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8.18.2026

G-Shock y los relojes secretos de las unidades especiales

Casio cuenta una historia muy bonita de fiabilidad, militares, misiones, recuerdos y relojes que sobreviven a explosiones… pero hay cosas interesantes debajo de esa capa de marketing.

Casio tiene un departamento que hasta hace poco prácticamente no existía para el gran público: Special Projects. Su misión es fabricar G-Shock personalizados para unidades militares, policiales y otros organismos que necesitan algo más que un simple reloj con un escudo grabado en la trasera.

Hay un mundo de la relojería militar bastante peculiar que transcurre lejos de las grandes campañas publicitarias. Son los llamados unit watches, relojes encargados específicamente por determinadas unidades del ejército, fuerzas policiales o servicios de inteligencia.

Marcas como Omega, Tudor, Breitling o Bremont han participado en este mercado, fabricando versiones personalizadas de sus modelos para determinados cuerpos o unidades. Son piezas que normalmente no llegan a las tiendas y cuyo acceso puede estar restringido a los miembros de la organización correspondiente.

Pero hay una paradoja interesante: mientras algunos fabricantes de relojes de lujo compiten por vestir a militares con piezas de varios miles de euros, en la muñeca de muchos profesionales que realmente trabajan en situaciones operativas aparece algo bastante menos glamuroso.

Un G-Shock que no pretende ser un reloj militar al uso, y la razón no tiene demasiado misterio.

Un G-Shock convencional no necesita aparentar que es un instrumento militar. Precisamente su atractivo está en que es un reloj relativamente barato, resistente, sencillo y que no necesita estar conectado a nada.

En determinados entornos eso puede ser una ventaja enorme frente a un smartwatch.

Un reloj inteligente incorpora comunicaciones, sensores, GPS, aplicaciones y conexiones con servicios externos. Todo eso resulta fantástico para un usuario normal, pero puede convertirse en un problema cuando la localización del portador debe permanecer en secreto.

El caso de los relojes inteligentes vinculados a Strava se ha convertido precisamente en uno de los ejemplos que se utilizan para explicar este problema: determinadas actividades físicas pueden terminar revelando información de localización que el usuario ni siquiera era consciente de estar compartiendo.

Un G-Shock básico, en cambio, no tiene nada que comunicar. Y ahí aparece una de las expresiones utilizadas por Casio para definirlos: son un "reloj tonto".

Puede sonar poco sofisticado, pero en determinadas circunstancias es exactamente lo que se busca.

Según explica Warren Halliwell, directivo de Casio UK y responsable del programa, Special Projects nació en 2024 por una razón bastante sencilla: empezaron a llegar demasiadas peticiones de unidades militares y policiales, así que la respuesta fue crear un departamento específico.

La idea va bastante más allá de coger un G-Shock de catálogo y grabarle un escudo. Las unidades pueden solicitar modificaciones de materiales, acabados, funciones o elementos concretos que respondan a sus necesidades operativas.

Y ahí es donde la historia se vuelve bastante más interesante.

Uno de los primeros proyectos conocidos fue desarrollado para la Royalty Protection Unit, encargada de la protección de miembros de la familia real británica.

Sus integrantes ya utilizaban G-Shock durante entrenamientos y servicio, pese a disponer también de acceso a relojes suizos mucho más caros.

El problema es que esos relojes de lujo podían ser magníficos relojes, pero no necesariamente buenos instrumentos para determinadas tareas tácticas.

La solución fue un GM-B2100 especialmente modificado, con acabado negro tipo gunmetal, un reloj que tiene poco de "reloj de batalla", pues es elitista, muy pesado y enormemente incómodo. Pero lo que importaba ofrecer era la imagen y el aspecto, por eso cada unidad llevaba grabado del castillo de Windsor en la trasera y elementos de identificación personalizados.

La existencia del proyecto terminó haciéndose pública casi por accidente: un visitante vio varios de estos relojes durante una visita al castillo, hizo fotografías y las imágenes comenzaron a circular por internet.

Después de aquello, Casio decidió aumentar considerablemente la discreción alrededor de este tipo de encargos. Y probablemente tenga sentido, aunque la personalización de relojes de Casio no es algo nuevo: Casio lleva ofreciendo este servicio a empresas w instituciones desde hace más de veinte años. Lo que es nuevo es la creación de un departamento especial pensado solamente para uniformados.

Aquí está la diferencia entre Special Projects y una simple personalización. Una cosa es comprar un G-Shock y grabarle tu nombre, o el logo de tu compañía, y otra muy distinta es que una unidad militar se siente con el fabricante y le diga qué necesita exactamente.

Casio asegura haber trabajado, entre otros, con personal de protección, unidades de desactivación de explosivos, pilotos y miembros del Servicio de Submarinos de la Royal Navy.

