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9.24.2026

Casio descubre los relojes mecánicos: ¿qué ha sido de la compañía electrónica?

¿Qué le ocurre a Casio últimamente con los relojes mecánicos? Han sacado el EFK-100, el EFK-110, luego el EFK-200, y ahora van a lanzar el también mecánico CMK-100... se suponía que era una compañía de electrónica de vanguardia, ¿verdad? Pues ya no. O cada vez menos, mejor dicho.

Sí, es un cambio de rumbo bastante llamativo. Y lo curioso es que no parece que Casio esté abandonando la electrónica; más bien está intentando ocupar un terreno que históricamente había dejado a otras marcas.

El EFK-100 fue presentado oficialmente como el primer reloj automático de Casio, dentro de Edifice. Lleva movimiento mecánico, unas 40 horas de reserva, zafiro y, en una de las variantes posteriores, esfera de carbono forjado. 

Y ahora el supuesto CMK-100 va todavía un paso más allá: según se dice habría tres variantes, caja de titanio, cristal de zafiro y movimiento Miyota 8215. 

Y aquí está la parte que me parece más interesante: Casio nació precisamente alrededor de la idea de hacer cosas electrónicas que cambiaran lo que podía hacer un reloj.

Calculadoras, relojes digitales, alarmas, cronógrafos, calculadoras en la muñeca, bases de datos, sensores, Tough Solar, radiocontrol, Bluetooth...

Es decir: mientras la relojería tradicional decía: "Vamos a perfeccionar el mecanismo que mueve las agujas".

Casio podía decir: "¿Y si directamente hacemos que el reloj haga cosas que un reloj mecánico nunca podrá hacer?".

Y durante décadas esa fue precisamente su personalidad. Ahora llega el EFK-100 y toda esa filosofía la tiran a la basura y Casio te dice: "Mira qué bonito nuestro reloj mecánico". 

Lo paradójico es que el movimiento ni siquiera es lo revolucionario. El  CMK-100 utilizaría un Miyota 8215, mientras que la propia documentación del EFK-100 habla de un movimiento mecánico de 24 rubíes y 21.600 alternancias/hora, que primeramente fue comprado a Miyota, y luego a Seiko. 

Eso cambia bastante la lectura.

Casio no está desarrollando aparentemente una nueva tecnología mecánica revolucionaria. Está incorporando una tecnología mecánica de otros ya existente a su catálogo y envolviéndola en materiales y diseño Casio.

No digo que comercialmente hablando no tenga bastante sentido: el reloj mecánico tiene un atractivo que el cuarzo digital no puede reproducir fácilmente para determinado público. El movimiento visible, el segundero deslizándose, el ritual de darle cuerda...

Pero desde el punto de vista histórico de Casio, resulta casi cómico.

La compañía que durante décadas hizo que los relojeros tradicionales parecieran tecnológicamente anticuados ahora tiene que vendernos las virtudes de un mecanismo que funciona básicamente como hace siglos. 

Y fijémonos en otra cosa: el EFK-200 no se vende como un simple reloj mecánico. Casio intenta justificarlo mediante su lenguaje tecnológico: carbono forjado, materiales de automoción, diseño inspirado en los deportes de motor, etc. 

Eso me parece muy revelador.

No es que Casio haya dejado de ser Casio. Está intentando encontrar una narrativa para que la relojería mecánica encaje dentro de lo que Casio representa.

Para una marca que durante tanto tiempo construyó su identidad precisamente alrededor de lo contrario, el cambio es enorme, y estoy seguro que más de uno en Casio quisiera hablar -y no muy bien, por cierto- de todo esto.

Además , podríamos plantear una pregunta bastante incómoda: si Casio entra en el terreno donde ya compiten Seiko, Citizen, Orient y decenas de marcas mecánicas, ¿qué queda exactamente de aquello que hacía que comprar un Casio fuese comprar algo diferente a un reloj tradicional?

Porque siempre fueron en contra de la relojería mecánica, no querían verla ni en pintura... quizás porque antes con sus Pro Trek y sus Master of G podían presumir de ofrecer los relojes más tecnológicamente avanzados, pero ahora Garmin y Apple les adelantó por todos lados. Tampoco pueden ofrecer relojes sencillos a precios competitivos, porque Sanda y Skmei les comieron la tostada y les han sacado una ventaja brutal. Así que lanzan los mecánicos comprándoles a Miyota el calibre, o el EFK-200 por 300 eurazos, cuando ese calibre en Seiko no vale ni 20 euros... 

He encontrado una prueba documental que hace que la contradicción sea todavía más divertida.

En un informe corporativo de Casio de 2012, la propia empresa explicaba su filosofía relojera contraponiendo explícitamente lo "electrónico", "avanzado" y "juvenil" frente a lo "mecánico", "tradicional" y "artesanal", que asociaba a la relojería de alta gama. 

O sea: esto no es una interpretación nuestra; Casio lo decía literalmente. 

Y su historia encaja perfectamente. Casio entró en la relojería porque el cuarzo digital permitía aprovechar su tecnología LSI procedente de las calculadoras. El Casiotron de 1974 no pretendía hacer el reloj mecánico de siempre un poquito mejor: pretendía cambiar lo que un reloj podía hacer. 

Y entonces llegamos a 2025-2026, con toda una gama de relojes mecánicos.

La compañía dice que el EFK-100 fue su primer automático y que tuvo una acogida suficientemente fuerte como para agotarse en mercados de todo el mundo. Ahí está probablemente la clave. Casio ha descubierto que hay dinero y demanda en el reloj mecánico.

Pero hay una ironía enorme: precisamente porque el mercado tecnológico de la muñeca se ha desplazado, aquella vieja ventaja diferencial de Casio ya no es tan exclusiva.

Antes un Pro Trek podía decir: "Tengo sensores que tu reloj tradicional ni sueña con tener".

Hoy existen relojes inteligentes que llevan GPS, mapas, pulsómetro, entrenamientos, comunicaciones, aplicaciones, etc.

Y en el otro extremo tienes el reloj digital económico.

Ahí aparece el problema que llevamos tiempo señalando: el Casio barato ya no tiene el monopolio de "reloj digital sencillo y funcional". Un fabricante chino puede hacerte una cosa que se parece muchísimo a determinado Casio por cuatro duros. Así que Casio parece estar desplazándose hacia el centro: un mecánico con mayor margen/prestigio

Y aquí viene lo que me parece más llamativo de todo: Casio no está convirtiéndose en una empresa de relojes mecánicos. Está intentando monetizar la marca Casio en un mercado donde no necesita inventar la tecnología desde cero.

Eso explica perfectamente la utilización de calibres externos. Aún así, por mucho que en Casio quieran hacer creer lo contrario, un movimiento automático industrial relativamente convencional y generalista no convierte automáticamente a un reloj de 300 € en un reloj mecánicamente excepcional.

Y eso abre una pregunta buenísima: ¿Casio está innovando... o está utilizando el prestigio de la relojería mecánica para compensar que ya no controla como antes los extremos tecnológico y económico del mercado?

Porque ahí sí hay una historia. Y además tiene una paradoja inquietante: Casio nació para escapar de la relojería mecánica.
Ahora, medio siglo después, está volviendo a ella porque quizá el futuro electrónico de los relojes ya no es territorio exclusivamente suyo.

¿Queréis saber mi opinión respecto a todo esto que os estoy comentando? Que todo tiene que ver con que hoy Casio esté en manos de banqueros, y esos lo que buscan son los beneficios a corto plazo vengan de donde vengan y hagan lo que hagan. Como si tienen que comprar motos chinas y remarcarlas. Si la familia Casio siguiera controlando la compañía, dudo mucho que permitieran estos desvaríos. La Casio histórica podía permitirse pensar: "¿Qué podemos inventar que no exista?". Y de ahí salieron cosas como el Casiotron, los primeros digitales, Databank, Pro Trek, G-Shock...

