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11.04.2015

A Casio le salen las cuentas (y muy bien, por cierto)


Casio publicó hoy sus resultados financieros correspondientes a la primera mitad del año fiscal, a terminar a finales de marzo de 2016. En ellos destaca récords de entradas de caja y de beneficios, debido a un incremento notable de sus ventas, que comparativamente al año fiscal suman más de catorce puntos. Para los analistas de Casio los responsables de esta gran estrategia que está aportándoles tan buenos resultados se asientan en tres pilares básicos: los productos de relojería, las cámaras digitales y la presencia incontestable y dominante tecnológicamente en el campo de los proyectores.

Centrándonos en el primer puntal, Casio vio recompensada su centralización hacia la gama más elitista de la relojería, en donde las líneas de los relojes G-Shock con tecnología híbrida, los GPW-1000, así como los Oceanus OCW-G1000 y el Edifice EQB-510 (por cierto, elegido por el prestigioso magazine relojero inglés WatchPro como "el reloj inteligente del año") han conseguido incrementar los beneficios de Casio de manera rotunda.

5.15.2019

Estrategia de Casio para 2020


Es la primera vez que en Casio bajan de los 12.000 empleados, una reducción que ya la venían anunciando con diferentes medidas (entre ellas incentivos para las jubilaciones anticipadas). Así, los últimos números del fabricante nipón reflejan que han perdido desde el pasado año alrededor de un -3,7% de empleados, que sumados a los de este año, que son de un -3,5%, la cifra se queda en 11.868 personas trabajando para Casio, cuando en 2017 contaban con 12.473.

Por otra parte, desde la central en Japón han adelantado algunos detalles de su estrategia a corto plazo, con vistas al 2020. Durante este año han confirmado lo que estaba bastante claro que ocurría: el GMW-B5000 ha sido uno de los modelos líderes de ventas en G-Shock, especialmente en China y en Japón. En Estados Unidos, paradójicamente, no van tan bien las cosas, pero en Casio lo han paliado reforzando su presencia a través de relojerías de terceros, mejorando con ello las ventas.

8.01.2026

El último informe de Casio es demoledor: la empresa que pone precios como si fueran Rolex y que vende relojes como si fueran Synoke


Casio acaba de publicar un nuevo informe de resultados financieros y de previsiones. A primera vista los números son muy positivos, pero si lo analizamos con profundidad, las cosas cambian bastante. 

Primeras buenas impresiones
Casio muestra un buen músculo financiero, conseguido a base de despidos, jubilaciones anticipadas, ventas de inmuebles y, sobre todo, aumentos de márgenes de beneficio por unidad vendida. Eso es innegable y los datos lo confirman.

El informe pinta un panorama muy optimista para Casio. La compañía ha sabido capitalizar las tendencias del mercado de relojería, ejecutando una estrategia de marca claramente definida y efectiva. El notable crecimiento de las ventas y, más importante aún, la espectacular mejora en los márgenes de beneficio en el negocio de relojería, demuestran que la estrategia está funcionando.

La revisión al alza de las previsiones anuales refleja la confianza de la dirección en la continuidad de esta tendencia. Los desafíos principales serán mantener este impulso en el negocio de relojería, gestionar los riesgos cambiarios y lograr una recuperación sostenible en el negocio de instrumentos musicales (Sound) y continuar el desarrollo de sus nuevas apuestas de negocio (Moflin, SXC-1) para asegurar un crecimiento a largo plazo más diversificado.

La gran pregunta: ¿se puede mantener una marca como Casio, vendiendo sólo relojes?
¡Sí, es una buena pregunta! Y con ese tono tan directo, daremos una respuesta igual de clara: sí, puede, y de hecho lo está haciendo mejor que muchas marcas de lujo.

Vamos a desmontar esa idea de que "vender cuatro relojes" es un problema, porque en el informe de Casio se ve todo lo contrario.

No venden "cuatro relojes", venden casi 2 millones en un trimestre.
Solo en el primer trimestre (abril-junio 2026), vendieron 1,65 millones de unidades G-Shock (incluyendo Baby-G). Eso es un +6,5% más que el año anterior (1,55 millones). Y eso solo de G-Shock. Luego tenemos toda la línea Collection, Vintage, Edifice, Oceanus, etc.

Por lo tanto no es volumen pequeño, es volumen masivo con márgenes altos.

El gran secreto: el margen de beneficio es bestial (20-23%)
Aquí está la clave: no necesitan vender como Apple para ganar dinero. En el primer trimestre, el margen operativo (OPM) de relojería fue del 23,1% (20,7% sin devolución de aranceles). Para que nos hagamos una idea, Rolex tiene márgenes similares o algo superiores, pero vende muchísimo menos volumen. Swatch Group (dueña de Omega, Longines, Tissot) ronda el 10-15%, y Fossil está en pérdidas o con márgenes de un solo dígito.

La estrategia de "varias submarcas" les funciona de maravilla
G-Shock tiene su enfoque en grandes márgenes de beneficio: vender menos pero más caros (modelos metálicos, ediciones limitadas, colaboraciones). El 12% de sus G-Shock son metálicos, que son los que dejan más dinero.

