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9.07.2026

¿Desinterés o estrategia fallida?


Una cena privada con Kikuo Ibe en Madrid no es precisamente el tipo de convocatoria que debería necesitar que vayan detrás de la gente con una escoba. Y encima con sorteo de cuatro entradas dobles... Pero la respuesta del público lo dice todo: 22 comentarios y 11 envíos, y eso contando cualquier comentario, no necesariamente participantes.

Y aquí está lo interesante: no significa necesariamente que "nadie quiera ir", porque Instagram no nos enseña cuántas personas se han inscrito mediante el mecanismo del sorteo. Pero como termómetro de engagement, esas cifras son bastante pobres para una marca del tamaño de G-Shock.

Y yo creo que hay una lectura bastante más divertida detrás: G-Shock quizá está descubriendo que la celebridad relojera que funciona dentro de la propia industria no necesariamente funciona fuera de ella.

Para un friki de los G-Shock como nosotros, que aparezca Kikuo Ibe es como que venga Enzo Ferrari a cenar contigo. Pero para buena parte del público que lleva un G-Shock porque mola, porque lo lleva un rapero, porque es resistente o porque lo vio en Instagram… ¿quién narices es Kikuo Ibe? 

Y además hay otra paradoja: G-Shock lleva años construyendo una imagen basada en música, moda, cultura urbana, artistas, colaboraciones y espectáculo. Cuando de repente ofrece al público una experiencia profundamente relojera —"ven a cenar con el ingeniero que creó el G-Shock"— puede que haya una desconexión entre lo que la marca considera importante y lo que su audiencia considera interesante.

Es casi como si Casio dijera: "¡Tenemos una leyenda viva de la relojería!".

Y el público: "¿Tiene descuentos?".

Porque si realmente una cena exclusiva con Ibe tiene dificultades para generar participación, el problema no sería Kikuo Ibe. Sería bastante más profundo: quizá G-Shock ha construido una comunidad que conoce perfectamente el logo, pero cada vez conoce menos la historia que hay detrás del logo.

Y eso, para una marca que presume constantemente de su legado desde 1983, sería una ironía monumental. 

Creo que hay que ir más allá del análisis simplista "la publicación tiene pocos comentarios". Yo lo formularía así: no estamos viendo necesariamente el final de G-Shock, pero sí podríamos estar viendo los primeros síntomas de agotamiento de un modelo de negocio que durante décadas funcionó extraordinariamente bien.

G-Shock consiguió algo dificilísimo: convertir un reloj barato en un objeto cultural. El reloj podía costar relativamente poco, pero la marca consiguió asociarlo con músicos, deportistas, militares, diseñadores, artistas, cultura urbana… Y eso permitió que el consumidor aceptara pagar cada vez más.

El problema aparece cuando la marca empieza a cobrar como marca de lujo sin tener necesariamente una percepción de lujo equivalente. Y ahí entra el Skmei de turno. 

El consumidor mira un G-Shock de, pongamos, 120 € y al lado encuentra un digital chino de 15-25 € que da la hora, tiene cronógrafo, alarma, luz, resistencia al agua, estética parecida, y probablemente le dure varios años. Entonces aparece una pregunta demoledora: "¿Qué estoy pagando realmente?". Antes la respuesta podía ser: "Estoy pagando la ingeniería, la historia, la exclusividad y la cultura G-Shock".

Pero si la diferencia de precio se hace demasiado grande, la respuesta empieza a ser: "Estoy pagando el logo".

Y eso es peligrosísimo.

Y aquí viene la parte más interesante: Casio está atrapada por su propia estrategia.

Porque si mañana dijera: "Se acabó el postureo. Volvemos a hacer digitales sencillos de 20 euros, como antes", ¿qué ocurriría con toda la estructura de posicionamiento que ha construido? Tendría que admitir implícitamente que durante años ha estado alejándose precisamente de aquello que hizo grande a la marca.

Pero tampoco puede seguir indefinidamente subiendo precios mientras los chinos mejoran sus productos a una velocidad brutal. Y tampoco puede competir con ellos únicamente mediante prestaciones, porque un Skmei no necesita ganar, sólo necesita ser suficientemente bueno.

Ese es el auténtico problema.

Y hay otra cosa que me parece incluso más preocupante: la pérdida del vínculo emocional.

Cuando alguien dice: "Me compro un Skmei, me da lo mismo".

Eso es muchísimo más grave que perder una venta, porque significa que G-Shock ha dejado de ser imprescindible para esa persona.

Antes podía existir el pensamiento: "Quiero un digital. Tiene que ser un Casio".

Ahora suele aparecer: "Quiero un digital. Voy a mirar Casio, Skmei, Sanda, NaviForce...".

Y cuando una marca pasa de ser la categoría a ser simplemente una opción dentro de la categoría, empieza a perder poder. Eso es exactamente lo que ocurrió con muchas marcas en otros sectores.

Y lo de Kikuo Ibe tiene una ironía tremenda, porque fijaros en el círculo:

Casio creó una historia extraordinaria → convirtió esa historia en marketing → convirtió el marketing en prestigio → convirtió el prestigio en precio → y ahora necesita seguir contando la historia para justificar el precio. Todo gira alrededor de mantener vivo el mito.

Pero si el público empieza a desconectarse del mito, la maquinaria empieza a girar en vacío.

No es que cuatro comentarios vayan a hundir G-Shock. Ni muchísimo menos. Pero sí puede ser un pequeño indicador de algo más grande: la capacidad de la marca para generar entusiasmo espontáneo.

Y eso no se compra fácilmente con publicidad.

Lo paradójico es que Casio todavía tiene una salida, que es precisamente volver a aquello que sabe hacer mejor: relojes digitales sencillos, buenos, asequibles, reconocibles y honestos.

No abandonar G-Shock ni la gama premium, sino volver a tener abajo una auténtica propuesta de valor, un Casio de 20-30 € que haga pensar: "Por este dinero, ¿para qué carajos voy a comprar otra cosa?".

Eso sería devastador para los chinos, porque competirían con ellos en su propio terreno, pero con la historia, distribución, fiabilidad percibida y reconocimiento de Casio.

El problema es que no sé si Casio quiere volver allí.