La Casio cotizada moderna tiene además que responder ante decenas de miles de accionistas -39.618 a marzo de 2026- y mantener una relación explícita con inversores. 

De hecho, su propia documentación de gobierno corporativo habla de construir una relación de largo plazo con accionistas e inversores y de maximizar el valor corporativo. 

Eso no demuestra que alguien haya dicho "vamos a comprar calibres baratos y ponerles CASIO para ganar dinero", obviamente.  Pero sí describe un entorno empresarial muy diferente del de los hermanos Kashio construyendo una compañía alrededor de la electrónica.

Y aquí hay una cosa que me parece especialmente buena para mi anterior argumento: Casio no necesita que el reloj mecánico sea una revolución tecnológica. Necesita que sea suficientemente atractivo, fabricable sin desarrollar toda la tecnología internamente, vendible a un precio superior al de un digital convencional, compatible con la imagen de la marca, y capaz de abrirle una categoría en la que antes prácticamente no estaba.

Desde esa perspectiva, comprar un calibre externo tiene muchísimo sentido empresarial. Y entonces aparece la contradicción histórica que todos los aficionados de Casio hemos detectado: la compañía que durante décadas decía, en esencia, "el futuro está en la electrónica", ahora está entrando en la relojería mecánica precisamente cuando su antigua superioridad electrónica está siendo atacada por otros fabricantes.

Eso sí es una historia. Y podríamos plantearlo de una manera mucho más demoledora: "De los hermanos Kashio a los accionistas institucionales: ¿qué queda de la Casio que quería cambiar la relojería?".

Y entonces volvemos a aquel informe de 2012, porque es oro. Ahí encontramos una comparación documental brutal: la propia Casio explicando hace años por qué su identidad estaba ligada a lo electrónico y diferenciándola de la relojería mecánica tradicional... y la misma empresa lanzando ahora automáticos.

Y eso ya no es opinión. Eso sí se puede documentar y comparar. 

En realidad, esa misma documentación corporativa puede decirnos bastante sin que nadie tenga que reconocer nada. Si la familia Kashio tiene una participación minoritaria y no dispone de una posición que le permita por sí sola determinar el consejo, mientras que los inversores institucionales concentran una parte enorme del capital, entonces podemos describir objetivamente el cambio: Casio pasó de ser una empresa fundada y dirigida por los Kashio a ser una sociedad cotizada con un accionariado institucionalizado.

Y eso es mucho más jugoso que "los banqueros mandan". Porque permite hacer una comparación histórica:

- la Casio de los Kashio:
electrónica como identidad,
innovación propia,
diferenciación tecnológica,
"hagamos algo que los demás no pueden hacer".

-la Casio corporativa actual:
rentabilidad por categorías,
materiales y posicionamiento premium,
tecnologías compradas a terceros cuando resulte conveniente,
expansión hacia segmentos donde antes no competía, incluido el mecánico.

Incluso me atrevería a ir más allá aún: pongamos por caso que así fuera, que los bancos movieran el cotarro y que los Kashio que quedan fueran al consejo a chupar chupa-chups y comer pipas... ¿a algún aficionado le importaría eso? Creo que a casi nadie. La mayoría de los que quedan lo que quieren es ver el logo Casio en su reloj, da igual que dentro lleve un tornillo, un Seiko, o un Swatch. El aficionado habitual de la Casio de hoy lo que quiere ver es la pegatina de Casio, le pidan por ella diez euros o diez mil. Y por eso los mecánicos triunfan y todas esas salidas de olla, porque lo que importa hoy es que lleve escrito Casio o G-Shock, y no hay más... 

Porque podemos discutir durante horas si dentro hay un Miyota, un Seiko, un módulo Casio o un mecanismo desarrollado por Casio. Pero para una parte del público, la ecuación se ha simplificado muchísimo:

CASIO = CASIO.

Y eso explica bastante bien determinadas decisiones. Antes la marca podía diferenciarse por lo que había dentro: "Mira qué tecnología hemos desarrollado".

Ahora puede diferenciarse también por lo que pone fuera: "Mira lo que pone en la esfera". Aunque el módulo lo haga Miyota, el chip Sony y la algorítmica Polar.

Y ahí el logotipo se convierte en un activo comercial por sí mismo. El problema aparece cuando la marca se vuelve más importante que el producto. Si alguien está dispuesto a pagar 10 € por un Casio sencillo y otra persona 10.000 € por un MR-G, evidentemente los productos son radicalmente diferentes. Pero la legitimidad de ambos procede en parte del mismo sitio: el nombre Casio. Y eso permite a la compañía entrar en territorios que antes parecían completamente ajenos.

Y aquí está la paradoja que creo más nos interesa ver a nosotros: Casio construyó su reputación haciendo que el producto fuese extraordinario. Ahora puede permitirse que, en determinados segmentos, sea la reputación de Casio la que haga extraordinario al producto.

Son dos modelos de negocio completamente distintos.

Y esto también explica por qué el origen del componente puede importar mucho menos al comprador que hace unos años. Si el consumidor compra una determinada referencia porque quiere un Casio, probablemente no esté comprando un Miyota o un Seiko: está comprando la experiencia de poseer un Casio.

Eso no significa que todos los aficionados sean así, ni mucho menos. Hay coleccionistas que se fijan muchísimo en módulos, construcción, materiales y procedencia. Pero como fenómeno comercial, lo que está pasando tiene sentido.

Y además conecta con algo que llevamos hablando varias veces: cuando G-Shock empezó a convertirse en una marca de estilo además de ser un producto técnico, el logo adquirió una vida propia.

Llegado cierto punto, ya no necesitas convencer al comprador de que ese reloj concreto es extraordinario, sólo necesitas convencerle de que merece la pena llevar ese logo en la muñeca.

Y ahí podemos entender perfectamente el cabreo de los aficionados incondicionales de la Casio de antaño, y que hoy la han ido abandonando por determinados lanzamientos. Porque si Casio puede vender prácticamente cualquier cosa bajo el paraguas de Casio/G-Shock, aparece una pregunta incómoda: ¿Hasta dónde puede estirarse una marca antes de que el logo deje de significar aquello que originalmente representaba?

Esa me parece incluso más interesante que la discusión sobre los bancos o el control de la compañía, porque al aficionado probablemente le dé igual quién vote en la junta de accionistas; lo que sí puede importarle es qué significa "CASIO" cuando mira la esfera.

Es lo mismo que ya hemos visto con Adidas, Nike, Grundig, Kodak y tantas otras. La fábrica no se sabe dónde está ni qué hace, pero el producto lleva el logo y es lo que la gente les compra. Porque una cosa es fabricar productos y otra muy distinta es poseer una marca.

En muchos sectores, la marca acaba convirtiéndose en una especie de certificado de identidad. El consumidor no necesariamente sabe quién ha fabricado físicamente el producto, dónde se ha producido o cuánto de su tecnología pertenece realmente a la empresa. Lo que reconoce es el nombre.

Y eso puede ser tremendamente rentable.

Con Casio la paradoja resulta especialmente curiosa porque su marca se construyó precisamente sobre la tecnología propia. No era solamente: "Compra esto porque pone CASIO".

Era:

"Compra esto porque CASIO ha hecho algo que los demás no saben hacer".

Ahí está el cambio.

Un antiguo Casiotron, Databank o Pro Trek tenía detrás una historia tecnológica que formaba parte del propio producto. La marca y la ingeniería estaban muy vinculadas. En cambio, si mañana tenemos: un calibre externo, una caja externa, y sólo el diseño Casio y la distribución Casio, el producto puede seguir teniendo un enorme valor comercial aunque la aportación tecnológica específicamente relojera de Casio sea mucho menor.

Y eso no convierte automáticamente al reloj en malo. Es otra cosa: la marca pasa a ser uno de los componentes principales del producto.