Collection y Vintage por su parte, están enfocados en volumen: vender mucho en mercados emergentes y a jóvenes. Con esto han logrado un crecimiento del +22% en Norteamérica y +24% en Europa.

Es decir: los G-Shock metálicos y ediciones especiales (como el MR-G de 30 aniversario) pagan los gastos, y los Collection de 50€ llenan la caja registradora y ganan cuota de mercado.

Están aprovechando la "fatiga del smartwatch"
Además, Casio está teniendo mucha fortuna, porque mucha gente empieza a estar cansada de cargar el Apple Watch todos los días, y vuelven al reloj tradicional por estilo, durabilidad y emocionalidad. Casio lo está petando en Norteamérica (+22%) y Europa (+24%) precisamente por eso.

No compiten con Apple, compiten con el deseo de tener un reloj que dure varios años y tenga nostalgia.

En otros negocios tampoco se duermen
Están expandiendo Moflin (mascota robótica), que es otro nicho. Además, lanzaron un sampler portátil SXC-1 para música, abriendo nueva línea para su división de sonido, y en educación (calculadoras científicas) tienen un 22% de margen en el trimestre.

No son solo relojes, son una compañía tecnológica con músculo financiero.

Por lo tanto, Casio está en modo "optimización de beneficio":

· Deuda neta: 96.800 millones de yenes (prácticamente cero deuda comparado con su caja).
· Ratio de capital: 67,1% (muy saneada).
· Previsión de beneficio operativo anual: 34.000 millones de yenes (un +30% sobre lo que esperaban hace tres meses).

Así que sí, venden "cuatro relojes", pero cada uno deja el beneficio de tres de la competencia. Y mientras sigan con esta estrategia de marca dual, expansión internacional y control de costes, tienen cuerda para rato.

La otra cara de la moneda
Pero hay otra gran verdad incómoda que se desprende del informe: la dependencia total y absoluta del mercado de relojes. Y sí, eso es un riesgo enorme

El informe es brutalmente sincero en eso:
- Negocio Beneficio Operativo (1T) de relojería: ~9.000 M yenes. Esto es el 100% del pastel
- EdTech ~3.850 M yenes. No está mal, pero es estacional y pequeño
- Sound (música) -0.5 M yenes. Arrastra  pérdidas desde no se sabe cuánto.

Antes, Casio era:
· Calculadoras (dominio mundial)
· Instrumentos musicales (los teclados Casiotone y Privia eran bestiales)
· Relojes (una línea más)

Ahora:
· Relojería: el 90%+ del beneficio, y subiendo.
· Música: en caída libre y en reestructuración.
· Calculadoras: estables pero sin el músculo de antes.

Si mañana los jóvenes deciden que los relojes no les gustan, si cambia la moda, si otra marca lanza un reloj rompedor, Casio estará hundido. Es decir: viven bien, pero viven en la cuerda floja constante.

"Querer ser Rolex pero no ser Rolex": Duro pero cierto
Aquí vamos a ser 100% honestos:

- Casio: ofrece relojes de resina, acero inoxidable y tecnología básica. Precio medio 50-500€. Margen de beneficio alto, pero por volumen.
- Rolex: ofrece relojes de oro 18k, platino, cerámica, acero 904L. Precio medio 8.000-100.000€. Margen de beneficio altísimo, por exclusividad.

Es evidente: Casio NO es Rolex. Ni puede serlo realmente. Lo que hace Casio es jugar en la liga del "premium asequible". Un G-Shock metálico de 500-1.000€ no es Rolex, pero es mejor que un Fossil o un Diesel, por eso su estrategia es subir el precio medio sin perder el alma juvenil.

Pero el salto a Rolex es imposible:
· Rolex vende 1 millón de relojes/año con lista de espera de 5 años.
· Casio vende 6 millones de G-Shock/año en Amazon y El Corte Inglés.

Son dos mundos distintos.

En Casio "siempre fueron de hacer relojes populares": Verdad a medias
Verdad sí, porque Casio siempre fue la marca de los relojes digitales de 30€, los calculadoras de instituto y los teclados de juguete.

Pero desde los 80, los G-Shock se convirtieron en culto. Se los dan rebajados o directamente se los regalan a los militares, policías, bomberos, surfistas, y ahora hasta raperos y artistas, para que el público se los vea puestos.

Además, han sabido evolucionar con G-Shock metálicos (serie Full Metal), colaboraciones con marcas de moda y de lujo (por ejemplo, con Bape, con Coca Cola, Swarovski, incluso con marcas de coches como Lamborghini), y esas ediciones limitadas se agotan en horas y se revenden por el doble

¿Y si los gustos cambian?
Casio es consciente de ese riesgo, y por eso están intentando diversificar con Moflin (mascota robótica) y el sampler SXC-1 (música). Pero sus ventas son anecdóticas comparadas con relojes. Por eso, si la moda juvenil cambia, Casio no tiene un plan B sólido.

Y hay unos cuantos peligros que pueden derrumbar el edificio entero:

- Los jóvenes de ahora no ven los relojes como algo necesario (tienen el móvil).
- Si el "hype" de G-Shock se apaga, pueden perder el 50% de sus ventas en 2-3 años, como si les hubiera pasado un tifón por encima.

