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8.18.2026

G-Shock y los relojes secretos de las unidades especiales

Casio cuenta una historia muy bonita de fiabilidad, militares, misiones, recuerdos y relojes que sobreviven a explosiones… pero hay cosas interesantes debajo de esa capa de marketing.

Casio tiene un departamento que hasta hace poco prácticamente no existía para el gran público: Special Projects. Su misión es fabricar G-Shock personalizados para unidades militares, policiales y otros organismos que necesitan algo más que un simple reloj con un escudo grabado en la trasera.

Hay un mundo de la relojería militar bastante peculiar que transcurre lejos de las grandes campañas publicitarias. Son los llamados unit watches, relojes encargados específicamente por determinadas unidades del ejército, fuerzas policiales o servicios de inteligencia.

Marcas como Omega, Tudor, Breitling o Bremont han participado en este mercado, fabricando versiones personalizadas de sus modelos para determinados cuerpos o unidades. Son piezas que normalmente no llegan a las tiendas y cuyo acceso puede estar restringido a los miembros de la organización correspondiente.

Pero hay una paradoja interesante: mientras algunos fabricantes de relojes de lujo compiten por vestir a militares con piezas de varios miles de euros, en la muñeca de muchos profesionales que realmente trabajan en situaciones operativas aparece algo bastante menos glamuroso.

Un G-Shock que no pretende ser un reloj militar al uso, y la razón no tiene demasiado misterio.

Un G-Shock convencional no necesita aparentar que es un instrumento militar. Precisamente su atractivo está en que es un reloj relativamente barato, resistente, sencillo y que no necesita estar conectado a nada.

En determinados entornos eso puede ser una ventaja enorme frente a un smartwatch.

Un reloj inteligente incorpora comunicaciones, sensores, GPS, aplicaciones y conexiones con servicios externos. Todo eso resulta fantástico para un usuario normal, pero puede convertirse en un problema cuando la localización del portador debe permanecer en secreto.

El caso de los relojes inteligentes vinculados a Strava se ha convertido precisamente en uno de los ejemplos que se utilizan para explicar este problema: determinadas actividades físicas pueden terminar revelando información de localización que el usuario ni siquiera era consciente de estar compartiendo.

Un G-Shock básico, en cambio, no tiene nada que comunicar. Y ahí aparece una de las expresiones utilizadas por Casio para definirlos: son un "reloj tonto".

Puede sonar poco sofisticado, pero en determinadas circunstancias es exactamente lo que se busca.

Según explica Warren Halliwell, directivo de Casio UK y responsable del programa, Special Projects nació en 2024 por una razón bastante sencilla: empezaron a llegar demasiadas peticiones de unidades militares y policiales, así que la respuesta fue crear un departamento específico.

La idea va bastante más allá de coger un G-Shock de catálogo y grabarle un escudo. Las unidades pueden solicitar modificaciones de materiales, acabados, funciones o elementos concretos que respondan a sus necesidades operativas.

Y ahí es donde la historia se vuelve bastante más interesante.

Uno de los primeros proyectos conocidos fue desarrollado para la Royalty Protection Unit, encargada de la protección de miembros de la familia real británica.

Sus integrantes ya utilizaban G-Shock durante entrenamientos y servicio, pese a disponer también de acceso a relojes suizos mucho más caros.

El problema es que esos relojes de lujo podían ser magníficos relojes, pero no necesariamente buenos instrumentos para determinadas tareas tácticas.

La solución fue un GM-B2100 especialmente modificado, con acabado negro tipo gunmetal, un reloj que tiene poco de "reloj de batalla", pues es elitista, muy pesado y enormemente incómodo. Pero lo que importaba ofrecer era la imagen y el aspecto, por eso cada unidad llevaba grabado del castillo de Windsor en la trasera y elementos de identificación personalizados.

La existencia del proyecto terminó haciéndose pública casi por accidente: un visitante vio varios de estos relojes durante una visita al castillo, hizo fotografías y las imágenes comenzaron a circular por internet.

Después de aquello, Casio decidió aumentar considerablemente la discreción alrededor de este tipo de encargos. Y probablemente tenga sentido, aunque la personalización de relojes de Casio no es algo nuevo: Casio lleva ofreciendo este servicio a empresas w instituciones desde hace más de veinte años. Lo que es nuevo es la creación de un departamento especial pensado solamente para uniformados.

Aquí está la diferencia entre Special Projects y una simple personalización. Una cosa es comprar un G-Shock y grabarle tu nombre, o el logo de tu compañía, y otra muy distinta es que una unidad militar se siente con el fabricante y le diga qué necesita exactamente.

Casio asegura haber trabajado, entre otros, con personal de protección, unidades de desactivación de explosivos, pilotos y miembros del Servicio de Submarinos de la Royal Navy.

En este último caso nació el denominado G-Shock Trident, desarrollado para el Servicio de Submarinos británico.

El proyecto tiene además una vertiente benéfica: la Royal Navy & Royal Marines Charity anunció que la edición limitada había conseguido recaudar más de 5.500 libras, aproximadamente 6.434 euros, para fines benéficos.

Y aquí conviene separar dos cosas, que a veces por ciertos intereses que poco tienen que ver con lo táctico nos vienen mezclados. Una es el indiscutible interés relojero del proyecto. La otra es el evidente valor simbólico que tiene para las personas que pertenecen a esas unidades.

Porque un reloj que llevas durante años de servicio puede terminar convirtiéndose en una especie de objeto de memoria personal. No es exactamente lo mismo que comprar una edición limitada porque aparezca en Instagram.

