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9.07.2026

¿Desinterés o estrategia fallida?


Una cena privada con Kikuo Ibe en Madrid no es precisamente el tipo de convocatoria que debería necesitar que vayan detrás de la gente con una escoba. Y encima con sorteo de cuatro entradas dobles... Pero la respuesta del público lo dice todo: 22 comentarios y 11 envíos, y eso contando cualquier comentario, no necesariamente participantes.

Y aquí está lo interesante: no significa necesariamente que "nadie quiera ir", porque Instagram no nos enseña cuántas personas se han inscrito mediante el mecanismo del sorteo. Pero como termómetro de engagement, esas cifras son bastante pobres para una marca del tamaño de G-Shock.

Y yo creo que hay una lectura bastante más divertida detrás: G-Shock quizá está descubriendo que la celebridad relojera que funciona dentro de la propia industria no necesariamente funciona fuera de ella.

Para un friki de los G-Shock como nosotros, que aparezca Kikuo Ibe es como que venga Enzo Ferrari a cenar contigo. Pero para buena parte del público que lleva un G-Shock porque mola, porque lo lleva un rapero, porque es resistente o porque lo vio en Instagram… ¿quién narices es Kikuo Ibe? 

Y además hay otra paradoja: G-Shock lleva años construyendo una imagen basada en música, moda, cultura urbana, artistas, colaboraciones y espectáculo. Cuando de repente ofrece al público una experiencia profundamente relojera —"ven a cenar con el ingeniero que creó el G-Shock"— puede que haya una desconexión entre lo que la marca considera importante y lo que su audiencia considera interesante.

Es casi como si Casio dijera: "¡Tenemos una leyenda viva de la relojería!".

Y el público: "¿Tiene descuentos?".

Porque si realmente una cena exclusiva con Ibe tiene dificultades para generar participación, el problema no sería Kikuo Ibe. Sería bastante más profundo: quizá G-Shock ha construido una comunidad que conoce perfectamente el logo, pero cada vez conoce menos la historia que hay detrás del logo.

Y eso, para una marca que presume constantemente de su legado desde 1983, sería una ironía monumental. 

Creo que hay que ir más allá del análisis simplista "la publicación tiene pocos comentarios". Yo lo formularía así: no estamos viendo necesariamente el final de G-Shock, pero sí podríamos estar viendo los primeros síntomas de agotamiento de un modelo de negocio que durante décadas funcionó extraordinariamente bien.

G-Shock consiguió algo dificilísimo: convertir un reloj barato en un objeto cultural. El reloj podía costar relativamente poco, pero la marca consiguió asociarlo con músicos, deportistas, militares, diseñadores, artistas, cultura urbana… Y eso permitió que el consumidor aceptara pagar cada vez más.

El problema aparece cuando la marca empieza a cobrar como marca de lujo sin tener necesariamente una percepción de lujo equivalente. Y ahí entra el Skmei de turno. 

El consumidor mira un G-Shock de, pongamos, 120 € y al lado encuentra un digital chino de 15-25 € que da la hora, tiene cronógrafo, alarma, luz, resistencia al agua, estética parecida, y probablemente le dure varios años. Entonces aparece una pregunta demoledora: "¿Qué estoy pagando realmente?". Antes la respuesta podía ser: "Estoy pagando la ingeniería, la historia, la exclusividad y la cultura G-Shock".

Pero si la diferencia de precio se hace demasiado grande, la respuesta empieza a ser: "Estoy pagando el logo".

Y eso es peligrosísimo.

Y aquí viene la parte más interesante: Casio está atrapada por su propia estrategia.

Porque si mañana dijera: "Se acabó el postureo. Volvemos a hacer digitales sencillos de 20 euros, como antes", ¿qué ocurriría con toda la estructura de posicionamiento que ha construido? Tendría que admitir implícitamente que durante años ha estado alejándose precisamente de aquello que hizo grande a la marca.

Pero tampoco puede seguir indefinidamente subiendo precios mientras los chinos mejoran sus productos a una velocidad brutal. Y tampoco puede competir con ellos únicamente mediante prestaciones, porque un Skmei no necesita ganar, sólo necesita ser suficientemente bueno.

Ese es el auténtico problema.

Y hay otra cosa que me parece incluso más preocupante: la pérdida del vínculo emocional.

Cuando alguien dice: "Me compro un Skmei, me da lo mismo".

Eso es muchísimo más grave que perder una venta, porque significa que G-Shock ha dejado de ser imprescindible para esa persona.

Antes podía existir el pensamiento: "Quiero un digital. Tiene que ser un Casio".

Ahora suele aparecer: "Quiero un digital. Voy a mirar Casio, Skmei, Sanda, NaviForce...".

