Mostrando las entradas para la consulta Cuarzo ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Cuarzo ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



8.07.2026

Los componentes de un reloj electrónico. Las resistencias

"Resistencias: el control fino de la corriente en los relojes electrónicos discretos (EDC)".

En los relojes electrónicos de componentes discretos, las resistencias eran elementos esenciales para definir niveles de corriente, ajustar señales y estabilizar el funcionamiento de los transistores. Aunque son componentes pasivos y aparentemente simples, su papel era crítico para garantizar que cada etapa del circuito funcionara dentro de los parámetros adecuados.


Qué es una resistencia
Una resistencia es un componente pasivo que limita el flujo de corriente en un circuito. Su valor, expresado en ohmios, determina cuánta corriente puede circular para una determinada tensión.

En electrónica digital discreta, las resistencias se utilizan para:

· fijar puntos de operación de transistores
· definir niveles lógicos
· limitar corriente hacia displays
· estabilizar señales
· evitar oscilaciones no deseadas

Resistencias en relojes electrónicos antiguos
Polarización de transistores
Los transistores necesitan una corriente o tensión específica en su terminal de control (base o gate) para funcionar correctamente.

Las resistencias se encargaban de:

· establecer la corriente de base en BJT
· fijar la tensión de puerta en MOSFET
· evitar que los transistores quedaran en estados indeterminados

Sin estas resistencias, los transistores podrían saturarse, cortar de forma incorrecta o generar ruido eléctrico.

Redes de división de tensión
En muchos puntos del circuito era necesario obtener tensiones intermedias a partir de la batería.

Las resistencias en configuración de divisor permitían:

· generar niveles lógicos estables
· ajustar la amplitud de señales del cuarzo
· proporcionar referencias para etapas analógicas internas

Limitación de corriente en displays
En relojes con display LED, cada segmento necesitaba una resistencia en serie para evitar que la corriente excediera el valor seguro.

Sin estas resistencias, los LEDs se habrían quemado en milisegundos.

En los LCD primitivos, aunque el consumo era menor, también se usaban resistencias para definir la forma de onda aplicada a cada segmento.

Pull‑up y pull‑down
En lógica digital discreta, las resistencias se empleaban para asegurar que una línea estuviera en un estado definido cuando ningún transistor la estaba activando.

· Pull‑up: mantiene la línea en nivel alto.
· Pull‑down: mantiene la línea en nivel bajo.

Esto evitaba estados flotantes que podían causar errores en contadores y flip‑flops.


Por qué eran indispensables
Aunque las resistencias no “hacen” nada por sí mismas —no amplifican, no conmutan, no almacenan bits— son el andamiaje eléctrico que permite que los componentes activos funcionen de forma estable y predecible.

En los relojes de electrónica discreta (EDC), donde cada función dependía de transistores individuales, las resistencias eran la herramienta para ajustar y controlar cada detalle del comportamiento del circuito.


7.30.2026

Los componentes de un reloj electrónico. Los transistores

Los transistores son fundamento activo de la electrónica digital. En los relojes electrónicos de componentes discretos (EDC), el transistor era el elemento activo esencial. Todo comportamiento del circuito —división de frecuencia, generación de señales lógicas, almacenamiento de estados— dependía de cómo estos dispositivos controlaban el flujo de corriente. Entenderlos es comprender la base de la electrónica digital previa a la integración en LSI.

Qué es un transistor
Un transistor es un dispositivo semiconductor capaz de modular la corriente entre dos terminales mediante una señal aplicada en un tercero.

Su función principal en electrónica digital es actuar como interruptor controlado: permitir o bloquear el paso de corriente según reciba una señal de entrada.

Tipos de transistores usados en relojes electrónicos antiguos
· Transistores bipolares (BJT)
Los BJT fueron los más comunes en los primeros relojes electrónicos.

Características clave:
Tres terminales: emisor, base, colector. La corriente de base controla la corriente entre colector y emisor.

Se empleaban para construir puertas lógicas, amplificadores y etapas de conmutación. Su comportamiento es analógico, pero combinados adecuadamente permiten implementar funciones digitales.

· Transistores MOSFET
Aparecieron en diseños más avanzados, especialmente cuando el consumo energético se volvió crítico.