En este último caso nació el denominado G-Shock Trident, desarrollado para el Servicio de Submarinos británico.

El proyecto tiene además una vertiente benéfica: la Royal Navy & Royal Marines Charity anunció que la edición limitada había conseguido recaudar más de 5.500 libras, aproximadamente 6.434 euros, para fines benéficos.

Y aquí conviene separar dos cosas, que a veces por ciertos intereses que poco tienen que ver con lo táctico nos vienen mezclados. Una es el indiscutible interés relojero del proyecto. La otra es el evidente valor simbólico que tiene para las personas que pertenecen a esas unidades.

Porque un reloj que llevas durante años de servicio puede terminar convirtiéndose en una especie de objeto de memoria personal. No es exactamente lo mismo que comprar una edición limitada porque aparezca en Instagram.

El rojo que empezó en los submarinos; uno de los ejemplos más curiosos de cómo estos proyectos pueden terminar afectando a los G-Shock normales es la iluminación roja.

Casio explica que determinadas unidades necesitaban evitar la iluminación blanca intensa de algunos relojes porque puede resultar demasiado visible en determinadas circunstancias. La solución fue utilizar iluminación roja.

En el caso del proyecto Trident, esta característica tenía especial sentido dentro del entorno submarino y militar.

Pero lo interesante viene después: Casio reconoce que algunas de estas soluciones desarrolladas para unidades específicas pueden terminar llegando a modelos destinados al público general. Es decir, el laboratorio de pruebas no está únicamente en los departamentos convencionales de desarrollo.

También está en una jungla, en un avión, en un submarino o en las condiciones reales en las que trabaja el usuario para el que se ha creado el reloj. Y eso sí puede resultar interesante desde el punto de vista relojero.

Halliwell pone como ejemplo otro proyecto destinado a pilotos y habla de relojes capaces de detectar determinadas condiciones relacionadas con campos magnéticos y pulsos electromagnéticos.

Aquí conviene coger las afirmaciones con cierta cautela, porque estamos hablando de información procedente del propio responsable del programa y, además, de proyectos de los que Casio reconoce que no puede revelar todos los detalles. Pero hay una idea de fondo que sí resulta perfectamente comprensible: en determinados trabajos, cuanto menos dependa un reloj de sistemas externos, mejor.

Y ahí un digital convencional tiene una ventaja que durante años parecía un inconveniente: es extraordinariamente aburrido: no tiene Wi-Fi, no tiene apps, no necesita un teléfono, no publica tu recorrido, no recibe notificaciones, no intenta convertirse en tu centro de comunicaciones... Y, dependiendo del modelo, puede funcionar durante años con una pila o con energía solar.

Uno de los relojes mencionados por Halliwell cuesta alrededor de 99 libras, que al cambio actual son unos 115,81 euros. No hace falta decir mucho más para entender el atractivo de la propuesta. Por eso hay que distinguir muy bien estos relojes tácticos y asequibles, para unidades militares, con también los modelos elitistas y exclusivos de Windsor mencionados líneas arriba, también para cuerpos de seguridad.

Hay algo casi paradójico en todo esto. Durante años, buena parte de la industria relojera ha intentado convertir el reloj en un objeto de lujo, de diseño, de exclusividad o de tecnología conectada.

Y ahora, en determinados ámbitos profesionales, algunas de las características más valoradas son exactamente las contrarias: que sea sencillo, resistente e independiente. Que no llame la atención ni se diferencie de un G-Shock "del montón" normal y corriente, que puedas leerlo rápidamente -y no los invertidos que a veces nos venden "para militares"- y, sobre todo, que funcione con fiabilidad.

Es precisamente la filosofía que convirtió a los G-Shock en herramientas populares mucho antes de que Casio comenzase a convertir algunos de ellos en auténticos objetos de lujo. 

Y aquí aparece quizá la parte más interesante para los aficionados a Casio. La compañía ha pasado de fabricar relojes digitales extremadamente baratos y destinados al gran público a construir piezas de varios miles de euros, como los MR-G, mientras mantiene al mismo tiempo una relación muy estrecha con el segmento profesional y militar.

Special Projects demuestra que ambas realidades pueden convivir.

Un mismo fabricante puede vender un G-Shock relativamente sencillo que no llega a los cien euros y, al mismo tiempo, desarrollar piezas especiales para unidades que trabajan en situaciones donde un reloj convencional puede formar parte del equipamiento operativo.

La diferencia es que el primero se vende en una tienda. El segundo puede que ni siquiera sepamos que existe.