Y cuando una marca pasa de ser la categoría a ser simplemente una opción dentro de la categoría, empieza a perder poder. Eso es exactamente lo que ocurrió con muchas marcas en otros sectores.

Y lo de Kikuo Ibe tiene una ironía tremenda, porque fijaros en el círculo:

Casio creó una historia extraordinaria → convirtió esa historia en marketing → convirtió el marketing en prestigio → convirtió el prestigio en precio → y ahora necesita seguir contando la historia para justificar el precio. Todo gira alrededor de mantener vivo el mito.

Pero si el público empieza a desconectarse del mito, la maquinaria empieza a girar en vacío.

No es que cuatro comentarios vayan a hundir G-Shock. Ni muchísimo menos. Pero sí puede ser un pequeño indicador de algo más grande: la capacidad de la marca para generar entusiasmo espontáneo.

Y eso no se compra fácilmente con publicidad.

Lo paradójico es que Casio todavía tiene una salida, que es precisamente volver a aquello que sabe hacer mejor: relojes digitales sencillos, buenos, asequibles, reconocibles y honestos.

No abandonar G-Shock ni la gama premium, sino volver a tener abajo una auténtica propuesta de valor, un Casio de 20-30 € que haga pensar: "Por este dinero, ¿para qué carajos voy a comprar otra cosa?".

Eso sería devastador para los chinos, porque competirían con ellos en su propio terreno, pero con la historia, distribución, fiabilidad percibida y reconocimiento de Casio.

El problema es que no sé si Casio quiere volver allí.

Porque una marca puede sobrevivir muchos años después de perder su alma. Puede incluso vender productos muchísimo más caros. Lo difícil es recuperar el cariño que hizo que alguien quisiera llevarla cuando no necesitaba llevarla.

Y me temo que ese cariño no se recupera organizando otra cena privada. Kikuo Ibe puede explicar por qué nació G-Shock, pero no puede explicar por qué un chaval debería pagar hoy cinco veces más por un reloj chino que hace prácticamente lo mismo.

Ahí está el verdadero problema.

Bajo mi punto de vista, Casio y G-Shock están pagando su desprecio por la gente que los defendía. No es normal que un blog como ZonaCasio tenga que hablar a los fans de Skmei o Nixon, porque la marca ha decidido llevar ella su propia divulgación... ¿En qué cabeza entra eso? Imaginaros que Yamaha o cualquier otro le diga mañana al foro más importante a nivel mundial en español: "no habléis de nuestras motos, eh? Ya hablamos nosotros. Vosotros hablad de Honda o Suzuki", 🤯 Pero si debería ser al revés! debería ser: "gracias por seguir difundiendonos, aquí tenéis una alfombra roja para vosotros solos"

¡¡¡Ahí está el meollo!!! 

Porque una cosa es controlar la comunicación corporativa, y otra muy distinta es decirle a la comunidad que durante años te ha mantenido viva:

"Aparta, que ahora hablamos nosotros".

Eso es un error estratégico de libro.

Los Shock the World eran justamente lo contrario. G-Shock entendía algo fundamental: la marca no era solamente Casio; era también la gente que hablaba de G-Shock. Aquello tenía una cosa que hoy parece haberse perdido: comunidad. No era únicamente "presentamos el modelo X". Era: G-Shock llega a tu ciudad, reúne a tu gente, músicos, artistas, coleccionistas,  medios,  aficionados, fiesta, relojes, fotografías, blogs hablando de ello durante semanas.

Y la marca salía de allí con una barbaridad de publicidad que no tenía que pagar directamente.

Eso es lo que algunas estrategias modernas de comunicación parecen haber olvidado: la divulgación independiente es un multiplicador de la marca, no un enemigo de la marca.

Y lo que ocurre con ZonaCasio es todavía más absurdo. Porque este no es un medio generalista que Casio tenga que controlar. Es un medio especializado que ha dedicado años a documentar, explicar, fotografiar, analizar y mantener viva la conversación alrededor de Casio.

Si mañana Yamaha le dijera al mayor foro especializado de motos:

"A partir de ahora no habléis de Yamaha. La comunicación la hacemos nosotros. Si queréis hablar de algo, hablad de Honda".

Sería una locura.

¡Yamaha tendría que apoyar al foro para que hablara de Yamaha, no pedirle que dejara de hacerlo!

Porque cada artículo, cada análisis, cada fotografía, cada discusión y cada consulta de un usuario es una pequeña pieza de ecosistema de marca. Y hay algo que una cuenta corporativa jamás puede fabricar: credibilidad comunitaria.

Una marca puede decir: "Nuestro nuevo reloj es fantástico".