Y hay una palabra para esto: brand equity

El valor acumulado de una marca permite vender cosas que, objetivamente, pueden compartir componentes, fabricantes o tecnologías con productos mucho más baratos.

Porque si consiguen que alguien piense:

"Quiero un CASIO"

antes incluso de pensar:

"¿Qué reloj quiero?"

han conseguido algo comercialmente potentísimo.

Y entonces da igual que el catálogo se vaya desplazando de 20 € a 50 €, a 150 €, a 300 € a 1.000 €... como estamos viendo. La marca puede acompañar al consumidor durante todo el recorrido.

Pero aquí aparece el peligro que hemos estado señalando: Cuando una marca puede vender casi cualquier cosa gracias a su logotipo, puede llegar un momento en que el logotipo tenga más peso que aquello que hizo famosa a la marca.

Y eso es especialmente delicado en Casio, porque su patrimonio no era simplemente "una marca japonesa conocida", sino que era electrónica japonesa aplicada a objetos cotidianos.

Por eso resulta tan llamativo ver a la Casio contemporánea acercándose al reloj mecánico tradicional. No es simplemente que hayan hecho un automático, es que el automático representa casi lo contrario de la filosofía con la que Casio conquistó el mercado relojero.

La verdadera pregunta ya no sería entonces "¿qué lleva dentro un Casio?", sino que sería:

"¿Cuánto de lo que estás pagando pertenece al reloj y cuánto pertenece a las cinco letras de la esfera?".

Y por eso no nos extrañe que pasado mañana los F-91 lleven dentro un Skmei. Y lo más gracioso es que, siguiendo la lógica que estamos comentando, comercialmente sería perfectamente comprensible si algún día Casio externalizara todavía más partes del producto:

-Módulo digital fabricado por un tercero.
-Caja fabricada por un tercero.
-Montaje realizado por un tercero.
-Distribución Casio.

Precio final Casio F-91W: 29,90 €.

Lo verdaderamente irónico es que SKMEI ya ha demostrado que puede competir precisamente en el terreno que hizo grande al F-91W: reloj digital sencillo, barato y con funciones suficientes.

Así que tendríamos una situación surrealista:

Casio: "Nuestro reloj tiene un módulo fabricado por Skmei y cuesta 29 €".
Skmei: "Nuestro reloj cuesta 5 €".
Consumidor: "Sí, pero yo quiero que ponga CASIO".

Y ahí se demuestra el poder de una marca.

Pero hay un límite interesante: si algún día Casio externalizara absolutamente todo, seguiría vendiendo CASIO, pero ya no estaría vendiendo necesariamente la Casio que conocemos. Y lo más asombroso es que la gente seguiría prefiriendo el Casio, aunque fuesen el mismo producto... Ahí está la verdadera fuerza de una marca: llega un momento en que deja de ser una identificación del fabricante y se convierte en una señal de confianza, pertenencia y significado.

Imaginad el experimento: Dos relojes salen de la misma fábrica, utilizan exactamente el mismo módulo, la misma caja, el mismo cristal, la misma pila y hasta el mismo molde.

Uno lleva:

SKMEI — 5,99 €

y el otro:

CASIO — 24,99 €

Y una parte importante del público probablemente diría: "yo quiero el Casio".

¿Por qué?

Porque no está comprando únicamente las prestaciones. Está comprando todo lo que ha aprendido a asociar con esas cinco letras: los recuerdos, la reputación, la estética, la historia, la percepción de fiabilidad, incluso cierta nostalgia.

Eso se llama brand equity: el valor añadido que tiene un producto simplemente por pertenecer a una marca determinada. Y aquí aparece una paradoja fascinante para Casio: la empresa ha conseguido que su logotipo tenga tanto valor que puede sobrevivir incluso cuando la ventaja tecnológica que originó ese valor deja de ser exclusiva.

Y eso explica también por qué puedes poner un Casio de 10 € al lado de un reloj chino de 5 € con prestaciones similares y encontrar gente defendiendo al primero con uñas y dientes. No necesariamente porque estén equivocados. Están comprando cosas diferentes aunque objetivamente los relojes hagan prácticamente lo mismo.

Y aquí está lo verdaderamente peligroso para Casio: si algún día el consumidor deja de percibir una diferencia real entre el producto Casio y el producto chino, el logotipo será lo único que quede para justificar la diferencia de precio. 



9.10.2026

Todos quieren ser un Apple Watch


El reloj digital está empezando a parecer un smartwatch... aunque no lo sea.

La comparación con los smartphones es mucho más acertada de lo que parece. Lo interesante es que aquí no estamos hablando simplemente de que los chinos "copien al Apple Watch": estamos viendo cómo una forma deja de pertenecer a un producto concreto y acaba convirtiéndose en el arquetipo visual de toda una categoría.

De hecho, hay una pequeña paradoja: Apple eligió la forma rectangular precisamente porque era la más adecuada para mostrar información en una pantalla pequeña; con el tiempo, esa decisión funcional se ha convertido en un lenguaje estético. Apple explica que el Apple Watch está pensado para interacciones rápidas y de un vistazo, y otros análisis señalan precisamente la ventaja de aprovechar mejor una pantalla rectangular para texto e información. 

Y ahora ocurre algo curioso con los Sanda, Skmei y compañía: esa geometría ya está saltando del smartwatch al reloj digital barato tradicional.

Durante décadas, el reloj digital tenía una gramática bastante clara: el Casio W-59 de caja rectangular pequeña, pantalla horizontal, botones laterales, asas integradas.

Luego aparecieron infinidad de variaciones: cajas octogonales, redondas, cuadradas, ultrafinas, deportivas, con protectores, con botones enormes...

Pero últimamente aparece cada vez más otro patrón: caja rectangular vertical con esquinas muy redondeadas, pantalla ocupando prácticamente todo el frontal, bisel mínimo y apariencia de pequeña pantalla electrónica.

Y eso ya no es exactamente el lenguaje visual de un Casio tradicional, Ee el lenguaje visual del smartphone trasladado a la muñeca.

Ahí está la clave.

El fenómeno es exactamente el mismo que ocurrió con los móviles. Mira un móvil de 1998: los móviles podían tener tapa, antena, teclado físico, formas redondeadas, colores, diseños extrañísimos... Luego llegó el iPhone y ocurrió algo brutal: pantalla grande,  rectángulo y pocos botones.

Al principio era "el diseño del iPhone", después pasó a ser "el diseño de un smartphone".

Hoy puedes poner diez teléfonos de diez fabricantes sobre una mesa y, salvo detalles, cuesta distinguirlos. No porque todos quieran copiar exactamente a Apple, sino porque la tecnología ha impuesto una geometría óptima. Y creo que estamos viendo algo parecido en los relojes.

Pero Apple no inventó el reloj rectangular. Esto es importante para no caer en el típico "Apple inventó todo". Los relojes rectangulares llevan existiendo muchísimo tiempo. El propio mundo de la relojería tiene ejemplos históricos como el Reverso. Y Q&Q, o Casio, llevan décadas fabricando relojes cuadrados y rectangulares.

La novedad del Apple Watch no fue "hacer un reloj rectangular", sino combinar rectángulo, pantalla dominante, esquinas redondeadas, carcasa muy limpia e interfaz gráfica.

Eso creó una silueta tremendamente reconocible.

Diez años después, esa silueta se ha convertido prácticamente en el "dibujo mental" que mucha gente hace cuando piensa en un smartwatch. Incluso se ha señalado que el Apple Watch se ha convertido en la silueta de referencia del smartwatch y que numerosos modelos asequibles han adoptado formatos similares. 

Y aquí viene lo realmente interesante: los chinos están haciendo algo diferente. Un Sanda o un Skmei rectangular barato no necesita tener una pantalla táctil, ni necesita ejecutar aplicaciones, ni tener Bluetooth. Ni siquiera necesita parecer tecnológicamente avanzado.