Y eso explica también por qué estos proyectos tienen algo que los habituales “limited edition” de G-Shock han ido perdiendo: no nacen para crear una edición limitada que alguien quiera coleccionar, sino porque alguien necesita realmente ese reloj. Ese es el verdadero valor de un reloj de unidad

Quizá esa sea la parte que más merece la pena rescatar de toda esta historia. Un reloj de unidad no es necesariamente especial porque sea técnicamente mejor que el que puedes comprar tú, sino que normalmente lo es porque estuvo en esa misión, porque acompañó a su propietario durante años, porque pertenece a una etapa concreta de su vida, porque lleva el emblema de la unidad a la que perteneció. O simplemente porque sobrevivió a las mismas circunstancias que su dueño.

Eso explica que un G-Shock aparentemente vulgar pueda terminar teniendo para su propietario un valor sentimental muy superior al de un reloj suizo mucho más caro.

Y también explica por qué Casio ha encontrado en Special Projects un terreno bastante más interesante que otra colección de colores, colaboraciones comerciales y ediciones limitadas.

Porque, al menos en este caso, el reloj no se fabrica para parecer una herramienta. Se fabrica porque alguien necesita una herramienta.

Y esa diferencia, en relojería, todavía importa.


6.07.2023

Autoayuda para aficionados a la relojería: seleccionando relojes

ZonaCasio


Todo lo que vas a leer aquí se basa en mi experiencia y búsqueda de mi propia filosofía sobre la relojería. No necesariamente es aplicable a todos ustedes, pero puede servir de guía para aquellos que se encuentren en una situación similar a la que voy a describir a continuación. Podríamos considerarlo un texto de apoyo y autoayuda.

Cuando compramos relojes, a menudo nos dejamos llevar por opiniones, sugerencias y, en muchos casos, por la emoción de lo novedoso. Rara vez nos detenemos a pensar si el tamaño del reloj es apropiado para nosotros, si tenemos muchos modelos que son casi idénticos entre sí o si realmente nos gusta el modelo, ya que lo compramos porque dijeron que era bueno.


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Cuando llegamos a ese punto, probablemente ya hemos aprendido lo suficiente sobre nuestros gustos personales y querremos reducir nuestra colección. Aquí es donde comienza este artículo.

Es el momento de controlar esta afición y dejar de malgastar dinero, así que vamos a intentar tener la colección más pequeña posible.

Después de varios años, comprando y vendiendo, probando para entender nuestros propios gustos, etc., es hora de tomar decisiones y disfrutar. Por eso, considero que la colección de relojes se puede dividir en tres categorías: para casa, para el trabajo y para el tiempo libre.

Para casa
Aquí lo importante es llevar un reloj cómodo y que no te importe manchar de aceite al cocinar, de agua al fregar o al hacer pequeñas reparaciones en casa. Si además puedes dormir con él, aún mejor. Y si además es radiocontrolado, cada mañana lo tendrás con la hora actualizada, y podrás utilizarlo como reloj de referencia para poner en hora los demás.

Para el trabajo (de lunes a viernes).
Debe ser un reloj resistente, que cumpla su función. No queremos un reloj que nos distraiga.

Muchas veces, por las prisas de la mañana, nos da pereza elegir qué reloj ponernos ese día. Y si además vamos con poco tiempo, ajustar la fecha y la hora de un reloj automático se vuelve tedioso y frustrante. Puede que al principio lo hagamos, uno o dos días, pero después de varias semanas, acabamos cansados de tener que hacerlo. Probablemente terminemos llevando el mismo reloj automático toda la semana o simplemente optemos por usar relojes de cuarzo.

Para evitar llegar a ese punto, recomiendo usar un reloj de cuarzo para el día a día, ya que ofrece rapidez para ponerlo en hora y precisión para cumplir con nuestro trabajo sin preocupaciones (no sería la primera vez que un cambio electromagnético atrasa varios minutos un reloj automático en pleno día de trabajo, y es mejor evitar ese tipo de situaciones).

Un reloj para el día a día debe ser pequeño, ya que buscamos comodidad y que no nos distraiga de lo que realmente debemos hacer, que es trabajar. Si llevamos un reloj grande y trabajamos en una oficina, es probable que tengamos problemas con su peso o con el brazalete golpeando la mesa.

Considero que un reloj pequeño es menos problemático, ya que esto no ocurre. Si nuestro trabajo es más exigente, sigo recomendando que sea pequeño, pero en este caso, resistente a los golpes, ya sea de resina o de metal.

En resumen, para los días laborales, y si tenemos un trabajo, recomiendo llevar un reloj de cuarzo pequeño, que sea fácil de poner en hora y que no moleste mientras trabajamos. Sería lo que podríamos llamar un reloj que pasa desapercibido en la muñeca. ¡Y qué bonito es ese sentimiento!

