18/10/20

De dónde me venía eso de los displays simplistas



¡Atención! Post tipo "batallitas", estás advertido si te aprestas a leerlo. Sabía que de algún lado me debía de venir mi afición por los displays sencillos y básicos que tanto me encantan. Hace muchos, muchos años (el siglo pasado), cuando era aún un chavalillo adolescente y no la momia egipcia que soy ahora, solía llevar un reloj del cual apenas tenía recuerdo. Era un digital, porque siempre me sentí muy cómodo con ese tipo de formato, pero por desgracia en aquellos tiempos no es como ahora. Hoy, todos nos hacemos fotos casi cada día, hacemos fotos de todo y en todos los momentos, y no necesitamos revelarlas ni pagar un dineral (creo que eran casi mil pesetas, que ahora serían unos diez euros o más si añadimos inflación) por poder verlas. En aquellos años (hablo de los ochenta) las cosas no eran así, ni mucho menos. Cuando querías una foto debías tener una cámara específica para ello (algo que se llamaba "cámara fotográfica", supongo que las habréis visto en algún museo), además, tenías que ir a comprar una "cosa rara" que te venía en un extraño botecito, un carrete para fotos. La gracia estaba en que esa "cosa" (el carrete) solo duraba determinados "disparos" (o sea, determinadas fotos o "instantáneas", como decían los que querían dárselas de entendidos), y cuando querías hacer más fotos, tenías que ir a la tienda a adquirir más de esos "carretes". Eso movía un atractivo y lucrativo negocio detrás, que hacía que las tiendas de fotos crecieran casi en cada esquina, porque claro, todo el mundo tenía que adquirir carretes nuevos de tanto en tanto, por cada viaje, cada verano, evento, boda..., bautizo.

Ahí no se acababa la historia. Después del carrete (que debías tener cuidado de no confundirte, porque esa era otra: no todos los carretes servían para todas las cámaras, ni siquiera todos eran iguales..., vamos, que para hacerse una buena foto "había que estudiar") llegaba la segunda fase, o sea, el revelado. El momento de cruzar los dedos y esperar a que todas las fotos salieran bien, no estuvieran veladas, y pudieras haber aprovechado lo mejor posible la cantidad de disparos de cada carrete (los había de más capacidad y otros que te permitían sacar unas 12 fotos..., y gracias). Junto con el carrete te daban los negativos, y las fotos en sí, previa respuesta a la de, por entonces, popular y consabida pregunta: "¿brillo o mate?". Brillo era desastroso, pero decían que "molaban" más. La verdad, era mucho más aconsejable elegir mate, que decían que era más barato... Pero como solía ocurrir con la mayoría de cosas de entonces, no había blogs ni foros para averiguarlo, así que de los comentarios y recomendaciones de ese estilo quedaba a la cuenta de cada uno el fiarse o no.




Todo esto explica por qué de aquellos tiempos yo no tengo muchas fotografías, y supongo que vosotros, si sois de aquella época, tampoco. La razón es obvia: con 12, 24 o solo 36 fotos para hacer, ¿quién iba a preocuparse de sacárselas a nuestros relojes, pudiendo hacer fotos de tantas otras cosas? Pues eso. Así que las fotos que me quedan de aquellos tiempos en las que se ve el reloj, éste se aprecia pero con mucha, mucha dificultad.

En mi mente hay vagos recuerdos de aquel reloj, pero no sabía decir qué modelo y fabricante era en concreto. Tanto es así que acudí a Jokerblue, Guti, y algún otro "gurú" de los digitales para que me ayudaran, sin que ninguno pudiera ser capaz de a ciencia cierta decirme qué reloj llevaba yo en aquella época.



El otro día, rebuscando entre algunos trastos, me encontré con un buen "taco" (fajo, montón...) de fotos de aquellos años, y decidí entonces de una vez por todas descubrir qué puñetas de reloj digital llevaba yo cuando era un chavalete. Jokerblue me decía que debía de ser un Marlin, o un Casio Collection "de cuatro pulsadores", pero honestamente, no recordaba el que tuviera algo así por aquellos tiempos. Más que nada porque esos Casio no eran de los más asequibles, y siempre usé relojes muy, muy simples y básicos. Llegué a pensar que tal vez sería todo un W-26, un "pseudo-Marlin", en su versión "B" (la azul), pero la franja blanca en torno al LCD no era propia de él. Es más: no era propia de ningún Casio.

Y efectivamente, gracias a sus dos bandas azules pude descubrir que, en efecto, no era ningún Casio. Se trataba de un Sanyo, una de las marcas más populares en los ochenta y que junto a una galaxia de otras como Otron, Citizen, Seiko/Alba..., pugnaban por copar los escaparates de los bazares de entonces. Este Sanyo es curioso, tiene un módulo que nos recuerda mucho a los básicos de antaño de Casio (por desgracia hoy desaparecidos) de los F-23, F-24 y demás, pero con los pulsadores en la parte derecha, algo muy valioso si llevas el reloj en esa muñeca. Su funcionamiento no podía ser más simple: el botón superior servía para conocer la fecha (pulsándolo, aparece la fecha en el display), y el inferior, para la configuración, sin más.



