en una especie de objeto de memoria personal. No es exactamente lo mismo que comprar una edición limitada porque aparezca en Instagram.

El rojo que empezó en los submarinos; uno de los ejemplos más curiosos de cómo estos proyectos pueden terminar afectando a los G-Shock normales es la iluminación roja.

Casio explica que determinadas unidades necesitaban evitar la iluminación blanca intensa de algunos relojes porque puede resultar demasiado visible en determinadas circunstancias. La solución fue utilizar iluminación roja.

En el caso del proyecto Trident, esta característica tenía especial sentido dentro del entorno submarino y militar.

Pero lo interesante viene después: Casio reconoce que algunas de estas soluciones desarrolladas para unidades específicas pueden terminar llegando a modelos destinados al público general. Es decir, el laboratorio de pruebas no está únicamente en los departamentos convencionales de desarrollo.

También está en una jungla, en un avión, en un submarino o en las condiciones reales en las que trabaja el usuario para el que se ha creado el reloj. Y eso sí puede resultar interesante desde el punto de vista relojero.

Halliwell pone como ejemplo otro proyecto destinado a pilotos y habla de relojes capaces de detectar determinadas condiciones relacionadas con campos magnéticos y pulsos electromagnéticos.

Aquí conviene coger las afirmaciones con cierta cautela, porque estamos hablando de información procedente del propio responsable del programa y, además, de proyectos de los que Casio reconoce que no puede revelar todos los detalles. Pero hay una idea de fondo que sí resulta perfectamente comprensible: en determinados trabajos, cuanto menos dependa un reloj de sistemas externos, mejor.

Y ahí un digital convencional tiene una ventaja que durante años parecía un inconveniente: es extraordinariamente aburrido: no tiene Wi-Fi, no tiene apps, no necesita un teléfono, no publica tu recorrido, no recibe notificaciones, no intenta convertirse en tu centro de comunicaciones... Y, dependiendo del modelo, puede funcionar durante años con una pila o con energía solar.

Uno de los relojes mencionados por Halliwell cuesta alrededor de 99 libras, que al cambio actual son unos 115,81 euros. No hace falta decir mucho más para entender el atractivo de la propuesta. Por eso hay que distinguir muy bien estos relojes tácticos y asequibles, para unidades militares, con también los modelos elitistas y exclusivos de Windsor mencionados líneas arriba, también para cuerpos de seguridad.

Hay algo casi paradójico en todo esto. Durante años, buena parte de la industria relojera ha intentado convertir el reloj en un objeto de lujo, de diseño, de exclusividad o de tecnología conectada.

Y ahora, en determinados ámbitos profesionales, algunas de las características más valoradas son exactamente las contrarias: que sea sencillo, resistente e independiente. Que no llame la atención ni se diferencie de un G-Shock "del montón" normal y corriente, que puedas leerlo rápidamente -y no los invertidos que a veces nos venden "para militares"- y, sobre todo, que funcione con fiabilidad.

Es precisamente la filosofía que convirtió a los G-Shock en herramientas populares mucho antes de que Casio comenzase a convertir algunos de ellos en auténticos objetos de lujo. 

Y aquí aparece quizá la parte más interesante para los aficionados a Casio. La compañía ha pasado de fabricar relojes digitales extremadamente baratos y destinados al gran público a construir piezas de varios miles de euros, como los MR-G, mientras mantiene al mismo tiempo una relación muy estrecha con el segmento profesional y militar.

Special Projects demuestra que ambas realidades pueden convivir.

Un mismo fabricante puede vender un G-Shock relativamente sencillo que no llega a los cien euros y, al mismo tiempo, desarrollar piezas especiales para unidades que trabajan en situaciones donde un reloj convencional puede formar parte del equipamiento operativo.

La diferencia es que el primero se vende en una tienda. El segundo puede que ni siquiera sepamos que existe.

Y eso explica también por qué estos proyectos tienen algo que los habituales “limited edition” de G-Shock han ido perdiendo: no nacen para crear una edición limitada que alguien quiera coleccionar, sino porque alguien necesita realmente ese reloj. Ese es el verdadero valor de un reloj de unidad

Quizá esa sea la parte que más merece la pena rescatar de toda esta historia. Un reloj de unidad no es necesariamente especial porque sea técnicamente mejor que el que puedes comprar tú, sino que normalmente lo es porque estuvo en esa misión, porque acompañó a su propietario durante años, porque pertenece a una etapa concreta de su vida, porque lleva el emblema de la unidad a la que perteneció. O simplemente porque sobrevivió a las mismas circunstancias que su dueño.

Eso explica que un G-Shock aparentemente vulgar pueda terminar teniendo para su propietario un valor sentimental muy superior al de un reloj suizo mucho más caro.

Y también explica por qué Casio ha encontrado en Special Projects un terreno bastante más interesante que otra colección de colores, colaboraciones comerciales y ediciones limitadas.

Porque, al menos en este caso, el reloj no se fabrica para parecer una herramienta. Se fabrica porque alguien necesita una herramienta.

Y esa diferencia, en relojería, todavía importa.


8.11.2026

Casio AQ‑230 con diales temáticos de Pokémon

Bisel Studio ha lanzado un proyecto que mezcla relojería clásica y cultura Pokémon, y creo que a muchos de vosotros os va a llamar la atención.

