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6.30.2018

Casio estrena página dedicada a los hermanos fundadores


Tras el fallecimiento hace pocos días de Kazuo Kashio, en Casio han tenido la genial idea (y el detalle) de crear una página específica para los cuatro hermanos que fundaron la compañía japonesa, de los cuales únicamente queda vivo uno (Yukio Kashio, actual vicepresidente ejecutivo).

En la página nos aclaran bastante bien, además, los roles de cada hermano: Tadao Kashio era el experto en finanzas, mientras que Toshio Kashio era el desarrollador de producto y uno de los "manitas" con la ingeniería. Kazuo Kashio, el que ha fallecido recientemente, tenía como fuerte la presentación y venta de los productos, y finalmente el fuerte de Yukio Kashio (el que aún vive) era el sistema productivo.

6.19.2018

Kazuo Kashio muere a los 89 años


Triste noticia para la familia de Casio: Kazuo Kashio, uno de los cuatro hermanos fundadores de la firma de tecnología y electrónica (el tercero de los cuatro) ha fallecido a la edad de 89 años ayer por la mañana en un hospital de Tokio. La causa fue "una infección pulmonar", según fuentes de la compañía (una neumonía debido a una inflamación que se produjo por inhalación de "materiales extraños" en los pulmones).

Kazuo nació el 9 de enero de 1929, y tras la muerte de sus hermanos solamente queda vivo Yukio Kashio, nacido en 1930 y que ocupa el cargo de asesor especial para Casio. Como bien sabéis los que nos seguís habitualmente, Kazuo había dejado su puesto de presidente de la firma nipona en junio de 2015, a favor de su hijo y actual presidente, Kazuhiro Kashio, mientras que él ejercía como presidente honorífico.


3.04.2013

Veinte años de la muerte del fundador de Casio


Corría el año 1956. Dos jóvenes inventores desarrollan una calculadora del tamaño de una mesa de escritorio. Pesaba 140 kg. Tras el logro, deciden llevarla a Osaka para su exhibición, con el fin de conseguir comercializarla. Pero durante el trayecto todo se va al traste: los guardias de seguridad del aeropuerto no los dejan pasar. Temen lo que pueda haber en semejante "artefacto", de modo que los hacen desarmarla. Una vez en Osaka, y ya vuelta a montar, cuando se ponen a hacerla funcionar, ¡desastre! El aparato no funciona. Se dan cuenta que durante el montaje algo debió de salir mal entre el maremágnum de piezas. Regresan a Tokio con la cabeza baja y un fracaso absoluto.

Pero no se dan por vencidos y ese primer contratiempo no les hace tirar la toalla. La oportunidad surgió poco después de mano de la empresa Ushida Yoko, pidiéndoles comercializar su invento en exclusiva. A partir de ahí comenzaría una carrera directa hacia el éxito: Casio se hace independiente en 1965, cinco años antes ya habían conseguido inaugurar su fábrica en Tokio para distribuir las calculadoras. En 1988, Tadao Kashio, su fundador, se retira. De un simple tornero que decidió estudiar la carrera de ingeniería, pasó a convertirse en uno de los hombres más ricos y poderosos de Japón, en una multinacional que en el año de su muerte tenía más de 45.000 empleados.

1.15.2018

El presidente de Casio se sincera: "Si seguimos así, en diez años Casio dejará de existir"


Al ritmo que van, Casio solo podría aguantar en el mercado diez años. Así de tajante se ha mostrado el presidente de Casio, Kazuhiro Kashio, en una entrevista concedida a Nikkei. Y para evitarlo, necesitan un cambio. Su presidente es rotundo: "Casio necesita volver a asombrar, y lleva mucho tiempo sin hacerlo". Y tras dos años a los mandos de la empresa, asegura que ya está disponible para hacer "los cambios que hagan falta", aunque esos cambios le enfrenten frontalmente a su padre, Kazuo Kashio.

Tal es así que ha decidido tomar directamente las riendas de algunos de los negocios en donde la compañía era puntera hace no tanto. El primero de ellos, los relojes de pulsera: creación de nuevos módulos y una atención especial a los mercados emergentes. Ya lo estamos viendo (GPR-B1000, y atención a Sudamérica, Oriente Medio y África, donde Casio tiene mucho terreno que cubrir).

12.08.2025

Casio ante el futuro: la empresa que se rehace para sobrevivir a su propio legado


En las oficinas de Casio, la palabra “reinicio” ya no es una metáfora: es un plan de vida. A las puertas de su 80º aniversario (2026), la compañía japonesa afronta quizá el mayor giro estratégico desde que inventó calculadoras portátiles, relojes digitales y cámaras compactas. En una entrevista con el presidente del Consejo, Kazuhiro Kashio, éste pinta un retrato nítido de una empresa consciente de que el tiempo se agota si no cambia su manera de operar.

Kashio reconoce sin adornos que los últimos años han sido duros: retirada de negocios deficitarios, reformas internas y hasta un programa de jubilación anticipada para "soltar lastre" y reducir personal (actualmente en poco más de 8000 empleados, una cifra que muestra una terrible realidad si tenemos en cuenta aquellos tiempos en los que Casio superaba los 20000). Todo ello, afirma, no respondía a una simple reestructuración, sino a la necesidad de preparar el terreno para un nuevo comienzo. Según explica, la empresa ha pasado demasiado tiempo exprimiendo la eficiencia de negocios ya maduros, especialmente la división de relojes, hasta depender casi por completo de ella.

