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8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



7.21.2026

¿El fin de los relojes baratos? Europa aprieta a AliExpress y Casio respira tranquilo

Actualización: A partir de otoño la UE añadirá un impuesto adicional de unos 2 euros por paquete, con lo que el total de impuestos a pagar se incrementará hasta los 5 euros.

Original:
Durante años, AliExpress ha sido el paraíso de quienes buscaban relojes digitales por cinco, diez o quince euros. Marcas como Skmei, Synoke, Sanda o Naviforce han conseguido hacerse un hueco gracias a unos precios prácticamente imposibles de igualar, poniendo contra las cuerdas incluso a gigantes históricos como Casio.

Pero ese escenario podría estar empezando a cambiar.

La Unión Europea ha puesto en marcha un nuevo derecho de aduana de 3 euros para los pequeños paquetes procedentes de fuera de la UE, una medida que pretende penalizar al enorme volumen de envíos de bajo valor que llegan cada día al continente y combatir la competencia considerada desleal frente a los comercios europeos. 

Y por si fuera poco, Bruselas acaba de imponer a AliExpress una multa récord de 550 millones de euros por no impedir de forma eficaz la venta de productos ilegales, falsificados o potencialmente peligrosos en su plataforma. La Comisión Europea considera que la compañía no evaluó adecuadamente los riesgos ni retiró con suficiente rapidez muchos de esos artículos. 

¿Qué significa esto para los aficionados a los relojes?

Mucho más de lo que parece.

Hasta ahora era habitual comprar un reloj digital chino por 5 o 6 euros con envío incluido. Con un recargo fijo de 3 euros, ese mismo reloj puede pasar a costar 8 u 9 euros de un plumazo.

En un reloj de 100 euros apenas se nota. En uno de 4 euros supone un incremento del 75 %.

Es precisamente el segmento donde las marcas chinas habían encontrado su mayor fortaleza: ofrecer muchísimo por muy poco dinero.


El beneficiado inesperado
Curiosamente, quien podría salir reforzado con todo esto es Casio.

Aunque la marca japonesa también fabrica gran parte de sus relojes en China, sus productos se venden normalmente a través de distribuidores oficiales, importadores y cadenas comerciales que funcionan bajo otro modelo de negocio.

Eso significa que el comprador de un Casio Collection de 30 o 35 euros apenas percibirá cambios, mientras que el reloj chino ultrabarato comprado directamente al fabricante pierde buena parte de su principal atractivo: el precio.

No es que Casio vaya a vender de repente millones de relojes más gracias a estas medidas, pero sí podría recuperar parte del terreno perdido frente a fabricantes que competían casi exclusivamente mediante precios imposibles.


¿Menos competencia?
Aquí aparece el debate.

Durante años se ha acusado a Casio de abandonar el segmento económico. Modelos cada vez más caros, materiales discutibles, desaparición de funciones clásicas y una gama Collection que ya no resulta tan asequible como antes dejaron espacio para que los fabricantes chinos ocuparan ese hueco.

Ahora es la regulación europea la que, indirectamente, pasa a proteger a Casio de esa competencia.

No porque impida vender relojes chinos, sino porque reduce la enorme ventaja económica que tenían.


¿Y ahora qué?
Probablemente los relojes chinos seguirán existiendo. Skmei, Mingrui, Sanda y muchas otras marcas continuarán ofreciendo productos muy interesantes.

Pero quizá estemos asistiendo al final de aquella época en la que era posible comprar un reloj perfectamente funcional por cinco euros puesto en casa.

Si eso ocurre, Casio respirará un poco más tranquila.

La gran incógnita es si aprovechará esa ventaja para volver a ofrecer relojes asequibles y competitivos... o si simplemente seguirá alejándose de aquel público que la convirtió en una de las marcas más populares del mundo. Porque, al fin y al cabo, la mejor defensa frente a la competencia nunca debería ser un arancel, sino fabricar un producto que merezca realmente la pena pagar.



7.08.2026

Nuevos modelos para la colección Main Street de Timex

¿Te resultan familiares? En el caso de Timex, estos nuevos Main Street ofrecen resistencia al agua de 100 metros, horario mundial, crono, 5 alarmas, e iluminación EL Indiglo.