Y es que el truco que siempre le funcionó a Casio, puede que si las modas cambian ya no les funcione:

· Venden volumen para pagar las facturas.
· Venden ediciones especiales para ganar prestigio y margen.
· No compiten con Rolex, compiten con Swatch, Timex, Citizen, Seiko... y en esa liga, están ganando.

Pero siendo sinceros, si los jóvenes dejan de llevar reloj, Casio tiene un problema gordo. Y en el informe no hay un plan B que les permita subsistir. 

Destapando la cloaca en la que se mueve hoy Casio
Vamos a ponerle nombres y apellidos a todo lo que hemos dicho, porque es el "modus operandi" desesperado de Casio en la última década.

- Moflin: La compra de una idea ajena por pura desesperación.
Pues sí. Casio no inventó Moflin. Lo compró (o licenció) de la startup japonesa Vanguard Industries, que lo había financiado mediante crowdfunding en 2021. ¿Qué hizo Casio, realmente?

· Le pone su marca.
· Le sube el precio un 40%.
· Y lo presenta como "innovación propia".

¿El resultado? No es un producto de masas. Es un peluche con motorcito que mueve la cabeza. No va a salvar un conglomerado de 300.000 millones de yenes. Es un parche emocional para parecer "tecnológicos" cuando su I+D en robótica es nula.

Fracaso tras fracaso: El cementerio de productos de Casio
Vamos a hacer un repaso breve pero brutalmente certero. Y es que la lista es incluso más larga. Pero veamos:

- Lupa dermatológica (Medical) ~2015. Fracaso absoluto. Competían contra marcas médicas de verdad y no tenían red de ventas.

- Auriculares de buceo (Logosease) ~2017. Un producto ridículo. Bucear con auriculares y música. Nadie lo pidió. Retirado del mercado.

- Reloj para sauna (para usar con vapor de agua) ~2022. Tuvieron que hacer crowdfunding en Makuake (plataforma japonesa) para financiarlo. Una marca con 80 años de historia pidiendo dinero a particulares para lanzar un reloj... ¿Realmente no resulta patético?

- Dispositivo para guitarras (Air Amplifier) ~2023 con crowdfunding otra vez. Un altavoz portátil para guitarristas. Nadie lo compra.

- SXC-1 (sampler portátil) 2026 (ahora). El que mencionan en el informe. Es su "nueva apuesta". ¿El problema? Teenage Engineering lleva años haciendo esto mejor, encima más barato y con más estilo.

- G-Shock con pulsómetro (GBD-H1000) ~2020. Quisieron competir con Garmin y Apple. Fracasó totalmente. La batería duraba poco, el GPS era malo, y encima era enorme.

- Proyectores inteligentes (Smart Projectors) ~2018. Sacaron proyectores con Android. Competían contra Epson y Sony. No vendieron ni una décima parte.

Todos estos son "palos de ciego". No hay una estrategia corporativa clara. Es: "a ver si esta pega en la pared".

El fiasco musical
En música, hoy Casio vive de las rentas de los 80 (los Casiotone de los 80).

- Los teclados Privia y Celviano son buenos, pero compiten contra Yamaha y Roland, que son gigantes que se dejan el alma en I+D. Casio está a años luz de ellos, y encima su precio no es mucho mejor. 

· Sus productos "standalone" (como el SXC-1) no tienen comunidad de usuarios, ni ecosistema, ni marketing potente. Nadie fuera del mundillo Casio los conoce. 

· Teenage Engineering les come la tostada con el OP-1 y el Pocket Operator, más portables, muy potentes, y encima mucho más baratos. 

· Korg les gana en sintetizadores. La innovación de Korg hoy en día le saca los colores a Casio.

· Roland les gana en pianos digitales.

¿Cuál es la posición de Casio en música hoy? Marca de segunda fila para colegios e institutos. Sin alma, sin comunidad, sin innovación real, sin apuesta firme, sin usuarios. Sin nada. Que su negocio musical este agonizando no es casual, es el resultado de una enorme cadena de desaciertos.

La pregunta del millón: ¿Esto es éxito?
NO y rotundamente NO. No es éxito. Es supervivencia.

Casio está en un momento delicado. El negocio de relojes les da dinero para tapar los agujeros de todo lo demás, pero no tienen un plan B creíble, todo lo que tocan fuera de relojes fracasa o es irrelevante.

El problema de fondo es la cultura corporativa anclada en el pasado. Siguen pensando que son la Casio de los 80, cuando innovaban en todo, que la gente les va a comprar por el nombre aunque encarezcan su producto cuatro veces sin añadir ninguna ventaja, con módulos amortizados y penosa construcción. 

Ademas, tienen una falta de visión de futuro sobrecogedora. No han sabido adaptarse a la era digital, al IoT, a los smartwatches, a su comunidad de fieles seguidores -a los que ningunean constantemente-, a la inteligencia artificial, a nada.