Para el fin de semana (sábado y domingo)
Hay ocasiones en las que asociamos el reloj que usamos durante la semana con malos recuerdos del trabajo o con daños externos por el uso laboral. Por eso, guardamos los relojes más especiales y significativos para el fin de semana. Así nos alegramos al verlos y, de paso, quitamos esa sensación negativa de la semana de nuestra muñeca. Recomiendo reservar los relojes automáticos para estos días, por encima de los relojes de cuarzo.

Normalmente, durante estos días, solemos tener eventos especiales, como comidas, cenas con amigos o familiares, conciertos u otros eventos sociales. Es la mejor ocasión para disfrutar de esos momentos con un reloj automático.

Ahora tenemos tiempo para ponerlo en hora y limpiarlo. Ya no importa si la precisión se desvía 10 o 15 segundos de un día para otro, e incluso si la desviación es aún mayor, aunque es difícil que eso ocurra en las 16 horas que como máximo podemos llevarlo antes de irnos a dormir. Otro punto positivo es que, mientras no los usemos durante la semana, el movimiento se mantiene quieto y, por lo tanto, los engranajes no se desgastan tan rápidamente, lo que prolonga su vida útil y el tiempo entre revisiones de mantenimiento. Comprensiblemente, si no los estamos usando, no recomiendo mantenerlos siempre en movimiento.

Si deseamos utilizar un reloj automático durante los días de trabajo, podemos hacerlo, pero debemos tener en cuenta los inconvenientes mencionados anteriormente. Si aún así queremos hacerlo, recomiendo elegir un reloj automático resistente y de batalla, para que no nos duela exponerlo a situaciones complicadas, ya que tarde o temprano tendremos que llevarlo a revisión, y el costo no es el mismo en un modelo económico que en uno de alta gama.

Resumiendo mi colección personal.
Teniendo todo esto en cuenta, y después de haber tenido 39 relojes, mi intención es dejar mi colección en 9 relojes y, a largo plazo, reducirla a 6 relojes si es posible, y mantenerla así durante un período de tiempo muy largo. Por ahora, constaría de 4 relojes digitales de cuarzo, 3 relojes analógicos de cuarzo y 2 relojes analógicos automáticos.

Marcaré con una estrella * los relojes que considero indispensables en mi análisis. Los demás tienen la posibilidad de salir con el tiempo.

PARA CASA

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Casio G Shock GW-M5610 *
Este reloj reúne todas las características para ser el reloj definitivo y fácilmente reemplazable en caso de algún inconveniente, ya que siempre está en producción. Para mí, es importante su uso como reloj herramienta.

ENTRE SEMANA
Considero importante utilizar un reloj diferente dependiendo de si es invierno o verano. Al igual que mi indumentaria no es la misma según la temporada del año, lo mismo pasa con los relojes.

En invierno, me gusta llevar un reloj más sobrio y discreto (un modelo clásico militar o un modelo con correa de cuero o resina), y en verano me gusta que brille y tenga colorido (diales de colores y acero).

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Baltany D12 36 mm *
El reloj de cuarzo para otoño e invierno. Al ser de estética militar, lo uso exclusivamente con correas de diferentes gamas de colores terrosos, como la ropa otoñal. Es muy ligero y tiene un fantástico lumen, por lo que incluso dormir con él es un placer. Los relojes militares son los más legibles que existen, ya que su construcción se centra precisamente en eso.

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Tissot PRX 35 mm *
El reloj de cuarzo para primavera y verano, ya que su esfera de color esmeralda emite un hermoso tono a la luz del sol. Se puede usar durante todo el año, pero su color puede llegar a cansar. Sería perfecto si fuera negro, pero aún no se comercializa. Es muy ligero en todo momento, lo cual es indispensable.

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Casio W39 34 mm
El reloj de cuarzo vintage de 1987. Al ser completamente de acero, tiene la capacidad de resistir cualquier situación sin miedo, ya que tiene un módulo intercambiable con el del Casio F-91.

Además, tiene una correa de acero que no pellizca y tiene un estilo de los años 80.

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Casio G-Shock DW5035
El reloj de cuarzo que quizás no tiene mucho sentido tener en la colección, pero que adoro porque es mi modelo de G Shock favorito y es una edición especial del 35 aniversario. No hay una razón lógica que me haga defenderlo, ya que tecnológicamente el GW-M5610 lo supera en todo bajo las características que yo busco en él. El problema es que al ser imposible de conseguir nuevamente, me da más miedo usarlo y estropearlo. Sin embargo, es muy cómodo a pesar de su robustez y también es hermoso.

FIN DE SEMANA

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Casio G Shock GMWB5000 plata *
Un reloj digital con presencia que, gracias a su color plata y negro, es lo suficientemente versátil como para usarlo con ropa casual o de vestir. Además, tiene las ventajas de un reloj radiocontrolado y solar, y aún siendo pesado es extremadamente cómodo. Además es mi G Shock favorito.