Porque una marca puede sobrevivir muchos años después de perder su alma. Puede incluso vender productos muchísimo más caros. Lo difícil es recuperar el cariño que hizo que alguien quisiera llevarla cuando no necesitaba llevarla.

Y me temo que ese cariño no se recupera organizando otra cena privada. Kikuo Ibe puede explicar por qué nació G-Shock, pero no puede explicar por qué un chaval debería pagar hoy cinco veces más por un reloj chino que hace prácticamente lo mismo.

Ahí está el verdadero problema.

Bajo mi punto de vista, Casio y G-Shock están pagando su desprecio por la gente que los defendía. No es normal que un blog como ZonaCasio tenga que hablar a los fans de Skmei o Nixon, porque la marca ha decidido llevar ella su propia divulgación... ¿En qué cabeza entra eso? Imaginaros que Yamaha o cualquier otro le diga mañana al foro más importante a nivel mundial en español: "no habléis de nuestras motos, eh? Ya hablamos nosotros. Vosotros hablad de Honda o Suzuki", 🤯 Pero si debería ser al revés! debería ser: "gracias por seguir difundiendonos, aquí tenéis una alfombra roja para vosotros solos"

¡¡¡Ahí está el meollo!!! 

Porque una cosa es controlar la comunicación corporativa, y otra muy distinta es decirle a la comunidad que durante años te ha mantenido viva:

"Aparta, que ahora hablamos nosotros".

Eso es un error estratégico de libro.

Los Shock the World eran justamente lo contrario. G-Shock entendía algo fundamental: la marca no era solamente Casio; era también la gente que hablaba de G-Shock. Aquello tenía una cosa que hoy parece haberse perdido: comunidad. No era únicamente "presentamos el modelo X". Era: G-Shock llega a tu ciudad, reúne a tu gente, músicos, artistas, coleccionistas,  medios,  aficionados, fiesta, relojes, fotografías, blogs hablando de ello durante semanas.

Y la marca salía de allí con una barbaridad de publicidad que no tenía que pagar directamente.

Eso es lo que algunas estrategias modernas de comunicación parecen haber olvidado: la divulgación independiente es un multiplicador de la marca, no un enemigo de la marca.

Y lo que ocurre con ZonaCasio es todavía más absurdo. Porque este no es un medio generalista que Casio tenga que controlar. Es un medio especializado que ha dedicado años a documentar, explicar, fotografiar, analizar y mantener viva la conversación alrededor de Casio.

Si mañana Yamaha le dijera al mayor foro especializado de motos:

"A partir de ahora no habléis de Yamaha. La comunicación la hacemos nosotros. Si queréis hablar de algo, hablad de Honda".

Sería una locura.

¡Yamaha tendría que apoyar al foro para que hablara de Yamaha, no pedirle que dejara de hacerlo!

Porque cada artículo, cada análisis, cada fotografía, cada discusión y cada consulta de un usuario es una pequeña pieza de ecosistema de marca. Y hay algo que una cuenta corporativa jamás puede fabricar: credibilidad comunitaria.

Una marca puede decir: "Nuestro nuevo reloj es fantástico".

Un blog independiente puede decir: "Este reloj es fantástico... pero mira este defecto que hemos encontrado".

Y precisamente por eso, cuando ese blog dice después: "Pues este Casio es una maravilla", esa recomendación tiene muchísimo más valor.

Y aquí creo que está la verdadera tragedia de Casio: han confundido controlar la comunicación con controlar la conversación.

Son cosas completamente diferentes.

Puedes controlar tu Instagram, puedes controlar tus notas de prensa, puedes controlar tus campañas, puedes contratar influencers... Pero no puedes controlar lo que piensa tu comunidad.

Y si intentas hacerlo, corres el riesgo de destruir precisamente aquello que no puedes comprar: la conversación orgánica.

Y eso conecta perfectamente con lo que comentábamos de Ibe. 

Antes:

G-Shock → comunidad → eventos → blogs → foros → coleccionistas → conversación → nuevos compradores.

Ahora:

G-Shock → Instagram → campaña → influencer → Instagram → campaña → Instagram...

Y luego llega una publicación: "cena privada con Kikuo Ibe"

y...

22 comentarios.

Silencio administrativo. 🦗🦗🦗

Mientras en Japón parece existir todavía una comunidad mucho más conectada con el relato histórico de la marca.

Eso debería hacer sonar unas cuantas alarmas en la sede de Casio, porque si has sustituido una comunidad que hablaba espontáneamente de ti por una maquinaria corporativa que habla constantemente sobre ti misma, llega un momento en que la marca se convierte en su propio público.

Y eso es peligrosísimo.

Y diría algo más fuerte todavía: los fans NO eran un coste de marketing. Eran infraestructura de marketing gratuita.

El coleccionista que hacía una review, el bloguero que traducía una noticia japonesa, el foro que identificaba un módulo, el usuario que recomendaba un F-91... Todos ellos estaban haciendo algo que Casio no podía comprar con una campaña convencional.

Y si después de años de hacer eso reciben como respuesta: "No habléis de nosotros, ya hablamos nosotros", pues llega un momento en que dicen: "Ah, ¿que no queréis que hablemos de vosotros? Perfecto. Hablaré de Skmei o de Q&Q".

Y ahí aparece exactamente lo que estamos viviendo: ZonaCasio hablando de Skmei, Sanda, Synoke, Nixon...

No porque este blog haya dejado de amar la relojería japonesa, sino porque el espacio editorial que Casio abandona alguien lo va a ocupar.

Y la naturaleza aborrece el vacío.

Creo que podemos estar contemplando algo mucho más concreto: el final de la relación simbiótica entre G-Shock y la comunidad que ayudó a convertirla en lo que fue.

Y eso sí me parece serio. Porque una marca puede sobrevivir a una mala colección, a una subida de precios e incluso a varios años de ventas flojas, pero lo que resulta muchísimo más difícil recuperar es el entusiasmo perdido de sus propios divulgadores.

Y cuando esos divulgadores empiezan a decir: "Pues mira, este Skmei tampoco está nada mal...", entonces quizá alguien en Casio debería dejar de mirar tanto el panel de Instagram y las métricas, y empezar a preguntarse qué carajos ha pasado con aquella gente que antes llenaba los Shock the World.