Terminales que los componen: source, gate, drain. La tensión en la puerta (gate) controla la conductividad del canal semiconductor.

Consumen menos energía que los BJT y permiten densidades mayores. En relojes EDC se usaban para etapas de conmutación de baja potencia y para controlar segmentos de displays LCD.

Cómo se integraban en el funcionamiento del reloj
· División de frecuencia
El cristal de cuarzo genera una señal estable de alta frecuencia.

Los transistores forman los flip‑flops y contadores que dividen esa frecuencia hasta obtener 1 Hz, el pulso que marca los segundos.

· Lógica digital
Combinando transistores se construyen puertas lógicas (AND, OR, NAND, NOR).
Estas puertas determinan cómo se procesan los pulsos y cómo se generan las señales internas del reloj.

· Almacenamiento de estado
Los flip‑flops, formados por transistores, almacenan bits: segundos, minutos, horas.
Cada transición del cuarzo actualiza estos estados.

· Control del display
Los transistores actúan como elementos de conmutación que activan segmentos LED o LCD. Su función es simplemente permitir o impedir el paso de corriente hacia cada segmento.

Por qué este componente es fundamental
El transistor es el bloque básico sobre el que se construye toda la electrónica digital.

En los relojes EDC, cada función era visible y separada: contadores, puertas, drivers… todos ellos hechos a partir de transistores individuales.

Comprenderlos es imprescindible para entender cómo funcionaban aquellos relojes antes de que todo se integrara en un único chip LSI.

7.29.2026

Los componentes de un reloj electrónico. La tecnología LSI

→De componentes discretos a LSI: cómo evolucionaron los relojes electrónicos.

Los relojes digitales antiguos estaban hechos con componentes discretos: cada transistor, cada resistencia, cada condensador, cada puerta lógica… todo separado, soldado uno a uno.

Los relojes modernos usan LSI (Large Scale Integration): un único chip que contiene miles de componentes internos funcionando como un mini‑cerebro.

→ Qué eran los relojes electrónicos de componentes discretos
Los primeros relojes electrónicos (finales de los 60 y principios de los 70) eran casi como mini ordenadores hechos a mano:

 — Cada función del reloj se construía con piezas individuales: transistores, resistencias, condensadores, puertas NAND, flip‑flops…

Componentes discretos:
· Oscilador de cuarzo
 — Ya existía, pero su señal debía dividirse con circuitos hechos de puertas lógicas físicas.

· Divisores de frecuencia
 — Se hacían con contadores electrónicos montados a base de flip‑flops discretos.

· Drivers de pantalla
 — Controlaban LEDs o LCD primitivos, también con componentes separados.

Eran relojes grandes, caros, que consumían bastante energía, y muy sensibles a fallos porque cada soldadura era un punto débil. Sin embargo, también eran relojes donde se podía ver a simple vista cada componente, y por lo tanto, más fáciles de reparar.

Esos relojes eran como puzzles electrónicos: cada pieza tenía una función clara y visible.

→ Qué son los relojes digitales con LSI
A partir de mediados de los 70 llegó la revolución: LSI (Large Scale Integration).

· LSI
 — Miles de transistores integrados en un solo chip.

Todo lo que antes eran docenas de componentes separados ahora se convertía en un único circuito integrado, en donde el chip ya incluía:

- Divisor de frecuencia
- Contadores
- Lógica de control
- Driver para la pantalla
- Gestión de energía

Resultado: relojes pequeños, baratos, fáciles de producir en masa, precisos, duraderos, y con pilas de gran autonomía.


7.13.2026

¿Quién habría imaginado hace treinta años que Casio vendería un G-Shock por 8.800 euros?

La compañía que conquistó el mundo gracias a relojes fiables, prácticos y al alcance de cualquier bolsillo lleva tiempo intentando hacerse un hueco en la alta relojería. Su último movimiento es el G-Shock MRG-BF1000EB, una edición limitada a 800 ejemplares que acaba de presentarse en España y que supone una nueva demostración de hasta dónde quiere llegar la firma japonesa.

Lo interesante no es tanto que "han presentado un reloj", sino lo que representa. Porque Casio está viviendo una contradicción muy curiosa.

