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9.24.2026

Casio descubre los relojes mecánicos: ¿qué ha sido de la compañía electrónica?

¿Qué le ocurre a Casio últimamente con los relojes mecánicos? Han sacado el EFK-100, el EFK-110, luego el EFK-200, y ahora van a lanzar el también mecánico CMK-100... se suponía que era una compañía de electrónica de vanguardia, ¿verdad? Pues ya no. O cada vez menos, mejor dicho.

Sí, es un cambio de rumbo bastante llamativo. Y lo curioso es que no parece que Casio esté abandonando la electrónica; más bien está intentando ocupar un terreno que históricamente había dejado a otras marcas.

El EFK-100 fue presentado oficialmente como el primer reloj automático de Casio, dentro de Edifice. Lleva movimiento mecánico, unas 40 horas de reserva, zafiro y, en una de las variantes posteriores, esfera de carbono forjado. 

Y ahora el supuesto CMK-100 va todavía un paso más allá: según se dice habría tres variantes, caja de titanio, cristal de zafiro y movimiento Miyota 8215. 

Y aquí está la parte que me parece más interesante: Casio nació precisamente alrededor de la idea de hacer cosas electrónicas que cambiaran lo que podía hacer un reloj.

Calculadoras, relojes digitales, alarmas, cronógrafos, calculadoras en la muñeca, bases de datos, sensores, Tough Solar, radiocontrol, Bluetooth...

Es decir: mientras la relojería tradicional decía: "Vamos a perfeccionar el mecanismo que mueve las agujas".

Casio podía decir: "¿Y si directamente hacemos que el reloj haga cosas que un reloj mecánico nunca podrá hacer?".

Y durante décadas esa fue precisamente su personalidad. Ahora llega el EFK-100 y toda esa filosofía la tiran a la basura y Casio te dice: "Mira qué bonito nuestro reloj mecánico". 

Lo paradójico es que el movimiento ni siquiera es lo revolucionario. El  CMK-100 utilizaría un Miyota 8215, mientras que la propia documentación del EFK-100 habla de un movimiento mecánico de 24 rubíes y 21.600 alternancias/hora, que primeramente fue comprado a Miyota, y luego a Seiko. 

Eso cambia bastante la lectura.

Casio no está desarrollando aparentemente una nueva tecnología mecánica revolucionaria. Está incorporando una tecnología mecánica de otros ya existente a su catálogo y envolviéndola en materiales y diseño Casio.

No digo que comercialmente hablando no tenga bastante sentido: el reloj mecánico tiene un atractivo que el cuarzo digital no puede reproducir fácilmente para determinado público. El movimiento visible, el segundero deslizándose, el ritual de darle cuerda...

Pero desde el punto de vista histórico de Casio, resulta casi cómico.

La compañía que durante décadas hizo que los relojeros tradicionales parecieran tecnológicamente anticuados ahora tiene que vendernos las virtudes de un mecanismo que funciona básicamente como hace siglos. 

Y fijémonos en otra cosa: el EFK-200 no se vende como un simple reloj mecánico. Casio intenta justificarlo mediante su lenguaje tecnológico: carbono forjado, materiales de automoción, diseño inspirado en los deportes de motor, etc. 

Eso me parece muy revelador.

No es que Casio haya dejado de ser Casio. Está intentando encontrar una narrativa para que la relojería mecánica encaje dentro de lo que Casio representa.

Para una marca que durante tanto tiempo construyó su identidad precisamente alrededor de lo contrario, el cambio es enorme, y estoy seguro que más de uno en Casio quisiera hablar -y no muy bien, por cierto- de todo esto.

Además , podríamos plantear una pregunta bastante incómoda: si Casio entra en el terreno donde ya compiten Seiko, Citizen, Orient y decenas de marcas mecánicas, ¿qué queda exactamente de aquello que hacía que comprar un Casio fuese comprar algo diferente a un reloj tradicional?

Porque siempre fueron en contra de la relojería mecánica, no querían verla ni en pintura... quizás porque antes con sus Pro Trek y sus Master of G podían presumir de ofrecer los relojes más tecnológicamente avanzados, pero ahora Garmin y Apple les adelantó por todos lados. Tampoco pueden ofrecer relojes sencillos a precios competitivos, porque Sanda y Skmei les comieron la tostada y les han sacado una ventaja brutal. Así que lanzan los mecánicos comprándoles a Miyota el calibre, o el EFK-200 por 300 eurazos, cuando ese calibre en Seiko no vale ni 20 euros... 

He encontrado una prueba documental que hace que la contradicción sea todavía más divertida.

En un informe corporativo de Casio de 2012, la propia empresa explicaba su filosofía relojera contraponiendo explícitamente lo "electrónico", "avanzado" y "juvenil" frente a lo "mecánico", "tradicional" y "artesanal", que asociaba a la relojería de alta gama. 

O sea: esto no es una interpretación nuestra; Casio lo decía literalmente. 

Y su historia encaja perfectamente. Casio entró en la relojería porque el cuarzo digital permitía aprovechar su tecnología LSI procedente de las calculadoras. El Casiotron de 1974 no pretendía hacer el reloj mecánico de siempre un poquito mejor: pretendía cambiar lo que un reloj podía hacer. 