Se trata de modificaciones artesanales del Casio AQ‑230, donde el dial original se sustituye por diseños de Pokémon creados e impresos por ellos mismos. No son mods rápidos ni superficiales: el dial se monta a mano, pieza por pieza, y las calcomanías son de impresión propia, con mucho detalle.

El reloj mantiene su delgadez y estética original, porque todo queda bajo el cristal sin añadir grosor.

Bisel Studio trabaja desde España y funciona mediante drops de unidades limitadas, así que cada reloj es bastante exclusivo. Cumplen con la normativa europea de comercio electrónico, incluyendo 14 días de devolución, por si alguien quiere comprar con tranquilidad.





8.09.2026

Humor "a lo G-Shock"

- Cariño, he vendido tu anillo de compromiso pa comprarme un G-Shock de edición especial... 🙂

- ¿¡Que has vendido qué!? 😳

- ¡Tranquila! Anillos de compromiso hay muchos, pero G-Shock sólo diez 🤗

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

- ¿Y qué G-Shock te has comprado? 😡

- Este. 😌

- ... ¿Qué? ¡Pero si es feísimo! 😳

- Ya, pero es edición limitada. 🤗

Y ahí está la verdadera filosofía del coleccionista: no importa que sea caro, raro o bonito; basta con que ponga "Limited Edition" en la caja.

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

Esa misma filosofía se puede aplicar a todo:

- Cariño, ¿sabías que los médicos dicen que hacer ejercicio es sano? 🙂

- Sí, ¿y? 🤨

- Que he vendido el coche para comprar un G-Shock de edición limitada, y así ahora vamos a ir andando a todos lados 🤗

- 🤯

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

Y también se puede aplicar a absolutamente cualquier decisión irracional:

- Cariño, he vendido la casa. 🙂

- ¿¡QUÉ!? 😳

- Era demasiado grande para nosotros. Me he comprado un G-Shock. 🤗

- ¿Y dónde vamos a vivir?

- En una caja G-Shock. 

La frase "pero es edición limitada" es al coleccionista lo que "solo una copita" al borracho: el comienzo de una cadena de acontecimientos que nadie sabe cómo va a terminar. 

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

La escala de adicción sería así:

🥉 Alcohólico: "Me he gastado 30 € en copas".

🥈 Drogadicto: "Me he gastado 100 € en… cosas".

🥇 Coleccionista de G-Shock: "Me he gastado 800 € en un reloj que hace exactamente lo mismo que el de 25 € que ya tenía".

- ¿Y por qué has comprado otro? 🤨

- Este tiene una colaboración con una marca japonesa de ramen y solo hicieron 500. 🙂

- ¿Pero te lo vas a poner?

- ¡No! 😬

- ¿Entonces?

- ¡Es de colección! 😌

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

Y ya el último estadio de la enfermedad:

- Cariño, ¿cuántos G-Shock tienes?

- No sé… unos cuantos. 🙂

- ¿Cuántos son "unos cuantos"?

- No me hagas preguntas cuya respuesta pueda poner en peligro nuestro matrimonio. 😶

El coleccionista de G-Shock no compra relojes. Compra excusas para comprar más relojes. 

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

- Cariño, me voy a divorciar de ti... 🙄

- ¡Pero si creía que nos iba bien! 😳

- Sí, y nos va. Pero entiende, tengo que irme a un nuevo piso que aquí los G-Shock ya no caben. Era tú o ellos.

🫣😂😂😂😂😂😂

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

Y ya me imagino al abogado en el divorcio:
- ¿Motivo de la separación?

- Incompatibilidad de espacio de almacenamiento.

- ¿Perdón?

- Mi mujer ocupa el mismo armario que los G-Shock.

- Ah.

- Y encima pretende que tire las cajas.

- Comprendo. Concedido el divorcio. 🧑‍⚖️😂

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

- Cariño... este mes no comemos... 😕

- ¡G-Shock de edición limitada! ¡No me digas más! 🙄

- Firmado por Kikuo Ibe, ¿eh?

- ¡Toma! El divorcio. Firmado por mi abogado.

🤣🤣🤣🤣

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

- ¿Las cajas, mamá? 😳

- ¿Qué cajas? 🤨

- ¡Las de los G-Shock! ¡Las de G-Shock que tenía en el cuarto! ¡La que me había firmado Kikuo Ibe! ¡La del dibujo de manga que sólo salió en Japón! La de...

- ¡Ah! ¡Esas cajas! 😋

- ¡Sí! ¡Esas cajas mamá! ¡ESAS cajas!

- Están en el mismo sitio donde está tu novia, cariño, no las he tocado.

- ¿Dónde? 🤨

- En tu imaginación.

🤣🤣🤣🤣🤣

░▒▓█►─══─◄█▓▒░

- ¿Tú crees en extraterrestres, Pancho?

- Si creo en que algún día me podré comprar un G-Shock de edición limitada, puedo creer en cualquier cosa.

🤣




Zona Casio Semanal

Hazte miembro de nuestro Canal en YouTube para poder obtener nuestro magazine Zona Casio Semanal, con el cual podrás leer cómodamente todo el contenido de ZonaCasio off-line, y conservarlo como material de consulta o información, y muchos otros privilegios más. En cualquier momento podrás anular tu suscripción, así como configurar cómo quieres recibir los avisos y notificaciones, cómodamente en tu smartphone.
Puedes darte de alta a través de éste link. ¡No te lo pierdas!