Durante décadas construyó su prestigio haciendo justamente lo contrario que la relojería suiza. Mientras Rolex, Omega o Patek Philippe vendían tradición, lujo y exclusividad, Casio vendía tecnología, funcionalidad y democratización. Un F-91W, un W-26 o un DW-5600 permitían disfrutar de relojes extraordinariamente resistentes por unas pocas decenas de euros. Ese era el ADN de la marca.

Ahora, sin embargo, Casio intenta convencer al mismo cliente que compra relojes mecánicos artesanales de que un reloj de cuarzo fabricado por ellos también merece costar cerca de 9.000 euros.

Y ahí surge la gran pregunta:

¿Puede una marca cambiar de identidad sin perder parte de su esencia?

Porque nadie discute que un MR-G esté magníficamente fabricado. El titanio, los tratamientos superficiales, el pulido Zaratsu, el ensamblaje en Japón... todo eso tiene un coste real.

Lo discutible es si el mercado está dispuesto a situar un Casio en el mismo escalón mental que un Grand Seiko, un Blancpain o un Omega.

También es llamativo que la compañía recurra constantemente a discursos muy propios de la relojería de lujo —artesanía, exclusividad, ediciones limitadas, experiencias gastronómicas, joyerías de prestigio— cuando durante décadas presumió precisamente de lo contrario: de hacer relojes excelentes sin necesidad de construir un aura elitista.

Y luego está el precio.

Los 8.800 euros probablemente no sean el problema para quien compra un MR-G. El problema es el símbolo que representan. Casio fue durante mucho tiempo la marca que demostraba que no hacía falta gastar una fortuna para tener un reloj excelente. Hoy, con modelos como este, parece querer demostrar exactamente lo contrario.

Eso no significa que el MRG-BF1000EB sea un mal reloj. Muy al contrario, seguramente sea uno de los G-Shock más impresionantes jamás fabricados. Pero sí invita a reflexionar sobre cómo ha evolucionado la marca y hasta qué punto esa evolución conecta con quienes hicieron grande a Casio.

Resulta curioso que, mientras Casio dedica enormes esfuerzos a convencer al mercado de que puede fabricar relojes de casi 9.000 euros, muchos de sus aficionados siguen esperando con más ilusión el próximo G-Shock de 99 euros o el regreso de funciones clásicas y diseños que la marca ha ido abandonando. A veces da la sensación de que Casio mira hacia un cliente nuevo sin darse cuenta de que el de siempre sigue ahí, esperando que alguien se acuerde de él.



12.08.2025

Casio ante el futuro: la empresa que se rehace para sobrevivir a su propio legado


En las oficinas de Casio, la palabra “reinicio” ya no es una metáfora: es un plan de vida. A las puertas de su 80º aniversario (2026), la compañía japonesa afronta quizá el mayor giro estratégico desde que inventó calculadoras portátiles, relojes digitales y cámaras compactas. En una entrevista con el presidente del Consejo, Kazuhiro Kashio, éste pinta un retrato nítido de una empresa consciente de que el tiempo se agota si no cambia su manera de operar.

Kashio reconoce sin adornos que los últimos años han sido duros: retirada de negocios deficitarios, reformas internas y hasta un programa de jubilación anticipada para "soltar lastre" y reducir personal (actualmente en poco más de 8000 empleados, una cifra que muestra una terrible realidad si tenemos en cuenta aquellos tiempos en los que Casio superaba los 20000). Todo ello, afirma, no respondía a una simple reestructuración, sino a la necesidad de preparar el terreno para un nuevo comienzo. Según explica, la empresa ha pasado demasiado tiempo exprimiendo la eficiencia de negocios ya maduros, especialmente la división de relojes, hasta depender casi por completo de ella.

Ese modelo ya no funciona. Casio sabe que no puede vivir de su pasado glorioso y se marca un objetivo mucho más ambicioso: dejar de “responder al cambio” y empezar a “crearlo” por sí misma. Es una declaración de intenciones que atraviesa toda la entrevista y que define lo que vendrá: un viraje hacia la innovación real con una visión a medio y largo plazo, y no solo medidas tácticas para salvar beneficios del trimestre.