Y por si todo ello fuera poco, sus productos no tienen alma ni sentido. Moflin, el sampler, la lupa... son productos sin historia, sin comunidad, sin "hype". Solo existen porque alguien en la junta dijo: "pues probemos esto a ver si suena la flauta".

El espejismo del beneficio
Ahora se entiende por qué el informe de resultados es tan "bueno". Los relojes están petándolo en ventas y márgenes, es verdad. Eso genera beneficios, también es verdad. Y esos beneficios permiten hacer experimentos raros (Moflin, SXC-1, etc.). Experimentos que la mayoría fracasan, pero como los relojes siguen dando dinero, pueden permitirse el lujo de fallar.

Pero el día que los relojes dejen de dar dinero, no hay plan B. Y ese día puede llegar si los jóvenes dejan de comprar G-Shock, si sus aficionados dejan de coleccionarlos, si la economía global se resiente, si una nueva moda o tecnología los deja obsoletos.

Conclusión final (y brutalmente honesta)
Casio no es una empresa exitosa, es una empresa rentable por inercia. Les va bien porque los G-Shock siguen atrayendo a muchos fieles, pero no tienen ninguna otra pata estable, todos sus intentos de diversificación son fracasos con marketing corporativo.

¿Son los reyes del reloj asequible? Sí, sin duda. ¿Son una empresa innovadora con futuro? No, son una marca que vive de su pasado. Y en ese informe nos damos cuenta que los datos financieros son buenos, pero el relato de futuro es un espejismo.

¿Crees que la directiva de Casio es consciente de esto y está realmente trabajando en un cambio profundo, o crees que están esperando a que el negocio de relojes les dure otros 20 años, y luego el que venga después que se busque la vida?





7.29.2020

¿Es barato DVDBarato?


Creo que casi todos los que estamos en la Península Ibérica conocemos a la gente de DVDBarato. Ofrecen productos de todo tipo pero, en especial, nos atraen sus relojes. Me ha llamado la atención porque, entre toda la gente con la que suelo hablar, la gran mayoría suele tener la sensación de que son baratos (supongo que algo tiene que ver ese nombre en su dominio). Pero una cosa es la sensación, y otra la realidad. Porque en cuanto a tiendas de relojerías, yo que me he "pateado" un número enorme de ellas, "quien no corre, vuela".

Lo más llamativo de DVDBarato es que, normalmente, quienes les compran no suelen ser muy exigentes. O al menos, no les exigen cosas que a otras tiendas sí les exigiría, como un embalaje "decente", un reloj que llegue bien protegido, toda la dotación original... Ni mucho menos. Sé de casos en los que el reloj les ha llegado en unas condiciones pésimas, pero te suelen decir: "bueno, es que era barato, merecía la pena". ¿Pero es barato en realidad, o es solo una sensación sin más de autosugestión?

8.06.2023

Casio reconoce que los precios de los G-Shock tienen que subir porque no se venden

ZonaCasio


Y así claramente lo confiesan en su último documento de resultados, publicado hace pocos días: "Although G-Shock brand sales volume declined, unit prices increased", que viene a ser una indicación clara y profunda de que "debido a que los G-Shock no se venden, se tienen que subir sus precios". Esto tiene una segunda lectura, que también ellos mismos han caído en la cuenta: puesto que las tiendas de venta de relojes cierran o desaparecen -y la propia marca además restringe sus ventas en ellas-, las ventas también caen. Lo cual dicen que es especialmente grave en Estados Unidos, donde esta estrategia ha llevado a que Casio reduzca sus ventas de relojes nada menos que un 12 %. Afortunadamente lograron compensarlo un poco gracias a las ediciones especiales de G-Shock en este 40 aniversario, las cuales se han visto obligados a ofrecer en su comercio online debido a la escasez de distribuidores físicos -o sea, de tiendas- que los colocaran en sus escaparates.

Llama la atención que eso ocurra en Estados Unidos, cuando aquí en España la mayoría de tiendas físicas no puedan tener modelos premium, por lo que como sigan así acabará ocurriéndoles otro tanto parecido. Esa estrategia que ha seguido Casio -que ya comentaban en el último número de Contraste que les había pasado factura a la mayoría de marcas, y estaban volviendo todas ellas a espacios físicos- parece que les cuesta abandonar, muy probablemente debido a toda la inversión que han hecho por su canal online o E-Commerce.

11.21.2021

Las ofertas de Casio "por esos lares" (y sus ventas)



Esta pasada semana recibía dos correos de Casio Italia. Tenían una promoción especial con 10 € de descuento pero, además, por ser mi cumpleños me regalaban otros 10 € en una compra de cualquiera de sus modelos Edifice o G-Shock (o los dos juntos). No son los únicos. En Brasil, Casio quiere que lleves tu reloj sin preocuparte de biseles, así que para las variantes de bisel metálico del GM-6900 te dan un 15% de descuento. En España, el precio oficial del reloj es de 199 €. En Brasil te queda por 187,76 € (los precios en Brasil son mucho más caros que en España, el GM-6900 sin oferta vale 220 €).