Además, a diferencia de Casio, Sanda o Skmei que también tienen modelos parecidos, estos Timex Main Street ofrecen nombre del día de la semana con tecnología dot matrix.

Panars 81 
Lige 2023 
Sanda 418 

11.26.2025

Los diseños más asequibles inspirados en Casio

Para mucha gente, el encanto de los relojes Casio clásicos es innegable: diseños atemporales, estética retro y modelos especiales que despiertan nostalgia. El problema aparece cuando ciertos modelos -como el F-91 edición Pac-Man- se disparan hasta los 60 €, 70 € o más. Y ahí es donde marcas como Skmei tienen todo el sentido del mundo.

Skmei se ha hecho un hueco replicando el espíritu de esos relojes, ofreciendo modelos inspirados en los Casio más populares, pero a precios que no duelen. Cuando un reloj inspirado en un F-91 te cuesta 10 o 15 €, puedes permitirte usarlo a diario sin miedo a rozones, golpes o pérdidas. Para quien disfruta de la estética sin necesidad del sello oficial, es una ventaja enorme.

Tampoco hablamos de juguetes. Skmei se ha puesto las pilas: módulos estables, baterías que duran años y una construcción más que decente para el precio que pagas. La precisión no se aleja mucho de la de Casio, y las funciones básicas -alarma, luz, cronómetro- cumplen bien y, en otros casos (como el del A1100 o A100) llegan a superar al modelo original, ofreciendo funciones que el aficionado demandaba en el de Casio, y que no tenían.

Y... ¿Por qué elegir relojes Skmei cuando te gustan los clásicos de Casio?

Lo que realmente ofrece Skmei es acceso. Acceso a un diseño que te gusta sin pagar cuatro veces más. Acceso a un reloj que podrás cambiar cuando quieras sin remordimientos. Acceso a la estética retro sin que el precio te eche para atrás.

Si buscas la marca, el coleccionismo o el valor sentimental, Casio siempre será la apuesta segura. Pero si lo que quieres es disfrutar del estilo clásico sin pagar un extra que no necesitas, marcas como Skmei o Sanda te abren la puerta a llevar el reloj que te gusta sin que tu economía se resienta. Y para muchísima gente, esa es exactamente la libertad que estaba buscando.

- Inspiraciones de los Casio:

Skmei inspiración DB-520:

Skmei inspiración A1100:

Skmei inspiración A100:

Skmei inspiración MWD-110:

Skmei inspiración B640:

Skmei inspiración LF-20:

Skmei inspiración A168 edición especial: 

Skmei inspiración A700:



8.23.2025

¿Es mejor la resina de Casio, o el zamak de Skmei?


El zamak es una aleación de zinc con pequeñas proporciones de aluminio, magnesio y cobre. Se usa muchísimo en herrajes, grifería, bisutería barata, piezas de automoción, juguetes metálicos, etc.

En condiciones normales, no es un material peligroso para la salud, el zinc es incluso un oligoelemento necesario para el cuerpo. Por su parte, el aluminio y el magnesio que lo contienen, en las cantidades de la aleación no se liberan fácilmente.

El cobre también es esencial en dosis mínimas.

El problema aparece en situaciones concretas:
- Polvo o vapores al trabajar: al lijar, fundir o mecanizar zamak sin protección, los vapores de óxido de zinc pueden causar la llamada fiebre del humo metálico: fiebre, escalofríos y malestar, que suelen remitir en 24-48 h, pero que es desagradable. Por eso nunca debemos pulir ni lijar un reloj de zamak.

- Níquel en baños superficiales: muchas piezas de zamak llevan un recubrimiento niquelado, y ese sí puede dar alergias cutáneas en personas sensibles.

Resumiendo: el zamak en sí no es tóxico si lo usamos como corresponde (manillas, cerraduras, adornos). Lo que no es buena idea es: cocinar con él, chuparlo como si fuera un caramelo, o trabajar con su polvo sin protección.

Un detalle curioso: los juguetes metálicos de los años 60-70 hechos de zamak, si no estaban bien protegidos, podían liberar metales y por eso ahora la legislación limita mucho su uso en objetos para niños pequeños.