Porque esa gente no desapareció. Simplemente dejó de sentirse invitada a la fiesta.


9.02.2026

Cuando tienes un problema con Casio

Esta es una de las mayores paradojas de Casio: viven de una reputación de durabilidad inquebrantable, pero cuando esa promesa falla, el trato con el cliente a menudo parece el de una empresa mucho más pequeña y desorganizada.

Analizando los testimonios de usuarios y la letra pequeña de sus políticas, esta desconexión parece deberse a una mezcla de trampas legales, procesos ineficientes y una estrategia de negocio orientada al volumen antes que al cuidado del cliente.

Una garantía con muchas "letras pequeñas"
El principal problema es que su garantía, aunque existe, está llena de exclusiones que facilitan que Casio eluda su responsabilidad. De hecho, establecen que cualquier daño por "maltrato" o "negligencia" queda fuera de la garantía. Como los relojes G-Shock se venden como "a prueba de golpes", la línea entre un defecto de fábrica y un daño por uso "normal" es muy difusa.

Por si fuera poco, la garantía es territorial. Si compras el reloj en un país y tienes un problema en otro, es muy probable que no te cubran nada. Esto choca con la imagen de marca global que tienen.

Un laberinto burocrático para el servicio postventa 
Incluso si tu problema está cubierto, la experiencia suele ser frustrante. La atención al cliente brilla por su ausencia: desde envíos de relojes en bolsas de papel sin caja  hasta clientes que reportan fallos en el hermetismo y, tras múltiples reparaciones fallidas, la tienda se niega a dar un reloj nuevo alegando "directrices de Casio" .

Además, los procesos de devolución y reparación son confusos. Los clientes denuncian que las páginas de soporte son un laberinto de enlaces que no llevan a ningún lado.

Por si todo ello fuera poco, a ello se añade la tradicional falta de comunicación tan -por desgracia- famosa en Casio. 

La trampa de la relación calidad-precio
El atractivo de Casio reside en ofrecer relojes fiables a precios muy asequibles . Su negocio se basa en vender un enorme volumen de unidades.

El problema es que, para mantener esos precios, los márgenes son reducidos. Ofrecer un servicio de atención al cliente excelente y ágil tiene un coste elevado. Cuando un reloj falla, la ecuación económica se rompe: el coste de gestionar una reparación o una devolución puede no merecer la pena para ellos, por lo que el proceso se vuelve lento y burocrático.

El precio de la confianza (y su ausencia)
La reflexión final es que Casio se ha dormido en los laureles de su reputación. Han construido su imperio sobre la idea de que sus relojes no necesitan servicio postventa porque son indestructibles. Por eso, cuando fallan, su infraestructura para manejar esos fallos es deficiente.

Para el cliente, la decepción es mayúscula porque has pagado por un producto cuya principal promesa es la fiabilidad, y al fallar, el servicio que debería respaldar esa promesa no está a la altura.


8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



8.01.2026

El último informe de Casio es demoledor: la empresa que pone precios como si fueran Rolex y que vende relojes como si fueran Synoke


Casio acaba de publicar un nuevo informe de resultados financieros y de previsiones. A primera vista los números son muy positivos, pero si lo analizamos con profundidad, las cosas cambian bastante. 

Primeras buenas impresiones
Casio muestra un buen músculo financiero, conseguido a base de despidos, jubilaciones anticipadas, ventas de inmuebles y, sobre todo, aumentos de márgenes de beneficio por unidad vendida. Eso es innegable y los datos lo confirman.

El informe pinta un panorama muy optimista para Casio. La compañía ha sabido capitalizar las tendencias del mercado de relojería, ejecutando una estrategia de marca claramente definida y efectiva. El notable crecimiento de las ventas y, más importante aún, la espectacular mejora en los márgenes de beneficio en el negocio de relojería, demuestran que la estrategia está funcionando.

La revisión al alza de las previsiones anuales refleja la confianza de la dirección en la continuidad de esta tendencia. Los desafíos principales serán mantener este impulso en el negocio de relojería, gestionar los riesgos cambiarios y lograr una recuperación sostenible en el negocio de instrumentos musicales (Sound) y continuar el desarrollo de sus nuevas apuestas de negocio (Moflin, SXC-1) para asegurar un crecimiento a largo plazo más diversificado.

La gran pregunta: ¿se puede mantener una marca como Casio, vendiendo sólo relojes?
¡Sí, es una buena pregunta! Y con ese tono tan directo, daremos una respuesta igual de clara: sí, puede, y de hecho lo está haciendo mejor que muchas marcas de lujo.

Vamos a desmontar esa idea de que "vender cuatro relojes" es un problema, porque en el informe de Casio se ve todo lo contrario.

No venden "cuatro relojes", venden casi 2 millones en un trimestre.
Solo en el primer trimestre (abril-junio 2026), vendieron 1,65 millones de unidades G-Shock (incluyendo Baby-G). Eso es un +6,5% más que el año anterior (1,55 millones). Y eso solo de G-Shock. Luego tenemos toda la línea Collection, Vintage, Edifice, Oceanus, etc.

Por lo tanto no es volumen pequeño, es volumen masivo con márgenes altos.

El gran secreto: el margen de beneficio es bestial (20-23%)
Aquí está la clave: no necesitan vender como Apple para ganar dinero. En el primer trimestre, el margen operativo (OPM) de relojería fue del 23,1% (20,7% sin devolución de aranceles). Para que nos hagamos una idea, Rolex tiene márgenes similares o algo superiores, pero vende muchísimo menos volumen. Swatch Group (dueña de Omega, Longines, Tissot) ronda el 10-15%, y Fossil está en pérdidas o con márgenes de un solo dígito.

La estrategia de "varias submarcas" les funciona de maravilla
G-Shock tiene su enfoque en grandes márgenes de beneficio: vender menos pero más caros (modelos metálicos, ediciones limitadas, colaboraciones). El 12% de sus G-Shock son metálicos, que son los que dejan más dinero.

Collection y Vintage por su parte, están enfocados en volumen: vender mucho en mercados emergentes y a jóvenes. Con esto han logrado un crecimiento del +22% en Norteamérica y +24% en Europa.