Un blog independiente puede decir: "Este reloj es fantástico... pero mira este defecto que hemos encontrado".

Y precisamente por eso, cuando ese blog dice después: "Pues este Casio es una maravilla", esa recomendación tiene muchísimo más valor.

Y aquí creo que está la verdadera tragedia de Casio: han confundido controlar la comunicación con controlar la conversación.

Son cosas completamente diferentes.

Puedes controlar tu Instagram, puedes controlar tus notas de prensa, puedes controlar tus campañas, puedes contratar influencers... Pero no puedes controlar lo que piensa tu comunidad.

Y si intentas hacerlo, corres el riesgo de destruir precisamente aquello que no puedes comprar: la conversación orgánica.

Y eso conecta perfectamente con lo que comentábamos de Ibe. 

Antes:

G-Shock → comunidad → eventos → blogs → foros → coleccionistas → conversación → nuevos compradores.

Ahora:

G-Shock → Instagram → campaña → influencer → Instagram → campaña → Instagram...

Y luego llega una publicación: "cena privada con Kikuo Ibe"

y...

22 comentarios.

Silencio administrativo. 🦗🦗🦗

Mientras en Japón parece existir todavía una comunidad mucho más conectada con el relato histórico de la marca.

Eso debería hacer sonar unas cuantas alarmas en la sede de Casio, porque si has sustituido una comunidad que hablaba espontáneamente de ti por una maquinaria corporativa que habla constantemente sobre ti misma, llega un momento en que la marca se convierte en su propio público.

Y eso es peligrosísimo.

Y diría algo más fuerte todavía: los fans NO eran un coste de marketing. Eran infraestructura de marketing gratuita.

El coleccionista que hacía una review, el bloguero que traducía una noticia japonesa, el foro que identificaba un módulo, el usuario que recomendaba un F-91... Todos ellos estaban haciendo algo que Casio no podía comprar con una campaña convencional.

Y si después de años de hacer eso reciben como respuesta: "No habléis de nosotros, ya hablamos nosotros", pues llega un momento en que dicen: "Ah, ¿que no queréis que hablemos de vosotros? Perfecto. Hablaré de Skmei o de Q&Q".

Y ahí aparece exactamente lo que estamos viviendo: ZonaCasio hablando de Skmei, Sanda, Synoke, Nixon...

No porque este blog haya dejado de amar la relojería japonesa, sino porque el espacio editorial que Casio abandona alguien lo va a ocupar.

Y la naturaleza aborrece el vacío.

Creo que podemos estar contemplando algo mucho más concreto: el final de la relación simbiótica entre G-Shock y la comunidad que ayudó a convertirla en lo que fue.

Y eso sí me parece serio. Porque una marca puede sobrevivir a una mala colección, a una subida de precios e incluso a varios años de ventas flojas, pero lo que resulta muchísimo más difícil recuperar es el entusiasmo perdido de sus propios divulgadores.

Y cuando esos divulgadores empiezan a decir: "Pues mira, este Skmei tampoco está nada mal...", entonces quizá alguien en Casio debería dejar de mirar tanto el panel de Instagram y las métricas, y empezar a preguntarse qué carajos ha pasado con aquella gente que antes llenaba los Shock the World.

Porque esa gente no desapareció. Simplemente dejó de sentirse invitada a la fiesta.


8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



12.07.2025

Casio rinde homenaje a su línea Vintage


Casio celebró en Bangkok su evento “Back in Time, Ahead in Style”, una inmersión en décadas pasadas con una puesta en escena impecable: luces cálidas de los setenta, excesos ochenteros, rebeldía noventera y un mercadillo con objetos reales que parecían sacados de un desván intacto. 

El ambiente era perfecto, casi hipnótico. Pero bajo ese barniz retro había una ironía difícil de ignorar: la marca que un día definió la relojería accesible, dura y funcional, hoy se refugia en la estética para justificar relojes que cuestan mucho más… y hacen mucho menos.

El pasado robusto que Casio prefiere convertir en “estilo”
Durante décadas, Casio construyó su reputación sobre relojes que resistían lo que fuera. Eran baratos, de diseño humilde, con cajas de acero real, cristales minerales, módulos innovadores y funciones que en su momento eran punteras. No eran “vintage”: eran contemporáneos, útiles y sorprendentemente avanzados para su precio.

Esa esencia pulida a fuerza de ingenieros y no de estilistas convertía a modelos como el F-100 en iconos involuntarios. Aquellos relojes no buscaban ser moda; buscaban durar. Esa era la gracia.