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Orient Mako (Kamasu) *
Un automático contundente, elegante y de dial negro zafiro, mi color favorito. Es increíble como consigue que se les bien la hora en todo momento, con luz del sol reflejando en el cristal, sin luz directa como en la oscuridad. Gracias a este color es lo suficientemente polivalente como para usar con ropa casual, de vestir y de cualquier color.

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Orient Bambino 38mm *
Un automático de tamaño contenido que para momentos especiales y eventos, puedes combinar con tu ropa cambiándole la correa según con lo que te vistas. Importante sacarle partido en este sentido. Como ya tengo un reloj de dial negro, este en color crema, me permite tener una colección equilibrada de color.

Estos son solo ejemplos basados en mi propia experiencia y preferencias. Cada persona tiene gustos y necesidades diferentes, por lo que es importante encontrar la combinación perfecta de relojes que se adapte a cada estilo de vida. Recuerda que lo más importante es disfrutar de tu colección y encontrar los relojes que te hagan feliz.

| Texto e imágenes: Alberto Gil para ZonaCasio / ZonaCasio.blogspot.com

10.16.2022

Por qué he dejado de usar un Apple Watch y volví a un reloj de Casio

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Fue una sensación extraña: quitarme el Apple Watch, dar de baja su tarifa de datos y toparme cara a cara con la muñeca vacía, con la marca del bronceado; un recuerdo níveo de tantas notificaciones y disfrute, por qué no decirlo.

Pero no había vuelta atrás.

8.04.2022

El archivo web oficial de los productos de Casio

Zona Casio


Navegar por la web anterior de Casio es casi como viajar en el tiempo, lanzarse a un momento del pasado donde las páginas eran muy diferentes a las de ahora. Claro que con menos animaciones, menos colorido, pero más rápidas, ligeras y navegables. En el sitio web oficial de archivos de Casio podemos ver modelos del pasado de sus cámaras de fotos, aquellas Exilim tan añoradas hoy, como la espectacular EX-Z300 (fijaros en el práctico diseño que tenían aquellas páginas de la Casio de antes). Podemos irnos a sus flipantes teclados, con detalles de sus funciones y prácticas imágenes esquemáticas, como es el caso del LK-300TV, y hasta escuchar el sonido de teclados como el WK-220.

Por todas estas páginas podemos navegar desde el índice (desde los vínculos de la propia página, la mayoría, no están operativos y desvían a las webs actuales), entre los que se incluyen el índice de cámaras digitales, el índice de teclados, pianos, sintetizadores y demás (una auténtica gozada para el aficionado, hay modelos para perderte), el índice de etiquetadoras, e incluso el histórico índice de calculadoras.

6.06.2022

Los G-Shock más impactantes de los noventa (y en acción!)



Años noventa. Los smartwatches aún quedaban muy lejos. Nadie sabía (ni le interesaba un rábano tampoco a nadie) qué era eso de Bluetooth, emparejamiento e historias, ni para qué servía. El reloj tenía que arreglárselas él solito para obtener los datos y ofrecerte la información, y qué remedio, porque uno no podía recurrir a ninguna otra cosa. De hecho, muchos no llevaban ni siquiera encima un teléfono móvil, no solo por lo caros que eran, sino porque estaba mal visto y te venía la risa floja al ver a alguien con uno de aquellos enormes ladrillos pegado a la oreja, ¿os acordáis? Sí. Eran tiempos de Nokia 5110 y Alcatel "zapatófono". Y bueno, hoy no hemos avanzado demasiado, que algunos van por ahí con su smartphone que apenas les cabe en el bolsillo del pantalón, y parece que lleven en el trasero un trozo de tablón contrachapado.

Así las cosas, el reloj era un instrumento diríamos que vital en aquel entorno cambiante, no solo como medio de información, sino también de entretenimiento, donde todos esperaban un futuro prometedor sin darnos cuenta apenas de que como aquellos futuristas G-Shock pocos les iban a igualar de los que vendrían a continuación, ¿verdad?

4.10.2022

¿Dan beneficio los relojes?



Que los relojes están de capa caída es de conocimiento público. Que ya casi nadie usa reloj (otra cuestión son los smartwatches), es algo tan fácil de comprobar como salir a la calle y verle los brazos a la gente. Que la relojería, tal como la conocimos, está en las últimas es algo que resulta más que evidente. Incluso que Casio está dando sus últimos estertores para convertirse en una marca "premium" dedicada al lujo queda bien demostrado solo con ver sus nuevos portales web, convertidos en tienda y en donde los modelos de Collection o han desaparecido, o se han reducido al ridículo.