Es decir: los G-Shock metálicos y ediciones especiales (como el MR-G de 30 aniversario) pagan los gastos, y los Collection de 50€ llenan la caja registradora y ganan cuota de mercado.

Están aprovechando la "fatiga del smartwatch"
Además, Casio está teniendo mucha fortuna, porque mucha gente empieza a estar cansada de cargar el Apple Watch todos los días, y vuelven al reloj tradicional por estilo, durabilidad y emocionalidad. Casio lo está petando en Norteamérica (+22%) y Europa (+24%) precisamente por eso.

No compiten con Apple, compiten con el deseo de tener un reloj que dure varios años y tenga nostalgia.

En otros negocios tampoco se duermen
Están expandiendo Moflin (mascota robótica), que es otro nicho. Además, lanzaron un sampler portátil SXC-1 para música, abriendo nueva línea para su división de sonido, y en educación (calculadoras científicas) tienen un 22% de margen en el trimestre.

No son solo relojes, son una compañía tecnológica con músculo financiero.

Por lo tanto, Casio está en modo "optimización de beneficio":

· Deuda neta: 96.800 millones de yenes (prácticamente cero deuda comparado con su caja).
· Ratio de capital: 67,1% (muy saneada).
· Previsión de beneficio operativo anual: 34.000 millones de yenes (un +30% sobre lo que esperaban hace tres meses).

Así que sí, venden "cuatro relojes", pero cada uno deja el beneficio de tres de la competencia. Y mientras sigan con esta estrategia de marca dual, expansión internacional y control de costes, tienen cuerda para rato.

La otra cara de la moneda
Pero hay otra gran verdad incómoda que se desprende del informe: la dependencia total y absoluta del mercado de relojes. Y sí, eso es un riesgo enorme

El informe es brutalmente sincero en eso:
- Negocio Beneficio Operativo (1T) de relojería: ~9.000 M yenes. Esto es el 100% del pastel
- EdTech ~3.850 M yenes. No está mal, pero es estacional y pequeño
- Sound (música) -0.5 M yenes. Arrastra  pérdidas desde no se sabe cuánto.

Antes, Casio era:
· Calculadoras (dominio mundial)
· Instrumentos musicales (los teclados Casiotone y Privia eran bestiales)
· Relojes (una línea más)

Ahora:
· Relojería: el 90%+ del beneficio, y subiendo.
· Música: en caída libre y en reestructuración.
· Calculadoras: estables pero sin el músculo de antes.

Si mañana los jóvenes deciden que los relojes no les gustan, si cambia la moda, si otra marca lanza un reloj rompedor, Casio estará hundido. Es decir: viven bien, pero viven en la cuerda floja constante.

"Querer ser Rolex pero no ser Rolex": Duro pero cierto
Aquí vamos a ser 100% honestos:

- Casio: ofrece relojes de resina, acero inoxidable y tecnología básica. Precio medio 50-500€. Margen de beneficio alto, pero por volumen.
- Rolex: ofrece relojes de oro 18k, platino, cerámica, acero 904L. Precio medio 8.000-100.000€. Margen de beneficio altísimo, por exclusividad.

Es evidente: Casio NO es Rolex. Ni puede serlo realmente. Lo que hace Casio es jugar en la liga del "premium asequible". Un G-Shock metálico de 500-1.000€ no es Rolex, pero es mejor que un Fossil o un Diesel, por eso su estrategia es subir el precio medio sin perder el alma juvenil.

Pero el salto a Rolex es imposible:
· Rolex vende 1 millón de relojes/año con lista de espera de 5 años.
· Casio vende 6 millones de G-Shock/año en Amazon y El Corte Inglés.

Son dos mundos distintos.

En Casio "siempre fueron de hacer relojes populares": Verdad a medias
Verdad sí, porque Casio siempre fue la marca de los relojes digitales de 30€, los calculadoras de instituto y los teclados de juguete.

Pero desde los 80, los G-Shock se convirtieron en culto. Se los dan rebajados o directamente se los regalan a los militares, policías, bomberos, surfistas, y ahora hasta raperos y artistas, para que el público se los vea puestos.

Además, han sabido evolucionar con G-Shock metálicos (serie Full Metal), colaboraciones con marcas de moda y de lujo (por ejemplo, con Bape, con Coca Cola, Swarovski, incluso con marcas de coches como Lamborghini), y esas ediciones limitadas se agotan en horas y se revenden por el doble

¿Y si los gustos cambian?
Casio es consciente de ese riesgo, y por eso están intentando diversificar con Moflin (mascota robótica) y el sampler SXC-1 (música). Pero sus ventas son anecdóticas comparadas con relojes. Por eso, si la moda juvenil cambia, Casio no tiene un plan B sólido.

Y hay unos cuantos peligros que pueden derrumbar el edificio entero:

- Los jóvenes de ahora no ven los relojes como algo necesario (tienen el móvil).
- Si el "hype" de G-Shock se apaga, pueden perder el 50% de sus ventas en 2-3 años, como si les hubiera pasado un tifón por encima.

Y es que el truco que siempre le funcionó a Casio, puede que si las modas cambian ya no les funcione:

· Venden volumen para pagar las facturas.
· Venden ediciones especiales para ganar prestigio y margen.
· No compiten con Rolex, compiten con Swatch, Timex, Citizen, Seiko... y en esa liga, están ganando.

Pero siendo sinceros, si los jóvenes dejan de llevar reloj, Casio tiene un problema gordo. Y en el informe no hay un plan B que les permita subsistir. 

Destapando la cloaca en la que se mueve hoy Casio
Vamos a ponerle nombres y apellidos a todo lo que hemos dicho, porque es el "modus operandi" desesperado de Casio en la última década.

- Moflin: La compra de una idea ajena por pura desesperación.
Pues sí. Casio no inventó Moflin. Lo compró (o licenció) de la startup japonesa Vanguard Industries, que lo había financiado mediante crowdfunding en 2021. ¿Qué hizo Casio, realmente?

· Le pone su marca.
· Le sube el precio un 40%.
· Y lo presenta como "innovación propia".