El evento: una cápsula del tiempo que funciona como espejo
En The Warehouse de Talat Noi, Casio recreó tres décadas enteras como si uno pudiera atravesarlas con solo cambiar de sala. No era una escenografía cualquiera: era una declaración. Música analógica, muebles que parecían recién desempolvados, juguetes antiguos, discos gastados… El tipo de objetos que envejecen con dignidad.

Y entre todo ello, los relojes vintage: pero no los de verdad, sino las reinterpretaciones actuales.

Verlos brillar bajo la luz ámbar dejó en evidencia algo que quizá Casio no quería resaltar tanto: la modernidad —la auténtica— estaba en los modelos de hace cuarenta años.

El eterno regreso de los clásicos… pero sin sus virtudes originales
Casio anunció la vuelta de modelos entrañables: el A158WA-1A, el A230, los Future Classics, o rarezas simpáticas como el Ring Watch. Son relojes que muchos aman porque están cargados de historia, pero también porque funcionaban bien, eran duros y accesibles para cualquiera.

Hoy, sin embargo, esa narrativa se ha desplazado. Se habla de “estilo”, “tendencias”, “colaboraciones”, “reinterpretaciones”, “comunidades creativas”… mientras sus relojes actuales mantienen el diseño de hace décadas pero pierden los materiales que los hacían especiales, recortan funciones y multiplican el precio. Donde antes había innovación, ahora hay un guiño irónico al pasado convertido en producto premium.

Casio lo reconoce sin querer:
—Al principio nos centramos en la practicidad, no en la moda —admitía Marie Yoshizawa, con un punto de sorpresa por que fuese la moda quien adoptara la marca, y no al revés.

Una estética impecable que no tapa las grietas
En cada esquina del evento había creadores, influencers y artistas luciendo sus Casio Vintage como complemento de estilo. Natural, ligero, casi despreocupado. Y precisamente ahí está la paradoja: los relojes que antes se compraban por su valor técnico se venden ahora por su capacidad para encajar en una foto de Instagram.

Las declaraciones de los responsables de diseño dejaban entrever esa tensión crónica entre lo que la ingeniería permite y lo que marketing exige.

Hablan de tendencias como punto de partida, de límites materiales, de reinterpretar formas que ya funcionaron. Pero nunca se menciona recuperar la robustez perdida. Nadie habla del acero, del cristal mineral, de módulos nuevos o de funciones adicionales. No interesa.

Porque ahora Casio Vintage no se compra para durar; se compra para combinar.

El resultado: una celebración hermosa… que subraya una triste ironía
Entre las actuaciones, las luces, los creativos tailandeses y filipinos desfilando con gracia por el recinto, y los guiños nostálgicos cuidadosamente colocados, el evento fue un éxito estético. Un portal bien construido hacia el pasado.

Pero ese viaje al pasado recordó justo lo que Casio parece haber dejado atrás:
la filosofía que convirtió a la marca en referente mundial.

Casio Vintage: un viaje al pasado que deja al descubierto las contradicciones del presente
Mientras los invitados posaban entre muebles setenteros y neones noventeros, era imposible no pensar en la contradicción:
Casio homenajea sus relojes históricos… mientras vende versiones actuales que se parecen mucho pero comparten muy poco.

Al final, lo que quedó claro es que la cultura siempre vuelve, pero no siempre lo hace con la misma honestidad material. Los relojes sí parecen retro, pero su espíritu ya no lo es. Y esa es la mayor ironía de todas.


8.27.2025

Casio se lanza de cabeza al negocio de las suscripciones por servicios

Casio lanza hoy dos nuevos servicios dirigidos a creadores de contenido: Waves Place y Streamer Times. Ambos buscan facilitar la producción de música, vídeo y transmisiones en vivo, aprovechando la inteligencia artificial, y van dirigidos principalmente a influencers y a creadores de contenido para internet. 


Waves Place
Waves Place es una plataforma web que permite generar efectos de sonido usando IA a partir de texto en japonés. Los sonidos generados son libres de regalías y se pueden usar comercialmente (excepto en el plan gratuito, donde sólo serán para uso personal). Gracias a la tecnología desarrollada junto con AIdeaLab, el servicio permite crear múltiples variaciones de un mismo efecto y explorar sonidos generados por otros usuarios.

Planes y precios aproximados de Waves Place en euros:

-Gratis: 20 créditos/mes, sin uso comercial — 0 €
-Principiante: 800 créditos/mes, uso comercial — ~6 €
-Estándar: 2.200 créditos/mes, uso comercial — ~15 €
-Creador: 5.000 créditos/mes, uso comercial — ~30 €

Streamer Times
Streamer Times funciona como una guía de programación para transmisiones en vivo, conectando streamers y oyentes. Permite ver todas las transmisiones de un creador en un solo lugar, descubrir nuevos streamers según preferencias y planificar los horarios más óptimos para publicar contenido.