El rojo que empezó en los submarinos; uno de los ejemplos más curiosos de cómo estos proyectos pueden terminar afectando a los G-Shock normales es la iluminación roja.

Casio explica que determinadas unidades necesitaban evitar la iluminación blanca intensa de algunos relojes porque puede resultar demasiado visible en determinadas circunstancias. La solución fue utilizar iluminación roja.

En el caso del proyecto Trident, esta característica tenía especial sentido dentro del entorno submarino y militar.

Pero lo interesante viene después: Casio reconoce que algunas de estas soluciones desarrolladas para unidades específicas pueden terminar llegando a modelos destinados al público general. Es decir, el laboratorio de pruebas no está únicamente en los departamentos convencionales de desarrollo.

También está en una jungla, en un avión, en un submarino o en las condiciones reales en las que trabaja el usuario para el que se ha creado el reloj. Y eso sí puede resultar interesante desde el punto de vista relojero.

Halliwell pone como ejemplo otro proyecto destinado a pilotos y habla de relojes capaces de detectar determinadas condiciones relacionadas con campos magnéticos y pulsos electromagnéticos.

Aquí conviene coger las afirmaciones con cierta cautela, porque estamos hablando de información procedente del propio responsable del programa y, además, de proyectos de los que Casio reconoce que no puede revelar todos los detalles. Pero hay una idea de fondo que sí resulta perfectamente comprensible: en determinados trabajos, cuanto menos dependa un reloj de sistemas externos, mejor.

Y ahí un digital convencional tiene una ventaja que durante años parecía un inconveniente: es extraordinariamente aburrido: no tiene Wi-Fi, no tiene apps, no necesita un teléfono, no publica tu recorrido, no recibe notificaciones, no intenta convertirse en tu centro de comunicaciones... Y, dependiendo del modelo, puede funcionar durante años con una pila o con energía solar.

Uno de los relojes mencionados por Halliwell cuesta alrededor de 99 libras, que al cambio actual son unos 115,81 euros. No hace falta decir mucho más para entender el atractivo de la propuesta. Por eso hay que distinguir muy bien estos relojes tácticos y asequibles, para unidades militares, con también los modelos elitistas y exclusivos de Windsor mencionados líneas arriba, también para cuerpos de seguridad.

Hay algo casi paradójico en todo esto. Durante años, buena parte de la industria relojera ha intentado convertir el reloj en un objeto de lujo, de diseño, de exclusividad o de tecnología conectada.

Y ahora, en determinados ámbitos profesionales, algunas de las características más valoradas son exactamente las contrarias: que sea sencillo, resistente e independiente. Que no llame la atención ni se diferencie de un G-Shock "del montón" normal y corriente, que puedas leerlo rápidamente -y no los invertidos que a veces nos venden "para militares"- y, sobre todo, que funcione con fiabilidad.

Es precisamente la filosofía que convirtió a los G-Shock en herramientas populares mucho antes de que Casio comenzase a convertir algunos de ellos en auténticos objetos de lujo. 

Y aquí aparece quizá la parte más interesante para los aficionados a Casio. La compañía ha pasado de fabricar relojes digitales extremadamente baratos y destinados al gran público a construir piezas de varios miles de euros, como los MR-G, mientras mantiene al mismo tiempo una relación muy estrecha con el segmento profesional y militar.

Special Projects demuestra que ambas realidades pueden convivir.

Un mismo fabricante puede vender un G-Shock relativamente sencillo que no llega a los cien euros y, al mismo tiempo, desarrollar piezas especiales para unidades que trabajan en situaciones donde un reloj convencional puede formar parte del equipamiento operativo.

La diferencia es que el primero se vende en una tienda. El segundo puede que ni siquiera sepamos que existe.

Y eso explica también por qué estos proyectos tienen algo que los habituales “limited edition” de G-Shock han ido perdiendo: no nacen para crear una edición limitada que alguien quiera coleccionar, sino porque alguien necesita realmente ese reloj. Ese es el verdadero valor de un reloj de unidad

Quizá esa sea la parte que más merece la pena rescatar de toda esta historia. Un reloj de unidad no es necesariamente especial porque sea técnicamente mejor que el que puedes comprar tú, sino que normalmente lo es porque estuvo en esa misión, porque acompañó a su propietario durante años, porque pertenece a una etapa concreta de su vida, porque lleva el emblema de la unidad a la que perteneció. O simplemente porque sobrevivió a las mismas circunstancias que su dueño.

Eso explica que un G-Shock aparentemente vulgar pueda terminar teniendo para su propietario un valor sentimental muy superior al de un reloj suizo mucho más caro.

Y también explica por qué Casio ha encontrado en Special Projects un terreno bastante más interesante que otra colección de colores, colaboraciones comerciales y ediciones limitadas.

Porque, al menos en este caso, el reloj no se fabrica para parecer una herramienta. Se fabrica porque alguien necesita una herramienta.

Y esa diferencia, en relojería, todavía importa.


8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



8.01.2026

El último informe de Casio es demoledor: la empresa que pone precios como si fueran Rolex y que vende relojes como si fueran Synoke


Casio acaba de publicar un nuevo informe de resultados financieros y de previsiones. A primera vista los números son muy positivos, pero si lo analizamos con profundidad, las cosas cambian bastante. 

Primeras buenas impresiones
Casio muestra un buen músculo financiero, conseguido a base de despidos, jubilaciones anticipadas, ventas de inmuebles y, sobre todo, aumentos de márgenes de beneficio por unidad vendida. Eso es innegable y los datos lo confirman.

