8.11.2026

Casio AQ‑230 con diales temáticos de Pokémon

Bisel Studio ha lanzado un proyecto que mezcla relojería clásica y cultura Pokémon, y creo que a muchos de vosotros os va a llamar la atención.

Se trata de modificaciones artesanales del Casio AQ‑230, donde el dial original se sustituye por diseños de Pokémon creados e impresos por ellos mismos. No son mods rápidos ni superficiales: el dial se monta a mano, pieza por pieza, y las calcomanías son de impresión propia, con mucho detalle.

El reloj mantiene su delgadez y estética original, porque todo queda bajo el cristal sin añadir grosor.

Bisel Studio trabaja desde España y funciona mediante drops de unidades limitadas, así que cada reloj es bastante exclusivo. Cumplen con la normativa europea de comercio electrónico, incluyendo 14 días de devolución, por si alguien quiere comprar con tranquilidad.





8.09.2026

Humor "a lo G-Shock"

- Cariño, he vendido tu anillo de compromiso pa comprarme un G-Shock de edición especial... 🙂

- ¿¡Que has vendido qué!? 😳

- ¡Tranquila! Anillos de compromiso hay muchos, pero G-Shock sólo diez 🤗

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- ¿Y qué G-Shock te has comprado? 😡

- Este. 😌

- ... ¿Qué? ¡Pero si es feísimo! 😳

- Ya, pero es edición limitada. 🤗

Y ahí está la verdadera filosofía del coleccionista: no importa que sea caro, raro o bonito; basta con que ponga "Limited Edition" en la caja.

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Esa misma filosofía se puede aplicar a todo:

- Cariño, ¿sabías que los médicos dicen que hacer ejercicio es sano? 🙂

- Sí, ¿y? 🤨

- Que he vendido el coche para comprar un G-Shock de edición limitada, y así ahora vamos a ir andando a todos lados 🤗

- 🤯

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Y también se puede aplicar a absolutamente cualquier decisión irracional:

- Cariño, he vendido la casa. 🙂

- ¿¡QUÉ!? 😳

- Era demasiado grande para nosotros. Me he comprado un G-Shock. 🤗

- ¿Y dónde vamos a vivir?

- En una caja G-Shock. 

La frase "pero es edición limitada" es al coleccionista lo que "solo una copita" al borracho: el comienzo de una cadena de acontecimientos que nadie sabe cómo va a terminar. 

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La escala de adicción sería así:

🥉 Alcohólico: "Me he gastado 30 € en copas".

🥈 Drogadicto: "Me he gastado 100 € en… cosas".

🥇 Coleccionista de G-Shock: "Me he gastado 800 € en un reloj que hace exactamente lo mismo que el de 25 € que ya tenía".

- ¿Y por qué has comprado otro? 🤨

- Este tiene una colaboración con una marca japonesa de ramen y solo hicieron 500. 🙂

- ¿Pero te lo vas a poner?

- ¡No! 😬

- ¿Entonces?

- ¡Es de colección! 😌

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Y ya el último estadio de la enfermedad:

- Cariño, ¿cuántos G-Shock tienes?

- No sé… unos cuantos. 🙂

- ¿Cuántos son "unos cuantos"?

- No me hagas preguntas cuya respuesta pueda poner en peligro nuestro matrimonio. 😶

El coleccionista de G-Shock no compra relojes. Compra excusas para comprar más relojes. 

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- Cariño, me voy a divorciar de ti... 🙄

- ¡Pero si creía que nos iba bien! 😳

- Sí, y nos va. Pero entiende, tengo que irme a un nuevo piso que aquí los G-Shock ya no caben. Era tú o ellos.

🫣😂😂😂😂😂😂

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Y ya me imagino al abogado en el divorcio:
- ¿Motivo de la separación?

- Incompatibilidad de espacio de almacenamiento.

- ¿Perdón?

- Mi mujer ocupa el mismo armario que los G-Shock.

- Ah.

- Y encima pretende que tire las cajas.

- Comprendo. Concedido el divorcio. 🧑‍⚖️😂

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- Cariño... este mes no comemos... 😕

- ¡G-Shock de edición limitada! ¡No me digas más! 🙄

- Firmado por Kikuo Ibe, ¿eh?

- ¡Toma! El divorcio. Firmado por mi abogado.

🤣🤣🤣🤣

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- ¿Las cajas, mamá? 😳

- ¿Qué cajas? 🤨

- ¡Las de los G-Shock! ¡Las de G-Shock que tenía en el cuarto! ¡La que me había firmado Kikuo Ibe! ¡La del dibujo de manga que sólo salió en Japón! La de...

- ¡Ah! ¡Esas cajas! 😋

- ¡Sí! ¡Esas cajas mamá! ¡ESAS cajas!

- Están en el mismo sitio donde está tu novia, cariño, no las he tocado.

- ¿Dónde? 🤨

- En tu imaginación.

🤣🤣🤣🤣🤣

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- ¿Tú crees en extraterrestres, Pancho?

- Si creo en que algún día me podré comprar un G-Shock de edición limitada, puedo creer en cualquier cosa.

🤣




8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



8.07.2026

Los componentes de un reloj electrónico. Las resistencias

"Resistencias: el control fino de la corriente en los relojes electrónicos discretos (EDC)".

En los relojes electrónicos de componentes discretos, las resistencias eran elementos esenciales para definir niveles de corriente, ajustar señales y estabilizar el funcionamiento de los transistores. Aunque son componentes pasivos y aparentemente simples, su papel era crítico para garantizar que cada etapa del circuito funcionara dentro de los parámetros adecuados.