¿En Europa está permitido el zamak para los relojes?
En Europa está permitido y de hecho es muy popular en relojería (sobre todo en gamas medias y bajas). La razón es bastante prosaica: el zamak es barato, fácil de moldear y da una sensación de solidez metálica sin costar lo que cuesta el acero inoxidable.

Los motivos principales de esto son:

- Moldeo a presión: el zamak se inyecta en moldes con gran precisión, lo que permite fabricar cajas de reloj con formas complejas y buenos acabados a bajo coste.

- Peso “agradable”: da sensación de “reloj robusto”, a diferencia del plástico, que se siente ligero y barato.

- Acepta bien recubrimientos: normalmente no vemos zamak “puro”, sino niquelado o cromado para darle brillo y resistencia a la corrosión.

Ahora, el lado menos bonito de la historia: El zamak no es tan duradero como el acero inoxidable. Puede corroerse con el tiempo, sobre todo si el recubrimiento se daña (esto es lo que se llama “zinc pest” o peste del zinc: la pieza se hincha y se agrieta).

Si se raya o desgasta el recubrimiento, el zamak desnudo debajo se ve feo y se degrada rápido.

En Europa lo que sí está regulado es el uso de plomo, cadmio o mercurio en aleaciones para consumo o contacto prolongado con la piel. El zamak no lleva esos metales, por eso pasa las normas.

Lo único vigilado es la liberación de níquel en piezas que tocan la piel, como relojes, bisutería o gafas. Hay un límite legal de migración de níquel (0,5 µg/cm²/semana).

Por eso muchas marcas baratas usan zamak: cumple las normas, da aspecto metálico y cuesta menos que el acero. Pero a largo plazo, un reloj de acero inoxidable siempre será más resistente, hipoalergénico y duradero.

Comparativa entre el zamak y la resina endurecida de Casio
En relojes de gama baja y media lo habitual es justo eso: caja de zamak cromado o caja de resina endurecida (plástico reforzado). 

Zamak:
- Sensación al tacto: frío, metálico, da sensación de “más reloj” por el peso.

- Peso: relativamente pesado, lo que gusta a algunos porque transmite solidez, pero puede ser incómodo en relojes grandes.

- Resistencia a golpes: frágil comparado con la resina. Si recibe un golpe fuerte, se abolla o se deforma.

-Corrosión: si se raya el baño cromado/niquelado, el zamak desnudo puede corroerse, hincharse y deteriorarse con los años.

-Durabilidad: decente en uso normal, pero a largo plazo es menos fiable que el acero y peor que una buena resina en ambientes hostiles.

Resina endurecida (resinas epoxi o poliamidas reforzadas, como usan Casio y otros):

-Sensación al tacto: ligera, cálida, menos “noble” que el metal, se percibe como plástico aunque sea de calidad.

-Peso: muy ligera, ideal para relojes deportivos o de uso diario sin que molesten.

-Resistencia a golpes: altísima, absorbe impactos sin deformarse, por eso se usa en G-Shock, por ejemplo.

-Corrosión: no se oxida ni se hincha, aguanta muy bien sudor, agua salada, humedad, químicos ligeros.

-Durabilidad: mientras no se degrade por rayos UV (sol constante), puede durar décadas sin problemas.

-Alergia: hipoalergénica; prácticamente no da reacciones cutáneas.

En resumen:
-Zamak = estético, metálico, más “clásico”, pero con debilidad frente al tiempo, corrosión y alergias.

-Resina endurecida = ligera, súper resistente y práctica, pero menos elegante y con sensación de “plástico”.

Por eso se suele ver relojes de vestir baratos usando zamak cromado; y relojes deportivos o utilitarios con resina.

Resistencia a la exposición UV 
Los rayos UV no hacen nada directo al zamak, porque es metal y, por lo tanto, inmune. El sol no degrada el zamak como degrada a un polímero. El problema del zamak es químico y mecánico, no fotónico:

-Si el cromado/niquelado que lo cubre se daña, el sudor ácido, la humedad o la sal lo atacan y empieza la corrosión.