Ese modelo ya no funciona. Casio sabe que no puede vivir de su pasado glorioso y se marca un objetivo mucho más ambicioso: dejar de “responder al cambio” y empezar a “crearlo” por sí misma. Es una declaración de intenciones que atraviesa toda la entrevista y que define lo que vendrá: un viraje hacia la innovación real con una visión a medio y largo plazo, y no solo medidas tácticas para salvar beneficios del trimestre.

El plan, según detalla Kashio, pasa por varias capas. La primera es cultural: abandonar la mentalidad heredada que priorizaba la optimización de cada división aislada y avanzar hacia una organización donde todos los negocios asumen responsabilidad directa sobre su rentabilidad. Para eso han reestructurado toda la empresa en un modelo de divisiones reales —desarrollo, ventas, planificación y calidad trabajando juntas—, con decisiones rápidas y orientadas al mercado.

La segunda capa es estratégica y toca el corazón del negocio: el reloj. Casio quiere que su división Timepiece vuelva a ser el motor, pero de una forma diferente. No se conforma con vender relojes: apunta a crear “nuevos estilos de vida”. Igual que G-Shock marcó una cultura global, la marca quiere convertir los futuros smartwatches en dispositivos que definan modos de vivir, no solo características técnicas. El mercado del cuarzo está cambiando y Casio quiere surfear esa ola, no ser arrastrada por ella. Por lo tanto, su apuesta por futuros smartwatches es evidente.

La tercera capa es expansiva: buscar nuevos modelos de negocio que no existían en su catálogo tradicional. Un ejemplo claro es Moflin, el robot mascota con IA, que la compañía presenta como un salto hacia la tecnología emocional y el bienestar mental. Casio lo describe como el germen de una nueva categoría que encarna su ADN: innovar creando mercados desde cero, igual que hicieron con los relojes digitales en los años 70.

La educación también entra en este nuevo mapa. Las calculadoras científicas y los diccionarios electrónicos seguirán evolucionando, no como simples herramientas, sino como “socios de aprendizaje” adaptados a nuevas formas de estudiar y enseñar. Allí también buscan construir valor más allá del hardware tradicional.

Kashio no oculta su preocupación: la empresa, afirma, todavía no está usando su potencial real. Tiene la tecnología, tiene la historia y tiene la base mundial de seguidores —más de 6 millones de G-Shock vendidos cada año—, pero siente que falta convertir esa inercia en un impulso renovado. El refuerzo del CRM, la relación directa con el usuario y el uso estratégico de sus más de 2.300 tiendas especializadas será uno de los pilares para reactivar el músculo de la marca en todo el mundo.

Lo que deja entrever la entrevista es una mezcla de urgencia y ambición. Casio se prepara para su próxima década como si fuera una startup con 70 años de experiencia: reorganiza su estructura, reescribe su propósito y se lanza de lleno a productos que ya no son “relojes o calculadoras”, sino piezas de estilo de vida. La compañía parece decidida a no quedarse congelada en su propio museo.

Mientras avanza hacia ese 2027 simbólico, el mensaje final de Kashio resume el espíritu del nuevo rumbo: la misión de Casio, dice, no es solo vender productos, sino crear culturas que hagan la vida un poco más sorprendente. Un aviso claro de que quieren escribir otro capítulo, no vivir de los anteriores.

5.12.2015

Casio cambia de jefe


La firma Casio, creada por cuatro hermanos en 1946 (Tadao, Toshio, Yukio y Kazuo Kashio), se ha mantenido como ejemplo de empresa moderna, tecnológica y fiel a sus principios. Desde hace más de 25 años, Kazuo Kashio, el último de los hermanos vivos (en la actualidad con 86 años de edad), era su máximo responsable, presidente y cabeza visible. Pero eso cambiará. A partir del próximo 26 de junio y tras la asamblea general de accionistas tomará las riendas de la compañía nipona Kazuhiro Kashio, de 49 años de edad e hijo del mismo Kazuo.

Kazuhiro Kashio entró en la compañía en 1991, muy poco tiempo después de que su padre se pusiera al frente de la multinacional, en diciembre de 1988, tras la muerte de uno de sus hermanos.

1.11.2016

El anterior presidente de Casio decide posponer su jubilación


La cabeza del presidente actual de Casio, Kazuhiro Kashio, pende de un hilo. Tal es así que solo le podrá salvar una cosa: las ventas. El presidente del Consejo de Administración de Casio, Kazuo, decidió dejar el año pasado los mandos de la empresa (en junio se hizo efectivo) en manos de Kazuhiro. El presidente le dio un plazo de un año, y en marzo de este 2016 vería reducido su poder a un cargo simplemente representativo. Pero no le acaba de convencer. En unas declaraciones hechas a Itmedia ha mencionado que ahora mismo "está recapacitando", y si las previsiones de ventas no alcanzan sus objetivos simplemente no se irá.

Kazuhiro Kashio tiene por delante reformar el negocio de relojes en un periodo de tres años (2015-2018), en los cuales lanzará una galaxia de modelos en donde el WSD-F10 es solo el primer representante de, se supone, más versiones a partir de él. Esto, junto a la línea Premium, debería catapultar a la compañía por encima incluso de sus previsiones de ventas. Pero si no es así lo que ocurrirá es que en tres años Kazuo Kashio hará "borrón y cuenta nueva". De momento lo de irse "y desaparecer" ya parece menos probable que hace tan solo unos meses, y lo de jubilarse, aún menos.