El servicio ofrece una suscripción mensual de unos 4€ para funciones premium que permiten mostrar horarios como texto y crear publicaciones para redes sociales.

Al presentar estas innovaciones, Casio aseguró que seguirá explorando soluciones similares como un cambio en su modelo de negocio, buscando nuevas herramientas digitales de software para la producción y edición de material destinado a los creadores de contenidos.


6.19.2025

¿Por qué Zonacasio.com está en horas bajas?


Durante años, Zonacasio.com fue mucho más que un blog: era un punto de encuentro para los entusiastas de Casio, una fuente de noticias, análisis y pasión por una marca que marcó a generaciones. Sin embargo, en los últimos tiempos, la actividad ha disminuido notablemente, y muchos se preguntan qué ha pasado. Las respuestas no son simples, pero hay varios factores que han confluido.

Cambios en la estrategia de Casio
Casio ha experimentado una transformación significativa en la última década. La apuesta por modelos premium (G-Shock "Full Metal", colaboraciones de lujo, ediciones limitadas) ha desplazado en parte a los clásicos asequibles que hicieron grande a la marca. Al mismo tiempo, líneas como los F-91, AE-1200 o la serie W, que eran el alma del blog, reciben cada vez menos innovación o promoción.

Esto ha limitado el flujo de novedades relevantes para la comunidad que Zonacasio alimentaba: los fieles a los digitales clásicos, los amantes de la funcionalidad sencilla y robusta por encima del marketing.

Falta de apoyo por parte de Casio
A pesar de haber sido uno de los mayores altavoces de la marca en español, Zonacasio rara vez recibió apoyo directo de Casio, ni en forma de información anticipada, colaboración institucional o reconocimiento. Mientras otras marcas entendieron el valor de los blogs especializados como aliados estratégicos, Casio pareció mirar hacia otro lado.

Esta desconexión resultó frustrante para una comunidad apasionada que, lejos de pedir patrocinios o regalos, simplemente quería ser escuchada y tenida en cuenta. La indiferencia institucional tuvo un coste: el apagamiento de una de las plataformas más activas y comprometidas con el universo Casio.

Políticas de comunicación más cerradas
En los últimos años, Casio ha optado en muchas regiones por una comunicación institucional más controlada, priorizando influencers, eventos puntuales o grandes medios tecnológicos. Los blogs independientes como Zonacasio, que ofrecían crítica, historia y contexto sin depender de la marca, se han visto desplazados o ignorados. Cuando una comunidad no se siente escuchada, se enfría.

Cambios en los hábitos de consumo
La llegada de los smartwatches y la creciente cultura de lo desechable han cambiado la forma en que muchas personas ven un reloj. Ya no se busca tanto un objeto duradero y funcional como una extensión del smartphone. La nostalgia por los Casio de siempre sigue viva, pero en un nicho que no crece, y que muchas veces se mueve en foros, subreddits o vídeos de YouTube, más que en blogs tradicionales.

La fatiga del creador
No hay que subestimar el desgaste personal. Mantener un blog como Zonacasio con actualizaciones constantes, investigación histórica, análisis técnicos y una línea editorial coherente durante años es un reto inmenso. Si a eso se suma una audiencia que decrece, una marca que no colabora y el esfuerzo cae en saco roto, el silencio se vuelve comprensible.

¿Y ahora qué?
Zonacasio.com fue y sigue siendo un archivo invaluable para quien ame los relojes digitales, la historia de Casio y el diseño funcional japonés. Aunque su actividad se haya reducido, su legado permanece. Tal vez, con un giro en las políticas de Casio o una nueva generación de entusiastas, podría resurgir.

Pero mientras tanto, toca valorar el trabajo hecho, y entender que los blogs como Zonacasio no desaparecen porque "la gente ya no lea", sino porque el ecosistema —marca, público, tecnología y apoyo institucional— ya no es el mismo.

El valor de lo auténtico
Zonacasio no fue solo un blog sobre relojes. Fue una voz independiente, entusiasta y rigurosa que defendió lo esencial de Casio cuando muchos solo miraban las cifras de ventas. Habló de historia, de diseño, de utilidad real. Conectó a miles de personas que descubrieron que el valor de un reloj no está en su precio, sino en lo que representa.

Puede que hoy esté en pausa. Puede que el silencio pese. Pero lo auténtico no desaparece: se transforma, se guarda en la memoria colectiva, y a veces, renace. Tal vez no con el mismo formato, pero sí con el mismo espíritu.

Porque mientras haya alguien que mire su viejo F-91W con cariño, o que espere con ilusión una reedición del DW-1000, el legado de Zonacasio seguirá vivo.