¿El resultado? No es un producto de masas. Es un peluche con motorcito que mueve la cabeza. No va a salvar un conglomerado de 300.000 millones de yenes. Es un parche emocional para parecer "tecnológicos" cuando su I+D en robótica es nula.

Fracaso tras fracaso: El cementerio de productos de Casio
Vamos a hacer un repaso breve pero brutalmente certero. Y es que la lista es incluso más larga. Pero veamos:

- Lupa dermatológica (Medical) ~2015. Fracaso absoluto. Competían contra marcas médicas de verdad y no tenían red de ventas.

- Auriculares de buceo (Logosease) ~2017. Un producto ridículo. Bucear con auriculares y música. Nadie lo pidió. Retirado del mercado.

- Reloj para sauna (para usar con vapor de agua) ~2022. Tuvieron que hacer crowdfunding en Makuake (plataforma japonesa) para financiarlo. Una marca con 80 años de historia pidiendo dinero a particulares para lanzar un reloj... ¿Realmente no resulta patético?

- Dispositivo para guitarras (Air Amplifier) ~2023 con crowdfunding otra vez. Un altavoz portátil para guitarristas. Nadie lo compra.

- SXC-1 (sampler portátil) 2026 (ahora). El que mencionan en el informe. Es su "nueva apuesta". ¿El problema? Teenage Engineering lleva años haciendo esto mejor, encima más barato y con más estilo.

- G-Shock con pulsómetro (GBD-H1000) ~2020. Quisieron competir con Garmin y Apple. Fracasó totalmente. La batería duraba poco, el GPS era malo, y encima era enorme.

- Proyectores inteligentes (Smart Projectors) ~2018. Sacaron proyectores con Android. Competían contra Epson y Sony. No vendieron ni una décima parte.

Todos estos son "palos de ciego". No hay una estrategia corporativa clara. Es: "a ver si esta pega en la pared".

El fiasco musical
En música, hoy Casio vive de las rentas de los 80 (los Casiotone de los 80).

- Los teclados Privia y Celviano son buenos, pero compiten contra Yamaha y Roland, que son gigantes que se dejan el alma en I+D. Casio está a años luz de ellos, y encima su precio no es mucho mejor. 

· Sus productos "standalone" (como el SXC-1) no tienen comunidad de usuarios, ni ecosistema, ni marketing potente. Nadie fuera del mundillo Casio los conoce. 

· Teenage Engineering les come la tostada con el OP-1 y el Pocket Operator, más portables, muy potentes, y encima mucho más baratos. 

· Korg les gana en sintetizadores. La innovación de Korg hoy en día le saca los colores a Casio.

· Roland les gana en pianos digitales.

¿Cuál es la posición de Casio en música hoy? Marca de segunda fila para colegios e institutos. Sin alma, sin comunidad, sin innovación real, sin apuesta firme, sin usuarios. Sin nada. Que su negocio musical este agonizando no es casual, es el resultado de una enorme cadena de desaciertos.

La pregunta del millón: ¿Esto es éxito?
NO y rotundamente NO. No es éxito. Es supervivencia.

Casio está en un momento delicado. El negocio de relojes les da dinero para tapar los agujeros de todo lo demás, pero no tienen un plan B creíble, todo lo que tocan fuera de relojes fracasa o es irrelevante.

El problema de fondo es la cultura corporativa anclada en el pasado. Siguen pensando que son la Casio de los 80, cuando innovaban en todo, que la gente les va a comprar por el nombre aunque encarezcan su producto cuatro veces sin añadir ninguna ventaja, con módulos amortizados y penosa construcción. 

Ademas, tienen una falta de visión de futuro sobrecogedora. No han sabido adaptarse a la era digital, al IoT, a los smartwatches, a su comunidad de fieles seguidores -a los que ningunean constantemente-, a la inteligencia artificial, a nada.

Y por si todo ello fuera poco, sus productos no tienen alma ni sentido. Moflin, el sampler, la lupa... son productos sin historia, sin comunidad, sin "hype". Solo existen porque alguien en la junta dijo: "pues probemos esto a ver si suena la flauta".

El espejismo del beneficio
Ahora se entiende por qué el informe de resultados es tan "bueno". Los relojes están petándolo en ventas y márgenes, es verdad. Eso genera beneficios, también es verdad. Y esos beneficios permiten hacer experimentos raros (Moflin, SXC-1, etc.). Experimentos que la mayoría fracasan, pero como los relojes siguen dando dinero, pueden permitirse el lujo de fallar.

Pero el día que los relojes dejen de dar dinero, no hay plan B. Y ese día puede llegar si los jóvenes dejan de comprar G-Shock, si sus aficionados dejan de coleccionarlos, si la economía global se resiente, si una nueva moda o tecnología los deja obsoletos.

Conclusión final (y brutalmente honesta)
Casio no es una empresa exitosa, es una empresa rentable por inercia. Les va bien porque los G-Shock siguen atrayendo a muchos fieles, pero no tienen ninguna otra pata estable, todos sus intentos de diversificación son fracasos con marketing corporativo.

¿Son los reyes del reloj asequible? Sí, sin duda. ¿Son una empresa innovadora con futuro? No, son una marca que vive de su pasado. Y en ese informe nos damos cuenta que los datos financieros son buenos, pero el relato de futuro es un espejismo.

¿Crees que la directiva de Casio es consciente de esto y está realmente trabajando en un cambio profundo, o crees que están esperando a que el negocio de relojes les dure otros 20 años, y luego el que venga después que se busque la vida?





7.30.2026

Europa contra AliExpress

La Unión Europea ha dado un golpe muy serio a su modelo de negocio en Europa. La medida elimina la ventaja de los precios ultra-bajos, pero AliExpress y otros ya están reaccionando.

Esto supone un antes y un después.

· El "fin" del chollo de 3€: Desde el 1 de julio de 2026, la UE ha eliminado la exención de aranceles para paquetes de menos de 150€ (el de minimis) . Ahora, cada categoría de producto en un paquete paga 3€ .

  · Ejemplo: Si pides 5 camisetas (misma categoría), pagas 3€ extra. Si pides una camiseta, un móvil y un juguete (3 categorías), pagas 9€ .