-El propio zamak, con el tiempo, puede sufrir “peste del zinc” (hinchazón y agrietado por impurezas en la aleación y humedad), pero eso es más un defecto de fabricación que de exposición solar.

En cambio, las resinas endurecidas sí son muy vulnerables a los UV:

-Se vuelven más quebradizas y pierden elasticidad con los años.

-Pueden decolorarse (el negro se pone grisáceo, los colores pierden intensidad…).

Aun así, con aditivos modernos anti-UV (como los que usa Casio), una buena resina puede durar 15–20 años expuesta al sol sin romperse, aunque visualmente se note el envejecimiento.

Comparando resistencia frente al sol, podríamos resumir:

Zamak: gana la partida, el sol no lo afecta directamente, lo que mata al zamak es el sudor + rayaduras que exponen el metal bajo el baño.

Resina endurecida: pierde frente a los UV a largo plazo, aunque con aditivos modernos aguanta muchísimo más de lo que la gente cree.

Resistencia frente a microorganismos
Aquí el comportamiento del zamak y resina cambia bastante:

Zamak (aleación de zinc, aluminio, magnesio y cobre)
No es alimento para bacterias ni hongos.
De hecho, el zinc y el cobre son metales con efecto biocida: inhiben el crecimiento de muchas bacterias y hongos en superficie.

Lo malo es que, si el recubrimiento se deteriora, la corrosión superficial (óxidos y sales metálicas) sí puede acumular suciedad y humedad, creando un microambiente donde prosperen colonias encima, aunque no “coman” el metal en sí.

Resina endurecida
La resina en sí tampoco es alimento (los plásticos son muy poco nutritivos), pero a diferencia del zamak, no tiene propiedades antimicrobianas naturales.

En condiciones húmedas, con sudor o restos orgánicos, puede colonizarse por hongos y bacterias superficiales (biofilm). Eso no degrada la resina, pero sí puede dar mal olor o incluso irritaciones cutáneas si no se limpia.

En exteriores, los rayos UV matan muchos microorganismos, pero en las partes protegidas (entre caja y correa, por ejemplo) pueden crecer igual.

Por eso los relojes “serios” (deportivos o de lujo) suelen ir a materiales más nobles: acero inoxidable, titanio o cerámica, que combinan durabilidad, resistencia a la corrosión y facilidad de limpieza.

¿...Y las resinas cromadas?
Las resinas “cromadas” de Casio (y de muchas marcas) no son metal: suelen ser resina metalizada al vacío (aluminio o cromo depositado) y lacada; más raro, algunas piezas plásticas llevan galvanizado Ni/Cr auténtico sobre ABS. Eso cambia el juego frente al zamak.

Cómo se comporta la resina cromada:

-Rayos UV: el cromado y su laca da cierta protección, pero la base sigue siendo resina. Con los años el barniz puede micro-agrietarse y amarillear. No “se pudre”, solo envejece visualmente.

-Desgaste: el punto débil es la capa superficial: roces con mesas, mochilas o ropa la desgastan/descascarillan (sobre todo en aristas).

-Corrosión: no hay; si se pela, queda resina mate, no óxido.

-Golpes: absorbe impactos mejor que el zamak.

-Alergias: normalmente hipoalergénica (no hay níquel expuesto; salvo raras piezas con galvanizado real mal sellado).

Veredicto
Para uso diario y sudor/sol/golpes: resina cromada antes que zamak. Estructuralmente aguanta mejor y no se corroe; debemos asumir que el “cromo” acabará mostrando desgaste en aristas con los años.

Para estética metálica barata en vestir ocasional: zamak puede verse más “metálico real” al principio, pero su vejez suele ser peor.

Si buscamos longevidad y solidez al envejecer: mejor resina “sin cromar” (mate o teñida en masa). Es la que menos problemas da a largo plazo.

Pero no hemos terminado... ¿Cuál de todos es más ecológico?
Ahí tocamos el nervio sensible: lo ecológico. Porque en relojes baratos (y no tan baratos) casi nunca se piensa en ello, y la diferencia entre zamak, ABS y resina Casio se nota mucho cuando hablamos de ciclo de vida y reciclabilidad.