El plan, según detalla Kashio, pasa por varias capas. La primera es cultural: abandonar la mentalidad heredada que priorizaba la optimización de cada división aislada y avanzar hacia una organización donde todos los negocios asumen responsabilidad directa sobre su rentabilidad. Para eso han reestructurado toda la empresa en un modelo de divisiones reales —desarrollo, ventas, planificación y calidad trabajando juntas—, con decisiones rápidas y orientadas al mercado.

La segunda capa es estratégica y toca el corazón del negocio: el reloj. Casio quiere que su división Timepiece vuelva a ser el motor, pero de una forma diferente. No se conforma con vender relojes: apunta a crear “nuevos estilos de vida”. Igual que G-Shock marcó una cultura global, la marca quiere convertir los futuros smartwatches en dispositivos que definan modos de vivir, no solo características técnicas. El mercado del cuarzo está cambiando y Casio quiere surfear esa ola, no ser arrastrada por ella. Por lo tanto, su apuesta por futuros smartwatches es evidente.

La tercera capa es expansiva: buscar nuevos modelos de negocio que no existían en su catálogo tradicional. Un ejemplo claro es Moflin, el robot mascota con IA, que la compañía presenta como un salto hacia la tecnología emocional y el bienestar mental. Casio lo describe como el germen de una nueva categoría que encarna su ADN: innovar creando mercados desde cero, igual que hicieron con los relojes digitales en los años 70.

La educación también entra en este nuevo mapa. Las calculadoras científicas y los diccionarios electrónicos seguirán evolucionando, no como simples herramientas, sino como “socios de aprendizaje” adaptados a nuevas formas de estudiar y enseñar. Allí también buscan construir valor más allá del hardware tradicional.

Kashio no oculta su preocupación: la empresa, afirma, todavía no está usando su potencial real. Tiene la tecnología, tiene la historia y tiene la base mundial de seguidores —más de 6 millones de G-Shock vendidos cada año—, pero siente que falta convertir esa inercia en un impulso renovado. El refuerzo del CRM, la relación directa con el usuario y el uso estratégico de sus más de 2.300 tiendas especializadas será uno de los pilares para reactivar el músculo de la marca en todo el mundo.

Lo que deja entrever la entrevista es una mezcla de urgencia y ambición. Casio se prepara para su próxima década como si fuera una startup con 70 años de experiencia: reorganiza su estructura, reescribe su propósito y se lanza de lleno a productos que ya no son “relojes o calculadoras”, sino piezas de estilo de vida. La compañía parece decidida a no quedarse congelada en su propio museo.

Mientras avanza hacia ese 2027 simbólico, el mensaje final de Kashio resume el espíritu del nuevo rumbo: la misión de Casio, dice, no es solo vender productos, sino crear culturas que hagan la vida un poco más sorprendente. Un aviso claro de que quieren escribir otro capítulo, no vivir de los anteriores.

4.09.2025

El fin de la magia de los relojes digitales



Hubo un tiempo en que la relojería digital parecía destinada a dominar el mundo. Con la precisión inigualable del cuarzo, las pantallas digitales y la promesa de un futuro tecnológico, los relojes digitales marcaron una era de innovación accesible.

Sin embargo, esa revolución fue, en muchos sentidos, efímera. Tras la llamada "crisis del cuarzo", que puso en jaque a la relojería mecánica tradicional, ocurrió un giro inesperado: tanto las grandes marcas como los propios usuarios comenzaron a abandonar la senda digital.

3.29.2025

¿Ha perdido el norte Casio con su nuevo Edifice EFK-100 mecánico?


En Casio dijeron que nunca fabricarían un smartwatch. Y lo fabricaron. Dijeron que nunca comercializarían un reloj mecánico. Y lo van a comercializar. ¿Es que se les va "la pinza", o qué carajos pasa aquí?

Y es que, cuando pensamos en Casio, lo primero que nos viene a la mente son sus icónicos relojes digitales, calculadoras y productos electrónicos. Desde los legendarios F-91 hasta los robustos G-Shock, Casio ha sido sinónimo de innovación en relojería digital y cuarzo. 


