27/12/21

Un reloj para todo



Cada semana acompañaba a un gran aficionado al trekking para recorrer con él y descubrir nuevas rutas. Cuando planeábamos visitar la costa, me sentía atraído por los relojes con gráfico de mareas de Casio, que me permitían saber si íbamos a encontrar la marea baja o alta (y, así, si podíamos pisar o no la playa), y cuándo ocurriría la bajamar (o la pleamar).

Si las salidas las hacíamos en otoño, y nos íbamos al interior, prefería entonces llevar un reloj con horario solar, y era habitual en nuestras conversaciones hablar sobre qué temprano empezaba a oscurecer. También era útil para ver cuántas horas nos quedaban de sol.




Sin embargo, cuando salgo de casa y no llevo nada -o casi nada- conmigo porque voy a un sitio cercano o por poco tiempo, me agradaba llevar un Data Bank el cual, en un apuro, me permitiría escribir alguna nota rápido o número que necesitase.

Imagino que la mayoría de personas en la actualidad esto no lo harán, y obviamente acudirán a su smartphone para todo. Es paradójico que, los que eran más reticentes a esa tecnología, y no querían ver ordenadores ni en pintura, hoy estén todo el rato "dándole al dedito". Sin embargo, los que hemos sido en mayor o menor medida unos fanáticos a la informática tratamos de escapar de eso siempre que podemos.



Explico esto porque, a falta de smartphone, para informarme de los aspectos que os comentaba al principio, queda la alternativa de recurrir a relojes de Casio. Hay muchos que no lo entienden, como aquella dicharachera cajera que, en unos grandes almacenes, discutía conmigo porque no llevaba la tarjeta de socio de sus hipermercados. Ponía el grito en el cielo porque, aseguraba, podía estar perdiéndome suculentos descuentos. "Mire, señora" -le dije yo-, "si tuviera que cargar conmigo todas las tarjetas de fidelidad que hay ahora -la biblioteca, el bus, el tren, la librería, la farmacia, la de la sanidad, la de la gasolina, los supermercados, el seguro, la de conducir...-, no tendría espacio en la cartera". Me responde: "use el móvil, que todos los lleváis ahora con vosotros". Le enseñé mi móvil. Su respuesta no podía ser más irracional: "cómprese otro más moderno".

Ya. Y cómprese también un coche eléctrico de última generación, una buena moto, unas zapatillas de marca, un reloj de primera firma suiza, una pelirroja bien dotada, y una casa con piscina. Por pedir... Otra cosa es poder llegar a ello.



Lo bueno de Casio -o lo bueno que tenían antes, y que ahora van perdiendo- era que podías acceder a muchos de esos elementos, a precios competitivos. Ponían al alcance de todo el mundo relojes con todos esos extras, sin tener que recargarlos con un enchufe -que había casas que no podían ni eso-, con pilas de larguísima duración, robustos y sufridos, a precios muy populares. No cualquiera puede llevar un reloj de esa marca suiza de varios miles de euros, ni un smartphone de la manzana de más de quinientos euros con las apps "legales y pagadas" (como debe ser), para usarlo como dispositivo de información y entretenimiento, y llevarlo contigo al monte. Pero sí que, casi cualquier persona, podía desembolsar los poco más de treinta euros de un Casio con gráfico de mareas, o con horario solar.

Quizá el único "problema" era que no había un Casio que lo tuviera todo. Existían, por supuesto, muchos modelos que tenían una sola cosa, o pocas cosas, y que hacían bastante bien lo que tenían que hacer, pero no uno que lo tuviese "absolutamente todo".



Claro que, dejando aparte la posibilidad de que eso pudiera ser factible o no (un reloj "con todo", me refiero), ahí estaba la gracia. El Casio lo tenías puntualmente cuando lo necesitabas, pero te dejaba libertad. La libertad de poder prescindir de saberlo todo, de poder ignorar partes de esa información y saber convivir con lo inesperado, saber afrontar lo imprevisible. Con un smartphone, sin embargo, siempre temes al peligro, a lo que pueda pasar, y te vuelves inconscientemente adicto a saberlo todo, porque en él posees los recursos e información con sus múltiples funciones. Nos hemos vuelto unos adictos a la información, lo imprevisible nos asusta. Sabes el rumbo, la dirección, la salida y puesta de la luna y el sol, hasta la temperatura y el tiempo climático que va a hacer al minuto. Te vuelves devorador de información y, si de repente te ves sin ella, uno se siente perdido, sin saber qué hacer. Llevas contigo la calculadora, la linterna, la cámara de fotos, la videocámara, el reproductor de música..., ¡hasta el calendario menstrual y la agenda de la oficina!