El informe pinta un panorama muy optimista para Casio. La compañía ha sabido capitalizar las tendencias del mercado de relojería, ejecutando una estrategia de marca claramente definida y efectiva. El notable crecimiento de las ventas y, más importante aún, la espectacular mejora en los márgenes de beneficio en el negocio de relojería, demuestran que la estrategia está funcionando.

La revisión al alza de las previsiones anuales refleja la confianza de la dirección en la continuidad de esta tendencia. Los desafíos principales serán mantener este impulso en el negocio de relojería, gestionar los riesgos cambiarios y lograr una recuperación sostenible en el negocio de instrumentos musicales (Sound) y continuar el desarrollo de sus nuevas apuestas de negocio (Moflin, SXC-1) para asegurar un crecimiento a largo plazo más diversificado.

La gran pregunta: ¿se puede mantener una marca como Casio, vendiendo sólo relojes?
¡Sí, es una buena pregunta! Y con ese tono tan directo, daremos una respuesta igual de clara: sí, puede, y de hecho lo está haciendo mejor que muchas marcas de lujo.

Vamos a desmontar esa idea de que "vender cuatro relojes" es un problema, porque en el informe de Casio se ve todo lo contrario.

No venden "cuatro relojes", venden casi 2 millones en un trimestre.
Solo en el primer trimestre (abril-junio 2026), vendieron 1,65 millones de unidades G-Shock (incluyendo Baby-G). Eso es un +6,5% más que el año anterior (1,55 millones). Y eso solo de G-Shock. Luego tenemos toda la línea Collection, Vintage, Edifice, Oceanus, etc.

Por lo tanto no es volumen pequeño, es volumen masivo con márgenes altos.

El gran secreto: el margen de beneficio es bestial (20-23%)
Aquí está la clave: no necesitan vender como Apple para ganar dinero. En el primer trimestre, el margen operativo (OPM) de relojería fue del 23,1% (20,7% sin devolución de aranceles). Para que nos hagamos una idea, Rolex tiene márgenes similares o algo superiores, pero vende muchísimo menos volumen. Swatch Group (dueña de Omega, Longines, Tissot) ronda el 10-15%, y Fossil está en pérdidas o con márgenes de un solo dígito.

La estrategia de "varias submarcas" les funciona de maravilla
G-Shock tiene su enfoque en grandes márgenes de beneficio: vender menos pero más caros (modelos metálicos, ediciones limitadas, colaboraciones). El 12% de sus G-Shock son metálicos, que son los que dejan más dinero.

Collection y Vintage por su parte, están enfocados en volumen: vender mucho en mercados emergentes y a jóvenes. Con esto han logrado un crecimiento del +22% en Norteamérica y +24% en Europa.

Es decir: los G-Shock metálicos y ediciones especiales (como el MR-G de 30 aniversario) pagan los gastos, y los Collection de 50€ llenan la caja registradora y ganan cuota de mercado.

Están aprovechando la "fatiga del smartwatch"
Además, Casio está teniendo mucha fortuna, porque mucha gente empieza a estar cansada de cargar el Apple Watch todos los días, y vuelven al reloj tradicional por estilo, durabilidad y emocionalidad. Casio lo está petando en Norteamérica (+22%) y Europa (+24%) precisamente por eso.

No compiten con Apple, compiten con el deseo de tener un reloj que dure varios años y tenga nostalgia.

En otros negocios tampoco se duermen
Están expandiendo Moflin (mascota robótica), que es otro nicho. Además, lanzaron un sampler portátil SXC-1 para música, abriendo nueva línea para su división de sonido, y en educación (calculadoras científicas) tienen un 22% de margen en el trimestre.

No son solo relojes, son una compañía tecnológica con músculo financiero.

Por lo tanto, Casio está en modo "optimización de beneficio":

· Deuda neta: 96.800 millones de yenes (prácticamente cero deuda comparado con su caja).
· Ratio de capital: 67,1% (muy saneada).
· Previsión de beneficio operativo anual: 34.000 millones de yenes (un +30% sobre lo que esperaban hace tres meses).

Así que sí, venden "cuatro relojes", pero cada uno deja el beneficio de tres de la competencia. Y mientras sigan con esta estrategia de marca dual, expansión internacional y control de costes, tienen cuerda para rato.

La otra cara de la moneda
Pero hay otra gran verdad incómoda que se desprende del informe: la dependencia total y absoluta del mercado de relojes. Y sí, eso es un riesgo enorme

El informe es brutalmente sincero en eso:
- Negocio Beneficio Operativo (1T) de relojería: ~9.000 M yenes. Esto es el 100% del pastel
- EdTech ~3.850 M yenes. No está mal, pero es estacional y pequeño
- Sound (música) -0.5 M yenes. Arrastra  pérdidas desde no se sabe cuánto.

Antes, Casio era:
· Calculadoras (dominio mundial)
· Instrumentos musicales (los teclados Casiotone y Privia eran bestiales)
· Relojes (una línea más)

Ahora:
· Relojería: el 90%+ del beneficio, y subiendo.
· Música: en caída libre y en reestructuración.
· Calculadoras: estables pero sin el músculo de antes.

Si mañana los jóvenes deciden que los relojes no les gustan, si cambia la moda, si otra marca lanza un reloj rompedor, Casio estará hundido. Es decir: viven bien, pero viven en la cuerda floja constante.