Y entonces llegamos a 2025-2026, con toda una gama de relojes mecánicos.

La compañía dice que el EFK-100 fue su primer automático y que tuvo una acogida suficientemente fuerte como para agotarse en mercados de todo el mundo. Ahí está probablemente la clave. Casio ha descubierto que hay dinero y demanda en el reloj mecánico.

Pero hay una ironía enorme: precisamente porque el mercado tecnológico de la muñeca se ha desplazado, aquella vieja ventaja diferencial de Casio ya no es tan exclusiva.

Antes un Pro Trek podía decir: "Tengo sensores que tu reloj tradicional ni sueña con tener".

Hoy existen relojes inteligentes que llevan GPS, mapas, pulsómetro, entrenamientos, comunicaciones, aplicaciones, etc.

Y en el otro extremo tienes el reloj digital económico.

Ahí aparece el problema que llevamos tiempo señalando: el Casio barato ya no tiene el monopolio de "reloj digital sencillo y funcional". Un fabricante chino puede hacerte una cosa que se parece muchísimo a determinado Casio por cuatro duros. Así que Casio parece estar desplazándose hacia el centro: un mecánico con mayor margen/prestigio

Y aquí viene lo que me parece más llamativo de todo: Casio no está convirtiéndose en una empresa de relojes mecánicos. Está intentando monetizar la marca Casio en un mercado donde no necesita inventar la tecnología desde cero.

Eso explica perfectamente la utilización de calibres externos. Aún así, por mucho que en Casio quieran hacer creer lo contrario, un movimiento automático industrial relativamente convencional y generalista no convierte automáticamente a un reloj de 300 € en un reloj mecánicamente excepcional.

Y eso abre una pregunta buenísima: ¿Casio está innovando... o está utilizando el prestigio de la relojería mecánica para compensar que ya no controla como antes los extremos tecnológico y económico del mercado?

Porque ahí sí hay una historia. Y además tiene una paradoja inquietante: Casio nació para escapar de la relojería mecánica.
Ahora, medio siglo después, está volviendo a ella porque quizá el futuro electrónico de los relojes ya no es territorio exclusivamente suyo.

¿Queréis saber mi opinión respecto a todo esto que os estoy comentando? Que todo tiene que ver con que hoy Casio esté en manos de banqueros, y esos lo que buscan son los beneficios a corto plazo vengan de donde vengan y hagan lo que hagan. Como si tienen que comprar motos chinas y remarcarlas. Si la familia Casio siguiera controlando la compañía, dudo mucho que permitieran estos desvaríos. La Casio histórica podía permitirse pensar: "¿Qué podemos inventar que no exista?". Y de ahí salieron cosas como el Casiotron, los primeros digitales, Databank, Pro Trek, G-Shock...

La Casio cotizada moderna tiene además que responder ante decenas de miles de accionistas -39.618 a marzo de 2026- y mantener una relación explícita con inversores. 

De hecho, su propia documentación de gobierno corporativo habla de construir una relación de largo plazo con accionistas e inversores y de maximizar el valor corporativo. 

Eso no demuestra que alguien haya dicho "vamos a comprar calibres baratos y ponerles CASIO para ganar dinero", obviamente.  Pero sí describe un entorno empresarial muy diferente del de los hermanos Kashio construyendo una compañía alrededor de la electrónica.

Y aquí hay una cosa que me parece especialmente buena para mi anterior argumento: Casio no necesita que el reloj mecánico sea una revolución tecnológica. Necesita que sea suficientemente atractivo, fabricable sin desarrollar toda la tecnología internamente, vendible a un precio superior al de un digital convencional, compatible con la imagen de la marca, y capaz de abrirle una categoría en la que antes prácticamente no estaba.

Desde esa perspectiva, comprar un calibre externo tiene muchísimo sentido empresarial. Y entonces aparece la contradicción histórica que todos los aficionados de Casio hemos detectado: la compañía que durante décadas decía, en esencia, "el futuro está en la electrónica", ahora está entrando en la relojería mecánica precisamente cuando su antigua superioridad electrónica está siendo atacada por otros fabricantes.

Eso sí es una historia. Y podríamos plantearlo de una manera mucho más demoledora: "De los hermanos Kashio a los accionistas institucionales: ¿qué queda de la Casio que quería cambiar la relojería?".

Y entonces volvemos a aquel informe de 2012, porque es oro. Ahí encontramos una comparación documental brutal: la propia Casio explicando hace años por qué su identidad estaba ligada a lo electrónico y diferenciándola de la relojería mecánica tradicional... y la misma empresa lanzando ahora automáticos.

Y eso ya no es opinión. Eso sí se puede documentar y comparar. 

En realidad, esa misma documentación corporativa puede decirnos bastante sin que nadie tenga que reconocer nada. Si la familia Kashio tiene una participación minoritaria y no dispone de una posición que le permita por sí sola determinar el consejo, mientras que los inversores institucionales concentran una parte enorme del capital, entonces podemos describir objetivamente el cambio: Casio pasó de ser una empresa fundada y dirigida por los Kashio a ser una sociedad cotizada con un accionariado institucionalizado.