Y quién sabe… puede que aún no haya dicho su última palabra.

2.19.2025

G-Shock contra... ¡los chinos!

En los últimos años, la industria relojera ha experimentado una competencia creciente debido a la proliferación de relojes digitales chinos de bajo costo, como los fabricados por marcas como Sanda y Skmei. 

Estos relojes han logrado captar una porción del mercado al ofrecer diseños atractivos y funciones similares a las de marcas reconocidas, pero a precios considerablemente más bajos. Esto supone un desafío importante para G-Shock, una línea de relojes de Casio que ha construido su reputación en la robustez, el diseño innovador y la tecnología de resistencia extrema.


7.07.2024

¿Cómo ha cambiado Casio en veinte años?

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Muy interesante el gráfico que nos muestra la evolución de Casio en sus principales negocios, tomando como referencia el año fiscal de 2006, hasta el presente. En esos dos gráficos se ve, a simple vista, la enorme transformación sufrida por la marca nipona, pasando de ser -como lo era históricamente- una compañía de tecnología, a ser lo que hoy es: una compañía de relojería.

Y es que en la actualidad su negocio principal son los relojes, siendo los productos de consumo como calculadoras y equipos musicales una parte con un peso mucho menor.

11.05.2023

Todo lo que necesitas saber si piensas comprar el DW-H5600 de G-Shock

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Este artículo es una pequeña revisión del modelo deportivo pseudo-inteligente de Casio DW-H5600. Tuve la suerte de poder comprarlo por un precio muy reducido a un camarada y me pareció una oportunidad para probarlo a fondo sin poner en riesgo los euros invertidos y sabiendo perfectamente que podría recuperar cada uno de los euros gastados al venderlo de segunda mano (y menos mal).

Actualmente, ya lo he vendido y expondré los motivos que me han llevado a la decepción. Espero esta pequeña epístola sirva para poner algo de luz a la publicidad encubierta a la cual estamos sometidos de forma constante en plataformas de vídeo bajo demanda y redes sociales. Es muy difícil encontrar críticas reales que permitan decidir la compra de un dispositivo, y la alienación está a la vuelta de click.

9.19.2023

Hoy se inicia la gran fiesta de G-Shock en Portugal

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G-Shock en Portugal ha decidido no hacer un evento puntual determinado día, como suele ser habitual en otros países, para celebrar el 40 Aniversario de G-Shock, sino que ha elegido casi toda una semana de celebraciones. Dichas celebraciones dan inicio hoy, día 19, y se extenderán hasta el día 22 en lo que se ha dado en llamar "G-40 Time to Celebrate" (G-40 tiempo de celebración").

Esos cuatro días tendrán eventos relacionados con lo que, dicen, son los cuatro pilares de G-Shock: música, moda, deporte y arte.

8.06.2023

Casio reconoce que los precios de los G-Shock tienen que subir porque no se venden

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Y así claramente lo confiesan en su último documento de resultados, publicado hace pocos días: "Although G-Shock brand sales volume declined, unit prices increased", que viene a ser una indicación clara y profunda de que "debido a que los G-Shock no se venden, se tienen que subir sus precios". Esto tiene una segunda lectura, que también ellos mismos han caído en la cuenta: puesto que las tiendas de venta de relojes cierran o desaparecen -y la propia marca además restringe sus ventas en ellas-, las ventas también caen. Lo cual dicen que es especialmente grave en Estados Unidos, donde esta estrategia ha llevado a que Casio reduzca sus ventas de relojes nada menos que un 12 %. Afortunadamente lograron compensarlo un poco gracias a las ediciones especiales de G-Shock en este 40 aniversario, las cuales se han visto obligados a ofrecer en su comercio online debido a la escasez de distribuidores físicos -o sea, de tiendas- que los colocaran en sus escaparates.

Llama la atención que eso ocurra en Estados Unidos, cuando aquí en España la mayoría de tiendas físicas no puedan tener modelos premium, por lo que como sigan así acabará ocurriéndoles otro tanto parecido. Esa estrategia que ha seguido Casio -que ya comentaban en el último número de Contraste que les había pasado factura a la mayoría de marcas, y estaban volviendo todas ellas a espacios físicos- parece que les cuesta abandonar, muy probablemente debido a toda la inversión que han hecho por su canal online o E-Commerce.

6.12.2023

Marcos Delía nos enseña su Mudmaster en la revista "Misión"

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El número de este mes de la revista Misión incluye un interesante reportaje a una de las estrellas más importante del panorama internacional del basket, Marcos Delía. De origen argentino, ha estado en un nutrido número de equipos importantes, como la Joventut en España, Trieste en Italia, y actualmente compite con el BC Wolves de Lituania.