Lo llevé en mi muñeca durante bastantes años, hasta que su pila se agotó y finalmente lo sustituí por un Casio F-91 ya en los noventa porque, por desgracia, Sanyo había desaparecido de las tiendas (y del negocio de la relojería, en suma). Me encantaba este reloj de asas abiertas y simpleza en su display, fácil de ver y de consultar, y sin complicaciones superfluas.

Es una lástima que todas estas marcas hayan desaparecido, unas marcas que tenían sus propios módulos, como puedes comprobar, y no como existe ahora que sí, hay muchas marcas, pero todas básicamente son la misma cosa, todas compran módulos a los mismos, y todas montan, en suma, lo mismo. También es una pena que estas firmas antaño tan potentes, como Sanyo, pero también Grundig o Telefunken, hoy hayan caído casi en el olvido más absoluto en detrimento de Apple y, sobre todo, tantas "fumanchúes" chinas como Xiaomi, Xoaamo, Xoxomis y todas esas gilipolleces de usar y tirar. Ya no se hacen, querámoslo ver o no, productos así, que aún en su simplicidad eran duraderos y robustos a rabiar. Ahora nos venden basurillas y mierdecillas adornándolas de modernidad y de mil historias, y encima que tienes que enchufar para recargar y que puedan funcionar. No quiero decir que cualquier tiempo pasado fuese mejor, claro que no, pero decidme cuántos de los chicos de hoy cuando lleguen a nuestra edad, añorarán su Xiaomi birrioso si tienen que sustituirlo cada seis meses. Pues eso.



| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com




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12 comentarios:

  1. Bonito Sanyo y grandes recuerdos de la antigua fotografía que, aunque sean menos fotos, seguro que las conservaremos más, a saber si en x tiempo conservamos las cientos de fotos que tenemos en el móvil. Por eso yo de vez en cuando imprimo las fotos que más me gustan

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    1. Una gran verdad Stainless. Eso me recuerda la cantidad de pendrives que se quedaron por el camino con muchísimas fotos y sin embargo éstas, en papel, pues ya ves tantos años después.

      Dudo que una memoria USB pueda soportar los años que soportan las viejas fotos, aún en ambientes muchas veces muy poco propicios para su conservación.

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  2. Bonito post, y sí, son muy valiosas las fotos de aquella época. Como creo que lo serán las de ahora, porque al no estar en papel, por más miles de imágenes que tengas, al final se perderán.

    Me encantaban los botecitos de plástico donde venían los carretes.

    Muy bonito ese Sanyo.

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    1. Los botecitos servían para mil cosas :D Alguno debo tener por ahí todavía.

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    2. Jose Carlos18.10.20

      En la mili los usábamos para estanqueizar las cerillas.

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  3. Jose Carlos18.10.20

    Me encantan estos post de batallitas.
    No me gusta ese retintín irónico que utilizas cuando hablas del siglo pasado y las cosas que hacíamos, je je. Es broma, ya vamos para viejos...

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    1. Siento el rintitín :D

      Gracias Jose Carlos, me alegro mucho que te agraden estas batallitas.

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  4. Hace poco vendí una camara de las de carrete, que ni recordaba como se usaba porque me pilló siendo niño y el chaval que me la compró tenía 20 años, eso sí, iba sin reloj, le faltaba su casio old School

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  5. Precioso artículo. Antes las pertenencias que podíamos acumular los chavales eran bastante mas limitadas que ahora, donde a cada cumpleaños tienes docenas de personas queriendo regalar cosas que no necesitan y que "no sean tan baratas, hombre" porque todos quieren quedar bien. Dobles regalos porque a menudo los abuelos y los padres estan separados y hay dos regalos cuando antes era uno. Eso más las fiestas del cole, que antes a menudo no se hacían hasta que uno era capaz de reconocer a sus amistades por si mismo. En fin, que tenias un cajoncito con 4 cachivaches que te acompañaban por muchos años y que no te iban a comprar algo parecido si ya tenias uno, hablando, por ejemplo, de relojes. Yo también tuve algún Casio (supongo) básico y creo que también tendría que recurrir a la lupa y a las viejas fotos para ver, si por un casual, en alguna salió el relojito bien favorecido.

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  6. Uauuu...lo encontreste pues! La verdad me parece un relojazo. Es más de pequeño recuerdo que Sanyo era un líder tecnológico que rivalizaba en digitales con Casio.

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    1. Sí, Sanyo rivalizaba con las gamas bajas de Casio. De hecho funcionalmente tenían modelos muy similares. Es una lástima lo que fue de todas estas marcas, Jokerblue, con lo que en su día eran...

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    2. Es que ese modelo que llevabas es precioso, y su diseño es brutal! NO me hago de Sanyo porque creo que ya no existe...

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