8.28.2013

El presidente de Casio habla por primera vez sobre los "smart-relojes": "parece que algunos han descubierto ahora sus muñecas; nosotros llevamos muchos años en esto"


El "gran jefe" ha hablado. Y cuando habla, hay que escucharle. En un artículo publicado por el The Sydney Morning Herald, Kazuo Kashio, de 84 años y a la sazón presidente de Casio y uno de los hermanos fundadores de la marca, ha hecho unas interesantes declaraciones, en las que se ha referido, entre otras cosas, a los llamados "smartwatches", o relojes inteligentes que, como sabes, están preparando (y horneando a fuego lento) tanto Apple como Google (y algunas marcas más, como Samsung) siguiendo la estela de Sony y de modelos como TomTom.

Pero a estos nuevos rivales Kashio no les tiene ningún miedo. Viene a decir lo que te hemos puesto en el titular: que "de repente, todo el mundo ha descubierto la muñeca. Nosotros llevamos mucho tiempo en la vanguardia, estamos preparados".

1.28.2014

La historia menos contada de Casio


Siempre que leemos o vemos en documentales la historia de Casio, en la mayoría de las ocasiones suelen comenzar por la creación de aquella enorme calculadora de mesa que llevaron a Osaka para intentar venderla (ya hemos contado esa historia aquí). Pero no todo el mundo se pregunta algo bastante lógico: ¿de dónde obtuvieron el dinero para crear algo así, en una época de penuria tras la Segunda Guerra Mundial que dejó el país asiático devastado y donde obtener piezas electrónicas no era ni mucho menos tan fácil como hoy en día? Porque si nos paramos a pensar, hoy en día para realizar un circuito electrónico, aun con la facilidad que da "la globalización", para conseguir determinados componentes nos podemos encontrar con bastantes dificultades. En el Japón de los años 50 mucho más.

Bien, entonces, ¿cómo lo hicieron los hermanos Kashio para conseguir la financiación necesaria para fabricar su invento? Pues... ¡con tabaco!

9.24.2026

Casio descubre los relojes mecánicos: ¿qué ha sido de la compañía electrónica?

¿Qué le ocurre a Casio últimamente con los relojes mecánicos? Han sacado el EFK-100, el EFK-110, luego el EFK-200, y ahora van a lanzar el también mecánico CMK-100... se suponía que era una compañía de electrónica de vanguardia, ¿verdad? Pues ya no. O cada vez menos, mejor dicho.

Sí, es un cambio de rumbo bastante llamativo. Y lo curioso es que no parece que Casio esté abandonando la electrónica; más bien está intentando ocupar un terreno que históricamente había dejado a otras marcas.

El EFK-100 fue presentado oficialmente como el primer reloj automático de Casio, dentro de Edifice. Lleva movimiento mecánico, unas 40 horas de reserva, zafiro y, en una de las variantes posteriores, esfera de carbono forjado. 

Y ahora el supuesto CMK-100 va todavía un paso más allá: según se dice habría tres variantes, caja de titanio, cristal de zafiro y movimiento Miyota 8215. 

Y aquí está la parte que me parece más interesante: Casio nació precisamente alrededor de la idea de hacer cosas electrónicas que cambiaran lo que podía hacer un reloj.

Calculadoras, relojes digitales, alarmas, cronógrafos, calculadoras en la muñeca, bases de datos, sensores, Tough Solar, radiocontrol, Bluetooth...

Es decir: mientras la relojería tradicional decía: "Vamos a perfeccionar el mecanismo que mueve las agujas".

Casio podía decir: "¿Y si directamente hacemos que el reloj haga cosas que un reloj mecánico nunca podrá hacer?".

Y durante décadas esa fue precisamente su personalidad. Ahora llega el EFK-100 y toda esa filosofía la tiran a la basura y Casio te dice: "Mira qué bonito nuestro reloj mecánico". 

Lo paradójico es que el movimiento ni siquiera es lo revolucionario. El  CMK-100 utilizaría un Miyota 8215, mientras que la propia documentación del EFK-100 habla de un movimiento mecánico de 24 rubíes y 21.600 alternancias/hora, que primeramente fue comprado a Miyota, y luego a Seiko. 

Eso cambia bastante la lectura.

Casio no está desarrollando aparentemente una nueva tecnología mecánica revolucionaria. Está incorporando una tecnología mecánica de otros ya existente a su catálogo y envolviéndola en materiales y diseño Casio.

No digo que comercialmente hablando no tenga bastante sentido: el reloj mecánico tiene un atractivo que el cuarzo digital no puede reproducir fácilmente para determinado público. El movimiento visible, el segundero deslizándose, el ritual de darle cuerda...

Pero desde el punto de vista histórico de Casio, resulta casi cómico.

La compañía que durante décadas hizo que los relojeros tradicionales parecieran tecnológicamente anticuados ahora tiene que vendernos las virtudes de un mecanismo que funciona básicamente como hace siglos. 

Y fijémonos en otra cosa: el EFK-200 no se vende como un simple reloj mecánico. Casio intenta justificarlo mediante su lenguaje tecnológico: carbono forjado, materiales de automoción, diseño inspirado en los deportes de motor, etc. 

Eso me parece muy revelador.

No es que Casio haya dejado de ser Casio. Está intentando encontrar una narrativa para que la relojería mecánica encaje dentro de lo que Casio representa.

Para una marca que durante tanto tiempo construyó su identidad precisamente alrededor de lo contrario, el cambio es enorme, y estoy seguro que más de uno en Casio quisiera hablar -y no muy bien, por cierto- de todo esto.