Eso trae consigo que claro, todo lo que gira en torno a su alrededor también se vea afectado: cierran tiendas, foros y portales web a mansalva, cierran relojerías de barrio y ferias relojeras, e incluso a nivel educativo ha desaparecido, en una de las últimas reformas de la F. P., la profesión (y el título y especialidad) de "relojero". Ser hoy un relojero es como ser un artesano de las alpargatas: una profesión en vías de absoluta, radical y total extinción.

3.04.2022

Si vis pacem, para bellum



Mientras suenan los tambores de guerra, y ya sus ecos empiezan incluso a escucharse en la lejanía pero cada vez más cerca acompañados de voces angustiosas, entre veladas advertencias para que nos preparemos ante desastres y miserias acuciantes, la terrible calma tensa -que sabemos que es incierta- nos encoje el corazón. Atosigados por anuncios de subidas galopantes de la energía, al menos a nosotros no nos cogerá desprevenidos. Nuestros Tough Solar no necesitan recargar sus baterías cada día como si fueran Apple Watches, y los arcaicos pero aún insuperables modelos de 10 años de autonomía nos permitirán disfrutar de sus funciones y exprimirlos a fondo cuanto queramos durante años. Esa es una gran ventaja que ni mecánicos ni smartwatches han podido aún superar.

Vuelven a ser insuperables los viejos Casio de tecnología hecha y pensada para un mundo que aún estaba dividido en bloques, que vivía la Guerra Fría y la amenaza nuclear sobre sus cabezas. Ese mundo ha vuelto, llevamos ya casi tres años en él. Hay gente que sigue soñando en sus recuerdos de lindos paisajes de colores sin querer -o sin atreverse a hacerlo, es todo tan tremendo...- abrir sus ojos a la realidad. Siguen con sus colgantes brillantes, con sus bonitas cajas cinceladas de platino, con sus sueños de adolescente idílicos e inútiles. Siguen en sus mundos paralelos hasta que la certeza les explote en la cara. Ni emparejamientos por Bluetooth ni refuerzos con Alpha Gel ni historias, todo va a saltar por los aires y lo único que quedará en pie va a ser una robusta caja maciza como un bloque de acero, que era, fue, y será, la esencia de los únicos relojes hechos para llevar al límite y servir de dotación para cualquier cataclismo: los G-Shock en su más puro y radical principio. La única herramienta tecnológica que seguirá funcionando. El resto, a la puñeta. Literalmente.

12.13.2021

Una caja acorazada



Una caja acorazada es un relato que pertenece a A. Bial le Métayer y que forma parte de su serie de novelas "Un lugar en el tiempo", disponibles en Amazon y en Gum.


11.06.2021

El nuevo "Zona Casio Magazine" se llena de recuerdos



Para este segundo número del Zona Casio Magazine te hemos preparado una actualización de los reportajes principales del Casio F-28. Ya hacía tiempo que realizamos su review y tocamos este reloj con todo detalle pero, sin embargo, en aquel entonces aún se comercializaba. Por desgracia esto ya no es así, de manera que lo hemos actualizado para ofrecértelo en el magazine.

Además, incorpora los últimos posts publicados del blog, muy útil si los quieres guardar en formato revista, o conservar de una manera mucho más cómoda. Por si fuera poco, para esta edición hemos cambiado el diseño, haciéndolo menos aparatoso pero más útil. El número 2 de "Zona Casio Magazine" ya lo tienes a tu disposición desde éste link, o bien directamente desde el canal de Telegram de Zona Casio.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com



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4.15.2021

Prueba del Casio MWD-100, el "G-Steel" de Collection



Llevábamos tiempo queriendo hacerle una review en condiciones al Casio MWD-100. No en vano forma parte de la nueva línea "de metal" de la marca nipona, y estrenan un diseño y construcción exterior que conviene saber y entender.

Desde hace ya años, en Colecction, existen cuatro variantes bien definidas de relojes digitales: los de caja de resina (la mayoría), los de caja cromada (los famosos A168, o A158), los de caja pintada o/y tintada (W-213, W-59B, el primero y segundo, respectivamente), y los de caja chapada (AE-2000, W-753...). Hace unos meses se les unieron los nuevos modelos de caja maciza de metal, como los A1000, y ahora, hace poco, llegaron los nuevos modelos de bisel de acero inoxidable: los MWA-100 en analógico, y este que ves, los MWD-100.

2.15.2021

La licencia con la que te hacías un hombre



Durante muchos años, en España, existía una frontera "legal" que marcaba tu paso entre la niñez y la edad adulta. No hablamos de la mayoría de edad, sino de algo que respondía más bien a "sensaciones". Se trataba de la Licencia de Ciclomotor. Podría decirse que casi a la par que la obtenías, dejabas atrás tus cosas "de niño", tu Casio F-10 o tu Casio F-20, y pasabas a llevar relojes digamos "más serios", más completos, más "de adulto": un HD, un Marlin, o incluso, más adelante, hasta un G-Shock. Eso demostraba que tenías "otras necesidades", o que eras "más exigente", por decirlo así, y ya te quedaba pequeño aquel humilde F-77 que te habían regalado por tu Primera Comunión, o que habías conseguido como un capricho tras verlo en un escaparate, y rogarles con insistencia a tus padres. Quizá, en un arrebato de generosidad en aquella paupérrima España, tus padres te lo habían comprado durante algún viaje.