· Adiós a los precios "imposibles": Para productos que valen 2-10€, un recargo de 3€ es un aumento porcentual brutal. Plataformas como Temu y Shein, que venden por debajo de ese margen, son las más afectadas .

¿Qué está haciendo AliExpress?
· Transparencia en precios: Mostrarán el desglose de "Impuestos y aranceles incluidos" en el precio final antes de comprar, para que no haya sorpresas.

· Estrategias a largo plazo: La medida es temporal (hasta 2028) . Se espera que plataformas como Shein ya estén abriendo almacenes dentro de la UE para evitarla .

Entonces, ¿qué va a pasar?
· Subirán los precios: Es inevitable que el coste extra acabe repercutiendo en el consumidor .

· Menos volumen: Se estima que el volumen de paquetes aéreos hacia la UE podría caer entre un 10% y un 35% en las primeras semanas.

· No es el fin, es una transformación: AliExpress no va a desaparecer, pero su modelo de "todo a 1€ con envío gratis" desde China queda herido de muerte. La UE busca proteger a sus comercios y frenar la entrada masiva de productos chinos .

En resumen, la era de los productos casi regalados de China para Europa ha terminado, pero no para el resto del mundo. Los europeos tendrán que reinventarse si quieren comprar barato.


7.21.2026

¿El fin de los relojes baratos? Europa aprieta a AliExpress y Casio respira tranquilo

Actualización: A partir de otoño la UE añadirá un impuesto adicional de unos 2 euros por paquete, con lo que el total de impuestos a pagar se incrementará hasta los 5 euros.

Original:
Durante años, AliExpress ha sido el paraíso de quienes buscaban relojes digitales por cinco, diez o quince euros. Marcas como Skmei, Synoke, Sanda o Naviforce han conseguido hacerse un hueco gracias a unos precios prácticamente imposibles de igualar, poniendo contra las cuerdas incluso a gigantes históricos como Casio.

Pero ese escenario podría estar empezando a cambiar.

La Unión Europea ha puesto en marcha un nuevo derecho de aduana de 3 euros para los pequeños paquetes procedentes de fuera de la UE, una medida que pretende penalizar al enorme volumen de envíos de bajo valor que llegan cada día al continente y combatir la competencia considerada desleal frente a los comercios europeos. 

Y por si fuera poco, Bruselas acaba de imponer a AliExpress una multa récord de 550 millones de euros por no impedir de forma eficaz la venta de productos ilegales, falsificados o potencialmente peligrosos en su plataforma. La Comisión Europea considera que la compañía no evaluó adecuadamente los riesgos ni retiró con suficiente rapidez muchos de esos artículos. 

¿Qué significa esto para los aficionados a los relojes?

Mucho más de lo que parece.

Hasta ahora era habitual comprar un reloj digital chino por 5 o 6 euros con envío incluido. Con un recargo fijo de 3 euros, ese mismo reloj puede pasar a costar 8 u 9 euros de un plumazo.

En un reloj de 100 euros apenas se nota. En uno de 4 euros supone un incremento del 75 %.

Es precisamente el segmento donde las marcas chinas habían encontrado su mayor fortaleza: ofrecer muchísimo por muy poco dinero.


El beneficiado inesperado
Curiosamente, quien podría salir reforzado con todo esto es Casio.

Aunque la marca japonesa también fabrica gran parte de sus relojes en China, sus productos se venden normalmente a través de distribuidores oficiales, importadores y cadenas comerciales que funcionan bajo otro modelo de negocio.

Eso significa que el comprador de un Casio Collection de 30 o 35 euros apenas percibirá cambios, mientras que el reloj chino ultrabarato comprado directamente al fabricante pierde buena parte de su principal atractivo: el precio.

No es que Casio vaya a vender de repente millones de relojes más gracias a estas medidas, pero sí podría recuperar parte del terreno perdido frente a fabricantes que competían casi exclusivamente mediante precios imposibles.


¿Menos competencia?
Aquí aparece el debate.

Durante años se ha acusado a Casio de abandonar el segmento económico. Modelos cada vez más caros, materiales discutibles, desaparición de funciones clásicas y una gama Collection que ya no resulta tan asequible como antes dejaron espacio para que los fabricantes chinos ocuparan ese hueco.

Ahora es la regulación europea la que, indirectamente, pasa a proteger a Casio de esa competencia.

No porque impida vender relojes chinos, sino porque reduce la enorme ventaja económica que tenían.


¿Y ahora qué?
Probablemente los relojes chinos seguirán existiendo. Skmei, Mingrui, Sanda y muchas otras marcas continuarán ofreciendo productos muy interesantes.

Pero quizá estemos asistiendo al final de aquella época en la que era posible comprar un reloj perfectamente funcional por cinco euros puesto en casa.

Si eso ocurre, Casio respirará un poco más tranquila.

La gran incógnita es si aprovechará esa ventaja para volver a ofrecer relojes asequibles y competitivos... o si simplemente seguirá alejándose de aquel público que la convirtió en una de las marcas más populares del mundo. Porque, al fin y al cabo, la mejor defensa frente a la competencia nunca debería ser un arancel, sino fabricar un producto que merezca realmente la pena pagar.



12.24.2025

Feliz Navidad y feliz año 2026!

Desde ZonaCasio quiero desearos unas muy felices fiestas 🎄

Ha sido otro año intenso, lleno de relojes, calculadoras, debates curiosos, noticias inesperadas y, cómo no, alguna que otra subida de precios que nos ha hecho fruncir el ceño. Pero también ha sido un año de comunidad, de compartir información, de mirar las cosas con lupa y de no dar nada por sentado, que al final es un poco el espíritu de este rincón.

Gracias a todos los que leéis, comentáis, discrepáis y seguís pasando por aquí. ZonaCasio no tendría sentido sin esa mezcla de curiosidad, criterio y pasión por los relojes bien hechos (y por entender por qué cada vez más ya dejan de estarlo).

Que estos días sirvan para parar un poco, cambiar pilas —sobre todo las mentales— y empezar el nuevo año con ganas, cabeza y buen pulso.