Además , podríamos plantear una pregunta bastante incómoda: si Casio entra en el terreno donde ya compiten Seiko, Citizen, Orient y decenas de marcas mecánicas, ¿qué queda exactamente de aquello que hacía que comprar un Casio fuese comprar algo diferente a un reloj tradicional?

Porque siempre fueron en contra de la relojería mecánica, no querían verla ni en pintura... quizás porque antes con sus Pro Trek y sus Master of G podían presumir de ofrecer los relojes más tecnológicamente avanzados, pero ahora Garmin y Apple les adelantó por todos lados. Tampoco pueden ofrecer relojes sencillos a precios competitivos, porque Sanda y Skmei les comieron la tostada y les han sacado una ventaja brutal. Así que lanzan los mecánicos comprándoles a Miyota el calibre, o el EFK-200 por 300 eurazos, cuando ese calibre en Seiko no vale ni 20 euros... 

He encontrado una prueba documental que hace que la contradicción sea todavía más divertida.

En un informe corporativo de Casio de 2012, la propia empresa explicaba su filosofía relojera contraponiendo explícitamente lo "electrónico", "avanzado" y "juvenil" frente a lo "mecánico", "tradicional" y "artesanal", que asociaba a la relojería de alta gama. 

O sea: esto no es una interpretación nuestra; Casio lo decía literalmente. 

Y su historia encaja perfectamente. Casio entró en la relojería porque el cuarzo digital permitía aprovechar su tecnología LSI procedente de las calculadoras. El Casiotron de 1974 no pretendía hacer el reloj mecánico de siempre un poquito mejor: pretendía cambiar lo que un reloj podía hacer. 

Y entonces llegamos a 2025-2026, con toda una gama de relojes mecánicos.

La compañía dice que el EFK-100 fue su primer automático y que tuvo una acogida suficientemente fuerte como para agotarse en mercados de todo el mundo. Ahí está probablemente la clave. Casio ha descubierto que hay dinero y demanda en el reloj mecánico.

Pero hay una ironía enorme: precisamente porque el mercado tecnológico de la muñeca se ha desplazado, aquella vieja ventaja diferencial de Casio ya no es tan exclusiva.

Antes un Pro Trek podía decir: "Tengo sensores que tu reloj tradicional ni sueña con tener".

Hoy existen relojes inteligentes que llevan GPS, mapas, pulsómetro, entrenamientos, comunicaciones, aplicaciones, etc.

Y en el otro extremo tienes el reloj digital económico.

Ahí aparece el problema que llevamos tiempo señalando: el Casio barato ya no tiene el monopolio de "reloj digital sencillo y funcional". Un fabricante chino puede hacerte una cosa que se parece muchísimo a determinado Casio por cuatro duros. Así que Casio parece estar desplazándose hacia el centro: un mecánico con mayor margen/prestigio

Y aquí viene lo que me parece más llamativo de todo: Casio no está convirtiéndose en una empresa de relojes mecánicos. Está intentando monetizar la marca Casio en un mercado donde no necesita inventar la tecnología desde cero.

Eso explica perfectamente la utilización de calibres externos. Aún así, por mucho que en Casio quieran hacer creer lo contrario, un movimiento automático industrial relativamente convencional y generalista no convierte automáticamente a un reloj de 300 € en un reloj mecánicamente excepcional.

Y eso abre una pregunta buenísima: ¿Casio está innovando... o está utilizando el prestigio de la relojería mecánica para compensar que ya no controla como antes los extremos tecnológico y económico del mercado?

Porque ahí sí hay una historia. Y además tiene una paradoja inquietante: Casio nació para escapar de la relojería mecánica.
Ahora, medio siglo después, está volviendo a ella porque quizá el futuro electrónico de los relojes ya no es territorio exclusivamente suyo.

¿Queréis saber mi opinión respecto a todo esto que os estoy comentando? Que todo tiene que ver con que hoy Casio esté en manos de banqueros, y esos lo que buscan son los beneficios a corto plazo vengan de donde vengan y hagan lo que hagan. Como si tienen que comprar motos chinas y remarcarlas. Si la familia Casio siguiera controlando la compañía, dudo mucho que permitieran estos desvaríos. La Casio histórica podía permitirse pensar: "¿Qué podemos inventar que no exista?". Y de ahí salieron cosas como el Casiotron, los primeros digitales, Databank, Pro Trek, G-Shock...

La Casio cotizada moderna tiene además que responder ante decenas de miles de accionistas -39.618 a marzo de 2026- y mantener una relación explícita con inversores. 

De hecho, su propia documentación de gobierno corporativo habla de construir una relación de largo plazo con accionistas e inversores y de maximizar el valor corporativo. 

Eso no demuestra que alguien haya dicho "vamos a comprar calibres baratos y ponerles CASIO para ganar dinero", obviamente.  Pero sí describe un entorno empresarial muy diferente del de los hermanos Kashio construyendo una compañía alrededor de la electrónica.

Y aquí hay una cosa que me parece especialmente buena para mi anterior argumento: Casio no necesita que el reloj mecánico sea una revolución tecnológica. Necesita que sea suficientemente atractivo, fabricable sin desarrollar toda la tecnología internamente, vendible a un precio superior al de un digital convencional, compatible con la imagen de la marca, y capaz de abrirle una categoría en la que antes prácticamente no estaba.

Desde esa perspectiva, comprar un calibre externo tiene muchísimo sentido empresarial. Y entonces aparece la contradicción histórica que todos los aficionados de Casio hemos detectado: la compañía que durante décadas decía, en esencia, "el futuro está en la electrónica", ahora está entrando en la relojería mecánica precisamente cuando su antigua superioridad electrónica está siendo atacada por otros fabricantes.