Así las cosas, y digan lo que digan, lo cierto es que no me extraña que los G-Shock con biseles de metal hayan crecido en ventas (dos puntos porcentuales) más que los G-Shock con bisel convencional, que se mantienen según los últimos datos comerciales ofrecidos por Casio. Lo más llamativo es que, hablando de ventas, los inciertos momentos que estamos atravesando a nivel internacional han tenido lecturas dispares. Por una parte, es muy interesante destacar que, fuera de lo que viene siendo habitual, Casio ha aumentado en Europa sus cifras de ventas más que en ninguna otra parte del mundo. Se han incrementado sus ventas más del 30%, cuando en China han experimentado o un leve crecimiento (en torno al 6%) o incluso descensos (del -12%). En Estados Unidos, bastión histórico de G-Shock, las ventas apenas han tenido variaciones, aunque en los últimos meses se han ido incrementando hasta el26 %. En Japón no les ha ido tan bien las cosas, ya que han sufrido picos de descenso que han llegado al -5%.

10.24.2018

El día comienza cuando me pongo el reloj


Estos días estoy disfrutando como un chiquillo con los borradores preliminares de la nueva y emocionante novela del famoso "detective de relojes", Paul Davis, que me tiene totalmente entusiasmado. Suspense, aventura, intriga y glamour con unos escenarios incomparables y en los cuales se hilvana estupendamente nuestra afición favorita, que es el mundo de la relojería. Eso, unido a una ambientación magistral al más puro estilo James Bond y con unos diálogos absolutamente proverbiales hace que no puedas desviar la mirada ni un momento de los párrafos, sumergiéndote en la trama cada vez más y más.

Sin embargo, entre el "suculento" mundo de relojes a los que el detectivesco protagonista nos acerca, entre los cuales están soberbios "pesos pesados" como el Patek Philippe Calatrava, Zenith El Primero o IWC Portugieser, me llamó la atención que no hubiera ni un Casio por ningún lado. Obviamente Casio tiene poco sentido en una colección de semejante calado, modelos que a nosotros nos encantarían, como el GWF-D1000 o algún MRG, aún de los más caros (los que rondan los 5.000 euros), tendrían poco sentido ahí. Se quedarían muy por detrás de esos relojes.

7.09.2018

La hora de la hora: el mundo editorial y la relojería


Noelia Casarrubia-. Muy buenas a todos, una vez más estáis aquí en la sintonía de RCDZ radio, os habla Noelia Casarrubia, y estáis en el programa "La hora de la hora", un espacio en el cual nos dedicamos a hablar de la relojería de actualidad, y en el cual nos acompaña de manera habitual -ya lo sabéis- Byron Smith, que nos va a hablar de modelos de Casio, como siempre. Bienvenido, Byron.

Byron Smith-. Muy buenas, Noelia.

Noelia Casarrubia-. Hoy vamos a tratar un tema que se va a salir un poco de los modelos habituales que solemos tocar, y vamos ofreceros algo diferente, que es la visión de la relojería, de G-Shock y de Casio en general, en el mundo editorial, y también en el mundo de Internet. Pocas publicaciones en el mundo editorial, pocas cabeceras se pueden nombrar que tengan a G-Shock, y más pocas todavía que nombren modelos de Casio.

Byron Smith-. En papel la relojería, hay que decirlo, está en horas bajas, bajísimas. Un ejemplo de esto es una de las mejores y más famosas publicaciones, que estuvo a punto de cerrar y la salvaron in-extremis, saliendo de una editorial bastante potente en la que estaba, y su directora la ha adquirido y la ha conseguido mantener en el quiosco. Me estoy refiriendo a "Relojes y Estilográficas", que formaba parte de la otrora poderosa editorial Motorpress (más concretamente Motorpress-Ibérica) y que ahora la edita Pigeon Publishers, una firma de muy reciente creación (2011). Hay que reconocerle el mérito a su directora, Paloma Recio Tordesillas, que peleó para que no desapareciera la cabecera. Paloma ya era directora de la revista en Motorpress, y cuando esta editorial decidió cerrarla lo que ella hizo fue adquirir los derechos de la marca (la cabecera) y creó ese sello, Pigeon Publishers, -"Pigeon" en inglés es "Paloma"- con el fin de editarla. Gracias a su esfuerzo esa revista continúa publicándose hoy, de lo contrario llevaría años desaparecida.

7.07.2024

¿Cómo ha cambiado Casio en veinte años?

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Muy interesante el gráfico que nos muestra la evolución de Casio en sus principales negocios, tomando como referencia el año fiscal de 2006, hasta el presente. En esos dos gráficos se ve, a simple vista, la enorme transformación sufrida por la marca nipona, pasando de ser -como lo era históricamente- una compañía de tecnología, a ser lo que hoy es: una compañía de relojería.

Y es que en la actualidad su negocio principal son los relojes, siendo los productos de consumo como calculadoras y equipos musicales una parte con un peso mucho menor.

9.22.2019

¿Y ahora vamos de "premium" con un F-91?