"Querer ser Rolex pero no ser Rolex": Duro pero cierto
Aquí vamos a ser 100% honestos:

- Casio: ofrece relojes de resina, acero inoxidable y tecnología básica. Precio medio 50-500€. Margen de beneficio alto, pero por volumen.
- Rolex: ofrece relojes de oro 18k, platino, cerámica, acero 904L. Precio medio 8.000-100.000€. Margen de beneficio altísimo, por exclusividad.

Es evidente: Casio NO es Rolex. Ni puede serlo realmente. Lo que hace Casio es jugar en la liga del "premium asequible". Un G-Shock metálico de 500-1.000€ no es Rolex, pero es mejor que un Fossil o un Diesel, por eso su estrategia es subir el precio medio sin perder el alma juvenil.

Pero el salto a Rolex es imposible:
· Rolex vende 1 millón de relojes/año con lista de espera de 5 años.
· Casio vende 6 millones de G-Shock/año en Amazon y El Corte Inglés.

Son dos mundos distintos.

En Casio "siempre fueron de hacer relojes populares": Verdad a medias
Verdad sí, porque Casio siempre fue la marca de los relojes digitales de 30€, los calculadoras de instituto y los teclados de juguete.

Pero desde los 80, los G-Shock se convirtieron en culto. Se los dan rebajados o directamente se los regalan a los militares, policías, bomberos, surfistas, y ahora hasta raperos y artistas, para que el público se los vea puestos.

Además, han sabido evolucionar con G-Shock metálicos (serie Full Metal), colaboraciones con marcas de moda y de lujo (por ejemplo, con Bape, con Coca Cola, Swarovski, incluso con marcas de coches como Lamborghini), y esas ediciones limitadas se agotan en horas y se revenden por el doble

¿Y si los gustos cambian?
Casio es consciente de ese riesgo, y por eso están intentando diversificar con Moflin (mascota robótica) y el sampler SXC-1 (música). Pero sus ventas son anecdóticas comparadas con relojes. Por eso, si la moda juvenil cambia, Casio no tiene un plan B sólido.

Y hay unos cuantos peligros que pueden derrumbar el edificio entero:

- Los jóvenes de ahora no ven los relojes como algo necesario (tienen el móvil).
- Si el "hype" de G-Shock se apaga, pueden perder el 50% de sus ventas en 2-3 años, como si les hubiera pasado un tifón por encima.

Y es que el truco que siempre le funcionó a Casio, puede que si las modas cambian ya no les funcione:

· Venden volumen para pagar las facturas.
· Venden ediciones especiales para ganar prestigio y margen.
· No compiten con Rolex, compiten con Swatch, Timex, Citizen, Seiko... y en esa liga, están ganando.

Pero siendo sinceros, si los jóvenes dejan de llevar reloj, Casio tiene un problema gordo. Y en el informe no hay un plan B que les permita subsistir. 

Destapando la cloaca en la que se mueve hoy Casio
Vamos a ponerle nombres y apellidos a todo lo que hemos dicho, porque es el "modus operandi" desesperado de Casio en la última década.

- Moflin: La compra de una idea ajena por pura desesperación.
Pues sí. Casio no inventó Moflin. Lo compró (o licenció) de la startup japonesa Vanguard Industries, que lo había financiado mediante crowdfunding en 2021. ¿Qué hizo Casio, realmente?

· Le pone su marca.
· Le sube el precio un 40%.
· Y lo presenta como "innovación propia".

¿El resultado? No es un producto de masas. Es un peluche con motorcito que mueve la cabeza. No va a salvar un conglomerado de 300.000 millones de yenes. Es un parche emocional para parecer "tecnológicos" cuando su I+D en robótica es nula.

Fracaso tras fracaso: El cementerio de productos de Casio
Vamos a hacer un repaso breve pero brutalmente certero. Y es que la lista es incluso más larga. Pero veamos:

- Lupa dermatológica (Medical) ~2015. Fracaso absoluto. Competían contra marcas médicas de verdad y no tenían red de ventas.

- Auriculares de buceo (Logosease) ~2017. Un producto ridículo. Bucear con auriculares y música. Nadie lo pidió. Retirado del mercado.

- Reloj para sauna (para usar con vapor de agua) ~2022. Tuvieron que hacer crowdfunding en Makuake (plataforma japonesa) para financiarlo. Una marca con 80 años de historia pidiendo dinero a particulares para lanzar un reloj... ¿Realmente no resulta patético?

- Dispositivo para guitarras (Air Amplifier) ~2023 con crowdfunding otra vez. Un altavoz portátil para guitarristas. Nadie lo compra.

- SXC-1 (sampler portátil) 2026 (ahora). El que mencionan en el informe. Es su "nueva apuesta". ¿El problema? Teenage Engineering lleva años haciendo esto mejor, encima más barato y con más estilo.

- G-Shock con pulsómetro (GBD-H1000) ~2020. Quisieron competir con Garmin y Apple. Fracasó totalmente. La batería duraba poco, el GPS era malo, y encima era enorme.

- Proyectores inteligentes (Smart Projectors) ~2018. Sacaron proyectores con Android. Competían contra Epson y Sony. No vendieron ni una décima parte.

Todos estos son "palos de ciego". No hay una estrategia corporativa clara. Es: "a ver si esta pega en la pared".

El fiasco musical
En música, hoy Casio vive de las rentas de los 80 (los Casiotone de los 80).

- Los teclados Privia y Celviano son buenos, pero compiten contra Yamaha y Roland, que son gigantes que se dejan el alma en I+D. Casio está a años luz de ellos, y encima su precio no es mucho mejor. 