Eso sí es una historia. Y podríamos plantearlo de una manera mucho más demoledora: "De los hermanos Kashio a los accionistas institucionales: ¿qué queda de la Casio que quería cambiar la relojería?".

Y entonces volvemos a aquel informe de 2012, porque es oro. Ahí encontramos una comparación documental brutal: la propia Casio explicando hace años por qué su identidad estaba ligada a lo electrónico y diferenciándola de la relojería mecánica tradicional... y la misma empresa lanzando ahora automáticos.

Y eso ya no es opinión. Eso sí se puede documentar y comparar. 

En realidad, esa misma documentación corporativa puede decirnos bastante sin que nadie tenga que reconocer nada. Si la familia Kashio tiene una participación minoritaria y no dispone de una posición que le permita por sí sola determinar el consejo, mientras que los inversores institucionales concentran una parte enorme del capital, entonces podemos describir objetivamente el cambio: Casio pasó de ser una empresa fundada y dirigida por los Kashio a ser una sociedad cotizada con un accionariado institucionalizado.

Y eso es mucho más jugoso que "los banqueros mandan". Porque permite hacer una comparación histórica:

- la Casio de los Kashio:
electrónica como identidad,
innovación propia,
diferenciación tecnológica,
"hagamos algo que los demás no pueden hacer".

-la Casio corporativa actual:
rentabilidad por categorías,
materiales y posicionamiento premium,
tecnologías compradas a terceros cuando resulte conveniente,
expansión hacia segmentos donde antes no competía, incluido el mecánico.

Incluso me atrevería a ir más allá aún: pongamos por caso que así fuera, que los bancos movieran el cotarro y que los Kashio que quedan fueran al consejo a chupar chupa-chups y comer pipas... ¿a algún aficionado le importaría eso? Creo que a casi nadie. La mayoría de los que quedan lo que quieren es ver el logo Casio en su reloj, da igual que dentro lleve un tornillo, un Seiko, o un Swatch. El aficionado habitual de la Casio de hoy lo que quiere ver es la pegatina de Casio, le pidan por ella diez euros o diez mil. Y por eso los mecánicos triunfan y todas esas salidas de olla, porque lo que importa hoy es que lleve escrito Casio o G-Shock, y no hay más... 

Porque podemos discutir durante horas si dentro hay un Miyota, un Seiko, un módulo Casio o un mecanismo desarrollado por Casio. Pero para una parte del público, la ecuación se ha simplificado muchísimo:

CASIO = CASIO.

Y eso explica bastante bien determinadas decisiones. Antes la marca podía diferenciarse por lo que había dentro: "Mira qué tecnología hemos desarrollado".

Ahora puede diferenciarse también por lo que pone fuera: "Mira lo que pone en la esfera". Aunque el módulo lo haga Miyota, el chip Sony y la algorítmica Polar.

Y ahí el logotipo se convierte en un activo comercial por sí mismo. El problema aparece cuando la marca se vuelve más importante que el producto. Si alguien está dispuesto a pagar 10 € por un Casio sencillo y otra persona 10.000 € por un MR-G, evidentemente los productos son radicalmente diferentes. Pero la legitimidad de ambos procede en parte del mismo sitio: el nombre Casio. Y eso permite a la compañía entrar en territorios que antes parecían completamente ajenos.

Y aquí está la paradoja que creo más nos interesa ver a nosotros: Casio construyó su reputación haciendo que el producto fuese extraordinario. Ahora puede permitirse que, en determinados segmentos, sea la reputación de Casio la que haga extraordinario al producto.

Son dos modelos de negocio completamente distintos.

Y esto también explica por qué el origen del componente puede importar mucho menos al comprador que hace unos años. Si el consumidor compra una determinada referencia porque quiere un Casio, probablemente no esté comprando un Miyota o un Seiko: está comprando la experiencia de poseer un Casio.

Eso no significa que todos los aficionados sean así, ni mucho menos. Hay coleccionistas que se fijan muchísimo en módulos, construcción, materiales y procedencia. Pero como fenómeno comercial, lo que está pasando tiene sentido.

Y además conecta con algo que llevamos hablando varias veces: cuando G-Shock empezó a convertirse en una marca de estilo además de ser un producto técnico, el logo adquirió una vida propia.

Llegado cierto punto, ya no necesitas convencer al comprador de que ese reloj concreto es extraordinario, sólo necesitas convencerle de que merece la pena llevar ese logo en la muñeca.

Y ahí podemos entender perfectamente el cabreo de los aficionados incondicionales de la Casio de antaño, y que hoy la han ido abandonando por determinados lanzamientos. Porque si Casio puede vender prácticamente cualquier cosa bajo el paraguas de Casio/G-Shock, aparece una pregunta incómoda: ¿Hasta dónde puede estirarse una marca antes de que el logo deje de significar aquello que originalmente representaba?

Esa me parece incluso más interesante que la discusión sobre los bancos o el control de la compañía, porque al aficionado probablemente le dé igual quién vote en la junta de accionistas; lo que sí puede importarle es qué significa "CASIO" cuando mira la esfera.

Es lo mismo que ya hemos visto con Adidas, Nike, Grundig, Kodak y tantas otras. La fábrica no se sabe dónde está ni qué hace, pero el producto lleva el logo y es lo que la gente les compra. Porque una cosa es fabricar productos y otra muy distinta es poseer una marca.