En el reportaje podemos ver varias fotos de él con su Mudmaster GWG-1000, en una de ellas junto con su hijo en su casa de Kaunas (Lituania).

6.10.2023

Objetivos de Casio con vistas a 2030

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En su último documento financiero se incrustó en medio una críptica página que indicaba: "The policies for 2030 and the three-year plan are explained in the attached document Medium- and Long-Term Management Policies" ("las políticas para el plan de 2030 se explican en un documento adjunto"). Así que bueno, nos hemos ido a por ese "documento adjunto", una suerte de extenso plan de trabajo que se extiende durante los próximos años - y que os dejamos a vuestra disposición en nuestro Grupo, por si queréis verlo en toda su amplitud - y cuyos puntos principales os comentaremos a continuación.

Actualmente en Casio están inmersos en un profundo proceso de sofisticación tecnológica (DX, transformación digital), que incluye robótica y tecnología de Inteligencia Artificial (Open AI, en concreto), para responder a la expansión de nuevos consumidores que tienen una edad más joven. También su intención es reforzar el lado de la tecnología para medicina, puesto que en muchos países desarrollados la tercera edad va a ser un reto al que la sociedad deberá enfrentarse.

10.31.2022

Dezoito Comunicação llevará las relaciones públicas de Casio

Difusiones Medias Unidas


Casio en Brasil acaba de contratar a la firma Dezoito Comunicação, una agencia de medios, para que se ocupe de sus relaciones exteriores en cuanto a imagen y relación con los clientes. Tras superar una selección a la que se habían presentado varias agencias brasileñas, Dezoito fue finalmente la elegida para potenciar la marca frente a los medios de comunicación, la prensa y demás publicaciones, haciendo uso de influencers y embajadores. Todo ello lo hará para las líneas de Casio de relojería, instrumentos musicales y calculadoras.

La firma es experta en asesoría de medios, gestión de contenidos, imagen, reputación, márketing e influencia y está integrada en uno de los mayores holdings de comunicación de Brasil, el Grupo Rai.

8.27.2022

El decepcionante packaging de las ediciones europeas de "los Honey"

Difusiones Medias Unidas


Las fabulosas variantes Honey de G-Shock(GA-110SLC-9AER, DW-5600SLC-9ER, BA-110XSLC-9AER y BGD-565SLC-9ER) causaron una gran expectación desde el momento que salieron. Aquellas cajas brillantes con bonitos diseños en forma de panal, y las hexagonales cajas de plástico individuales para cada reloj que simulaban una celdilla de dichos panales de abeja enseguida cautivaron a coleccionistas.

Sin embargo, su salida de territorio chino (donde se comercializaba ese embalaje tan espectacular) ha venido rodeado de polémica. Porque para fuera de China -incluyendo, obviamente, territorio europeo- Casio ha cambiado el estuche del packaging y las mencionadas cajitas de plástico traslúcidas "en color miel", por una anodina, simplona y aburrida caja de cartón. Eso ha hecho que algún que otro coleccionista, aficionado y seguidor de G-Shock, se llevara las manos a la cabeza, otros han llegado incluso a insultar a Casio con todo tipo de descalificativos al encontrarse con semejante "percal" en las manos cuando se pusieron a descubrir sus anhelados relojes. Descalificaciones, insultos y todo tipo de enfados que, obviamente, no vamos a repetir aquí.

7.10.2022

El fin de la relojería no es el fin de G-Shock (por si alguien tenía dudas)



Podría parecerlo, pero no lo es. No lo es mientras uno de nosotros siga vivo con un G-Shock en su muñeca, aunque seamos una isla y minoría entre un ejército de Apple Watches y sus múltiples clones. Creo que ha llegado el momento de demostrar esa supervivencia de la que tanto se habla cuando uno menciona a G-Shock, de la que cuando los otros caen, él continúa levantándose.

Pueden lanzar en Apple modelos robustos que imiten sus cualidades, pero nunca serán un G-Shock. Incluso la propia Casio puede reconvertirlos en relojes de medio kilo de peso y media tonelada de oro, pero G-Shock es mucho más que eso. Es una corriente, una forma de entender la relojería como algo práctico y funcional, una manera de pensar fuera de las modas y tendencias, al margen de la fugacidad de influencers y famosetes.

G-Shock no es una red social, G-Shock no es una campaña de patineros ni unas bonitas fotos de estudio. G-Shock es una declaración, un movimiento, una elección que tomamos cada mañana al ceñirnoslo en la muñeca. G-Shock va más allá de una marca y, por ello, aunque el mundo cambie y los intereses de hoy sigan derroteros caprichosos, su leyenda seguirá perdurando en cada uno de nosotros.