· Sus productos "standalone" (como el SXC-1) no tienen comunidad de usuarios, ni ecosistema, ni marketing potente. Nadie fuera del mundillo Casio los conoce. 

· Teenage Engineering les come la tostada con el OP-1 y el Pocket Operator, más portables, muy potentes, y encima mucho más baratos. 

· Korg les gana en sintetizadores. La innovación de Korg hoy en día le saca los colores a Casio.

· Roland les gana en pianos digitales.

¿Cuál es la posición de Casio en música hoy? Marca de segunda fila para colegios e institutos. Sin alma, sin comunidad, sin innovación real, sin apuesta firme, sin usuarios. Sin nada. Que su negocio musical este agonizando no es casual, es el resultado de una enorme cadena de desaciertos.

La pregunta del millón: ¿Esto es éxito?
NO y rotundamente NO. No es éxito. Es supervivencia.

Casio está en un momento delicado. El negocio de relojes les da dinero para tapar los agujeros de todo lo demás, pero no tienen un plan B creíble, todo lo que tocan fuera de relojes fracasa o es irrelevante.

El problema de fondo es la cultura corporativa anclada en el pasado. Siguen pensando que son la Casio de los 80, cuando innovaban en todo, que la gente les va a comprar por el nombre aunque encarezcan su producto cuatro veces sin añadir ninguna ventaja, con módulos amortizados y penosa construcción. 

Ademas, tienen una falta de visión de futuro sobrecogedora. No han sabido adaptarse a la era digital, al IoT, a los smartwatches, a su comunidad de fieles seguidores -a los que ningunean constantemente-, a la inteligencia artificial, a nada.

Y por si todo ello fuera poco, sus productos no tienen alma ni sentido. Moflin, el sampler, la lupa... son productos sin historia, sin comunidad, sin "hype". Solo existen porque alguien en la junta dijo: "pues probemos esto a ver si suena la flauta".

El espejismo del beneficio
Ahora se entiende por qué el informe de resultados es tan "bueno". Los relojes están petándolo en ventas y márgenes, es verdad. Eso genera beneficios, también es verdad. Y esos beneficios permiten hacer experimentos raros (Moflin, SXC-1, etc.). Experimentos que la mayoría fracasan, pero como los relojes siguen dando dinero, pueden permitirse el lujo de fallar.

Pero el día que los relojes dejen de dar dinero, no hay plan B. Y ese día puede llegar si los jóvenes dejan de comprar G-Shock, si sus aficionados dejan de coleccionarlos, si la economía global se resiente, si una nueva moda o tecnología los deja obsoletos.

Conclusión final (y brutalmente honesta)
Casio no es una empresa exitosa, es una empresa rentable por inercia. Les va bien porque los G-Shock siguen atrayendo a muchos fieles, pero no tienen ninguna otra pata estable, todos sus intentos de diversificación son fracasos con marketing corporativo.

¿Son los reyes del reloj asequible? Sí, sin duda. ¿Son una empresa innovadora con futuro? No, son una marca que vive de su pasado. Y en ese informe nos damos cuenta que los datos financieros son buenos, pero el relato de futuro es un espejismo.

¿Crees que la directiva de Casio es consciente de esto y está realmente trabajando en un cambio profundo, o crees que están esperando a que el negocio de relojes les dure otros 20 años, y luego el que venga después que se busque la vida?





7.13.2024

Casio muestra los detalles de su proyecto de rover lunar

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Casio vuelve a la luna. O, por lo menos, esa es su intención. Y es que llevan ya tiempo colaborando con la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) para el desarrollo de un rover cuya orientación correrá a cargo de la tecnología de comunicación por luz Picalico de Casio. Inicialmente esta tecnología surgió como una manera de enviar mensajes a través de imágenes, pero también se puede utilizar como un medio de orientación. La intención de ambas compañías es poder ofrecer tecnología para un medio autónomo (que puede ser un rover, pero también un robot) fuera de la tierra. Y es que en nuestro planeta se usan sistemas de antenas situadas en edificios, y señales vía GPS, para orientarse, pero obviamente eso es algo que no existe fuera de aquí de manera que conocer la posición en la que nos encontramos es muy difícil en satélites naturales y planetas.

La intención de la JAXA es instalar en la superficie lunar varias fuentes de luz, que tienen la ventaja de no necesitar comunicación alguna ni emitir señales, simplemente iluminar. El rover utilizará sus cámaras con tecnología Picalico para obtener su posición en la superficie lunar usando como referencia los mencionados puntos de luz. De esta manera se evita también el usar comunicaciones con estaciones u orbitadores en el espacio.

12.21.2023

Todos los detalles y secretos del nuevo Rangeman GPR-H1000

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Primero fue el GW-9400, aparecido en 2013, luego el GPR-B1000, aparecido en 2018 (que estuvo muy poco tiempo en el mercado, y tan sólo en cuatro variantes -una de ellas edición limitada, además-), y ahora Casio vuelve a impulsar la línea de los Rangeman con el novísimo GPR-H1000.

El GW-9400 estrenaba no sólo línea (la Rangeman) dentro de las Master of G (relojes para profesionales y especialistas), y logotipo -el gato salvaje- sino que, además, por primera vez G-Shock tomaba la tecnología de Triple Sensor de los Pro Trek y la llevaba a uno de sus modelos. Hasta entonces, las líneas de Pro Trek y G-Shock estaban muy bien diferenciadas, y los segundos eran más resistentes y robustos, pero los primeros incorporaban más tecnología.