Me ha llamado la atención un concurso que lleva ya unas semanas sobre un supuesto modelo "premium" de Casio, que no es más que el A1000, el cual viene a ser menos que el F-91, porque su módulo es bastante peor. Tengo que decir que me he quedado un poco anonadado que Casio llame "premium" a un modelo con un módulo que no llega siquiera a competir con el de un F-91, cuando no hace tanto "premium" solo eran los modelos de MR-G, MT-G, algún que otro Oceanus, y pare usted de contar. En nuestra modesta opinión, llamar "premium" a un simple reloj de metal con un módulo que ni siquiera tenían antes los F-28 de diez euros, es salirse totalmente de perspectiva. Y es que con Casio uno a veces no sabe muy bien dónde colocarse.

Lo primero, señores de Casio: hagan ustedes un buen módulo, que esté a la altura de lo que se pide por el reloj (casi 150 € las variantes con recubrimiento), con un armis macizo (este "premium" ni siquiera tiene eso, de chiste...), y sobre todo, sobre todo, que resista las inmersiones. ¿Un reloj premium de 150 € y caja metálica, que no puedes ni lavarte las manos con él? ¿Nos hemos vuelto locos o qué?

12.26.2021

¿Por qué Casio se volvió hacia los analógicos?



En el interesante vídeo del GES de ayer, me ha llamado la atención las continuas referencias por parte de Adan y de su invitado, Luis Nieto, respecto a la rotunda apuesta por parte de Casio y su deriva hacia el mundo de los analógicos (o ana-digi, da lo mismo). Sin embargo, esa tendencia por parte del fabricante japonés no es algo que sea de hace un par de temporadas, ni muchísimo menos, viene de muy lejos. De hecho, hace ya casi 20 años que en Casio decidieron que su línea de relojería sería, sobre todo, analógica.

Fue concretamente en el año 2004, cuenta Satoko Matsumura (relaciones públicas de Casio), cuando la compañía decidió dar un giro de 180º y priorizar el desarrollo de relojes analógicos. Tanto es así que decidieron centrarse, en concreto, en relojes donde la hora fuera responsibilidad principal de mostrarla unas agujas, y el resto de funciones más complejas dejárselas a la parte digital. Así lo contaba él mismo con ocasión de la exposición de relojería de la firma nipona en el museo de la familia Kashio.

3.13.2021

El mundo de la relojería y su cada vez más elevada exclusividad



Me ha gustado mucho la tesis final, publicada el pasado año por la Universidad de Comillas, cuyo autor es Daniel Jiménez Díaz, y que ha contado con la dirección de Pilar Melara. En este trabajo su autor analiza, de una forma muy cuidada y enormemente clarificadora, la relación entre la relojería y el mundo del lujo. Cada uno de sus párrafos atesora una interesante información, y nos cuenta que en la relojería, en general se ha "sufrido cierta aversión al riesgo, debido a las recesiones globales, el descenso del consumo y la inestabilidad política que ha azotado al panorama mundial durante los últimos años. Las marcas han empezado a crear colecciones más reducidas, y a limitar la distribución de sus relojes". Esto lo vemos palpablemente en muchos sectores, incluso en firmas tan populares e, históricamente, asequibles como Casio. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, su autor hace una excepción: las principales firmas relojes son un tanto inmunes a esos bandazos de los mercados, y una de las razones es que "poseer un reloj de las marcas líderes no siempre es tan fácil como parece".

Entre las prácticas que usan esas marcas, aunque una de las principales es el precio, no es la única: "los precios en los bienes de lujo que van a perdurar en el tiempo, como Rolex o Patek Philippe, siempre van a ser precios altos. Estas marcas también usan otro tipo de gestión de sus productos como por ejemplo la de conocer al cliente y dar el visto bueno al mismo antes de permitirle la compra del reloj, ya que como dice el director general de Patek Philippe, Thierry Stern, el dinero por sí solo nunca será suficiente para obtener un Patek Philippe; si quiere uno, se deberá solicitar el derecho a poseerlo y los Stern aprobarán personalmente cada solicitud. Este tipo de estrategias son un claro ejemplo de que poder poseer un reloj de marcas tan prestigiosas como estas no siempre va a ser una tarea fácil".

4.27.2022

Desaparece uno de los foros más importantes de G-Shock en Malasia



Y precisamente así se llamaba, G-Shock Malasia, ha cerrado sus puertas. El foro que reunía a una gran comunidad de seguidores y aficionados de G-Shock, precisamente en uno de los bastiones asiáticos de la marca, ha sido clausurado y, en estos momentos, su web está totalmente inoperativa (aunque su dominio sigue registrado, pero no lleva a ningún lado).

Por desgracia no os podemos decir las razones, aunque entre ellas a la vista está que se encuentra la crisis que está sufriendo todo el sector, y en donde G-Shock (y Casio en general) es una víctima más. La dependencia de todos estos dispositivos con la nube (que llevó a Garmin a entrar en una profunda crisis hace un par de años, por cierto), y el cambio de hábitos del consumidor, ha hecho que muchos aficionados se vayan de estampida hacia otros campos. De hecho, la misma Garmin está cambiando de estrategia y decantándose por relojes "de moda", copiándole diríamos descaradamente a Casio y siguiendo sus pasos, y acaba de anunciar una serie de modelos de colaboración con One Piece para su Instinct 2. Es decir, que todos están "buscándose los cuartos" porque esto va cuesta abajo y sin frenos, y parece que la estrategia de G-Shock y sus colaboraciones es la tabla de salvación a la que ahora quieren agarrarse todos. Porque los aficionados se les están yendo (la mayoría, por cierto, a Apple) a toda prisa.