Zamak
-Punto fuerte: es 100 % reciclable como metal. Se funde y se reutiliza indefinidamente.

-Punto débil: la mayoría de cajas de reloj de zamak están niqueladas o cromadas, y ese recubrimiento complica el reciclado, porque hay que retirarlo antes de refundir. 

-Huella inicial: fundir zamak consume más energía que moldear plásticos, pero menos que trabajar acero inoxidable.

ABS
-Punto fuerte: es un termoplástico, en teoría reciclable por fusión (lo mismo que con botellas PET, aunque a otra escala). También puede reciclarse químicamente en monómeros.

-Punto débil: en la práctica, el ABS de un reloj (pequeño, mezclado con metal, pintado o cromado...) casi nunca se recicla. Acaba como residuo normal o incinerado.

-Durabilidad: su envejecimiento rápido (UV, fragilidad) hace que muchos relojes de ABS tengan vida corta, generando más basura.

Resina Casio (PU/PC-ABS reforzado con aditivos)
-Punto fuerte: aguanta mucho más tiempo que el ABS, por lo que su vida útil es larga.

-Punto débil: muchos son termoestables (PU, urea-formaldehído...), y no se funden para reciclar. Acaban en vertedero o incineradora.

-Aditivos y estabilizantes: complican aún más el reciclaje. Básicamente, si se degrada, no se recupera.

Ejemplo real: cuando un G-Shock de hace 25 años se queda sin bisel ni correa, la caja de resina suele ser un residuo imposible de recuperar.

El rey absoluto en esto vuelve a ser, de nuevo, el acero inoxidable o el titanio: muy duraderos, totalmente reciclables y con menor impacto a largo plazo.

¿Cuál tiene menos impacto en el vertedero?
Si, como suele ocurrir, el reloj no se recicla y acaba en el medio ambiente, aquí toca diferenciar persistencia y toxicidad. Por ello, si hablamos de daño ambiental directo:

Zamak
-Oxida lentamente, formando óxidos de zinc y cobre.

En cantidades normales de un reloj, esto no es muy peligroso para el suelo o agua; el riesgo de contaminación es bajo.

Aunque su persistencia en el ambiente es alta (es un metal), sigue existiendo como metal pero no libera microplásticos ni químicos peligrosos adicionales.

ABS
No se oxida, pero se fragmenta en microplásticos con el tiempo.

Estos microplásticos son problemáticos porque:

-Se dispersan en suelos y aguas.

-Pueden ser ingeridos por animales.

-Se acumulan en la cadena alimentaria.

Persistencia muy alta: los microplásticos no desaparecen, solo se fragmentan más y más.

Resinas de Casio
Muy parecidas al ABS en términos ambientales. Se fragmentan lentamente y sus microplásticos son muy persistentes.

Puede contener aditivos, pigmentos, estabilizadores UV que no son biodegradables y pueden contaminar más que el ABS básico.

Conclusión práctica
-Zamak: menos daño ambiental directo, aunque permanece como chatarra, no se vuelve tóxico.

-ABS y resinas: más daño ambiental potencial por microplásticos y aditivos, y elevado peligro de acabar en la cadena alimentaria.

Si el objetivo es el mínimo impacto ambiental al desechar, el metal reciclable (zamak o acero) es mejor que los polímeros, incluso si dura menos estéticamente.

Si nuestra preferencia es minimizar el daño ambiental, la prioridad deja de ser “resistencia a golpes” o estética, y pasa a ser reciclabilidad y no generar microplásticos.

Si lo que buscamos es el material barato pero que a la vez haga menos daño al planeta, el zamak es claramente mejor que el ABS o la resina de Casio. Aunque pueda oxidarse o picarse con el tiempo, su potencial de reciclaje y la ausencia de microplásticos lo hacen más ecológico.

Si luego se envía a reciclaje, el impacto ambiental se minimiza casi al cero.

Los polímeros (ABS o resinas) solo superan al zamak si hablamos de vida útil extremadamente larga sin reemplazos, pero a la hora de desecharlos, generan contaminación mucho más problemática.


2.19.2025

G-Shock contra... ¡los chinos!