Sin embargo el Casio "de mayores" que ahora adornaba tu muñeca era bien distinto. Ya no solía ser un regalo de tus padres, tal vez era ahora un regalo de tu novia, o un deseo que te pagabas con tu propio dinero. Junto a él conseguías eso: la valiosa Licencia de Ciclomotor.

1.01.2021

Los recuerdos que acompañan a un reloj



Los relojes no son más que eso: objetos. Dispositivos electrónicos (o mecánicos, antiguamente) más o menos sofisticados; una serie de manecillas que giran o de segmentos que se apagan y se encienden formando los dígitos. Pero al pasar los años acaban llenándose con tantas cosas nuestras, con tanto de nosotros, que acontece en ellos una curiosa metamorfosis. Y dejan de ser entonces un mero objeto.

No hablamos de quimeras cuando contamos cómo, antiguamente, el reloj pasaba de padres a hijos, era un bien preciado (y cuidado) en la familia, y un testigo directo de su devenir. ¡Cuántas veces habremos oído, o por lo menos leído, aquella pregunta de: "¿por qué llevas ese reloj?". Y la otra persona responde: "fue de mi abuelo..., fue de mi madre...".

11.29.2020

La Historia de Internet en España (2010-2020): las páginas de relojería



Hace unos años publiqué en un medio online un reportaje sobre la historia del IRC en los noventa, desde sus primeros años, y la evolución del IRC Hispano. Sin quererlo, ni buscarlo ni darme cuenta, resulta que llegó a la home de un popular aglutinador de noticias, y durante unos días estuvieron lloviendo comentarios y anécdotas de usuarios de aquellos años, recordando sus momentos de juventud (o niñez) en aquel IRC que era, por popularidad y peso, como las redes sociales lo son hoy día.

Cuando repasaba el post de ayer me ocurrió algo parecido, haciendo que aflorasen en mí bastantes recuerdos. En el reportaje que "El País" dedicaba a Alaska y Los Pegamoides, se ve a una jovencita Alaska que, poco después, rompería esquemas en la - aquellos años - "transgesora" TVE2, o "La 2" como se la conocía, la cadena de televisión en donde iban a parar los programas que no cumplían los cánones más tradicionalistas de entonces. Con su espacio en "La bola de cristal", que se emitiría desde octubre del 84 hasta el año 1988, logró hacer huella en la historia de la televisión, al menos en España.

11.18.2020

Tu reloj-fetiche



Conozco a una persona que está bastante anclada a su F-77. En fotos antiguas de sus vacaciones, cuando era niño, se le ve con un Casio F-77 "remendado", posando con él en su muñeca. Otra de las personas con las que habitualmente me relaciono siente un apego especial por el F-87, y otra mantiene un "feeling" por el F-81. También hay quienes el W-24, o el W-26, les atrae enormemente, y acaban siendo coleccionistas de ellos, o acumulándolos. Podría decirse que son, en suma, sus "relojes fetiche". Puede que no se los pongan apenas, pero por una u otra razón se encuentran muy unidos a ellos.

Porque un reloj, en suma - y un F de Casio mucho más -, no tiene demasiada importancia ni peso económico, lo que nos motiva de verdad son las historias que hay detrás de ellos, y que nos van llenando y uniendo a él con lazos tanto de cariño, como de compromisos. Como esos abuelos que se resisten a cambiar o deshacerse de su viejo SIMCA 1000, porque les trae buenos recuerdos y, a fin de cuentas, puede que hubiesen pasado toda su vida con él (un coche, a diferencia de ahora, era para toda la vida).

11.05.2020

¿Cual es tu "réplica" favorita?



Con la llegada de los nuevos AW-500, tenemos ahora todo un elenco de modelos "inspirados" o basados en antiguos y notorios modelos de G-Shock, algunos más históricos que otros, bien es cierto, pero todos no menos importantes. A los desde siempre incombustibles DW-5600 y DW-6900 (y con súbitas apariciones de los DW-5500), se han ido sumando durante estos últimos años sabrosos e interesantes relojes de los primeros años de G-Shock, incluso de los primeros años anterior a su arrollador éxito y popularización.

Entre ellos tenemos también los DW-5700, los G-001 (inspirados en los DW-001), los DW-5900, o los DW-9052 (que viene a ser el DW-003 de 1996) o los DW-6600.