8.07.2013

La era de los Outgear y HD


El cambio en la estrategia de ventas por parte de Casio nos anticipa un inminente futuro muy diferente al que hemos estado acostumbrados hasta hoy. Ya no se verán modelos de Edifice, Pro Trek o G-Shock en tiendas de electónica, o en cualquier bazar de una calle. Los que se vendan en estos sitios serán los que tengan en stock, y luego no habrá más. Un anticipo de esta nueva estrategia ya la vimos hace pocas semanas con los Resist Black. Sólo unas pocas tiendas los consiguieron. Ahora veremos una vuelta de tuerca más, con el fin de favorecer las propias tiendas online de la marca en detrimento de las tiendas online de los minoristas.

Pero por fortuna Casio no hará lo mismo con sus otras líneas, y podremos comprar en cualquier parte, como hasta ahora, los modelos Collection, Data Bank u OutGear. Estos relojes pasarán a ocupar un papel más destacado que ahora, sin duda alguna, sobre todo entre aquellos consumidores que buscan el mejor equilibrio entre calidad y precio.

8.01.2016

Agosto 16: el ocaso digital vs mercado de segunda mano



Los últimos meses nos están constatando la certeza de que Casio está dejando de lado sus relojes digitales, para centrar su estrategia comercial en sus gamas “Premium analógicas”.

Estos meses hemos tenido dos interesantes novedades en su gama puramente digital, que son el retro-calculadora invertido CA-506B-1A y el nuevo FROGMAN GWF-D1000 con profundímetro y brújula de inmersión integrada.

6.15.2026

Una empresa de transportes compra la sede de Casio en Estados Unidos

La firma inmobiliaria Legacy Real Estate Developers ha cerrado la venta del edificio que anteriormente albergaba la sede de Casio America, situado en 570 Mount Pleasant Ave, en una operación que refuerza su estrategia de inversión de valor añadido.

El activo, de 126.108 pies cuadrados (aproximadamente 11.700 m²), ha sido adquirido por la empresa de logística y transporte Z Transportation Inc, que tiene previsto destinar el inmueble a su nueva sede corporativa.

El inmueble fue adquirido en octubre de 2025 mediante una compra al contado y vendido pocos meses después, tras un proceso de optimización acelerada. El objetivo de la estrategia fue claro: identificar el potencial del activo, mejorar su posicionamiento en el mercado y encontrar un usuario final capaz de maximizar su valor a largo plazo.

Ubicado sobre una parcela de 9,23 hectáreas (92.300 m²) y con acceso directo a la autopista Interstate 80, el edificio combina aproximadamente 6.500 m² de superficie logística y almacén con 5.600 m² de oficinas. Esta configuración lo convierte en un activo especialmente atractivo para operaciones corporativas y logísticas.

Durante el proceso de venta, se obtuvieron además aprobaciones de planificación local vinculadas a las necesidades operativas del comprador, incluyendo modificaciones en estacionamiento y circulación para garantizar el uso eficiente del inmueble.



8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



9.07.2026

¿Desinterés o estrategia fallida?


Una cena privada con Kikuo Ibe en Madrid no es precisamente el tipo de convocatoria que debería necesitar que vayan detrás de la gente con una escoba. Y encima con sorteo de cuatro entradas dobles... Pero la respuesta del público lo dice todo: 22 comentarios y 11 envíos, y eso contando cualquier comentario, no necesariamente participantes.

Y aquí está lo interesante: no significa necesariamente que "nadie quiera ir", porque Instagram no nos enseña cuántas personas se han inscrito mediante el mecanismo del sorteo. Pero como termómetro de engagement, esas cifras son bastante pobres para una marca del tamaño de G-Shock.

Y yo creo que hay una lectura bastante más divertida detrás: G-Shock quizá está descubriendo que la celebridad relojera que funciona dentro de la propia industria no necesariamente funciona fuera de ella.

Para un friki de los G-Shock como nosotros, que aparezca Kikuo Ibe es como que venga Enzo Ferrari a cenar contigo. Pero para buena parte del público que lleva un G-Shock porque mola, porque lo lleva un rapero, porque es resistente o porque lo vio en Instagram… ¿quién narices es Kikuo Ibe? 

Y además hay otra paradoja: G-Shock lleva años construyendo una imagen basada en música, moda, cultura urbana, artistas, colaboraciones y espectáculo. Cuando de repente ofrece al público una experiencia profundamente relojera —"ven a cenar con el ingeniero que creó el G-Shock"— puede que haya una desconexión entre lo que la marca considera importante y lo que su audiencia considera interesante.

Es casi como si Casio dijera: "¡Tenemos una leyenda viva de la relojería!".

Y el público: "¿Tiene descuentos?".