Nos seguimos leyendo! 🎅⌚


12.15.2025

Casio sube precios desde el 13 de enero de 2026: estos son algunos de sus incrementos


Casio ha publicado un aviso oficial de revisión de precios para varios modelos, con entrada en vigor el 13 de enero de 2026. No es una subida discreta ni simbólica: los incrementos son claros, repetidos y perfectamente cuantificables.

Los precios están en yenes (PVP oficial con impuestos) y los aumentos se mueven, según modelo, en este rango:

– Modelos que pasan de 18.700 ¥ a 24.200 ¥ (subida de 5.500 ¥).

– Otros que suben de 22.000 ¥ a 27.500 ¥
(subida de 5.500 ¥).

– Incluso modelos que pasan de 19.250 ¥ a 23.100 ¥ (subida cercana a 3.850 ¥).

Traducido a la práctica: subidas sistemáticas de entre 4.000 y 5.500 yenes por reloj. Al cambio actual, eso se traduce aproximadamente en 25–35 € llegando, en determinados modelos, a picos de hasta 50 €, pero aquí viene la clave importante: en Europa estas subidas se espera que se amplifiquen.

Esto es así porque al PVP japonés luego se le suman distribución, impuestos locales, márgenes y redondeos comerciales. En tienda europea, una subida de 5.500 ¥ en origen puede acabar siendo fácilmente de 40 o incluso 50 € en el precio final.

Y ojo: estamos hablando de variantes comunes, no de relojes “premium” ni ediciones especiales. Relojes funcionales, de los de toda la vida, que hasta ahora eran el refugio de quien buscaba calidad sin sablazos.

Esto confirma algo que muchos ya intuían: Casio está reposicionando precios, incluso en gamas históricamente populares. No es un ajuste puntual, es una tendencia.

Por todo ello, si estabas pensando en comprar un Casio de estas series, el margen de tiempo es real y limitado. El stock con precios antiguos es finito, y cuando se agote, no vuelve.

No es alarmismo. Son números oficiales, en negro sobre blanco, y con fecha.

Casio sigue siendo Casio. Pero hace tiempo que no juega en el mismo terreno de precios que antes.

12.11.2025

Las universidades comienzan a abrirles las puertas a las calculadoras clónicas: un pequeño gesto con un enorme impacto

La Universidad de Extremadura ha tomado una decisión que, aunque pueda parecer menor, supone un auténtico soplo de aire fresco para miles de estudiantes y es un precedente que puede cambiar significativamente las reglas del juego: permitir expresamente el uso de calculadoras clónicas baratas —las típicas “fx-991EX” y similares de AliExpress sin marca— en los exámenes de la EBAU. Hasta ahora flotaba la duda de si estos modelos “no oficiales” serían aceptados o acabarían confiscados por los tribunales, además de que en ciertos entornos académicos las consideraban "fakes no admisibles".

La nueva normativa lo deja cristalino: sí están permitidas siempre que cumplan las mismas limitaciones que el resto de calculadoras científicas tradicionales. Y lo dice sin rodeos: hay varios modelos en AliExpress o Shein, sin marca, que solo indican el modelo “fx-991EX”, copia del modelo Casio, “también están permitidos”.

La razón es simple y justa: lo que importa no es la marca, sino la tecnología. Mientras la calculadora no tenga transmisión de datos, ni almacenamiento alfanumérico, ni funciones graficadoras, ni programación real, es válida. Da igual si cuesta 60 euros o 8.

Este movimiento es, en el fondo, una corrección necesaria frente a un mercado donde la marca Casio ha dominado durante décadas, a veces con precios que se han disparado. Muchos estudiantes no necesitan una “Casio original”; necesitan una herramienta funcional, equivalente y asequible. Las clónicas cumplen esa función sin florituras.

El gesto de la Universidad de Extremadura tiene un mensaje potente: la igualdad de oportunidades empieza evitando que un examen dependa del bolsillo de una familia. Si una calculadora de 10 euros hace exactamente lo mismo que una de 35, y las condiciones técnicas son idénticas, no hay motivo para excluirla.

Para el estudiante, la consecuencia es inmediata:
• menos gasto innecesario,
• menos ansiedad por “si me la van a dejar usar”,
• y más claridad a la hora de prepararse.

Y a nivel institucional, la UEx manda un recordatorio saludable: la innovación también consiste en revisar normas que han quedado anticuadas y adaptarlas a la realidad tecnológica y económica actual.

Pequeña decisión, impacto enorme. Y una señal de que la educación pública puede, cuando quiere, ponerse del lado del estudiante sin perder rigor.


11.26.2025

Los diseños más asequibles inspirados en Casio

Para mucha gente, el encanto de los relojes Casio clásicos es innegable: diseños atemporales, estética retro y modelos especiales que despiertan nostalgia. El problema aparece cuando ciertos modelos -como el F-91 edición Pac-Man- se disparan hasta los 60 €, 70 € o más. Y ahí es donde marcas como Skmei tienen todo el sentido del mundo.

Skmei se ha hecho un hueco replicando el espíritu de esos relojes, ofreciendo modelos inspirados en los Casio más populares, pero a precios que no duelen. Cuando un reloj inspirado en un F-91 te cuesta 10 o 15 €, puedes permitirte usarlo a diario sin miedo a rozones, golpes o pérdidas. Para quien disfruta de la estética sin necesidad del sello oficial, es una ventaja enorme.

Tampoco hablamos de juguetes. Skmei se ha puesto las pilas: módulos estables, baterías que duran años y una construcción más que decente para el precio que pagas. La precisión no se aleja mucho de la de Casio, y las funciones básicas -alarma, luz, cronómetro- cumplen bien y, en otros casos (como el del A1100 o A100) llegan a superar al modelo original, ofreciendo funciones que el aficionado demandaba en el de Casio, y que no tenían.

Y... ¿Por qué elegir relojes Skmei cuando te gustan los clásicos de Casio?

Lo que realmente ofrece Skmei es acceso. Acceso a un diseño que te gusta sin pagar cuatro veces más. Acceso a un reloj que podrás cambiar cuando quieras sin remordimientos. Acceso a la estética retro sin que el precio te eche para atrás.

Si buscas la marca, el coleccionismo o el valor sentimental, Casio siempre será la apuesta segura. Pero si lo que quieres es disfrutar del estilo clásico sin pagar un extra que no necesitas, marcas como Skmei o Sanda te abren la puerta a llevar el reloj que te gusta sin que tu economía se resienta. Y para muchísima gente, esa es exactamente la libertad que estaba buscando.