7.07.2022

El segmento de los relojes medios va a desaparecer



La firma McKinsey vaticinaba en su último informe que el segmento de la relojería más popular se iba a dar un batacazo tremento. Tanto es así que se estima que, en los próximos años (y hasta 2025) este mercado va a afrontar unas pérdidas del orden de 2,5 billones de dólares ("si las marcas no hacen nada", añadían). Eso supone, en la práctica, la desaparición de las líneas de relojería medias/bajas en favor de smartbands y smartwatches, mercado que iba a aumentar un 42%, y del segmento del lujo, que iba a aumentar un 38%.

Tanto es así que en ese informe dedicaban un apartado especial a las firmas que tienen históricamente su fuerte en ese tipo de clientes, los "mercados medios" como se define en el argot, poniendo como ejemplo a Casio como una de las que más iban a sufrir esos envites y esas pérdidas.

2.11.2022

Post-presentación: Casio WS-1300



Nos había comentado Pepe Casio que había conseguido el nuevo WS-1300 de Collection, así que aproveché para pedirle algunas fotos y ver esta novísima realización de Casio "en vivo". Era algo importante -al menos para todos los que amamos esta marca y seguimos su actualidad- puesto que, como bien sabéis, es un reloj que no va a venir a España, así que no será fácil de conseguir (o al menos, no tan fácil como el resto, o sea: no lo encontrarás en la tienda de la esquina).

Con su gentileza habitual (ya lo hizo con el DW-291, gracias Pepe...) nos ha enviado un buen puñado de imágenes para que pudiésemos publicarlas y todos disfrutemos de este reloj en fotos "de verdad", y no solo las fotos de estudio que hacen en Casio que a pesar de ser muy bonitas, como bien sabéis todos no siempre reflejan ni transmiten lo que es el reloj.

1.26.2022

Influencers de pacotilla



Hace poco el equipo de fútbol Zénit de San Petersburgo tuvo la infeliz idea de salir al estadio con sus jugadores cogiendo cachorros de perros en brazos. Su intención era la misma que buscan las marcas cuando ponen a un famoso o "influencer" mostrándonos su reloj en la muñeca: incentivar la compra por impulso. En este caso mucho más grave claro, puesto que un perro no es un objeto, y se juega con el bienestar de un ser vivo.

La llamada "compra por impulso" nos parece la forma más rastrera y más inhumana de hacer que los clientes compren un reloj, de incentivar las ventas. Por desgracia, en Casio recurren mucho a ella (en especial en G-Shock), y nos atreveríamos a decir que más del 80% de sus ventas se deben a ese tipo de compras. Personas que no quieren ni necesitan ese reloj, pero terminan adquiriéndolo por influencia de "famosetes" y "artistitos". El problema es que un reloj adquirido así, sin pensarlo, sin valorarlo, sin sentir lo que transmite, no crea aficionados ni compradores a futuro. Solo crea compradores insatisfechos y decepcionados.

11.21.2021

Las ofertas de Casio "por esos lares" (y sus ventas)



Esta pasada semana recibía dos correos de Casio Italia. Tenían una promoción especial con 10 € de descuento pero, además, por ser mi cumpleños me regalaban otros 10 € en una compra de cualquiera de sus modelos Edifice o G-Shock (o los dos juntos). No son los únicos. En Brasil, Casio quiere que lleves tu reloj sin preocuparte de biseles, así que para las variantes de bisel metálico del GM-6900 te dan un 15% de descuento. En España, el precio oficial del reloj es de 199 €. En Brasil te queda por 187,76 € (los precios en Brasil son mucho más caros que en España, el GM-6900 sin oferta vale 220 €).

Así las cosas, y digan lo que digan, lo cierto es que no me extraña que los G-Shock con biseles de metal hayan crecido en ventas (dos puntos porcentuales) más que los G-Shock con bisel convencional, que se mantienen según los últimos datos comerciales ofrecidos por Casio. Lo más llamativo es que, hablando de ventas, los inciertos momentos que estamos atravesando a nivel internacional han tenido lecturas dispares. Por una parte, es muy interesante destacar que, fuera de lo que viene siendo habitual, Casio ha aumentado en Europa sus cifras de ventas más que en ninguna otra parte del mundo. Se han incrementado sus ventas más del 30%, cuando en China han experimentado o un leve crecimiento (en torno al 6%) o incluso descensos (del -12%). En Estados Unidos, bastión histórico de G-Shock, las ventas apenas han tenido variaciones, aunque en los últimos meses se han ido incrementando hasta el26 %. En Japón no les ha ido tan bien las cosas, ya que han sufrido picos de descenso que han llegado al -5%.

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