Y eso es mucho más jugoso que "los banqueros mandan". Porque permite hacer una comparación histórica:

- la Casio de los Kashio:
electrónica como identidad,
innovación propia,
diferenciación tecnológica,
"hagamos algo que los demás no pueden hacer".

-la Casio corporativa actual:
rentabilidad por categorías,
materiales y posicionamiento premium,
tecnologías compradas a terceros cuando resulte conveniente,
expansión hacia segmentos donde antes no competía, incluido el mecánico.

Incluso me atrevería a ir más allá aún: pongamos por caso que así fuera, que los bancos movieran el cotarro y que los Kashio que quedan fueran al consejo a chupar chupa-chups y comer pipas... ¿a algún aficionado le importaría eso? Creo que a casi nadie. La mayoría de los que quedan lo que quieren es ver el logo Casio en su reloj, da igual que dentro lleve un tornillo, un Seiko, o un Swatch. El aficionado habitual de la Casio de hoy lo que quiere ver es la pegatina de Casio, le pidan por ella diez euros o diez mil. Y por eso los mecánicos triunfan y todas esas salidas de olla, porque lo que importa hoy es que lleve escrito Casio o G-Shock, y no hay más... 

Porque podemos discutir durante horas si dentro hay un Miyota, un Seiko, un módulo Casio o un mecanismo desarrollado por Casio. Pero para una parte del público, la ecuación se ha simplificado muchísimo:

CASIO = CASIO.

Y eso explica bastante bien determinadas decisiones. Antes la marca podía diferenciarse por lo que había dentro: "Mira qué tecnología hemos desarrollado".

Ahora puede diferenciarse también por lo que pone fuera: "Mira lo que pone en la esfera". Aunque el módulo lo haga Miyota, el chip Sony y la algorítmica Polar.

Y ahí el logotipo se convierte en un activo comercial por sí mismo. El problema aparece cuando la marca se vuelve más importante que el producto. Si alguien está dispuesto a pagar 10 € por un Casio sencillo y otra persona 10.000 € por un MR-G, evidentemente los productos son radicalmente diferentes. Pero la legitimidad de ambos procede en parte del mismo sitio: el nombre Casio. Y eso permite a la compañía entrar en territorios que antes parecían completamente ajenos.

Y aquí está la paradoja que creo más nos interesa ver a nosotros: Casio construyó su reputación haciendo que el producto fuese extraordinario. Ahora puede permitirse que, en determinados segmentos, sea la reputación de Casio la que haga extraordinario al producto.

Son dos modelos de negocio completamente distintos.

Y esto también explica por qué el origen del componente puede importar mucho menos al comprador que hace unos años. Si el consumidor compra una determinada referencia porque quiere un Casio, probablemente no esté comprando un Miyota o un Seiko: está comprando la experiencia de poseer un Casio.

Eso no significa que todos los aficionados sean así, ni mucho menos. Hay coleccionistas que se fijan muchísimo en módulos, construcción, materiales y procedencia. Pero como fenómeno comercial, lo que está pasando tiene sentido.

Y además conecta con algo que llevamos hablando varias veces: cuando G-Shock empezó a convertirse en una marca de estilo además de ser un producto técnico, el logo adquirió una vida propia.

Llegado cierto punto, ya no necesitas convencer al comprador de que ese reloj concreto es extraordinario, sólo necesitas convencerle de que merece la pena llevar ese logo en la muñeca.

Y ahí podemos entender perfectamente el cabreo de los aficionados incondicionales de la Casio de antaño, y que hoy la han ido abandonando por determinados lanzamientos. Porque si Casio puede vender prácticamente cualquier cosa bajo el paraguas de Casio/G-Shock, aparece una pregunta incómoda: ¿Hasta dónde puede estirarse una marca antes de que el logo deje de significar aquello que originalmente representaba?

Esa me parece incluso más interesante que la discusión sobre los bancos o el control de la compañía, porque al aficionado probablemente le dé igual quién vote en la junta de accionistas; lo que sí puede importarle es qué significa "CASIO" cuando mira la esfera.

Es lo mismo que ya hemos visto con Adidas, Nike, Grundig, Kodak y tantas otras. La fábrica no se sabe dónde está ni qué hace, pero el producto lleva el logo y es lo que la gente les compra. Porque una cosa es fabricar productos y otra muy distinta es poseer una marca.

En muchos sectores, la marca acaba convirtiéndose en una especie de certificado de identidad. El consumidor no necesariamente sabe quién ha fabricado físicamente el producto, dónde se ha producido o cuánto de su tecnología pertenece realmente a la empresa. Lo que reconoce es el nombre.

Y eso puede ser tremendamente rentable.

Con Casio la paradoja resulta especialmente curiosa porque su marca se construyó precisamente sobre la tecnología propia. No era solamente: "Compra esto porque pone CASIO".

Era:

"Compra esto porque CASIO ha hecho algo que los demás no saben hacer".

Ahí está el cambio.