12.05.2023

El otro aniversario de Casio en 2024

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Aparte de los 50 años de Casiotron, Casio tiene otro motivo de celebración en 2024, y aunque no es tan importante como el nacimiento de su gama de relojes, sí lo es en cierto aspecto por lo que importa esa submarca dentro de sus productos. Se trata ni más ni menos que del 20 aniversario de Oceanus, la línea más elitista (con permiso de los G-Shock Premium) de Casio.

Oceanus apareció en el año 2004 con el fin de sustituir a la anterior firma de relojes analógicos "de vestir" y de metal de Casio, denominada Poseidon. El primer modelo fue el OCW-500 (en noviembre de ese año), que tomaba muchas características de los MTG de la época, y con el que Casio no parecía tener muchas aspiraciones. Tal es así que los siguientes modelos fueron lanzándose a cuentagotas, incluso uno sólo por año: OCW-600 (octubre de 2005); OCW-M700 (octubre de 2006); OCW-S1000 (junio de 2007)...

10.18.2023

Se filtra el nuevo Rangeman

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Actualización: Nueva imagen añadida.

Original:

Parece ser que el nuevo Rangeman cada vez está más cerca, aunque de momento se admiten apuestas sobre qué denominación llevará. Eso sí, en una de las primeras filtraciones nos podemos dar una idea de cuales serán sus novedades "por alto" y su tecnología. Como era de esperar, se trata de un modelo completísimo, con nada menos que 6 sensores (¡qué tiempos aquellos en los que un Quad Sensor nos parecía casi "de otro mundo"!), Bluetooth y GPS, y display MIP. Este display recuerda mucho al de los actuales GBD-H2000, con una gráfica en este caso muy elaborada y llena de información, y una pantalla en la que, gracias al MIP, tiene cabida una gran cantidad de información (incluso minúsculos iconos) sin sacrificar su utilidad.

También vemos que su diseño es claramente asimétrico, lo que estéticamente es muy impactante pero que a la vez es una desventaja porque es un reloj que sólo se podrá llevar en la muñeca izquierda, así que eso elimina de la ecuación a todos los que usamos reloj en la derecha (sean zurdos o no).

6.07.2023

Así es la electrónica de los Casio DW-H5600

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Interesantísimas imágenes del proceso de test de los DW-H5600, donde podemos apreciar dónde se coloca la minúscula y pequeñísima batería de iones de litio, el motor de vibración en la parte superior, los microscópicos contactos, etc. Otro detalle interesante es la fabricación de algunos de sus componentes. Por ejemplo, la antena utilizada (una AT901) ha sido fabricada por Casio específicamente para este modelo, logrando que sus tasas de SAR sean solamente de 0,6 (el máximo es 3).

Según se cuenta, Casio actualmente está a 20 años de la tecnología de vanguardia, que ya fabrican con tecnologías de 28nm, e incluso de 10nm y 4nm (TSMC y Samsung). Esto podría dar lugar a unas pantallas MIP más eficientes, con mejoras de refresco que permitirían resoluciones de 1 segundo en sus cronógrafos (cosa que otras marcas ya han logrado hace años), y a un ahorro energético para GPS, HR y sensores únicamente utilizando la energía solar. De lo contrario la única solución actual para equilibrar rendimiento con energía es recurrir al apoyo de pequeñas baterías. Curiosamente eso es algo que no se ha visto en el precio, ya que aún así el DW-H5600 será un reloj muy caro comparado con las smartbands más punteras que también funcionan a batería.

5.26.2022

Cómo veían el futuro de los relojes de cuarzo... ¡en 1983!



Me he pasado un buen rato con el número de 6 de Horological Times de 1983, la revista oficial de la American Watchmakers Institute (Instituto de Relojeros de América). En su página 20 firma un artículo Robert A. Nelson en el que habla sobre "El futuro de los relojes LCD". Pongámonos en contexto, antes de nada: estamos hablando de principios de los años ochenta, los relojes digitales "cortaban el bacalao" y llevaban a toda la industria de relojería mecánica por la calle de la amargura, tras haber puesto el mercado de los relojes "patas arriba" ya que, con su aparición, por fin un reloj era fiable y, además, robusto. Nada que ver con lo que había hasta entonces.

No solo el tal Nelson escribía un artículo "haciendo de pitoniso", un tal Henry B. Fried, miembro de varias asociaciones relojeras, escribía también en ese número - al lado de una tipografía muy ochentera con el término "quartz"- sobre "El pasado, presente y futuro de la tecnología de cuarzo". Este experto comienza haciendo un repaso sobre la historia de la relojería, y aclara que los diodos de LEDs "ya estaban en escena antes de 1970. La química de los cristales líquidos se conocía desde hace casi 100 años, pero no fue hasta 1967 que George Heilmeier presentó la primera pantalla LCD. En una entrevista conmigo a fines de la primavera de 1970, George Theiss, ingeniero electrónico y presidente de una pequeña empresa, habló sobre un pequeño LED que vio en 1966. Estaba impresionado con las posibilidades de un reloj de pulsera. Al ver ese pequeño panel de visualización de diodos emisores de luz inmediatamente se dio cuenta de que podía poner todo lo necesario junto en un reloj que podría ser lo suficientemente pequeño como para ser usado en la muñeca".

5.14.2022

El reloj táctico. y III: Cómo debería ser un reloj todo-terreno



Un reloj táctico, de ambientes extremos y capaz de lidiar en situaciones peliagudas debe tener, como mínimo, varios elementos comunes. Éstos deberán de ser:

- Disponer de hora en todos los modos.
- Una notable autonomía.
- Cronógrafo y temporizador.
- Resistente al agua.
- Resistente a impactos.
- Inmune a campos magnéticos.