2.28.2025

Electromigración y su impacto en los relojes digitales antiguos


La electromigración es un fenómeno que afecta la integridad de los circuitos electrónicos a nivel microscópico. Se trata del movimiento de átomos dentro de un conductor debido al flujo de corriente eléctrica constante a través de él. Este efecto se vuelve más pronunciado en dispositivos que han operado durante largos períodos, como los relojes electrónicos, lo que puede generar fallos en su funcionamiento. 

En este post exploraremos la electromigración y cómo ha afectado a los relojes digitales antiguos, especialmente aquellos fabricados en las décadas de 1970 y 1980.


6.28.2024

¿Es Casio una "mierda"?

ZonaCasio 07-casio-basura-2024-rqft-192


Respecto al tema de Casio y los smartwatch, que veo que está levantando mucha polvareda, os dejo algunas reflexiones al respecto. La premisa inicial de la que parto es hablar del tema como un usuario, no como un coleccionista. Hacerlo desde este segundo punto de vista quitaría todo el sentido al razonamiento por razones obvias. Cuando pienso en relojes "convencionales" y dispositivos smart la primera discriminación que hago es que, en mi opinión, NO son el mismo producto y, por tanto, NO van dirigidos al mismo perfil de usuario/cliente. Para mí un reloj de los de toda la vida o convencional, como lo he llamado antes, es un dispositivo que ofrece la hora. Me da lo mismo un mecánico, un automático, un cuarzo analógico y/o digital. En este último caso podríamos englobar de manera genérica a Casio. Aquí podríamos hacer el matiz de que, como norma general, Casio aparte de la hora te ofrece una serie de funciones extra. Pero no dejan de ser eso: funciones extra que complementan a la función principal.

Un dispositivo smart para mi NO es un reloj. Es un gadget que se coloca en la muñeca y ofrece un sinfín de funciones y, entre ellas, pero sin ser ni mucho menos la principal, la hora. El objeto último de utilizar un dispositivo smart entiendo que es tener acceso rápido a unas determinadas funciones como notificaciones provenientes de las aplicaciones del móvil, recibir (incluso contestar) llamadas, etc. De hecho la hora en un dispositivo smart es algo tan secundario que la pantalla, por cuestiones de autonomía, está normalmente apagada.

1.02.2024

Casio mira hacia África

ZonaCasio


Los relojes de Casio tenían un notable vacío, como bien sabemos, en países africanos y de medio oriente. Pero en este 2024 será uno de los objetivos de Casio, mirando hacia esos mercados donde los relojes de cuarzo convencionales aún tienen mucho que decir, y una prometedora y numerosa clientela.

Uno de los primeros pasos ha sido inaugurar una nueva tienda en El Cairo, enfocada a la línea G-Shock y que será solamente el preámbulo de otras muchas que llegarán, según confirmó el Director General de Casio en Medio Oriente y África, Mahmoud Al-Gabsha, diciendo que esa tienda era el primer paso "de un plan de expansión de tiendas minoristas a gran escala. Estamos interesados en aumentar nuestra presencia minorista abriendo más tiendas G-Shock, que brinden a nuestros clientes leales las últimas colecciones de relojes y cumplan con los altos estándares de servicio asociados con la marca Casio".

Casio es bien conocedor que en aquellas regiones los canales de venta online no tienen mucha introducción, y que el cliente prefiere ver, tocar y probar el reloj que piensa adquirir, por lo cual la presencia física de una tienda es imprescindible.


12.26.2023

Poco que celebrar para Casio: acciones siguen cayendo en picado

ZonaCasio


Las acciones en bolsa de Casio han sido protagonistas de un triste récord: el de permanecer durante 50 días, sin pausa, a la baja. Este penoso "logro" aconteció el pasado 22 de diciembre, y aunque no es un dato que realmente sorprenda a los expertos por la tendencia de la firma durante todo el año, sí que supone ciertamente un varapalo por cruzar la línea virtual de los 50 días sin subir.

Decimos que no sorprende porque desde el pasado 28 de febrero de 2023 las acciones de Casio Computer ya han perdido un -17,24% de su valor, siendo calificadas de cara a los inversionistas como "de alto riesgo".