Un antiguo Casiotron, Databank o Pro Trek tenía detrás una historia tecnológica que formaba parte del propio producto. La marca y la ingeniería estaban muy vinculadas. En cambio, si mañana tenemos: un calibre externo, una caja externa, y sólo el diseño Casio y la distribución Casio, el producto puede seguir teniendo un enorme valor comercial aunque la aportación tecnológica específicamente relojera de Casio sea mucho menor.

Y eso no convierte automáticamente al reloj en malo. Es otra cosa: la marca pasa a ser uno de los componentes principales del producto.

Y hay una palabra para esto: brand equity

El valor acumulado de una marca permite vender cosas que, objetivamente, pueden compartir componentes, fabricantes o tecnologías con productos mucho más baratos.

Porque si consiguen que alguien piense:

"Quiero un CASIO"

antes incluso de pensar:

"¿Qué reloj quiero?"

han conseguido algo comercialmente potentísimo.

Y entonces da igual que el catálogo se vaya desplazando de 20 € a 50 €, a 150 €, a 300 € a 1.000 €... como estamos viendo. La marca puede acompañar al consumidor durante todo el recorrido.

Pero aquí aparece el peligro que hemos estado señalando: Cuando una marca puede vender casi cualquier cosa gracias a su logotipo, puede llegar un momento en que el logotipo tenga más peso que aquello que hizo famosa a la marca.

Y eso es especialmente delicado en Casio, porque su patrimonio no era simplemente "una marca japonesa conocida", sino que era electrónica japonesa aplicada a objetos cotidianos.

Por eso resulta tan llamativo ver a la Casio contemporánea acercándose al reloj mecánico tradicional. No es simplemente que hayan hecho un automático, es que el automático representa casi lo contrario de la filosofía con la que Casio conquistó el mercado relojero.

La verdadera pregunta ya no sería entonces "¿qué lleva dentro un Casio?", sino que sería:

"¿Cuánto de lo que estás pagando pertenece al reloj y cuánto pertenece a las cinco letras de la esfera?".

Y por eso no nos extrañe que pasado mañana los F-91 lleven dentro un Skmei. Y lo más gracioso es que, siguiendo la lógica que estamos comentando, comercialmente sería perfectamente comprensible si algún día Casio externalizara todavía más partes del producto:

-Módulo digital fabricado por un tercero.
-Caja fabricada por un tercero.
-Montaje realizado por un tercero.
-Distribución Casio.

Precio final Casio F-91W: 29,90 €.

Lo verdaderamente irónico es que SKMEI ya ha demostrado que puede competir precisamente en el terreno que hizo grande al F-91W: reloj digital sencillo, barato y con funciones suficientes.

Así que tendríamos una situación surrealista:

Casio: "Nuestro reloj tiene un módulo fabricado por Skmei y cuesta 29 €".
Skmei: "Nuestro reloj cuesta 5 €".
Consumidor: "Sí, pero yo quiero que ponga CASIO".

Y ahí se demuestra el poder de una marca.

Pero hay un límite interesante: si algún día Casio externalizara absolutamente todo, seguiría vendiendo CASIO, pero ya no estaría vendiendo necesariamente la Casio que conocemos. Y lo más asombroso es que la gente seguiría prefiriendo el Casio, aunque fuesen el mismo producto... Ahí está la verdadera fuerza de una marca: llega un momento en que deja de ser una identificación del fabricante y se convierte en una señal de confianza, pertenencia y significado.

Imaginad el experimento: Dos relojes salen de la misma fábrica, utilizan exactamente el mismo módulo, la misma caja, el mismo cristal, la misma pila y hasta el mismo molde.

Uno lleva:

SKMEI — 5,99 €

y el otro:

CASIO — 24,99 €

Y una parte importante del público probablemente diría: "yo quiero el Casio".

¿Por qué?

Porque no está comprando únicamente las prestaciones. Está comprando todo lo que ha aprendido a asociar con esas cinco letras: los recuerdos, la reputación, la estética, la historia, la percepción de fiabilidad, incluso cierta nostalgia.

Eso se llama brand equity: el valor añadido que tiene un producto simplemente por pertenecer a una marca determinada. Y aquí aparece una paradoja fascinante para Casio: la empresa ha conseguido que su logotipo tenga tanto valor que puede sobrevivir incluso cuando la ventaja tecnológica que originó ese valor deja de ser exclusiva.

Y eso explica también por qué puedes poner un Casio de 10 € al lado de un reloj chino de 5 € con prestaciones similares y encontrar gente defendiendo al primero con uñas y dientes. No necesariamente porque estén equivocados. Están comprando cosas diferentes aunque objetivamente los relojes hagan prácticamente lo mismo.

Y aquí está lo verdaderamente peligroso para Casio: si algún día el consumidor deja de percibir una diferencia real entre el producto Casio y el producto chino, el logotipo será lo único que quede para justificar la diferencia de precio. 



6.16.2020

El maravilloso mundo de los despieces


Quizá de mi procedencia "reportera" del mundo del automóvil me viene la seductora atracción que me producen los despieces. Cuando te pones a reparar un coche, tener un libro con su despiece suele ser la herramienta fundamental (hoy esto se hace de modo virtual con herramientas específicas de diagnosis, por cierto) para enfrentarte con expectativas de éxito a la tarea. Sin embargo, esta valiosa ayuda del despiece también es muy importante en el mundo de la relojería, sobre todo de la mecánica. Decían en un manual de relojería que leí hace no mucho tiempo, que un relojero tiene que tener con él, entre sus herramientas, un torno, porque en ocasiones tiene que fabricar las piezas para determinado reloj. Imaginaros: ¡fabricar tus propias piezas! Eso es impensable para la mayoría de artículos de consumo de hoy.