Pero visualmente puede beneficiarse de la asociación: "Esto parece una pequeña pantalla moderna." Y eso vende, porque el consumidor actual está acostumbrado a interpretar esa forma como algo contemporáneo.

Es una especie de semiótica tecnológica. Una caja redonda dice: "reloj". Una caja rectangular con pantalla grande dice:  "dispositivo electrónico".

Y un fabricante de un reloj digital barato puede estar aprovechando precisamente esa segunda asociación.

Lo más curioso: estamos volviendo al pasado... pero con estética del futuro. Aquí es donde, para mí, está la ironía. Un Skmei de 8 o 10 euros puede tener un módulo digital sencillísimo: hora, fecha, alarma, crono, luz, quizá cuenta atrás... Es decir, tecnológicamente estamos ante un reloj digital de toda la vida.

Pero lo metes en una caja rectangular redondeada, con una pantalla grande y una estética minimalista... Y de repente parece un "smartwatch sin smartwatch".

Es casi como si el reloj digital tradicional estuviera disfrazándose de Apple Watch. Y eso tiene una consecuencia muy interesante:se está produciendo una convergencia estética.

Creo que podemos imaginar tres familias que antes estaban bastante separadas:

Reloj tradicional redondo, con agujas, corona y esfera.

Reloj digital rectangular, LCD segmentado, botones, información.

Y smartwatch con pantalla rectangular interfaz gráfica, táctil, y sensores.

Y poco a poco tenemos todos en el reloj digital moderno: caja tipo smartwatch,  pantalla LCD tradicional, botones físicos, funciones de reloj digital.

Es decir: el reloj digital está adoptando el envoltorio del smartwatch. Y esto tiene una explicación económica además de estética.

Aquí los fabricantes chinos tienen una ventaja enorme: no necesitan desarrollar una identidad de diseño completamente nueva, pueden observar qué formas reconoce el consumidor y después producir esa forma que ya sabes que te gusta.

Es parecido a lo que ocurre con los smartphones económicos. La forma rectangular con esquinas redondeadas ya está socialmente validada. No tienes que educar al comprador, no tienes que explicarle qué es. Lo ve y entiende inmediatamente: "Ah, un dispositivo electrónico moderno."

Pero hay una segunda consecuencia: la pérdida de personalidad. Y aquí es donde creo que está lo verdaderamente interesante. Porque la estandarización tiene una ventaja: el producto se vuelve familiar.

Pero también tiene un inconveniente: se vuelve intercambiable.

Y eso ya lo estamos viendo con los teléfonos. Antes podías reconocer un Nokia, un Ericsson, un Motorola o un Siemens prácticamente por la silueta. Hoy muchas veces necesitas mirar el logotipo.

Con los relojes puede suceder exactamente lo mismo. Imagina dentro de unos años una mesa con: un smartwatch de Apple, un smartwatch de Xiaomi, un smartwatch de Huawei, un digital de Skmei, un digital de Sanda, un digital de Casio, un digital de otra marca china... Y todos tienen: rectángulo vertical + esquinas redondeadas + pantalla enorme + dos botones laterales.

¿Qué diferencia queda? El logotipo. Y poco más.

Aunque hay una diferencia importantísima con lo que pasó con los smartphones: los relojes tienen una historia estética mucho más fuerte.

El reloj mecánico lleva siglos siendo circular, por eso existe una tensión que no existe en un teléfono: ¿debe parecer un ordenador o debe parecer un reloj?

Y aquí Apple tomó una decisión radical: que pareciera un pequeño ordenador.

Samsung, Google y otros fabricantes han apostado muchas veces por la solución contraria: mantener el círculo para conservar la asociación con el reloj tradicional. De hecho, la propia discusión sobre circular frente a rectangular gira precisamente alrededor de esa tensión entre estética relojera y aprovechamiento de la pantalla. 

Pero ahora está ocurriendo algo muy gracioso, los relojes digitales baratos están empezando a abandonar incluso la necesidad de parecer relojes tradicionales.

Y Apple podría acabar siendo víctima de su propio éxito. Esto es precioso desde el punto de vista del diseño. Cuando Apple lanzó el Watch, su forma era relativamente atrevida.

Ahora es tan reconocible que todo el mundo puede copiar el concepto visual sin necesidad de copiar el producto.

Y Apple se encuentra con un problema: si todos tienen esa forma... ¿cómo vuelves a diferenciarte?

Precisamente por eso resulta interesante que en 2026 estén apareciendo informaciones sobre una posible exploración de nuevas formas, incluso diseños circulares, para futuras generaciones del Apple Watch. 

Es casi el ciclo completo:

Apple rompe la norma → Apple crea una nueva norma → todo el mundo adopta la nueva norma → la nueva norma deja de diferenciar a Apple → Apple necesita volver a romperla.

Y mi conclusión sería esta: yo no diría todavía que "todos los relojes están convergiendo hacia el Apple Watch". Diría algo más interesante: "Estamos entrando en una época en la que la tecnología está imponiendo una geometría común a los relojes".

Y el Apple Watch ha sido probablemente el principal responsable de popularizar esa geometría en la muñeca. Lo verdaderamente significativo no es que un Skmei se parezca a un Apple Watch. Lo significativo es que un reloj digital de 5-10 euros ya puede utilizar exactamente el mismo lenguaje formal que un dispositivo tecnológico de cientos de euros y que, además, el consumidor lo encuentre completamente natural.

Eso sí me parece un cambio de paradigma.

Es decir: "¿se están convirtiendo todos los relojes en el mismo reloj?". Porque al final podríamos estar asistiendo al mismo fenómeno que ya vivimos con los teléfonos: la tecnología evoluciona muchísimo por dentro mientras el diseño exterior se vuelve cada vez más uniforme.

Y paradójicamente, mientras los fabricantes presumen de ofrecer miles de funciones, cada vez cuesta más distinguir unos productos de otros con la muñeca apagada.

Lo que ocurre con el Apple Watch no es un capricho, sino la repetición de un ciclo histórico que ya vivimos con los smartphones: la evolución hacia un "diseño óptimo" por convergencia funcional.

La forma sigue a la función (y al bolsillo):
Un reloj rectangular con bordes redondeados y pantalla brillante no es un capricho estético de Apple. Es la solución más eficiente para mostrar notificaciones, texto y esferas digitales en un espacio reducido. Las marcas como Sanda o Skmei no "copian" por moda; adoptan la ergonomía ganadora porque es la que mejor se adapta a la muñeca y a la lectura rápida. Es como cuando todos los coches acabaron teniendo cuatro ruedas y forma de gota.

El efecto "iPhone": el estándar se vuelve invisible. Igual que hoy un móvil con muesca o triple cámara trasera no nos parece copia de nadie, el smartwatch rectangular se está convirtiendo en el lenguaje visual por defecto de lo que entendemos por "reloj inteligente". Cuando el usuario ve un rectángulo curvo, asocia: "Esto es tecnología moderna". Las marcas chinas genéricas usan esa forma porque vende más, no porque quieran engañar.

La paradoja de la identidad. Aquí está lo interesante: mientras los relojes digitales convencionales se smartizan visualmente, los smartwatch de lujo (como Tag Heuer o Garmin) se vuelven más redondos para parecer analógicos. La diferenciación ya no está en la caja, sino en la interfaz, los materiales y el ecosistema. Un Apple Watch se distingue por su corona digital y su fluidez, no por su silueta.

En cualquier caso no deberíamos verlo como un empobrecimiento, sino como la madurez de un producto. Como ocurrió con el cuchillo o la silla, cuando un diseño funciona, se estandariza. La creatividad se desplaza entonces a los detalles: el software, la correa, la personalización. El riesgo real no es la uniformidad, sino que perdamos la capacidad de sorprendernos. Por eso marcas como Nothing o las esferas analógicas retro en un Apple Watch nos parecen tan refrescantes: rompen esa homogeneidad funcional con un guiño emocional.