En los últimos años, la industria relojera ha experimentado una competencia creciente debido a la proliferación de relojes digitales chinos de bajo costo, como los fabricados por marcas como Sanda y Skmei. 

Estos relojes han logrado captar una porción del mercado al ofrecer diseños atractivos y funciones similares a las de marcas reconocidas, pero a precios considerablemente más bajos. Esto supone un desafío importante para G-Shock, una línea de relojes de Casio que ha construido su reputación en la robustez, el diseño innovador y la tecnología de resistencia extrema.


12.01.2023

Los modelos estandarte de G-Shock se pasan al LED

ZonaCasio


No por previsible y anunciado es menos noticiable el hecho de que Casio actualizará sus modelos francos y estrella, el DW-5600 y DW-6900, al LED. Desde hace un tiempo (desde las variantes Updated o "U") en Casio han llevado a cabo un proceso de actualización para retirarle la electroluminiscencia (acrónimo de EL en Casio, o de Foxfire inicialmente para Japón) a todos sus modelos. En Collection ese proceso hace años que se ha consolidado, pero quedaba G-Shock como último resquicio de este tipo de iluminaciones.

La electroluminiscencia se puso muy de moda en los años noventa, cuando Timex decidió incorporársela a sus relojes bajo la marca Indiglo. Pronto Casio le siguió los pasos, y el primer modelo de G-Shock en presentar dicha tecnología, el DW-6600, llegó a las calles norteamericanas para competir con los digitales de Timex ya en 1994. Lo hizo, además, rodeado de una agresiva campaña en las salas de cine, haciendo gala de su llamativa electroluminiscencia que iluminaba "como una linterna".

7.16.2023

Casio logra un hito: ¡registra la forma del primer G-Shock!

ZonaCasio


Finalmente, y tras mucho pelear en los tribunales, Casio lo ha logrado algo pionero: ha conseguido registrar el diseño en 3D del primer G-Shock, el DW-5000. Esto implica muchas cosas, la primera y sobre todo la más importante, es que ya no se podrá copiar ni falsificar tan impunemente la icónica imagen de estos G-Shock. Es curioso porque en los ochenta Armitron, e incluso Citizen, calcaron las formas de sus propios relojes resistentes a impactos copiándole descaradamente a G-Shock. Más recientemente marcas chinas como Skmei, y muchas otras, han seguido usando ese mismo diseño para relojes, e incluso Marea llegó a hacerlo (en las imágenes) con su Smart Junior. Pero esto ya no podrán hacerlo (o, mejor dicho, no podrán hacerlo tan impunemente) a partir de ahora.

Inicialmente el tribunal rechazó la petición de Casio para registrar el diseño en 3D, es decir, sus proporciones e identidad física, argumentando que no había características especialmente distintivas respecto a otros productos. Sin embargo, en Casio no se dieron por vencidos y recurrieron a otra estrategia: que fueran los propios clientes quienes dijeran si reconocían ese producto o no.

11.11.2021

¿Quién puede competir con esto?



Ayer Guti me enviaba una interesante información sobre el Shaon Sensor Master, un reloj digital con sensores inspirado en los antiguos Pro Trek..., con aquella imagen tan bonita y característica, pero que vale 13 €. Con barómetro y temperatura, este modelo chino ofrece lo que en Casio no pueden dar por menos de 70 € en sus Out Gear (no mencionemos ya a Pro Trek, que por menos de 150 € es difícil encontrar un reloj de esa marca, y mucho menos en digital).

Claro que muchos podrían argumentar que es una marca china, desconocida, y con una calidad no contrastada. Puede que sea así, pero eso no explica otro detalle de producto rompedor que nos ha sorprendido también: el ZTE Watch Live (un smartwatch), que hoy ofrece el fabricante desde su web oficial a sólo 11 $. Es llamativo que Casio no se preocupe ya de este mercado, parece que le haya dado la espalda en favor de ese otro mercado donde lo que menos importa es el reloj o lo que tenga de funciones, e importe más su aspecto. Todos los que antes veíamos en los escaparates a los A168 a unos 20 €, ahora nos llevamos con sorpresa las manos a la cabeza cuando nos los encontramos a 50 y 60 € sólo por haberles cambiado su color exterior.