Pero complementando ese tipo de soluciones, las casas fabricantes ofrecían toda una serie de catálogos con todo el despiece del reloj, diferenciándolos por sus calibres. Así, cuando el relojero se ponía a reparar un reloj, podía pedir a su distribuidor la pieza que necesitaba.

6.05.2020

Cuando no había otra manera de tener un reloj digital


Hubo un tiempo en que si querías tener un reloj digital, y no "de agujas", debías conformarte con una solución expeditiva y un tanto rocambolesca, con funcionamiento mecánico bastante engorroso. Si lo miramos fríamente, estos relojes no dejaban de ser una especie de dos ventanitas fechadoras, salvo que el disco en el cual estarían puestos los días del mes, se sustituían por discos con los minutos y horas (60 en el primer caso, 12 en el segundo). Obviamente, esos discos unidos al tren de engranajes que guiaba las horas y los minutos, y no al sistema de cambio diario del calendario convencional en un mecánico.

Marcas como Lucerne (que toma su nombre, precisamente, de la ciudad Lucerna de Suiza) ofrecían relojes de esta índole, como ves un tanto minimalistas dado que la incorporación de tanto disco hacía imprescindible el dedicarle mucho espacio que luego había que "taparlo" de alguna manera. Cierto que el resultado era un tanto futurista, como también lo era el hecho de que había que tener una agudizada vista para poder leer esos minúsculos números de los minutos, a los cuales ayudaba, en cierta forma, una ventana de forma curva por la que se alcanzaba a ver parte de los minutos sucesores y antecesores al actual y que, además, servía para que el número del minuto no se quedase en medio y no se pudiera ver al completo, en cuyo caso nos quedábamos sabiendo la hora, pero no el minuto, hasta que se colocara centrado bajo la ventana.

5.13.2020

¿Cuántos buenos relojeros quedan?


En una sección especializada de una revista se decía, allá por el año 1993, que solo 1 de cada 10 relojeros era capaz y tenía las habilidades necesarias para reparar un reloj con complicación, específicamente, un reloj como los que añaden cronógrafos. Estamos hablando, claro, de relojes mecánicos. Esto me ha hecho pensar, si en aquellos años en los cuales los relojes mecánicos aún tenían una cierta "presencia" en el mercado, ¿en qué porcentaje estaríamos ahora, teniendo en cuenta la escasez no solo ya de buenos relojeros, sino incluso de tiendas de relojería/joyería? Y es que, lo sabéis tanto como yo, muchísimos de ese tipo de negocios tradicionales han cerrado, unos por las crisis continuas del sector, y otros por el envejecimiento de sus propietarios y, por consiguiente, su jubilación. No sería extraño que ahora sería 1 relojero de cada 50, ¿tal vez de cada 75? ¿De cada 100?

Claro que también es cierto que, en estos tiempos de smartphones y de smartwatches, ¿de qué sirve una complicación? Se lo preguntaban a un relojero experto, hace muchos años ya, y decía que..., ¡para nada! O sea, es lo mismo que preguntar para qué sirve un reloj mecánico hoy, o incluso un reloj, a nivel general, si queremos ya irnos al grueso de la cuestión.

6.01.2019

Los curiosos e interesantes sistemas de calendarios de correa para reloj


Siempre me han llamado bastante la atención los calendarios de correas para relojes. En unos tiempos en donde tener calendario en el reloj era algo relativamente inusual (en la época de los mecánicos), el disponer de un calendario para incorporarle en la correa era un extra muy, pero que muy interesante.

Había incluso algunos armis específicamente preparados para ello, con una especie de "cajita" en la cual se metían unas hojitas pequeñas. Lo más curioso es que, si teníamos la precaución de elegir el primer día de la hoja, haciéndolo coincidir con el primer día del mes (martes, jueves, sábado...), el resto de los días del mes ya estaban ordenados, y solamente teníamos que ir pasando uno a uno cada nuevo mes, sin importar el año en el que nos encontrásemos. Era como un calendario perpetuo.

3.13.2019

Campos magnéticos y relojería


Cada vez se ven más bolsos especiales y carteras que aíslan del electromagnetismo y de los lectores electrónicos lo que llevemos en su interior. Son muy útiles para tarjetas de todo tipo: de banco, de transporte, para chips NFC... Son las conocidas como carteras o fundas con protección RFID, y también con protección a objetos con imanes.

Ya que, en nuestra sociedad de la tecnología, el magnetismo está por todas partes, si llevas un reloj mecánico tienes muchas posibilidades de que su pequeño desajuste se deba a este tipo de influencia magnética. Y es que los relojes mecánicos no se llevan nada bien con los dispositivos electrónicos, al fin y al cabo - reconozcámoslo - proceden de unos tiempos y una época muy diferente a la nuestra, donde no era nada habitual estar en la presencia de un imán, mucho menos de potentes baffles, o de los campos electromagnéticos generados por todo tipo de instrumentos, tecnología de superconductores, escáneres, y máquinas eléctricas que nos rodean por doquier.