- Inspiraciones de los Casio:

Skmei inspiración DB-520:

Skmei inspiración A1100:

Skmei inspiración A100:

Skmei inspiración MWD-110:

Skmei inspiración B640:

Skmei inspiración LF-20:

Skmei inspiración A168 edición especial: 

Skmei inspiración A700:



8.27.2025

El nuevo G-Shock GW-BX5600 entra en producción en Tailandia

Casio ha comenzado la producción del nuevo modelo G-Shock GW-BX5600 en Tailandia, según datos de certificación y registros internacionales. El reloj, que aún no ha sido presentado oficialmente, apunta a un lanzamiento global en 2026. Como es habitual en la marca, los modelos de gama media se fabrican fuera de Japón, reservando las plantas niponas para ediciones limitadas y relojes de gama alta.

𝙲𝚊𝚛𝚊𝚌𝚝𝚎𝚛í𝚜𝚝𝚒𝚌𝚊𝚜 𝚝é𝚌𝚗𝚒𝚌𝚊𝚜
El GW-BX5600 mantiene el diseño cuadrado clásico de la serie GW-M5610U, pero incorpora algunas mejoras internas. Entre ellas:

- Pantalla LCD MIP (Memory In Pixel), que ofrece mejor visibilidad y eficiencia energética.
- Sistema de carga solar Tough Solar.
- Conectividad Bluetooth para sincronización con smartphones.
- Función de triple hora mundial.
- Interfaz con opciones de visualización personalizables.

En resumen, es una actualización técnica sobre un diseño ya conocido, sin grandes revoluciones estéticas ni funcionales.

𝙿𝚛𝚎𝚌𝚒𝚘 𝚎𝚜𝚝𝚒𝚖𝚊𝚍𝚘
El precio previsto ronda los 30.000 yenes, lo que equivale aproximadamente a 205–215 euros. Esto lo sitúa por encima del modelo anterior GW-M5610U-1JF, aunque sigue lejos de los precios de los modelos premium de G-Shock.

La inclusión de la letra “X” en el nombre ha generado especulaciones sobre el posible uso de fibra de carbono en su construcción. Sin embargo, no hay confirmación oficial al respecto. También podría tratarse simplemente de una nueva sublínea dentro de la serie GW-B, sin implicaciones materiales reales.

El GW-BX5600 parece ser una evolución menor dentro del catálogo de G-Shock. Mejora algunos aspectos técnicos, pero no rompe con lo anterior ni introduce novedades especialmente llamativas. Habrá que esperar a su presentación oficial para confirmar si este modelo aporta algo más que una actualización incremental.




Casio se lanza de cabeza al negocio de las suscripciones por servicios

Casio lanza hoy dos nuevos servicios dirigidos a creadores de contenido: Waves Place y Streamer Times. Ambos buscan facilitar la producción de música, vídeo y transmisiones en vivo, aprovechando la inteligencia artificial, y van dirigidos principalmente a influencers y a creadores de contenido para internet. 


Waves Place
Waves Place es una plataforma web que permite generar efectos de sonido usando IA a partir de texto en japonés. Los sonidos generados son libres de regalías y se pueden usar comercialmente (excepto en el plan gratuito, donde sólo serán para uso personal). Gracias a la tecnología desarrollada junto con AIdeaLab, el servicio permite crear múltiples variaciones de un mismo efecto y explorar sonidos generados por otros usuarios.

Planes y precios aproximados de Waves Place en euros:

-Gratis: 20 créditos/mes, sin uso comercial — 0 €
-Principiante: 800 créditos/mes, uso comercial — ~6 €
-Estándar: 2.200 créditos/mes, uso comercial — ~15 €
-Creador: 5.000 créditos/mes, uso comercial — ~30 €

Streamer Times
Streamer Times funciona como una guía de programación para transmisiones en vivo, conectando streamers y oyentes. Permite ver todas las transmisiones de un creador en un solo lugar, descubrir nuevos streamers según preferencias y planificar los horarios más óptimos para publicar contenido.

El servicio ofrece una suscripción mensual de unos 4€ para funciones premium que permiten mostrar horarios como texto y crear publicaciones para redes sociales.

Al presentar estas innovaciones, Casio aseguró que seguirá explorando soluciones similares como un cambio en su modelo de negocio, buscando nuevas herramientas digitales de software para la producción y edición de material destinado a los creadores de contenidos.


7.15.2025

El Casio EFK-100 llega a España: diseño automovilístico y movimiento mecánico por primera vez en Edifice

La compañía japonesa acaba de anunciar la llegada a España del nuevo Edifice EFK-100, una serie que supone un auténtico punto de inflexión en la historia de la marca, al combinar por primera vez un diseño de inspiración automovilística con un movimiento mecánico visible desde la tapa trasera transparente.

El modelo estrella de esta nueva colección es el Casio EFK-100CD, que incorpora fibra de carbono forjada en su esfera. Este material, habitual en superdeportivos y componentes de ingeniería avanzada, ofrece una estética única: al mezclarse con resina, el patrón resultante es aleatorio, lo que convierte cada reloj en una pieza irrepetible. La esfera luce un diseño limpio y minimalista, con tres agujas y una ventana de fecha discreta, dejando todo el protagonismo a la textura del carbono.

Movimiento mecánico: una nueva era para Casio
Por primera vez en la historia de Casio, un reloj Edifice incorpora un movimiento mecánico. Este mecanismo, con una reserva de marcha de hasta 40 horas cuando está completamente cargado, aporta a la serie EFK-100 una conexión directa con la tradición relojera. El fondo de caja transparente permite admirar el movimiento en funcionamiento, evocando la belleza de los motores y los sistemas de suspensión que inspiran su diseño.

Los nuevos modelos ya están disponibles en preventa a través de la tienda online oficial de Casio. Su lanzamiento está previsto para el 1 de agosto, con los siguientes precios:

-Casio EFK-100CD (esfera de carbono forjado): 299 €

-Casio EFK-100D (acabado tipo carbono electroformado): 279 €



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