Al final, el reloj deja de ser un objeto único para convertirse en un lienzo. Y en ese lienzo, cada uno puede seguir siendo diferente.

¿Crees que esta estandarización te quita deseo por el producto, o te parece un paso lógico? Me encantaría saber tu punto de vista.





8.18.2026

G-Shock y los relojes secretos de las unidades especiales

Casio cuenta una historia muy bonita de fiabilidad, militares, misiones, recuerdos y relojes que sobreviven a explosiones… pero hay cosas interesantes debajo de esa capa de marketing.

Casio tiene un departamento que hasta hace poco prácticamente no existía para el gran público: Special Projects. Su misión es fabricar G-Shock personalizados para unidades militares, policiales y otros organismos que necesitan algo más que un simple reloj con un escudo grabado en la trasera.

Hay un mundo de la relojería militar bastante peculiar que transcurre lejos de las grandes campañas publicitarias. Son los llamados unit watches, relojes encargados específicamente por determinadas unidades del ejército, fuerzas policiales o servicios de inteligencia.

Marcas como Omega, Tudor, Breitling o Bremont han participado en este mercado, fabricando versiones personalizadas de sus modelos para determinados cuerpos o unidades. Son piezas que normalmente no llegan a las tiendas y cuyo acceso puede estar restringido a los miembros de la organización correspondiente.

Pero hay una paradoja interesante: mientras algunos fabricantes de relojes de lujo compiten por vestir a militares con piezas de varios miles de euros, en la muñeca de muchos profesionales que realmente trabajan en situaciones operativas aparece algo bastante menos glamuroso.

Un G-Shock que no pretende ser un reloj militar al uso, y la razón no tiene demasiado misterio.

Un G-Shock convencional no necesita aparentar que es un instrumento militar. Precisamente su atractivo está en que es un reloj relativamente barato, resistente, sencillo y que no necesita estar conectado a nada.

En determinados entornos eso puede ser una ventaja enorme frente a un smartwatch.

Un reloj inteligente incorpora comunicaciones, sensores, GPS, aplicaciones y conexiones con servicios externos. Todo eso resulta fantástico para un usuario normal, pero puede convertirse en un problema cuando la localización del portador debe permanecer en secreto.

El caso de los relojes inteligentes vinculados a Strava se ha convertido precisamente en uno de los ejemplos que se utilizan para explicar este problema: determinadas actividades físicas pueden terminar revelando información de localización que el usuario ni siquiera era consciente de estar compartiendo.

Un G-Shock básico, en cambio, no tiene nada que comunicar. Y ahí aparece una de las expresiones utilizadas por Casio para definirlos: son un "reloj tonto".

Puede sonar poco sofisticado, pero en determinadas circunstancias es exactamente lo que se busca.

Según explica Warren Halliwell, directivo de Casio UK y responsable del programa, Special Projects nació en 2024 por una razón bastante sencilla: empezaron a llegar demasiadas peticiones de unidades militares y policiales, así que la respuesta fue crear un departamento específico.

La idea va bastante más allá de coger un G-Shock de catálogo y grabarle un escudo. Las unidades pueden solicitar modificaciones de materiales, acabados, funciones o elementos concretos que respondan a sus necesidades operativas.

Y ahí es donde la historia se vuelve bastante más interesante.

Uno de los primeros proyectos conocidos fue desarrollado para la Royalty Protection Unit, encargada de la protección de miembros de la familia real británica.

Sus integrantes ya utilizaban G-Shock durante entrenamientos y servicio, pese a disponer también de acceso a relojes suizos mucho más caros.

El problema es que esos relojes de lujo podían ser magníficos relojes, pero no necesariamente buenos instrumentos para determinadas tareas tácticas.

La solución fue un GM-B2100 especialmente modificado, con acabado negro tipo gunmetal, un reloj que tiene poco de "reloj de batalla", pues es elitista, muy pesado y enormemente incómodo. Pero lo que importaba ofrecer era la imagen y el aspecto, por eso cada unidad llevaba grabado del castillo de Windsor en la trasera y elementos de identificación personalizados.

La existencia del proyecto terminó haciéndose pública casi por accidente: un visitante vio varios de estos relojes durante una visita al castillo, hizo fotografías y las imágenes comenzaron a circular por internet.

Después de aquello, Casio decidió aumentar considerablemente la discreción alrededor de este tipo de encargos. Y probablemente tenga sentido, aunque la personalización de relojes de Casio no es algo nuevo: Casio lleva ofreciendo este servicio a empresas w instituciones desde hace más de veinte años. Lo que es nuevo es la creación de un departamento especial pensado solamente para uniformados.

Aquí está la diferencia entre Special Projects y una simple personalización. Una cosa es comprar un G-Shock y grabarle tu nombre, o el logo de tu compañía, y otra muy distinta es que una unidad militar se siente con el fabricante y le diga qué necesita exactamente.

Casio asegura haber trabajado, entre otros, con personal de protección, unidades de desactivación de explosivos, pilotos y miembros del Servicio de Submarinos de la Royal Navy.

En este último caso nació el denominado G-Shock Trident, desarrollado para el Servicio de Submarinos británico.

El proyecto tiene además una vertiente benéfica: la Royal Navy & Royal Marines Charity anunció que la edición limitada había conseguido recaudar más de 5.500 libras, aproximadamente 6.434 euros, para fines benéficos.

Y aquí conviene separar dos cosas, que a veces por ciertos intereses que poco tienen que ver con lo táctico nos vienen mezclados. Una es el indiscutible interés relojero del proyecto. La otra es el evidente valor simbólico que tiene para las personas que pertenecen a esas unidades.

Porque un reloj que llevas durante años de servicio puede terminar convirtiéndose en una especie de objeto de memoria personal. No es exactamente lo mismo que comprar una edición limitada porque aparezca en Instagram.

El rojo que empezó en los submarinos; uno de los ejemplos más curiosos de cómo estos proyectos pueden terminar afectando a los G-Shock normales es la iluminación roja.

Casio explica que determinadas unidades necesitaban evitar la iluminación blanca intensa de algunos relojes porque puede resultar demasiado visible en determinadas circunstancias. La solución fue utilizar iluminación roja.

En el caso del proyecto Trident, esta característica tenía especial sentido dentro del entorno submarino y militar.

Pero lo interesante viene después: Casio reconoce que algunas de estas soluciones desarrolladas para unidades específicas pueden terminar llegando a modelos destinados al público general. Es decir, el laboratorio de pruebas no está únicamente en los departamentos convencionales de desarrollo.

También está en una jungla, en un avión, en un submarino o en las condiciones reales en las que trabaja el usuario para el que se ha creado el reloj. Y eso sí puede resultar interesante desde el punto de vista relojero.

Halliwell pone como ejemplo otro proyecto destinado a pilotos y habla de relojes capaces de detectar determinadas condiciones relacionadas con campos magnéticos y pulsos electromagnéticos.

Aquí conviene coger las afirmaciones con cierta cautela, porque estamos hablando de información procedente del propio responsable del programa y, además, de proyectos de los que Casio reconoce que no puede revelar todos los detalles. Pero hay una idea de fondo que sí resulta perfectamente comprensible: en determinados trabajos, cuanto menos dependa un reloj de sistemas externos, mejor.

Y ahí un digital convencional tiene una ventaja que durante años parecía un inconveniente: es extraordinariamente aburrido: no tiene Wi-Fi, no tiene apps, no necesita un teléfono, no publica tu recorrido, no recibe notificaciones, no intenta convertirse en tu centro de comunicaciones... Y, dependiendo del modelo, puede funcionar durante años con una pila o con energía solar.