1.26.2019

Muchas gracias a Casio por prestarnos atención


Hace unos meses nos llamaba la atención que desde Casio España hubieran decidido distinguir a sus distribuidores oficiales y autorizados con un sello, en el cual aparecía el interior de un reloj mecánico (os lo contamos aquí). El tema no es banal y como tal lo mencionamos, dando nuestro punto de vista e incidiendo en el hecho de que, a fin de cuentas, Casio no fabrica -y no tiene intención de fabricar- relojes mecánicos. Además, apareciendo en el logotipo con el sello oficial una marca que ni siquiera es de ellos, haciéndose un flaco favor a ellos mismos en lugar de potenciar sus propios modelos (que como bien sabemos todos, tienen muchos y muy buenos).

No necesitaban, en suma, recurrir a un calibre, movimiento o módulo de nadie, teniendo tanta variedad en la propia Casio.

10.26.2018

¿Casio publicitando relojes mecánicos de Molnija!!? ¡Lo que nos faltaba por ver!


Actualización: Puestos en contacto con Casio ya nos han respondido, y nos han confirmado que están valorando el cambio de imagen. Les agradecemos la preocupación; rectificar es de sabios.

Original:
A ver, voy a pediros que os pongáis un poco en situación, por favor: ¿os imagináis a Seiko poniendo, en su emblema distintivo para sus distribuidores oficiales, un reloj de Swatch? ¿Os imagináis a BMW poniendo en sus concesionarios como referencia, un coche de Mercedes-Benz? Sería inaudito, ¿verdad? Pues por increíble que parezca, es eso lo que han hecho en Casio.

Ayer, Casio España anunciaba en su Facebook la incorporación de su distintivo oficial de distribuidor a los representantes autorizados de la marca y, para diferenciarlos del resto, había diseñado para la ocasión un emblema. Nos pareció una idea genial, así los compradores podían asegurarse que, al momento de comprar su Casio, adquirían realmente el producto original, y no una de tantas copias que por ahí "pululan". Pero cuando me pongo a consultar ese nuevo distintivo, casi me caigo del susto.

9.21.2018

La maravilla de los relojes con pilas de larga duración


Hemos hablado bastante sobre las bondades de los relojes mecánicos, y también sobre las enormes ventajas (a todos los niveles) de los relojes solares. Es hora de que defendamos también, al menos en parte, a los relojes que se alimentan por pilas.

Pero, obviamente, no a todos. Hoy día tener un reloj que funcione a pilas con una autonomía menor de tres años es un derroche inexplicable. La tecnología nos permite ir más allá sin problemas, y si no se hace es simplemente por desidia. Y también maldad, no solo de los fabricantes sino también maldad en parte de quien, aún a sabiendas, les apoya con su dinero comprándoselos.

2.11.2018

Relojes de cuarzo VS relojes mecánicos


Estos días estuve escribiendo relatos para El Imperio. En uno de ellos se realizaba una entrevista a la Directora General de la marca de relojes de lujo suiza Eternium. Esta alta ejecutiva decía en la mencionada entrevista que a ellos lo más que les importaba de sus relojes era la exclusividad, y venía a decir que con ello podían vender cualquier modelo de reloj por muy elevado que fuera su precio, y por exóticos que fueran sus materiales.

Esto no es algo que yo haya introducido por casualidad, sino que es algo que he obtenido y aprendido tras leer, seguir y manejar constantemente, o casi constantemente, todo tipo de noticias y notas de prensa del mundo de la relojería mecánica, especialmente de la relojería suiza, pero también de algunas de las firmas relojeras japonesas, con marcas como Grand Seiko, que todos tenemos en mente.

12.30.2016

Spirax, un reloj sin ataduras al tiempo, para el tiempo de hoy


He tenido ocasión de acercarme y disfrutar, en una fría mañana de niebla, de la muestra que presenta el proyecto Spirax (SpiraxTime). Por desgracia el pequeño espacio de la muestra no tiene la mejor iluminación y mi móvil tampoco da mucho más de sí, pero he aprovechado para escanear el folleto que se publicó para dar a conocer este proyecto.

Sus creadores hablan de un reloj, con todo lo que tiene un reloj, pero "sin las molestas agujas". Es un reloj de manufactura suiza, destinado al público más elitista, o sea: al segmento del lujo.

9.14.2016

La cultura de la inmediatez


Tenemos smartphones con notificaciones e información que nos llegan al segundo. Gadgets que instalamos y aplicaciones de mensajería para que tengamos noticias de eventos, aunque ocurran en la otra parte del mundo y no tengan relación alguna con nuestro día a día. Los avisos de mensajería y de correo electrónico nos tienen que llegar al instante. Ahora el futuro son smartwatches: dentro de poco -de hecho ya, ahora-, todo mensaje, "me gusta" o foto en una red social o en tu suscripción de grupo o amistades, lo notarás en tu muñeca con una vibración, o lo escucharás con un timbre desde tu reloj. Aunque alejes el smartphone de ti, seguirás maniatado, "esposado", atrapado en el cepo por tu smartwatch.