También podríamos mencionar algunas características que, si bien no pueden ser imprescindibles, sí que habría que considerar. Una de ellas se refiere a materia constructiva. Sería adecuado que estuviese recubierto de un material que no causara ruidos ni roces al tropezar. Por supuesto, que el cristal fuese robusto, resistente y duro en caso de caídas.

12.27.2021

Un reloj para todo



Cada semana acompañaba a un gran aficionado al trekking para recorrer con él y descubrir nuevas rutas. Cuando planeábamos visitar la costa, me sentía atraído por los relojes con gráfico de mareas de Casio, que me permitían saber si íbamos a encontrar la marea baja o alta (y, así, si podíamos pisar o no la playa), y cuándo ocurriría la bajamar (o la pleamar).

Si las salidas las hacíamos en otoño, y nos íbamos al interior, prefería entonces llevar un reloj con horario solar, y era habitual en nuestras conversaciones hablar sobre qué temprano empezaba a oscurecer. También era útil para ver cuántas horas nos quedaban de sol.

5.27.2021

Prueba del G-Shock GSW-H1000: tira a la basura todos tus otros relojes, ¡NO LOS VAS A NECESITAR!



Primera parte: toma de contacto.

Ayer me llegó por mensajero el GSW-H1000 de G-Shock, el reloj que está "en boca de todos", el reloj de moda, el reloj del que se han escrito ríos de tinta y, seguramente, aún se escribirá mucho más.

Tras abrir el paquete y comprobar por alto "el pedazo de bestia" que acababa de llegar a mis manos, comprobé - no sin cierta decepción, os lo confieso - que el reloj ni siquiera encendía si no estaba emparejado con un smartphone. Casio había asegurado por activa y por pasiva (así habíamos creído entender también nosotros) que este novísimo smartwatch con Wear OS podía funcionar "en modo convencional". Así pensaba hacerlo yo. Pero no, ni mucho menos: lo primero que te pide es que instales la Wear app en tu smartphone, o adiós muy buenas. Vaya - pensé, desilusionado -, bonito pisapapeles de 700 €. ¡Qué fuerte! ¡Qué drama! ¿Y ahora qué?

Pues bueno, habrá que pasar por el aro y tragar. A instalar la puñetera app. La descargo, cojo un smartphone con Android, la intento instalar. "Error de análisis del paquete". No hay forma. La app de Wear OS no hay quien la instale. Vale, tranquilo, no todo se ha perdido. Mientras haya vida hay esperanza. Me voy a por otro smartphone, uno que me regalaron de una desconocida marca china, que funciona arrastrándose pero que sirve muy bien para lo que lo uso, que es para leer en pdf. Segundo intento. Trato de instalar la app. "Error de análisis del paquete". No se puede instalar. La app no funciona. El precioso, robusto y soberbio GSW-H1000 se queda ahí, mudo, con su pantalla en negro con la que no puedes hacer nada, ni siquiera mostrarte la hora como un mísero F-91. Esto es un desastre. ¿Quién me llamaba a mí meterme en estos jaleos? Tengo el mejor reloj del mundo en mi poder, el dispositivo de muñeca más avanzado de todos los tiempos, ¡y no puedo ni ponerlo en funcionamiento! ¡Horror!

5.11.2021

¿Cuales son los otros "relojes inteligentes" de G-Shock?



La llegada del "top" de los relojes inteligentes o smartwatches, el más completo, útil y espectacular, al mercado, esto es, el GSW-H1000, trae consigo que seguramente algunos se replanteen aquello de pasarse - al menos para ciertas actividades y en ciertos momentos - a uno de esos modelos, teniendo en cuenta todo lo que ofrecen y lo completos que son. Pero sin embargo quizá no puedas (o no quieras) gastarte los 700 € que piden en G-Shock por ese modelo, teniendo en cuenta que por ese dinero puedes comprarte el mejor smartphone de última generación, o todo un ordenador de los más completos que existen. Pero, si algo diferencia a Casio de otros fabricantes, es por ofrecer muchas otras alternativas entre medias. Así que, ¿cuales son las alternativas digamos más "cercanas" al mencionado GSW-H1000?

Pues no hace falta buscar mucho. Por bastante menos dinero (400 €) tienes el GBD-H1000, que es cierto que no es un modelo con Wear OS, pero incluye GPS, sensor de aceleración, e incluso sensor de ritmo cardíaco, además de brújula, altímetro, barómetro... A día de hoy es una de las opciones más inteligentes. Pero si eso no te convence quizá haga que la balanza se incline hacia él un pequeño pero importante detalle: es de los pocos modelos con alimentación solar. Eso quiere decir que no deberás preocuparte en tener que recargarlo y que, si es necesario y te quedas con poca batería, puedes recurrir a una simple fuente de luz para recargarlo. Por todo ello, el GBD-H1000 es el punto intermedio para quien busca un "semi-smartwatch" sin las molestias que un smartwatch acarrea consigo.

4.18.2021

Prueba en exclusiva del GBD-H1000: Rompiendo una lanza en pro del futuro



Hola a todos, como le comentaba a mi amigo Bia Namaran, puse la aplicación Whatsapp hace 2 años solamente. ¿Por qué? Pues porque no le encontraba sentido, y además me gustaba aferrarme a mi teléfono con linterna que era lo máximo que me ofrecía - aparte de los mensajes de texto mejorados - mi "super" teléfono movil. Después me vine a dar cuenta que a partir de usar smarphones he podido incluso desarrollarme en mi trabajo, hacer negocios, (por supuesto vender y comprar relojes, je,je) sentirme más acompañado en según qué momentos, hablar por mensajes en tiempo real y por supuesto enviar cientos y cientos de fotos y documentos..., que me hacen la vida muchisimo más fácil, feliz y cómoda.