_Relojes para todo_

//Necesitamos saberlo todo al instante y, de no ser así, nos sentimos perdidos como esos que se guían ciegamente por sus GPS y acaban con su coche en medio de un río.//




Hace poco el considerado uno de los padres del derecho digital en España, José Luis Piñar, reclamaba en una entrevista el derecho de las personas "a no ser digitales". Y esto cobra mayor importancia por decirlo quien lo dice, uno de los mayores defensores de la tecnología. Y exponía que, aquellos que no quieran -o no puedan, por edad, nivel social o cultural, o por falta de recursos- hacer uso de recursos digitales, se les debería dar una alternativa (alternativa hoy inexistente, por cierto) para que pudieran ser atendidos como en el mundo "pre-Internet", es decir, en vivo, cara a cara, y por una persona de carne y hueso, que es lo que muchos reclaman -reclamamos- hoy. E insisto: no lo dice un negacionista tecnológico ni un "hippie", sino uno de los impulsores de las leyes digitales. Pero hasta las marcas no van por ahí, se apuran a obligar a que cierren las tiendas físicas para impulsar sus propias tiendas online, e incluso algunos modelos de sus relojes ya sólo se pueden adquirir por Internet. Si no tienes internet, si no puedes permitirte pagarlo, te dan la espalda sin reparos. Eres un pobre, un muerto de hambre. Ya no les importas porque sólo ven de ti el dinero.



Lo podemos ver con muchos ejemplos de nuestro día a día. Os contaré uno que es bastante elocuente: en la cola del centro de salud había una señora, una anciana, que iba para demandar su cita. Al parecer le habían dicho que se la habían suspendido. El celador que estaba tras el mostrador de información le respondió que, en efecto, se le había pasado porque tenía que haber enviado un e-mail y no lo hizo. La anciana se quedó pasmada, y le replicó que cómo iba a enviar ella un correo a su edad, y sin saber utilizar esos dispositivos.

Supongo que esto es imparable y cada vez más complejo en el mundo en que vivimos. Como antaño ocurría, que los que no podían pagarse una educación se quedaban analfabetos y condenados de por vida a cuidar ovejas por los montes -hoy ni eso les quedará...-, los que no tengan recursos ni medios se quedarán como analfabetos digitales, condenados a ser "ciudadanos de segunda", por muy inteligentes que sean. De hecho estudios recientes han constatado que los sistemas educativos de la mayoría de países -España entre ellos, por supuesto-, hacen prevalecer quien tenga más medios económicos, no quien tenga más inteligencia y que podría aportar más a la sociedad. Ha cambiado el escenario, pero en el fondo no estamos tan lejos de aquella sociedad medieval en donde sólo unos afortunados señores, que pisoteaban al pueblo llano, sabían leer y escribir. Ahora es lo mismo, porque esa gente es la que se ha vuelto unos seres invisibles sin un buen dispositivo móvil, conexión a internet, y cultura digital.



Se necesita, se requiere con urgencia una revolución, un cambio. Que las personas sean de nuevo dueñas de su destino y de qué quieren hacer con su tiempo, no que se lo dicten desde las grandes multinacionales americanas con Google y Apple a la cabeza. Estamos a merced de ellos, y eso no trae nada, nada bueno.

Yo seguiré con mi Casio, que me da la información cómo y cuando la quiero, y no me atosiga con más. Y el resto, pues es que no lo necesito. Menos basura que meter al cerebro.



| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com




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8 comentarios:

  1. Me ha encantado este post, el encanto de un reloj autónomo e independiente y que nos sirve para todo.

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  2. muy buen post , pero una pregunta , por que Casio esta optando por fabricar mas en su producción relojes analógicos como todos en estas imágenes del post. y dejando de lado los digitales , tanto en su gama baja , media y alta , SALUDOS

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    1. leetelo http://zonacasio.blogspot.com/2021/12/por-que-casio-se-volvio-hacia-los.html

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  3. El 9400 es todo eso, sin depender de nadie y menos de un móvil.
    El catalogo de Casio en este momento para un presupuesto de 100-150€ es penoso, o agujas o relojes a pilas para conectar al movil...

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    1. De 60 a 150 € en G-Shock olvídate, esa franja ya la están pasando a los "nuevos" modelos Vintage. G-Shock ahora será a partir de 150 para encontrar novedades interesantes, y en digitales poquita cosa.

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  4. Sigo de cerca del mundo tecnológico, me fascina, y quizás porque entiendo como funciona este mundo de las redes, la IA, los algorítmos, etc, no voy por un Apple Watch, sino que soy feliz cuando salgo a caminar, dejo mi móvil en casa y voy con mi F91 en la muñeca, sin tener nada que me este registrando mis pasos, ni me grabe, ni me escuche lo que digo con el único fin que de vendernos cosas que no necesitamos. Estamos muy saturados de información, hoy en día parece que lo normal es trackear todo: tus pasos, tu alimentación, las series que vistes, cuantos libros leíste en x días. Hay que volver a lo esencial, a relajarnos, a que nadie se asuste si te llaman al teléfono y no atiendes o no contestes un mensaje.

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    1. Muy cierto. Por desgracia eso cada vez es más difícil.

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  5. Interesante reflexión, que daría para mucho más. Se necesitaría una revolución, sí, pero una revolución inversa.El problema ? ..que la mayoría de la sociedad "compra" lo que nos han vendido. Trazabilidad, localización en tiempo real....disponibilidad 24/7 en los trabajos gracias al "imprescindible" Whatsupp....y claro, si no entras, como dijo la cajera del supermercado: " cómprese otro más moderno". O sea, que nosotros somos los primeros en validar la situación actual; que estamos encantados de que nos controlen, vaya.Deconstruir, decrecer....son palabras antagónicas de los tiempos actuales...y luego nos escandaliza escuchar los datos de salud mental que se manejan hoy día. Somos devorados por un sistema de "usar y tirar " al que no le interesa que vuelvas a tener un Nokia GSM sin más.
    Ahora bien.....querer es poder.

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