El reloj de cuarzo sustituyó al mecánico porque "para qué darle cuerda", es mejor coger el reloj y echar a correr. Ver la hora sin darle lugar a la duda o a la sospecha: la obsesión por la seguridad. Ver la hora y saber que esa es la hora correcta, el minuto exacto, el segundo justo. Para eso están ya los relojes radio-receptores, o incluso aquéllos que llevan GPS: la hora medida al segundo atómico. Ahora no puedes dudar si es un minuto abajo o un segundo arriba, ya no queda tiempo a la duda ni a la improvisación. Tienes que controlar cada minuto porque así te controlan cada minuto.

6.23.2016

Mi próximo reloj será premium

Lo tengo más que decidido. Mi próximo reloj, será premium. Porque para los que amamos los relojes, éstos son más que un instrumento que nos indica la hora. Es una parte de nosotros, que comparte cada segundo de nuestro día, y que se mantiene fiel a nosotros en la muñeca (o el bolsillo). Que nos transmite emociones, que nos provoca emociones. Que evoca momentos, y que en cierta forma, son como vivir un sueño, aunque sólo sea por un instante.

Todo eso, y mucho más es lo que para mi representa la horología. Desde la historia del F-84W; el puro concepto táctico de G-Shock del GW-6900; el genuino Metal Twisted G-Shock MTG-M900, que se mantiene fiel a los digitales; el esencial Made in Japan GW-5000 digno homenaje del fundador de la escuela G y la manufactura propia, el DW-5000C; el vintage W-780, que nos recuerda el savoir faire de la marca; o el popular F-91W, el reloj que podríamos decir, ha cambiado el mundo.


3.31.2016

La lubricación en los relojes mecánicos


No soy un defensor de los relojes mecánicos, de hecho soy más propenso a mis favoritos, los de cuarzo, pero sí que me encanta la magia del movimiento mecánico, principalmente entre los modelos de remonte manual (y no los mecánicos con rotor que pueblan los catálogos de la mayoría de fabricantes en la actualidad).

Siempre que pienso en relojes mecánicos me viene a la mente cientos de defectos y fallos, inexactitudes y mil problemas que he vivido muchas veces no en carne propia, pero sí con personas cercanas a mí. Desde familiares que se han ido a comprar el reloj y han tenido que devolverlo a los pocos días porque era un desastre su mecanismo, hasta mi padre, siempre inclinado por los mecánicos y cuyos últimos años se declaró fiel defensor de los de cuarzo.

1.26.2016

Las ventas de relojes suizos bajan a niveles de 2012


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Mal año para las exportaciones suizas el pasado 2015. Por primera vez desde 2009, las exportaciones de relojes se han visto reducidas con un total de 21,5 millones de francos en cifra de negocio durante el año 2015, lo que supone un 3,3% menos en relación al año anterior (2014) y se sitúan a niveles de 2012.

Este retroceso en ventas se vio sutilmente mitigado por la cantidad de relojes exportados, ya que su reducción fue menos acentuada (de un 1,6%), lo que significa que se vendieron más relojes, pero se ganó menos por ellos (o dicho de otra manera: se vendieron relojes de gamas más baratas). Así, el grueso de las ventas se sitúa a niveles de 2013, con un total de 460 millones de relojes suizos exportados, de entre los cuales la inmensa mayoría (el 80%) corresponden a movimientos mecánicos, los cuales sólo han caído un 2% en ventas, por lo que los causantes del lastre fue en su mayoría debido a relojes de cuarzo, cuyas ventas descendieron un 9,9%. De hecho, si solamente contemplásemos la caída de las ventas en los mecánicos, estaríamos hablando de niveles casi parejos a los del año anterior (2014) y no descenderían a niveles de 2013, como así ha sido si sumamos el descenso ocasionado por ambos tipos de movimientos.

9.07.2015

Cuando tengamos que comprarlo todo por Internet


No vivo en una ciudad pequeña, de hecho puede decirse que vivo en una ciudad media con todos los servicios. Pero a veces me siento como si, en determinados aspectos, hubiera retornado a mi pueblo (hoy casi un pueblo fantasma, dicho sea de paso) de unos pocos cientos de habitantes. Ya doy por lógico el que ciertas cosas no pueda encontrar aquí, como lijas de grano fino, o aceite de silicona (nadie las tiene). Eso casi mejor pedirlo por Internet, lo mismo que el alcohol isopropílico, que aunque lo tengan no te lo venden y sin embargo por Internet te lo vendes a litros. Pero lo que de verdad me ha hecho recapacitar es cuando voy en busca de pilas para algunos relojes y no las encuentras por ningún lado. Si sales de las habituales SR de óxido de plata, el resto a veces en ciertas tiendas (con enormes carteles en los que puede leerse: "pilas para reloj", por cierto) ni siquiera conocen su existencia. Ni les importa. Para algunos modelos de Casio me he visto obligado a comprarlas por internet, ¡no hablemos ya si buscas algo más específico, como un acumulador o un capacitador!