Uno de los relojes mencionados por Halliwell cuesta alrededor de 99 libras, que al cambio actual son unos 115,81 euros. No hace falta decir mucho más para entender el atractivo de la propuesta. Por eso hay que distinguir muy bien estos relojes tácticos y asequibles, para unidades militares, con también los modelos elitistas y exclusivos de Windsor mencionados líneas arriba, también para cuerpos de seguridad.

Hay algo casi paradójico en todo esto. Durante años, buena parte de la industria relojera ha intentado convertir el reloj en un objeto de lujo, de diseño, de exclusividad o de tecnología conectada.

Y ahora, en determinados ámbitos profesionales, algunas de las características más valoradas son exactamente las contrarias: que sea sencillo, resistente e independiente. Que no llame la atención ni se diferencie de un G-Shock "del montón" normal y corriente, que puedas leerlo rápidamente -y no los invertidos que a veces nos venden "para militares"- y, sobre todo, que funcione con fiabilidad.

Es precisamente la filosofía que convirtió a los G-Shock en herramientas populares mucho antes de que Casio comenzase a convertir algunos de ellos en auténticos objetos de lujo. 

Y aquí aparece quizá la parte más interesante para los aficionados a Casio. La compañía ha pasado de fabricar relojes digitales extremadamente baratos y destinados al gran público a construir piezas de varios miles de euros, como los MR-G, mientras mantiene al mismo tiempo una relación muy estrecha con el segmento profesional y militar.

Special Projects demuestra que ambas realidades pueden convivir.

Un mismo fabricante puede vender un G-Shock relativamente sencillo que no llega a los cien euros y, al mismo tiempo, desarrollar piezas especiales para unidades que trabajan en situaciones donde un reloj convencional puede formar parte del equipamiento operativo.

La diferencia es que el primero se vende en una tienda. El segundo puede que ni siquiera sepamos que existe.

Y eso explica también por qué estos proyectos tienen algo que los habituales “limited edition” de G-Shock han ido perdiendo: no nacen para crear una edición limitada que alguien quiera coleccionar, sino porque alguien necesita realmente ese reloj. Ese es el verdadero valor de un reloj de unidad

Quizá esa sea la parte que más merece la pena rescatar de toda esta historia. Un reloj de unidad no es necesariamente especial porque sea técnicamente mejor que el que puedes comprar tú, sino que normalmente lo es porque estuvo en esa misión, porque acompañó a su propietario durante años, porque pertenece a una etapa concreta de su vida, porque lleva el emblema de la unidad a la que perteneció. O simplemente porque sobrevivió a las mismas circunstancias que su dueño.

Eso explica que un G-Shock aparentemente vulgar pueda terminar teniendo para su propietario un valor sentimental muy superior al de un reloj suizo mucho más caro.

Y también explica por qué Casio ha encontrado en Special Projects un terreno bastante más interesante que otra colección de colores, colaboraciones comerciales y ediciones limitadas.

Porque, al menos en este caso, el reloj no se fabrica para parecer una herramienta. Se fabrica porque alguien necesita una herramienta.

Y esa diferencia, en relojería, todavía importa.


4.26.2025

Casio lanza su calculadora más potente de su línea, la fx-CG100


Casio ha lanzado su calculadora gráfica más avanzada hasta la fecha: la ClassWiz fx-CG100 CG, un dispositivo de última generación diseñado para elevar la experiencia de aprendizaje matemático. Este nuevo modelo, que combina potencia, facilidad de uso y versatilidad, se presenta como una herramienta ideal para estudiantes de todos los niveles, desde secundaria hasta universidad.

La fx-CG100 destaca por su interfaz intuitiva de alto contraste, que sustituye el tradicional diseño de teclas de función por una disposición basada en pestañas, facilitando así la navegación. Su teclado físico se inspira en el diseño de las calculadoras científicas ClassWiz, lo que permite una transición fluida entre los modelos científicos y los gráficos.

Además, incorpora teclas redondeadas, etiquetas mejoradas con alto contraste y una pantalla a color de alta resolución con retroiluminación, todo sobre un elegante panel brillante que maximiza la visibilidad y la precisión en la entrada de datos.

Potencia funcional al alcance del estudiante

La fx-CG100 no cuenta con sistema de álgebra computacional (C.A.S.), pero sí ofrece un catálogo robusto de funciones matemáticas avanzadas que incluyen:

-Gráficas en 2D y 3D

-Cálculo de estadísticas, distribuciones de probabilidad y regresiones

-Operaciones con matrices, vectores y secuencias recursivas

-Funciones financieras y de geometría

-Simulaciones de probabilidad y análisis de datos, que pueden ser importados vía USB

-Ecuaciones polinómicas y sistemas lineales

-Representaciones gráficas en coordenadas cartesianas, polares y paramétricas

-Hojas de cálculo 

Tecnología que enseña y evoluciona

Una de las grandes incorporaciones de la fx-CG100 es MicroPython. Este lenguaje de programación -usado en el desarrollo de motores de búsqueda, redes sociales y robótica- está integrado en la calculadora para fomentar el pensamiento algorítmico desde etapas tempranas. 

Esto convierte a la fx-CG100 en una plataforma ideal para introducir a los estudiantes en la programación y las matemáticas computacionales.

Pensada para el aula y los exámenes

Casio ha equipado este modelo con Modo Examen, activable directamente desde el menú principal, y ha recibido aprobación para su uso en pruebas estandarizadas como el SAT, PSAT, ACT y AP. También incluye aplicaciones útiles como Cálculo, Estadística, Geometría, Finanzas y una base de datos con tabla periódica y constantes físicas fundamentales.

Características técnicas destacadas:

-Editor y shell de Python integrados
-Conectividad USB-C y conector de 3 pines (cables no incluidos)
-Pilas AAA incluidas (4)
-Función de captura de pantalla (formatos .g3p y .bmp)
-Cubierta protectora incluida
-Botones dedicados para navegación avanzada (TAB, PAGE UP/DOWN, etc.)
-Botones CATALOG, TOOLS, HOME y ajustes de usuario

Una compañera que crece contigo

La fx-CG100 está diseñada para acompañar al estudiante a lo largo de su trayectoria educativa, desde Pre-Álgebra y Geometría hasta cursos avanzados de Cálculo, Estadística y Finanzas. Gracias a su diseño familiar y sus capacidades ampliadas, esta calculadora se convierte en una inversión a largo plazo para el éxito académico.

6.28.2024

¿Es Casio una "mierda"?

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Respecto al tema de Casio y los smartwatch, que veo que está levantando mucha polvareda, os dejo algunas reflexiones al respecto. La premisa inicial de la que parto es hablar del tema como un usuario, no como un coleccionista. Hacerlo desde este segundo punto de vista quitaría todo el sentido al razonamiento por razones obvias. Cuando pienso en relojes "convencionales" y dispositivos smart la primera discriminación que hago es que, en mi opinión, NO son el mismo producto y, por tanto, NO van dirigidos al mismo perfil de usuario/cliente. Para mí un reloj de los de toda la vida o convencional, como lo he llamado antes, es un dispositivo que ofrece la hora. Me da lo mismo un mecánico, un automático, un cuarzo analógico y/o digital. En este último caso podríamos englobar de manera genérica a Casio. Aquí podríamos hacer el matiz de que, como norma general, Casio aparte de la hora te ofrece una serie de funciones extra. Pero no dejan de ser eso: funciones extra que complementan a la función principal.

Un dispositivo smart para mi NO es un reloj. Es un gadget que se coloca en la muñeca y ofrece un sinfín de funciones y, entre ellas, pero sin ser ni mucho menos la principal, la hora. El objeto último de utilizar un dispositivo smart entiendo que es tener acceso rápido a unas determinadas funciones como notificaciones provenientes de las aplicaciones del móvil, recibir (incluso contestar) llamadas, etc. De hecho la hora en un dispositivo smart es algo tan secundario que la pantalla, por cuestiones de autonomía, está normalmente apagada.