En muchos sectores, la marca acaba convirtiéndose en una especie de certificado de identidad. El consumidor no necesariamente sabe quién ha fabricado físicamente el producto, dónde se ha producido o cuánto de su tecnología pertenece realmente a la empresa. Lo que reconoce es el nombre.

Y eso puede ser tremendamente rentable.

Con Casio la paradoja resulta especialmente curiosa porque su marca se construyó precisamente sobre la tecnología propia. No era solamente: "Compra esto porque pone CASIO".

Era:

"Compra esto porque CASIO ha hecho algo que los demás no saben hacer".

Ahí está el cambio.

Un antiguo Casiotron, Databank o Pro Trek tenía detrás una historia tecnológica que formaba parte del propio producto. La marca y la ingeniería estaban muy vinculadas. En cambio, si mañana tenemos: un calibre externo, una caja externa, y sólo el diseño Casio y la distribución Casio, el producto puede seguir teniendo un enorme valor comercial aunque la aportación tecnológica específicamente relojera de Casio sea mucho menor.

Y eso no convierte automáticamente al reloj en malo. Es otra cosa: la marca pasa a ser uno de los componentes principales del producto.

Y hay una palabra para esto: brand equity

El valor acumulado de una marca permite vender cosas que, objetivamente, pueden compartir componentes, fabricantes o tecnologías con productos mucho más baratos.

Porque si consiguen que alguien piense:

"Quiero un CASIO"

antes incluso de pensar:

"¿Qué reloj quiero?"

han conseguido algo comercialmente potentísimo.

Y entonces da igual que el catálogo se vaya desplazando de 20 € a 50 €, a 150 €, a 300 € a 1.000 €... como estamos viendo. La marca puede acompañar al consumidor durante todo el recorrido.

Pero aquí aparece el peligro que hemos estado señalando: Cuando una marca puede vender casi cualquier cosa gracias a su logotipo, puede llegar un momento en que el logotipo tenga más peso que aquello que hizo famosa a la marca.

Y eso es especialmente delicado en Casio, porque su patrimonio no era simplemente "una marca japonesa conocida", sino que era electrónica japonesa aplicada a objetos cotidianos.

Por eso resulta tan llamativo ver a la Casio contemporánea acercándose al reloj mecánico tradicional. No es simplemente que hayan hecho un automático, es que el automático representa casi lo contrario de la filosofía con la que Casio conquistó el mercado relojero.

La verdadera pregunta ya no sería entonces "¿qué lleva dentro un Casio?", sino que sería:

"¿Cuánto de lo que estás pagando pertenece al reloj y cuánto pertenece a las cinco letras de la esfera?".

Y por eso no nos extrañe que pasado mañana los F-91 lleven dentro un Skmei. Y lo más gracioso es que, siguiendo la lógica que estamos comentando, comercialmente sería perfectamente comprensible si algún día Casio externalizara todavía más partes del producto:

-Módulo digital fabricado por un tercero.
-Caja fabricada por un tercero.
-Montaje realizado por un tercero.
-Distribución Casio.

Precio final Casio F-91W: 29,90 €.

Lo verdaderamente irónico es que SKMEI ya ha demostrado que puede competir precisamente en el terreno que hizo grande al F-91W: reloj digital sencillo, barato y con funciones suficientes.

Así que tendríamos una situación surrealista:

Casio: "Nuestro reloj tiene un módulo fabricado por Skmei y cuesta 29 €".
Skmei: "Nuestro reloj cuesta 5 €".
Consumidor: "Sí, pero yo quiero que ponga CASIO".

Y ahí se demuestra el poder de una marca.

Pero hay un límite interesante: si algún día Casio externalizara absolutamente todo, seguiría vendiendo CASIO, pero ya no estaría vendiendo necesariamente la Casio que conocemos. Y lo más asombroso es que la gente seguiría prefiriendo el Casio, aunque fuesen el mismo producto... Ahí está la verdadera fuerza de una marca: llega un momento en que deja de ser una identificación del fabricante y se convierte en una señal de confianza, pertenencia y significado.

Imaginad el experimento: Dos relojes salen de la misma fábrica, utilizan exactamente el mismo módulo, la misma caja, el mismo cristal, la misma pila y hasta el mismo molde.

Uno lleva:

SKMEI — 5,99 €

y el otro:

CASIO — 24,99 €

Y una parte importante del público probablemente diría: "yo quiero el Casio".

¿Por qué?

Porque no está comprando únicamente las prestaciones. Está comprando todo lo que ha aprendido a asociar con esas cinco letras: los recuerdos, la reputación, la estética, la historia, la percepción de fiabilidad, incluso cierta nostalgia.

Eso se llama brand equity: el valor añadido que tiene un producto simplemente por pertenecer a una marca determinada. Y aquí aparece una paradoja fascinante para Casio: la empresa ha conseguido que su logotipo tenga tanto valor que puede sobrevivir incluso cuando la ventaja tecnológica que originó ese valor deja de ser exclusiva.

Y eso explica también por qué puedes poner un Casio de 10 € al lado de un reloj chino de 5 € con prestaciones similares y encontrar gente defendiendo al primero con uñas y dientes. No necesariamente porque estén equivocados. Están comprando cosas diferentes aunque objetivamente los relojes hagan prácticamente lo mismo.

Y aquí está lo verdaderamente peligroso para Casio: si algún día el consumidor deja de percibir una diferencia real entre el producto Casio y el producto chino, el logotipo será lo único que quede para justificar la diferencia de precio. 