Qué es una resistencia
Una resistencia es un componente pasivo que limita el flujo de corriente en un circuito. Su valor, expresado en ohmios, determina cuánta corriente puede circular para una determinada tensión.

En electrónica digital discreta, las resistencias se utilizan para:

· fijar puntos de operación de transistores
· definir niveles lógicos
· limitar corriente hacia displays
· estabilizar señales
· evitar oscilaciones no deseadas

Resistencias en relojes electrónicos antiguos
Polarización de transistores
Los transistores necesitan una corriente o tensión específica en su terminal de control (base o gate) para funcionar correctamente.

Las resistencias se encargaban de:

· establecer la corriente de base en BJT
· fijar la tensión de puerta en MOSFET
· evitar que los transistores quedaran en estados indeterminados

Sin estas resistencias, los transistores podrían saturarse, cortar de forma incorrecta o generar ruido eléctrico.

Redes de división de tensión
En muchos puntos del circuito era necesario obtener tensiones intermedias a partir de la batería.

Las resistencias en configuración de divisor permitían:

· generar niveles lógicos estables
· ajustar la amplitud de señales del cuarzo
· proporcionar referencias para etapas analógicas internas

Limitación de corriente en displays
En relojes con display LED, cada segmento necesitaba una resistencia en serie para evitar que la corriente excediera el valor seguro.

Sin estas resistencias, los LEDs se habrían quemado en milisegundos.

En los LCD primitivos, aunque el consumo era menor, también se usaban resistencias para definir la forma de onda aplicada a cada segmento.

Pull‑up y pull‑down
En lógica digital discreta, las resistencias se empleaban para asegurar que una línea estuviera en un estado definido cuando ningún transistor la estaba activando.

· Pull‑up: mantiene la línea en nivel alto.
· Pull‑down: mantiene la línea en nivel bajo.

Esto evitaba estados flotantes que podían causar errores en contadores y flip‑flops.


Por qué eran indispensables
Aunque las resistencias no “hacen” nada por sí mismas —no amplifican, no conmutan, no almacenan bits— son el andamiaje eléctrico que permite que los componentes activos funcionen de forma estable y predecible.

En los relojes de electrónica discreta (EDC), donde cada función dependía de transistores individuales, las resistencias eran la herramienta para ajustar y controlar cada detalle del comportamiento del circuito.


8.03.2026

Sanda 6368, el LCA arábigo

El SANDA 6368 es bastante curioso porque mezcla una lectura analógica muy peculiar con un módulo digital, y además tiene una estética muy marcada.

El SANDA 6368 apuesta por una caja de formas cuadradas y contundentes, fabricada en resina transparente tintada, que en algunas bastantes deja ver parte de la estructura interior. La combinación con la correa de resina hace que tenga un aspecto tremendamente llamativo y deportivo.

Lo más interesante está en el display: incorpora una doble indicación analógico-digital, pero aquí la parte analógica no utiliza las típicas agujas convencionales. La hora se representa mediante grandes números arábigos dispuestos alrededor de un dial circular, con una pequeña indicación central que permite interpretar la posición correspondiente. Es una solución bastante original y le da un aire casi de instrumento electrónico de control.

A la derecha aparece la pantalla digital, que muestra la hora en formato numérico, mientras que en la zona inferior se encuentran las indicaciones de día de la semana y fecha. El conjunto está protegido visualmente por un frontal negro de alto contraste, sobre el que se han dispuesto también las leyendas de las distintas funciones.

Y aquí viene lo más llamativo: el LCA. El display combina Liquid Crystal Analog, es decir, una representación analógica mediante cristal líquido, con la información digital convencional. En lugar de tener unas agujas físicas moviéndose sobre una esfera, es el propio LCD el que genera esa apariencia analógica. Es una solución muy de reloj digital moderno, pero aplicada de una manera bastante poco habitual.

El módulo incorpora además cronómetro, alarma, calendario e iluminación, y la caja declara una resistencia al agua de 50 metros. Las fichas comerciales del 6368 lo describen precisamente como un reloj electrónico multifunción con calendario y funciones deportivas. 

Los cuatro pulsadores laterales, dos a cada lado, están sobredimensionados y sobresalen claramente de la caja, reforzando ese aspecto de instrumento deportivo. La correa, también de resina, presenta una textura interior de panal o nido de abeja, presumiblemente para mejorar la ventilación y reducir el contacto continuo de la piel con la superficie.

En conjunto, el 6368 es uno de esos relojes chinos que no intenta parecer discreto precisamente: caja transparente, enormes pulsadores y una pantalla que se atreve a representar las agujas mediante LCD. Un diseño bastante más imaginativo que el típico digital rectangular de cinco euros. 

Y una puntualización importante: yo lo describiría como “analógico mediante LCD” o “LCA”, antes que simplemente “analógico-digital”, porque ahí está precisamente la gracia del reloj: esas agujas no existen físicamente; son segmentos de cristal líquido que simulan una esfera analógica.



8.01.2026

Nuevas variantes para los Casio A130

Casio presenta dos nuevos acabados de color para su último LCA, el A130, un modelo con caja de resina y un sencillo armis metálico, aunque su mayor desventaja es su poca resistencia al agua, de sólo 30 m.

Estas dos nuevas variantes son la Casio A130WE-9A (en beige), y la Casio A130WE-3A (con carátula o máscara en verde oscuro).








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