1.24.2024

Lo último de Casio: sensor de velocidad geomagnético

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La mayoría de dispositivos que existen actualmente en el mercado como smartphones, navegadores, smartwatches y demás, están equipados con un sensor de velocidad angular (conocido como giro-sensor o giroscopio), para detectar los cambios en la velocidad angular de un objeto.

Este tipo de sensores también se usan ampliamente en dispositivos de control de altitud para drones, robots, estabilización de imagen para aparatos de fotografía, controladores de juego, etc. Cuando se utilizan en smartphones y smartwatches, una de sus aplicaciones principales es la de obtener datos de ejercicio, la trayectoria del movimiento y similar.


1.08.2024

La luminiscencia de los relojes con iluminación radiactiva de radio 226

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El radio 226 produce muy poca radiación que no sea alfa (la segura, para así entendernos), aunque, claro, no llega a la selectividad del tritio que prácticamente solo emite radiacion de ese tipo (recordemos que la radiación alfa es la que apenas atraviesa los sólidos, con lo cual "per se" es relativamente segura para los seres humanos a los niveles de uso llamémosle "normales").

Esto, evidentemente, pensando en el radio mezclado con su sustancia luminiscente dentro de su capsulita transparente, es decir mientras no se rompa nada. Claro que sí se rompe y se ingiere, al ser químicamente cercano a otros elementos y sabiendo lo de las nueces de Brasil (las cuales son ricas en potasio y radio) igual ya tendríamos que pensar otras cosillas.

6.10.2023

Objetivos de Casio con vistas a 2030

ZonaCasio


En su último documento financiero se incrustó en medio una críptica página que indicaba: "The policies for 2030 and the three-year plan are explained in the attached document Medium- and Long-Term Management Policies" ("las políticas para el plan de 2030 se explican en un documento adjunto"). Así que bueno, nos hemos ido a por ese "documento adjunto", una suerte de extenso plan de trabajo que se extiende durante los próximos años - y que os dejamos a vuestra disposición en nuestro Grupo, por si queréis verlo en toda su amplitud - y cuyos puntos principales os comentaremos a continuación.

Actualmente en Casio están inmersos en un profundo proceso de sofisticación tecnológica (DX, transformación digital), que incluye robótica y tecnología de Inteligencia Artificial (Open AI, en concreto), para responder a la expansión de nuevos consumidores que tienen una edad más joven. También su intención es reforzar el lado de la tecnología para medicina, puesto que en muchos países desarrollados la tercera edad va a ser un reto al que la sociedad deberá enfrentarse.

8.06.2022

Tecnología electrónica y tecnología mecánica en relojería

Difusiones Medias Unidas


Podríamos diferenciar tres etapas en la relojería electrónica: la de su primera generación, con módulos muy caros (en torno a los 200 euros), donde la autonomía no importaba tanto, y se hacía mayor énfasis en sus posibilidades.

En la segunda época encontramos relojes más asequibles, módulos de un par de euros o menos, mayores autonomías, y mucha funcionalidad. Sus años de esplendor fueron los ochenta hasta aproximadamente mediados de los noventa.

4.28.2022

Probamos el GBD-200, el futuro -dicen- de Casio. 2: Esto es otro nivel



Tenía muchas ganas de probar un modelo con MIP, la verdad, sería mi segundo acercamiento a esta interesantísima tecnología y no sabía muy bien cual sería mi reacción esta vez, ¿me gustará? ¿Me decepcionará? ¿Me sorprenderá?

Lo único que sabía era por terceras personas, la gente que la ha probado, todos, coinciden en opinar que es una maravilla, incluso en displays invertidos. Tanto Psicoac, como Adan, que han contado con modelos de Casio (en concreto de G-Shock) con ella, destacan su increíble visibilidad.

4.13.2022

Casio reestructura su modelo organizativo



Desde finales del pasado mes (y con efectos a partir del día 1 de este mes) Casio está llevando a cabo un proceso de reestructuración interna en Japón, en el cual varios de sus departamentos, algunos muy importantes, se verán afectados. Con estos cambios se dará más importante al departamento de relojería, colocando la planificación y marketing directamente bajo la denominada Timepiece Business Unit (unidad de negocio de relojería). Otra importante modificación afecta a Casio Educación, que ahora empezará a reforzar el negocio de aplicaciones online y software, en lugar de centrarse en los productos físicos al consumidor como hasta ahora (léase calculadoras, por ejemplo).

Los cuarteles centrales de ingeniería se ocuparán, asimismo, de la planificación y diseño de relojes, para lo cual se han integrado en la sección de relojería. Otros cambios implican asimismo la reestructuración de la sede de producción, responsable de las actividades del mismo nombre, y la salida del departamento de marketing, hasta ahora englobado en el de personal, para colocarse en la Sede Global de Marketing, lo que nos da una idea de la importancia de ese campo en cuando a la difusión y promoción de la imagen de productos.

3.20.2022

Primavera



Este año el equinoccio de primavera ocurre esta misma tarde (16:33, hora española), el cual marca esa estación del año en el Hemisferio Norte. Esta estación se prolongará durante 92,778 días, hasta el solsticio de verano durante la mañana del 21 de junio. Aunque muchas personas asocian el inicio de primavera con el 21 de marzo -cosa que ocurría habitualmente durante el pasado siglo XX-, desde el año 2008 se ha mantenido siempre en el día del 20 de marzo.

Con la llegada de las apps en los teléfonos móviles, ya nadie se sorprende de este evento que tenemos, podríamos decir, controlado en multitud de aplicaciones con un sinfín de detalles sobre curiosidades, posiciones astrales, solares y lunares. Antes, sin embargo, solo teníamos el periódico del día para saberlo, sin demasiada profusión de detalles, bien es cierto, y una pequeña nota en los noticieros radiales o televisivos.

3.10.2022

Y aún hay quienes dicen que un reloj digital está pasado de moda



Por desgracia, seguramente muchos tendréis que haberos hecho alguna que otra prueba de antígenos de la COVID, incluso puede que varias de ellas. Y no sé si os habréis fijado en un detalle que, como usuarios de Casio, os habrá llamado bastante la atención: la necesidad de usar reloj para hacerla. Y es que en la mencionada prueba, aunque sea indirectamente, hay referencias al reloj por todas parte: quince segundos de muestra, quince segundos de lavado, quince minutos de temporizador, veinte minutos de temporizador para confirmar resultados... En fin, toda una suerte de constantes recurrencias a medir el tiempo.

Seguro que muchos habrán usado el reloj de su smartphone, el que tenían "por casa", el que estaba más a mano o, mucho peor aún, lo habrán hecho "a ojo de buen cubero", importándoles un rábano si lo hacen bien o mal el proceso. En mi caso, cuando la tuve que hacer recurrí a mi reloj de muñeca. Aunque eché en falta un temporizador de segundos (que el WS-1200 no tiene, por cierto), sí me resultó muy útil su alarma de cuenta atrás.

11.08.2021

Pro Trek PRT-B50T...; T, de "titanium"



Desde el anterior PRG-240T que no tocábamos un Pro Trek de titanio. Me encantan estos relojes de aventura, tienen de todo, múltiples sensores, son muy sufridos y sus especificaciones son de lo más completas. Y si encima le añades la durabilidad y robustez (sin olvidar su comodidad) de un armis de titanio, podríamos decir que estamos ante el reloj perfecto. Cierto que, en mi caso, guardo con mucho cariño mi admirado y castigado PRT-350, de los años noventa (1998 en concreto), cuyo armis de titanio es, por decirlo así, el origen de todos estos modelos. Pero la evolución que ha experimentado Pro Trek desde aquellos tiempos ha ido notándose, y bastante.