Pues bien ahí quería yo llegar. Somos muchos los que hemos abominado de los smarwatches. Aún hoy no tendría ninguno de una marca que no fuera la nuestra que nos ocupa siempre. Pero a pesar de ello, y como reza el dicho, algo tendrá el agua cuando la bendicen. Es decir, ¿GPS integrado?, ¿medidor de frecuencia cardíaca?, ¿contador de calorías o monitor deportivo? ... Uhmmm suena bien y son algunas funciones que no están nada mal. Pero claro no quiero un smarwatch..., no me define pero... Casio tomó nota, y nos ofrece el GBD-H1000 ... Entonces ... ¡¡¡Me lo pienso!!!!

4.01.2021

G-Shock se adelanta a Apple para responder a su temido smartwatch ultrarresistente



Por primera vez parece que G-Shock va por delante (gracias o no a Google y su Wear OS, que también tiene su parte de importancia, a fin de cuentas es el sistema operativo sobre el que funciona todo el hardware del nuevo GSW-H1000), aunque sea sólo un pasito. Y es que los de Cupertino le han puesto todo su empeño en entrar en el terreno donde, hasta ahora, domina con mano férrea e incontestable G-Shock: los relojes resistentes. Incluyendo - a partir de hoy - los relojes inteligentes (smartwatches) de ese tipo, los resistentes.

Y es que los de la manzana están desarrollando un Apple Watch cuyo nombre interno es "Explorer Edition", que va directo a la yugular de G-Shock y que puede suponer todo un reto para la marca más renombrada de Casio en cuanto a relojes se refiere. El "Explorer Edition" no solo soportará agua y polvo (algo que ya poseen los modelos actuales, por cierto) sino que, además, se mejorará su resistencia general, y será específicamente resistente a impactos. Todo un "G", pero "de la manzana"... Cuidado con esto que es serio.

2.04.2021

Presentado el G-Shock GSR-H1000 de G-Squad



Finalmente G-Shock ha pasado de complicarse la vida, y ni CES ni historias: en su casita, que es donde se está más a gusto, presentó a últimos de enero su nuevo modelo "smartwatch" de la línea G-Squad, el GSR-H1000. En realidad tampoco tenía necesidad de mucha verbena para presentar el reloj, a fin de cuentas, tal y como algunos ya señalásteis en los comentarios por esta misma cabecera, este GSR no es que fuera precisamente una maravilla respecto a lo que ya tenían, o sea, al GBD-H1000 "de antaño". Tanto es así que fijaros: el reloj ni siquiera se comercializará como una unidad independiente, para adquirirlo tenemos que acompañarlo sí o sí de un dispositivo de Asics, el CMT-S20R-AS, en un set denominado GSR-H1000AS-SET. El dispositivo ese cuesta la friolera de 112 € (euro arriba o abajo, puesto que estamos hablando de yenes japoneses), que ya da para un G-Squad como los GBD-800 o GBA-800 por sí solo. En unión con el GSR-H1000AS - insistimos en que no pueden separarse - el total asciende a unos 450 €, y por ese precio bueno, poco recorrido le auguramos a estos inventos, máxime en un mercado - el de los dispositivos de muñeca inteligentes para deporte - donde hay tantos y tan buenos competidores.

Precisamente por eso Casio ha decidido curarse en salud y de momento solo se comercializará en Japón, a cuyas calles llegará el 4 de marzo.

1.05.2021

Comparativa para tiempos de coronavirus: Casio F-91 VS pulsera Cleands



No sabría decir si fue aquí, en ZonaCasio, donde hablé por primera vez de las pulseras de los españoles de Cleands, pero sea como fuera andaba detrás de este producto porque me resultaba, cuanto menos, llamativo. Quizá por su aspecto a reloj "a lo bruto" (más que una Tanqueta - GX-56 -, que ya es decir), o por darle una vuelta al concepto de pulsera tipo reloj, la cuestión es que vista por algunas páginas web parecía un "artilugio" bastante chulo.

Como probablemente vosotros también tengáis curiosidad, hemos decidido hacer esta curiosa comparativa no por especificaciones, ya que no tiene nada que ver un Casio F-91 y una pulsera Cleands, sino principalmente por aspecto.

12.28.2020

Podcast "Sin límites", capítulo 2: "Tu ángel guardián"



Segundo volumen de los podcasts que poco a poco va difundiendo G-Shock Latinoamérica, centrado en esta ocasión en el G-Shock GBD-H1000, el smartwatch deportivo de la línea G-Squad. En sus casi 20 minutos su host, Gustavo Montes, nos cuenta su experiencia probando el G-Shock GBD-H1000 facilitado por Casio y que, dice, no se separa de su muñeca desde hace dos meses. Con él ha probado sus propios límites con el fin de exprimir este dispositivo electrónico, encaminado a la práctica deportiva. Destaca en él la precisión de su monitor cardíaco, y lo completo de su sistema GPS. Incluso hace una muestra de cómo se utiliza el reloj en un entrenamiento indoor.

Tienes el podcast tras el salto pero, si prefieres guardarlo, te dejamos el link para su descarga aquí (botón derecho y "guardar como", MP3, 26,4 MB)

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