10.05.2021

Otra nueva fusilada a los superventas de Casio



Ahora le toca el turno al Casio A1000, en el cual los falsificadores parecen haber visto un nuevo filón. Precisamente ayer nos escribía uno de nuestros lectores el cual se encontró con este llamativo anuncio de un Skmei que, como podéis comprobar, es un calco al Casio A1000 de metal. Lo cierto es que no resulta extraño en ese tipo de marcas chinas, que por atreverse ya han plagiado hasta la saciedad al GMW-B5000, de manera que lo hagan con el A1000 entra casi dentro de "lo esperable".

Aún así, como siempre decimos, "aviso a navegantes" y que sirva de advertencia porque, como veis, este Skmei es una copia casi exacta -exteriormente, claro- al original de Casio.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com | Gracias a Yair por la pista




| Digitales | | Collection | | Falsificaciones | | Skmei |


9.26.2019

Un día va a pasar esto a escala global y Casio se va a arrepentir


Tanto la firma de Singapur Digitec, o la china Skmei, le están poniendo las cosas a Casio bastante difíciles. Sus últimos lanzamientos, que siguen dejando mucho que desear en todo, solo esperan esa pequeña oportunidad para lanzar un producto competitivo y mucho más completo que en Casio (que supongo que no estarán por la labor, porque ya venden muchos así y sin grandes esfuerzos, así que para qué mejorar...).

Aunque en cierta forma sí, están mejorando en algunas cosas, al menos. Un buen ejemplo es este último producto de Digitec, "inspirado" claramente en el AE-1200. Los Collection, a los que Casio da totalmente la espalda y en lugar de mejorarlos los empeoran, están siendo un auténtico filón para estas marcas, demostrando que se pueden vender muy bien. Si hasta hace no mucho los AE-1200 tenían el problema de su LCA - que era solo una simulación con una zona gráfica animada para los segundos -, en Digitec, como podéis ver, ya lo han resuelto, y ahora incorporan un LCA operativo y real.

4.17.2019

¿Tan difícil es hacer un buen módulo digital?


Los digitales de Nixon fallan más que una escopeta de feria; los de Skmei y marcas "afines", no dan una al derechas y atrasan más (o adelantan) que la aleatoria espera de un autobús de línea en Nigeria; y así suma y sigue y sigue. No hablemos ya de marcas suizas, el Grupo Swatch ni siquiera se ha atrevido y ha dejado su digital "medio desarrollado", y la mayoría del resto de fabricantes (Nowley, Festina, Calypso, Marea...), no se atreven con un digital ni a tiros, teniendo que recurrir a "la basura" que les quieran prestar las submarcas de Seiko o Citizen (Q&Q). Las cuales, dicho sea de paso, les dan "las sobras", los módulos más nefastos y peores que tengan, y tan contentas que se quedan.

Sólo Casio hace módulos digitales decentes, con una precisión asumible, y con tecnología de última generación (GPS, Bluetooth..., sin olvidar Waveceptor, claro), y con precios competitivos.

1.04.2019

Los oportunistas de Casio

Echaba de menos escribir en Zona Casio, y es que aunque no lo parezca, ha pasado casi un año desde ¿Y si Casio licenciara su módulos a terceros?. El caso es que me dirigía otra vez al SAT de Casio, a MGV Watch, lo que antes conocíamos como Centro Relojero MGV, ya os contaré la historia.

Para los que no lo sepáis, recientemente se trasladaron desde la Calle Estruc 30 hasta la muy cercana Calle Jonqueres 14 de Barcelona, así que aprovechando que estaba por la zona, decidí desplazarme hasta su antigua ubicación.

El antiguo local en el número 30, se encuentra cerrado, esperando un nuevo propietario o inquilino. Unos carteles indican que se han trasladado. Sin embargo, un poco antes, en el número 34 (Calle Estruc 34), hay un local que me ha llamado la atención. Su cartel con enormes letras usando los colores blancos y azules de Casio, indican:

CASIO
Servicio Técnico de Relojería
Comercial Palomar


12.05.2018

¿Por qué no debemos comprar un reloj falso?