Por de pronto, el PRT-350 llevaba una "enorme" cantidad de pilas (dos SR927W, para ser exactos, con una autonomía de tan sólo 18 meses), mientras que estos nuevos modelos se conforman con solo una (eso sí, bastante grande, la CR2025). Aquellos modelos tenían Sensor V2, estos nuevos montan los más eficientes sensores V3, capaces de realizar lecturas más continuadas de la brújula "sin apagarse", e incluso mantener la indicación del norte en cualquier posición. Por si fuera poco, muchos ya son Quad Sensor, es decir, disponen de cuatro sensores que, como bien sabéis, en estos PRT-B50 consiste en un nuevo sensor de aceleración (acelerómetro) de tres ejes, con función de inactividad y desactivación automática que es muy, muy exacto (realiza promedios y correcciones según tu ritmo).

Por si fuera poco, tienen también conectividad Bluetooth, y sus completos barómetros permiten ofrecer alarma de cambio de presión repentina, lo que popularmente se conoce con el nombre de "aviso de tormentas". Pero eso no es todo: lo menús son personalizables, la pantalla inicial tiene de todo (puedes incluso ponerle el año en ella), y la comodidad ha mejorado muchísimo respecto a aquellos aparatosos Pro Trek de sus primeros años.

9.28.2021

"Pasos por ingeniería" prueba la brutal fx-CP400



Casio México le ha enviado a Mari (de "Pasos por ingeniería") uno de sus modelos tope de gama, la soberbia fx-CP400. Durante una hora, aproximadamente, la ha estado presentando en su canal y describiendo en profundidad todas las virtudes de esta ClassPad II, entre las que destaca por supuesto una gran pantalla a color de 4,8 pulgadas, interfaz táctil (por lápiz), y aplicaciones de todo tipo.

Por cierto que llama la atención que la presentadora, que tan orgullosa y contenta se muestra con Casio por haberle enviado la fx-CP400, no haya tenido el detalle de añadir en su vestuario un reloj también de Casio, porque en todo momento se la ve luciendo un Apple Watch. Imagino que se le olvidó que Casio también fabrica relojes.

Tienes el vídeo de la presentación tras el salto.

9.11.2021

Noticias semanales del mundo Casio (Nº 10, Septiembre 2021)



- Nuevos modelos ana-digi de caja cuadrada "vintage"
Dentro de su gama "vintage", Casio ha lanzado nuevos modelos de caja cuadrada y ana-digi, denominados MTP-VC01, en variantes tanto de armis como con correa. Básicamente son los archiconocidos modelos que ya teníamos a la venta pero en formato de caja cuadrada, los AQ-230. Estéticamente son también muy similares excepto, obviamente, la forma de su esfera.

Respecto a sus funciones, ofrecen cronógrafo de 1 hora de duración, calendario automatizado (28 días para febrero, como los F-91) y correa con cierre de triple pliegue. En la parte negativa encontramos que son solo WR, y su pila, una SR920W, solo les aporta una autonomía de 3 años. Eso sí, tienen cristal mineral (la caja es de resina).

6.12.2021

En la mitad de este décimo aniversario de Zona Casio



En el ecuador de este décimo aniversario me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones. Es cierto que en todo este tiempo ha habido muchos momentos en los que este blog, podría decirse, me ha dado ciertas satisfacciones. Pero si tuviera que poner en una balanza los momentos agradables y agridulces, diría que pesan bastante más estos segundos. Lo comentaba esta mañana con Guti, no es nada fácil llevar una publicación de estas. En todos estos años, los únicos parones que hemos hecho en ZonaCasio han sido por causas de fuerza mayor, bien porque me quedé sin conexión a Internet (unas cuantas veces, bueno, de hecho ya he perdido la cuenta de las que han sido, la verdad...), o por enfermedad. Diez años en los que nunca has disfrutado de vacaciones, siempre tienes que estar ahí, y si un día te tomas un descanso, al siguiente tienes que venir y publicar tres posts. O dejarlos programados (cuando eso era posible, que no siempre lo era porque no podías conocer las novedades ni acontecimientos futuros). Cuántas veces llegué a casa, agotado, a últimas horas de la noche, con ganas de tirarme en la cama y no hacer nada, y encontrarme con una noticia de Casio, una novedad llamativa, o un mensaje de algún contacto informándome de algo que era imperativo publicar.

¿Todo eso por qué? No lo sé. Hace unos días me proponían anunciar la tienda en una página especializada en relojes. Les pregunté: "¿Qué tienda?". "La que tienes en Zona Casio", me respondieron. "¡Ah, esa 'tienda'!". Tuve que explicarles las razones de por qué esa tienda estaba ahí, y por qué la había hecho. Así que cuando me ofrecen algo así les digo que ni se molesten, "no, tranquilos, si no hace falta que publicitéis eso, ¡si mañana puede desaparecer!".

5.07.2021

La gente sigue prefiriendo a los grandes clásicos (y os responderemos por qué)



Las personas más humildes y de menos recursos llevan F-91, W-59, y modelos parecidos. Pero también, y cada vez más, los llevan influencers, modelos, cantantes, políticos..., y "guiris" que quieren ir a la moda. Diferenciar entre unos y otros a veces es difícil, pero todos, lo he comprobado, se quedan pegados a los escaparates encandilados por los Casio F-91 con transparencias, los Casio W-59 de colores, o los Casio B640 con purpurina.

Es algo que también hemos comprobado en nuestra propia "tienda", en donde el material más demandado es, precisamente, el que hace alusión a ese tipo de modelos.

4.25.2021

Casio CC-130 World Time Card, el reloj de los radioaficionados



En unos tiempos donde los relojes seguían teniendo una gran presencia en todo tipo de actividades, una de las más interesantes eran la de servir de referencia para el mundo de la telegrafía sin hilos y de los radioaficionados. Como seguramente sabéis, las estaciones de radio podían emitir a largas distancias, gracias a los "saltos ionosféricos" que, sobre todo por la noche, permitía que se desplazaran muy lejos. Esto se debe a la capa Kennelly-Heaviside, una zona en la atmósfera terrestre donde el aire está fuertemente ionizado. Las ondas de radio, especialmente la onda corta, son rebotadas en ella como si se tratara de un espejo. Imaginaros que colocáis un espejo frente a otro en horizontal, y señaláis con una linterna, por ejemplo, hacia uno de ellos en diagonal. Las ondas de luz se volverían hacia el inferior, y de éste de nuevo al superior, y así sucesivamente. Esto ocurre solo durante la noche porque la luz solar hace que la capa por debajo (denominada "D") forme una barrera, así que las ondas no rebotan de nuevo a la tierra. Con esto se consigue que una transmisión de Onda Corta (SW, Short Wave) pueda viajar miles de kilómetros.

Precisamente uno de los aspectos más entretenidos e interesantes de la radioafición es poder hablar con personas muy distantes (de hecho, se suele llevar un registro con lo lejos que ha llegado tu transmisión), y claro, en estos casos siempre es muy útil saber qué hora tienen en el país con el que estás hablando. Y para ello es muy necesario un completo reloj mundial.

4.04.2021

¿Tenían mejor vista la gente antes que ahora?



Cuando comparamos un reloj digital de los años setenta, con uno actual, algo queda pronto en evidencia: la notable mejoría en cuestiones de visibilidad que poseen los relojes actuales. Incluso más que los de los años noventa. Era habitual en los años noventa encontrarte con displays holográficos o con cristales abombados, que aunque unos y otros prometían una mejor claridad para ver la hora (los primeros por cuestiones de banda - ya lo explicamos aquí -, y los segundos por su teórico aumento de tamaño, artificioso en todo caso), el resultado en la práctica dejaba mucho que desear.

Y sin embargo ahora se le acusa a veces a Casio de la poca legibilidad de algunos de sus relojes digitales. ¿Es esto cierto, en realidad?

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