12.13.2023

El Casio MW-240 también estrena correa textil

ZonaCasio


Los Casio MW-240 son básicamente los mismos y famosos MQ-24, pero con una resistencia al agua superior, de 50 metros. Ya sabéis que Casio denomina "W" a los modelos resistentes al agua a partir de 50 metros (de ahí que los G-Shock sean "DW", ya que la "D" hace referencia a su dureza; mientras que la "Q" del MQ-24 hace referencia a que es de cuarzo, y la "M", como bien sabéis, indica la línea masculina -y la "L" la femenina, aunque la "L" en la actualidad dentro de la línea Vintage, como os contamos hace unas semanas, también se refiere a modelos unisex-). Casio estrena para ellos, tal como hace en los digitales W-219, unas nuevas correas textiles, a las que se unen unos tonos más "tácticos" que, en este caso, se centran en el fondo de la esfera del reloj.

La correa es calcada a la que utiliza el W-219HB-3AV, con los mismos tonos verde oliva aunque combinados, en este caso, con una caja negra.

12.09.2023

Relojes radiocontrolados: cómo funciona el protocolo DCF77



DCF77 es una emisora de radio que se ubica en Alemania. Emite la información de día y hora desde Junio de 1973. La señal de hora proviene de un reloj atómico con una precisión de 1 segundo cada 300.000 años. Su uso en esas fechas era para los relojes de cuarzo de centro Europa, por ejemplo los de colegios, estaciones de ferrocarril etc. A finales de los 80, empezaron a aparecer los primeros relojes de pulsera radiocontrolados y hasta hoy se siguen fabricando.

La señal de radio tiene un alcance teórico de 2000Km pero hay muchos factores que influyen y es muy complicado de explicar. Vamos a intentar explicarlo de manera simple, con una analogía; vamos a suponer que la señal de radio es una luz. Igual que en casa ponemos la luz en el techo y debajo de los muebles no llega, pasa algo parecido con la señal de radio.

12.05.2023

El otro aniversario de Casio en 2024

ZonaCasio


Aparte de los 50 años de Casiotron, Casio tiene otro motivo de celebración en 2024, y aunque no es tan importante como el nacimiento de su gama de relojes, sí lo es en cierto aspecto por lo que importa esa submarca dentro de sus productos. Se trata ni más ni menos que del 20 aniversario de Oceanus, la línea más elitista (con permiso de los G-Shock Premium) de Casio.

Oceanus apareció en el año 2004 con el fin de sustituir a la anterior firma de relojes analógicos "de vestir" y de metal de Casio, denominada Poseidon. El primer modelo fue el OCW-500 (en noviembre de ese año), que tomaba muchas características de los MTG de la época, y con el que Casio no parecía tener muchas aspiraciones. Tal es así que los siguientes modelos fueron lanzándose a cuentagotas, incluso uno sólo por año: OCW-600 (octubre de 2005); OCW-M700 (octubre de 2006); OCW-S1000 (junio de 2007)...

11.12.2023

Nuevos Edifice EFS-S630 para su línea "Slim"

ZonaCasio


Con fecha de comercialización para este mismo mes de noviembre, Casio presenta sus nuevos modelos que entran a formar parte de su línea de caja delgada ("slim") perteneciente a Edifice, denominados EFS-S630. Son relojes solares (la célula solar está dentro de las subesferas), con cronógrafo de 30 minutos y una resistencia al agua de 10 bares. Pero lo más interesante es su caja de acero sólido y roscada que, además, incluye un cristal de zafiro. De ellos habrá tres opciones, dos con armis y una con correa de resina, esta última posee un bisel con recubrimiento IP en negro. La otra no posee recubrimiento alguno, y la más cara aporta un recubrimiento negro en toda la caja y en todo su armis.

El peso de la variante de resina es de 77 gr., con unas medidas de 48,4 x 44 x 12,1 mm (alto, ancho y grosor de caja). Las variantes con armis se nos van ya a los 147 gr.