Ante esto me he visto en la necesidad de tener que plantearme el comprar un reloj mecánico (y me he dicho a mí mismo que en cuanto me lo pueda permitir, compraré uno de remonte manual). No quiero que un día de la noche a la mañana me quede sin reloj o que acabe dependiendo para todo de una conexión a Internet, incluso para comprar algo tan básico y barato como eso. Es verdad que siempre hay la solución de adquirir un Tough Solar, pero os confieso que soy un negado para ese tipo de relojes y por más que lo he intentado, siempre se me acaban descargando. Y prefiero adquirir la costumbre de cargar de cuerda un reloj mecánico, que no el tener que vigilar si la carga de un solar sube o baja. A lo que también hay que unir algo que nunca hay que obviar: el desgaste de materiales por la incidencia de los rayos solares, teniendo en cuenta que hoy en día la mayoría -sino todos- de los solares asequibles son de resina.

11.04.2013

El accesorio que tanto echabas en falta: un reloj para tu iPhone


Tanto que hablamos de los "smartwatches" y de la competencia que le hacen los smartphones y teléfonos móviles a los relojes, y resulta que a veces nos encontramos con noticias y novedades como la que aquí os traemos, que nos hace un poco pensar no sólo si el mundo se estará volviendo realmente loco, sino que si realmente el relativo abandono de los relojes de muñeca por estos nuevos artilugios tecnológicos es lo que demanda y necesita la gente.

Y es que Bissol, un fabricante canadiense, ha lanzado el Calibre 2000, un reloj que podemos incorporar al iPhone 5S y que posee maquinaria mecánica. Este reloj, comercializado como un accesorio para el mencionado iPhone, se conecta a la parte inferior del smartphone y así "el usuario podrá ver la hora sin necesidad de encender el teléfono ni presionar botón alguno". Según explican la constante repetición de presionar los botones acaba siendo un gesto agotador y cansino, además que se consume batería inútilmente. Ellos dicen que con este reloj se podrá además ahorrar batería. Lógicamente, las mismas funcionalidades -y otras muchas- las ofrecen los relojes de pulsera, y una más: incluso no es necesario ni sacar del bolsillo el teléfono.

9.12.2013

URWERK EMC, el reloj "electromecánico"


No solemos traer marcas de relojes mecánicos aquí (sólo algunas veces, y muy puntualmente), pero en esta ocasión hemos querido hacer un inciso para acercaros este invento de reloj, muy curioso, el cual sin duda os resultará, al menos, interesante. Además, siempre es bueno estar al tanto de la actualidad relojera más innovadora.

El modelo es el URWERK EMC (Electro Mechanical Control), un reloj que, como su nombre indica, es "electro-mecánico". En realidad es un reloj mecánico con un sistema de ajuste eléctrico, que posibilita estar al tanto puntualmente de la exactitud de nuestro reloj, y manejarla a nuestro antojo. El secreto es un indicador de precisión que va unido a un sensor óptico y que se opera mediante un botón situado a la izquierda, mediante el cual podemos incidir en el movimiento mecánico del reloj. El mencionado indicador se "recarga" mediante una pequeña palanca en el lado derecho, que se despliega como las populares linternas con batería que seguramente muchos de vosotros habéis visto.

12.04.2012

Los sacerdotes tendrán que desembolsarse casi 200 € si quieren "su" reloj


Cuando el fabricante alemán (con sede en Glashütte, Sajonia) KronSegler se puso en contacto con el Vaticano para lanzar un reloj para religiosos y sacerdotes, la Santa Sede le puso como condición únicamente dos cosas: que debía ser asequible para todo el mundo, y que parte de los beneficios que generasen sus ventas se deberían dedicar a labores de beneficiencia. Este último punto no se si lo han cumplido (me imagino que sí y que efectivamente parte del dinero de sus ventas se invertirán en proyectos caritativos), pero el primer punto no parece que lo hayan tenido en cuenta porque, con los casi 200 euros que cuesta el reloj (en su versión más básica), no se puede decir precisamente que sea un elemento al alcance de cualquiera.

Obviamente, no es un precio astronómico, pero sí ya es un precio bastante considerable. También es cierto que por ese dinero obtienes no sólo un bello reloj, sino un elemento diseñado magníficamente y con un acabado impresionante. Estamos hablando del modelo Sacristan de KronSegler, el reloj "oficial" del Observatorio del Vaticano.

7.28.2012

Relojes mecánicos VS relojes de cuarzo


Sé que esa dicotomia es casi tan antigua como el propio cuarzo, y que, por mucho que se defienda ciegamente una u otra tecnología, siempre habrá personas que crean que su decisión sobre un tipo de reloj frente a otro es la mejor y más lógica. Pero no es nuestra intención entrar en controversias de ese estilo, sino simplemente exponer los pros y contras de cada tipo de reloj para que, luego, cada uno saque sus propias conclusiones, teniendo en cuenta lo que le gusta, lo que necesita y lo que busca.

Por eso vamos a dar los puntos claves para tener razonamientos y base fundamental que nos facilite la decisión, si es que aún alguien está dudando, de qué tipo de reloj le satisfará más.

Zona Casio Semanal