Obviamente un reloj es falso cuando no lo produce la marca fabricante, sino que lo ensambla o fabrica una marca que intenta simular su interior, su exterior, o todo a la vez, de la marca legítima que fabrica el producto que ellos copian. El por qué no debemos comprarlo, independientemente de que cada uno "con su dinero hace lo que quiere", responde a cuestiones que todos ya conocemos de sobra: poco control sobre las materias primas, la calidad, seguridad, salubridad y confiabilidad de sus componentes, poca o nula respuesta en caso de fallo o avería, y trabajo precario de sus operarios.

Todos esos argumentos espantarían a cualquiera de manera que, a la par, los falsificadores intentan atraer a incautos con precios de derribo, acabados llamativos, y materiales (cajas de metal, cristales minerales...) de los que carece el reloj original.

10.28.2018

Estos de Skmei sí que van a por todas


Ya sabéis que el G-Shock "de metal" GMW-B5000 está "que lo derriba todo". A pesar de su precio, Casio está vendiendo de ellos una auténtica salvajada, una pequeña muestra la tenemos si nos damos un paseo por las redes sociales, saturadas a más no poder de personas luciendo sus GMW-B5000 sin parar.

Respondiendo a esa alta demanda, y un poco para consolar a los que no pueden desembolsar los 500 € que cuesta el reloj original, los fabricantes chinos están haciendo su agosto. Ya hemos traído a ZonaCasio algunos ejemplos, y ahora la última en subirse al carro ha sido, ni más ni menos, la mismísima Skmei. Decimos que ni más ni menos porque Skmei es de las pocas marcas que de verdad pueden tener alcance global, y con la suficiente capacidad (tanto en distribución como en producción) de hacer llegar sus falsificaciones a todo el mundo, por lo que Casio debería de temblar.

1.25.2018

El superventas AE-1200 también es víctima de los falsificadores


Quitándole el LCA y el mapa-mundi (dos complicaciones que han preferido evitarse para no aumentar costes) el fabricante chino SKMEI ha lanzado su propio "homenaje" al Casio AE-1200, el SKMEI 1299 (fijaros en su denominación, para que pueda confundirse con el de Casio) un modelo que copia hasta en las tipografías de las leyendas al de Casio, aunque en este caso sustituidas por el "Dual Time" (el lugar de "World Time" ya que, a diferencia del original, éste no ofrece horario mundial) y "EL Luminous", en lugar de "Illuminator", ya que tampoco dispone de la tecnología de reverberación lumínica de Casio.

Con caja de plástico y posibilidad de armis de metal o resina, este 1299 de SKMEI nos ofrece resistencia al agua de solo 50 metros (el de Casio es Water Resist 100 metros), cronógrafo, horario dual y temporizador. El acero de su armis es 304 SS (no es el acero "quirúrgico" 316 SS, de más calidad, utilizado por Casio y otras marcas de renombre), y en estas versiones -las de armis- se puede encontrar en tres variaciones: dorado, plateado, o cobrizo.

9.07.2016

La falta de calidad no solo alcanza a los Premium


Ya hemos contado aquí varios casos de relojes en Casio, algunos dentro de su gama Premium, otros dentro de G-Shock, con defectos bastante llamativos. Casio continúa fabricando relojes de una gran calidad, pero no tiene que ver con eso, más bien los defectos son en el proceso final de producción, cuando "alguien" debería controlar que ese reloj sale de la línea de montaje no solo con un módulo bien ensamblado y que funciona correctamente, sino con un acabado acorde con lo que se espera de un Casio. Y parece ser que es en este punto donde últimamente más fallan los nipones, como si ya no hubiese esa persona (o personas) al final de la línea de montaje que, como ocurre con los coches -y con tantos otros productos de consumo- se prueban en un circuito, se enciende el motor, etc.

No se si esas personas encargadas de "testearlos" se han ido al paro o han reducido tanto la plantilla que ya no cumplen tan bien su trabajo como antes. Porque en efecto, antes estas cosas con Casio no pasaban. Podían ocurrirte con un chino de Skmei, con un módulo de fabricantes chinos "a granel", pero no con Casio.

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