11.19.2015

Ni al presidente de Casio le acaba de convencer el rumbo que están tomando en G-Shock


"Nosotros somos fabricantes, y como fabricantes no solo podemos crear productos buenos e innovadores, sino que también podemos hacerlos duraderos". Así empiezan las declaraciones que el anterior máximo responsable de Casio, Kazuo Kashio, hizo esta pasada semana al magazine japonés Nikkeibp. Parece ser que a uno de los últimos hermanos fundadores de la firma, nacido en 1929, no le gusta demasiado el rumbo actual de G-Shock. La razón de que se cambiara al formato analógico imperante hoy en día -ya lo explicamos en Zona Casio- fue una de las decisiones del por entonces departamento de relojería de la marca, pero aunque la actual cúpula directiva (con Kazuhiro Kashio a la cabeza) parecen tenerlo bastante bien asumido, el anterior jefe no acaba de ver las cosas tan claras.

Según él, con G-Shock han creado una marca partiendo de sus propios medios. La introducción de nueva tecnología fuera de la esfera Casio (de Sony, de chips Bluetooth que tampoco fabrican ellos, etc. etc.) no le cae demasiado en gracia a un señor que hasta hace no demasiados años podía contar con un equipo capaz de hacer un reloj desde cero, fabricando ellos solos toda su tecnología.

7.01.2012

El ex-presidente de Casio, el ejecutivo mejor pagado de Japón


Toshio Kashio (en la imagen) fue el ejecutivo mejor pagado durante el pasado año fiscal de 2011, según recogió el Tokyo Shoko Research Ltd. Kashio fue uno de los hermanos fundadores de Casio, y recibió el año pasado nada menos que 1,33 billones de yenes, superando con bastante al segundo hombre mejor pagado de Japón, el presidente de Nissan-Renault, Carlos Ghosn, y convirtiéndose también en el primero en superar la barrera del billón de yenes (Ghosn la llegó a rozar con 987 millones).

Kashio, quien, por cierto, murió el pasado mes de mayo a consecuencia de una neumonía (tenía 87 años de edad), recibió tal cantidad de dinero como indemnización tras la renuncia a su puesto (me imagino que por la edad) el año pasado, e incluye los 14 millones de yenes de retiro. Era ingeniero y a él se debe el primer Casio Mini, que salió a la venta en el año 1972 y que está considerada la primera calculadora personal del mundo.

Con ésto, se convirtió en el empresario mejor pagado de Japón, lo que viene a ser tanto como uno de los mejor pagado del mundo. Lástima que el retiro no haya podido disfrutarlo durante más tiempo. Descanse en paz.

| Redacción: Zona Casio

8.20.2016

Cuando Casio estaba a punto de abrir una fábrica en España y otras curiosidades de los ochenta


Probablemente ya casi nadie se acuerde, pero entre las intenciones de expansión de Casio una era la de establecer una planta de producción en terreno europeo. Y es que en los ochenta las cosas parecían irle tan bien a Casio que incluso se planteó la posibilidad de abrir una fábrica aquí, en España. El lugar elegido sería Barcelona y sería la primera de su estilo en la Unión Europea. Por desgracia todo eso no llegó a fraguar, aunque incluso tenía fecha y todo: sería en 1989.

No solo eso, sino que hasta pensaban hacer de España su sede central europea, aunque luego saldría elegida Alemania.

1.05.2022

¿Es Baroli una empresa propiedad de la compañía Casio?



Todos pensábamos que Baroli, la tienda de relojería bastante famosa que vende, entre otras cosas -como lotería- relojes, era una empresa ajena a Casio, por eso nos ha llamado la atención que, sin embargo, cuando alguien consulta los detalles de la empresa en el pie que tienen publicado en su web, te encuentras con que es la historia de la propia Casio. Bueno, puede que haya sido un desliz y en lugar de contar "su historia", hubieran querido decir que es la historia de una de las marcas que venden. Pero si es así, ¿por qué lo ponen como si fuera la historia de Baroli?

Más aún, si uno consulta sobre la empresa, el link que ponen te quiere hacer entender que no venden Casio, sino que ellos son Casio. Por eso no hemos podido menos que preguntarnos: ¿es que Baroli pertenece a Casio? Así parece ser, o al menos así parece dar a entender. Entonces, ¿tiene Casio dos tiendas en España, aparte de la suya propia, y venden también a través de Baroli como marca?

6.23.2015

Los Casio vintage de la exposición en el Museo Kashio también acusan el paso del tiempo


Sí, dicen que el tiempo no pasa en balde, e incluso para los relojes esto también se cumple. Incluso cuando de su cuidado se encarga su propio fabricante. La muestra inaugurada este mes sobre los modelos de reloj más avanzados de su época, que se estrena en Tokio (Japón), en el Museo Kashio, es una prueba de ello. Lo más curioso es que la mayoría de los relojes allí expuestos muestran un bastante buen aspecto (incluso los de resina), pero sin embargo los de cajas cromadas con exterior pintado no parecen haber corrido la misma suerte.

Puede que simplemente -como ocurre tantas veces- Casio no lo haya tenido en sus almacenes, ni en sus vitrinas de modelos antiguos, y no les haya quedado más remedio que recurrir al mercado de coleccionistas o de segunda mano para conseguirlo. Sea como fuera, el modelo Data Bank DB-1000 presenta un estado bastante pobre, con la cubierta cromada profundamente marcada, y pulsadores desgastados (en los frontales incluso la capa de pintura ha comenzado a desconcharse, y en los laterales a amarillear).