10.18.2020

De dónde me venía eso de los displays simplistas



¡Atención! Post tipo "batallitas", estás advertido si te aprestas a leerlo. Sabía que de algún lado me debía de venir mi afición por los displays sencillos y básicos que tanto me encantan. Hace muchos, muchos años (el siglo pasado), cuando era aún un chavalillo adolescente y no la momia egipcia que soy ahora, solía llevar un reloj del cual apenas tenía recuerdo. Era un digital, porque siempre me sentí muy cómodo con ese tipo de formato, pero por desgracia en aquellos tiempos no es como ahora. Hoy, todos nos hacemos fotos casi cada día, hacemos fotos de todo y en todos los momentos, y no necesitamos revelarlas ni pagar un dineral (creo que eran casi mil pesetas, que ahora serían unos diez euros o más si añadimos inflación) por poder verlas. En aquellos años (hablo de los ochenta) las cosas no eran así, ni mucho menos. Cuando querías una foto debías tener una cámara específica para ello (algo que se llamaba "cámara fotográfica", supongo que las habréis visto en algún museo), además, tenías que ir a comprar una "cosa rara" que te venía en un extraño botecito, un carrete para fotos. La gracia estaba en que esa "cosa" (el carrete) solo duraba determinados "disparos" (o sea, determinadas fotos o "instantáneas", como decían los que querían dárselas de entendidos), y cuando querías hacer más fotos, tenías que ir a la tienda a adquirir más de esos "carretes". Eso movía un atractivo y lucrativo negocio detrás, que hacía que las tiendas de fotos crecieran casi en cada esquina, porque claro, todo el mundo tenía que adquirir carretes nuevos de tanto en tanto, por cada viaje, cada verano, evento, boda..., bautizo.

Ahí no se acababa la historia. Después del carrete (que debías tener cuidado de no confundirte, porque esa era otra: no todos los carretes servían para todas las cámaras, ni siquiera todos eran iguales..., vamos, que para hacerse una buena foto "había que estudiar") llegaba la segunda fase, o sea, el revelado. El momento de cruzar los dedos y esperar a que todas las fotos salieran bien, no estuvieran veladas, y pudieras haber aprovechado lo mejor posible la cantidad de disparos de cada carrete (los había de más capacidad y otros que te permitían sacar unas 12 fotos..., y gracias). Junto con el carrete te daban los negativos, y las fotos en sí, previa respuesta a la de, por entonces, popular y consabida pregunta: "¿brillo o mate?". Brillo era desastroso, pero decían que "molaban" más. La verdad, era mucho más aconsejable elegir mate, que decían que era más barato... Pero como solía ocurrir con la mayoría de cosas de entonces, no había blogs ni foros para averiguarlo, así que de los comentarios y recomendaciones de ese estilo quedaba a la cuenta de cada uno el fiarse o no.

9.02.2020

Vídeo corporativo de Casio para la nueva temporada


Ya va siendo habitual que Casio lance un vídeo corporativo cada año, y en esta nueva temporada también lo ha hecho. En más de ocho minutos que tiene de duración, en el vídeo - con voz en off en inglés - se nos hace un somero repaso sobre las líneas de producción de la Casio actual y sus distintos segmentos comerciales. Empieza con los recuerdos de sus antiguas máquinas de cálculo, pasando por su - por desgracia ahora extinta - líneas de cámaras digitales, para finalmente afrontar los terrenos con una presencia actual: entorno educativo, de entretenimiento, y de negocios (la medicina y la logística, especialmente).

Llama la atención que la sección de relojes cada vez tiene menos protagonismo, de hecho en esta ocasión tan solo se reduce a unos pocos segundos con una presencia destacada de G-Shock, y poco más. Esta temática que, por cierto, tampoco tiene sección propia, y ya desde hace años la línea de relojería se engloba dentro del negocio más común y heterogéneo de Casio "Life". Ya hace tiempo que en Casio tenían muy claro que si querían sobrevivir como marca en este complejo y competitivo mundo actual, tenían que diversificar, y así lo han hecho. Para ello se han convertido en una compañía muy ágil, que puede hoy lanzar una G'z EYE, y mañana borrarla del mapa como si nunca hubiera existido y sacar un dispositivo Android para grabación de datos o una máquina para pintarse las uñas. La descentralización, la agilidad para contratar proveedores externos y la flexibilidad para subcontratar lo que necesiten les ha facilitado todo ello. En cierta forma, Casio lo lleva en sus genes, recordemos que empezaron vendiendo boquillas para cigarrillos, y que llegaron a fabricar pilas, encendedores, walkmans, televisores, receptores de radio, radiocasettes, vídeo-juegos, agendas, ordenadores, guitarras..., e incluso libros. Llegando incluso hasta proveer relojes para terceros.

Tras el salto tienes el vídeo.

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