11.04.2023

Lo que más se vende en relojerías: smartwatches y mecánicos

ZonaCasio


Ayer fue el Día Internacional del Relojero, y como tal celebración (lo cierto es que tampoco se puede decir que haya que celebrar demasiado, según está esa profesión...) fue un buen momento para repasar las tendencias del sector. Eso hicieron en medios de comunicación de Argentina, donde algunos llegaron a entrevistar a relojeros del país para repasar cómo les van las cosas. Curiosamente no cambian mucho los gustos argentinos de los europeos, allí también son los smartwatches los que han pasado al primer lugar de ventas, seguidos de los mecánicos (por cuestiones ecológicas y de sensibilidad medio ambiental, al parecer) y, finalmente -malas noticias para Casio, por cierto- los de cuarzo, relegados hoy al último lugar de interés del cliente.

Llama también la atención que, dadas las dificultades económicas por las que atraviesa aquel país sudamericano, muchas personas decidan reparar sus relojes de Casio en lugar de adquirir otros nuevos, algo que en Europa, y en ciertas gamas de Casio, saldría más cara dicha reparación que adquirir un nuevo reloj (y eso si encuentras quién lo repare, por cierto).

10.21.2023

Artículo de autoayuda vol. 2: Coleccionando relojes

ZonaCasio


Analizando un poco la mini colección que tengo, es algo que me gusta hacer para saber dónde estoy y a donde voy, llegué a nuevas conclusiones sobre mi percepción de la relojería.

¿Qué es lo que busco? y ¿qué es lo que quiero?

Cuando comenzamos a coleccionar solemos comprar el reloj que nos gusta, pero sobre todo el que necesitamos. Cuando hemos cubierto la colección con nuestros relojes queridos, mantenemos el ansia de búsqueda y compra en relojes complemento, los que sirven como entretenimiento, los que luego catalogamos como relojes para verano, para cuando me pongo zapatillas rojas, para cuando voy al gimnasio, etc. Esta situación es el momento más peligroso de una colección pues pierdes el foco de lo que realmente querías, por el de la adrenalina de seguir comprando.

8.22.2023

Cuando Zenith llevó a Casio a los tribunales argumentando que vendían "sospechosamente" barato

ZonaCasio


Eran otros tiempos, ciertamente, y Casio se movía en el mundo de la relojería y productos electrónicos de manera muy diferente a como lo hace ahora. Hasta tal punto que Zenith Corporation, compañía de electrónica estadounidense (no confundir con Zenith la relojera), decidió demandarlos por vender sus productos a precios inferiores a su valor (técnicamente "a menos de su coste de mercado"). Esto ocurrió a finales de los ochenta, cuando la época dorada del cuarzo se terminaba y las marcas de relojería comenzaron a entrar en otra nueva crisis (sobre todo las de tecnología relojera).

No fue banal esa demanda, ni mucho menos, y aunque ocurriese en los Estados Unidos, obligó a Casio a crear reservas de fondos y despedir personal, con el fin de hacerle frente a posibles sanciones. Como consecuencia, como siempre suele ocurrir "pagaron el pato los de abajo", y entre abril de 1990 y octubre de 1991 los empleados de Casio en Estados Unidos pasaron de 258 a 209.

6.07.2023

La relojería en 1992

ZonaCasio


Antiguamente el reloj era un objeto para toda la vida, y que se dirigía a un mercado muy reducido. Era normal comparar las horas para ver cual de los relojes era más preciso durante la época de los relojes mecánicos, manuales y automáticos.

Con la aparición del cuarzo, los japoneses consiguieron ofrecer al consumidor un producto barato y preciso, poniendo en jaque a la industria relojera suiza. Muchas fábricas cerraron, y otras pasaron por un proceso de restructuración. Hace 15 años (1977) la industria relojera suiza tenía 90.000 puestos de trabajo, y ahora apenas llega a un tercio.

En 1976/77 los relojes japoneses comenzaron a estar en auge. Era la producción a bajo precio.


Zona Casio Semanal

Hazte miembro de nuestro Canal en YouTube para poder obtener nuestro magazine Zona Casio Semanal, con el cual podrás leer cómodamente todo el contenido de ZonaCasio off-line, y conservarlo como material de consulta o información, y muchos otros privilegios más. En cualquier momento podrás anular tu suscripción, así como configurar cómo quieres recibir los avisos y notificaciones, cómodamente en tu smartphone.
Puedes darte de alta a través de éste link. ¡No te lo pierdas!