11.30.2020

Al presidente de Casio le van los digitales



Casio acaba de hacer público su último informe anual corporativo (en realidad lo ha hecho hace apenas unas horas), y en él, como suele ser habitual, abre las páginas el mensaje de su presidente y COO, el señor Kazuhiro Kashio. Si aumentamos la foto de presentación nos damos cuenta que Kashio lleva un G-Shock, y en páginas interiores, en donde interviene con sus opiniones, vemos más claramente que se trata de un GMW-B5000 en su variante estándar, es decir, la plateada.

No recuerdo cuándo fue la última vez que vi a un presidente de Casio con un digital, puede que incluso nunca lo haya visto. Obviamente esto no quiere decir nada de por sí, pero que al presidente y máximo responsable, por tanto, de la marca, le gusten los digitales, es una esperanzadora y gratificante señal.

8.23.2017

El otro aniversario del que Casio se ha olvidado


Bueno, la verdad es que no se ha olvidado, pero apenas lo han mencionado. Y es que este año (en concreto, el pasado 1 de junio) se conmemora el 60 aniversario del nacimiento de Casio como marca, la cual fue fundada como bien sabéis en Japón el 1 de junio de 1957. En Casio apenas le han dedicado un poco de espacio y una mención en su documentación corporativa, y poco más. Ni su actual COO Kazuhiro Kashio, ni su padre (y aún CEO) Kazuo Kashio, han dedicado unas palabras para esta fecha. Probablemente la dedicación que merece el próximo aniversario de su submarca G-Shock, a celebrar el año próximo, les parezca mucho más importante y reclame mucha más atención.

Aún así aquí no podíamos dejar de recordarlo, mencionando de paso -quizá por deformación profesional- el lamentable logotipo que han hecho para este sesenta aniversario (que es el que veis encabezando este post), solo un número con un degradado. Puede ser, tristemente, que tampoco estén las cosas tan bien como para tener ganas de celebrar nada, y en ese sentido tienen mucha razón.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

5.30.2013

Casio inaugura una casa-exposición sobre sus inicios


La Fundación Toshio Kashio inaugurará el próximo día 5 de junio una atractiva exposición sobre los inicios de la marca Casio, se trata realmente de un Memorial de Toshio Kashio en donde podremos contemplar sus primeras calculadoras, su evolución y también algunos de los hitos más destacados de la historia de la marca nipona.

Lo atractivo de esta casa-museo, aparte de todo lo que se podrá admirar allí, es que la entrada es gratuita, aunque para visitarla primero hay que solicitar admisión previa (con el objeto de poder tener un mínimo control de los visitantes y evitar aglomeraciones). Está situada en Tokio, y en ella Casio quiere mostrar de forma palpable el lema que movía (y mueve) a la marca desde sus inicios: "si creas algo bueno, la gente lo necesitará siempre".

3.12.2015

Casio no se ha olvidado de los Marlin: los pone de ejemplo de innovación en su "time room"


La más reciente exhibición dentro del museo Kashio de Tokio está dedicada a la vida de Toshio Kashio, fundador de la firma de tecnología y también inventor. Dentro del museo destaca la denominada "Time Room", que se centra en los avances tecnológicos e innovadores de Casio en materia de relojería. Pocas fotos había de ella, y normalmente este tipo de exposiciones suelen centrarse en la historia de G-Shock y Pro Trek. Por eso sorprende ver que entre la línea de relojes representativos de Casio hayan elegido como uno de los modelos a exponer a todo un Marlin: el W-100, un modelo de los pocos que combinan una caja de resina con un cierre metálico a rosca, y que en su tiempo fue no solo innovador en cuanto a funcionalidad, sino también en resistencia y fiabilidad.

Junto a él aparecen, por supuesto, los primeros G-Shock, el primer solar (W-27), los primeros modelos con traductora, los primeros Data Bank (DB-1000), y también alguno de los Pro Trek, como el mítico ATC-1100. También podemos encontrar modelos de la curiosa línea Filmwatch (Pela) y, ya más cercanos en el tiempo, el primer GPS (PRT-1GP), el primero con cámara de fotos (WQV-1), el primer reproductor MP3 de muñeca con reloj incorporado (o reloj con reproductor, como quieras verlo), el WMP-1V, y, por supuesto, los más recientes Bluetooth.

7.02.2015

Fechas (y posibles precios) del Casio Smartwatch


Poco a poco se van conociendo más datos (filtraciones, rumores, llámalo como quieras, ya te imaginas que con esto pasará como con el Apple Watch: cada cierto tiempo aparecerán detalles nuevos) sobre el futuro reloj inteligente de Casio. Si hacemos oídos a esta noticia es porque no proviene de fuentes un poco etéreas, sino que parten desde el propio presidente de Casio, Kazuhiro Kashio, que acaba de estrenar cargo. En una entrevista concedida hoy al Wall Street Journal reflexionaba en que a veces, en el pasado, Casio lanzaba relojes muy tecnológicos, adelantados a su tiempo que en aquellos momentos no se vendían bien. Ahora piensan ir por otro camino, y anticipa que su smartwatch será un reloj con un nivel de perfección "superior", que no se romperá con facilidad, fácil y cómodo de poner y llevar.

También cuenta que el reloj tendrá un precio asequible, supuestamente en el rango del AWatch más barato, estamos hablando de unos 50.000 yenes (redondeando, unos 400 $, que por el Viejo Continente seguramente será también eso), aunque también puntualizó que la decisión sobre el precio final (seguramente debido a los acabados) es algo que no se ha tomado todavía.

Zona Casio Semanal