Porque si realmente una cena exclusiva con Ibe tiene dificultades para generar participación, el problema no sería Kikuo Ibe. Sería bastante más profundo: quizá G-Shock ha construido una comunidad que conoce perfectamente el logo, pero cada vez conoce menos la historia que hay detrás del logo.

Y eso, para una marca que presume constantemente de su legado desde 1983, sería una ironía monumental. 

Creo que hay que ir más allá del análisis simplista "la publicación tiene pocos comentarios". Yo lo formularía así: no estamos viendo necesariamente el final de G-Shock, pero sí podríamos estar viendo los primeros síntomas de agotamiento de un modelo de negocio que durante décadas funcionó extraordinariamente bien.

G-Shock consiguió algo dificilísimo: convertir un reloj barato en un objeto cultural. El reloj podía costar relativamente poco, pero la marca consiguió asociarlo con músicos, deportistas, militares, diseñadores, artistas, cultura urbana… Y eso permitió que el consumidor aceptara pagar cada vez más.

El problema aparece cuando la marca empieza a cobrar como marca de lujo sin tener necesariamente una percepción de lujo equivalente. Y ahí entra el Skmei de turno. 

El consumidor mira un G-Shock de, pongamos, 120 € y al lado encuentra un digital chino de 15-25 € que da la hora, tiene cronógrafo, alarma, luz, resistencia al agua, estética parecida, y probablemente le dure varios años. Entonces aparece una pregunta demoledora: "¿Qué estoy pagando realmente?". Antes la respuesta podía ser: "Estoy pagando la ingeniería, la historia, la exclusividad y la cultura G-Shock".

Pero si la diferencia de precio se hace demasiado grande, la respuesta empieza a ser: "Estoy pagando el logo".

Y eso es peligrosísimo.

Y aquí viene la parte más interesante: Casio está atrapada por su propia estrategia.

Porque si mañana dijera: "Se acabó el postureo. Volvemos a hacer digitales sencillos de 20 euros, como antes", ¿qué ocurriría con toda la estructura de posicionamiento que ha construido? Tendría que admitir implícitamente que durante años ha estado alejándose precisamente de aquello que hizo grande a la marca.

Pero tampoco puede seguir indefinidamente subiendo precios mientras los chinos mejoran sus productos a una velocidad brutal. Y tampoco puede competir con ellos únicamente mediante prestaciones, porque un Skmei no necesita ganar, sólo necesita ser suficientemente bueno.

Ese es el auténtico problema.

Y hay otra cosa que me parece incluso más preocupante: la pérdida del vínculo emocional.

Cuando alguien dice: "Me compro un Skmei, me da lo mismo".

Eso es muchísimo más grave que perder una venta, porque significa que G-Shock ha dejado de ser imprescindible para esa persona.

Antes podía existir el pensamiento: "Quiero un digital. Tiene que ser un Casio".

Ahora suele aparecer: "Quiero un digital. Voy a mirar Casio, Skmei, Sanda, NaviForce...".

Y cuando una marca pasa de ser la categoría a ser simplemente una opción dentro de la categoría, empieza a perder poder. Eso es exactamente lo que ocurrió con muchas marcas en otros sectores.

Y lo de Kikuo Ibe tiene una ironía tremenda, porque fijaros en el círculo:

Casio creó una historia extraordinaria → convirtió esa historia en marketing → convirtió el marketing en prestigio → convirtió el prestigio en precio → y ahora necesita seguir contando la historia para justificar el precio. Todo gira alrededor de mantener vivo el mito.

Pero si el público empieza a desconectarse del mito, la maquinaria empieza a girar en vacío.

No es que cuatro comentarios vayan a hundir G-Shock. Ni muchísimo menos. Pero sí puede ser un pequeño indicador de algo más grande: la capacidad de la marca para generar entusiasmo espontáneo.

Y eso no se compra fácilmente con publicidad.

Lo paradójico es que Casio todavía tiene una salida, que es precisamente volver a aquello que sabe hacer mejor: relojes digitales sencillos, buenos, asequibles, reconocibles y honestos.

No abandonar G-Shock ni la gama premium, sino volver a tener abajo una auténtica propuesta de valor, un Casio de 20-30 € que haga pensar: "Por este dinero, ¿para qué carajos voy a comprar otra cosa?".

Eso sería devastador para los chinos, porque competirían con ellos en su propio terreno, pero con la historia, distribución, fiabilidad percibida y reconocimiento de Casio.

El problema es que no sé si Casio quiere volver allí.

Porque una marca puede sobrevivir muchos años después de perder su alma. Puede incluso vender productos muchísimo más caros. Lo difícil es recuperar el cariño que hizo que alguien quisiera llevarla cuando no necesitaba llevarla.

Y me temo que ese cariño no se recupera organizando otra cena privada. Kikuo Ibe puede explicar por qué nació G-Shock, pero no puede explicar por qué un chaval debería pagar hoy cinco veces más por un reloj chino que hace prácticamente lo mismo.

Ahí está el verdadero problema.

Bajo mi punto de vista, Casio y G-Shock están pagando su desprecio por la gente que los defendía. No es normal que un blog como ZonaCasio tenga que hablar a los fans de Skmei o Nixon, porque la marca ha decidido llevar ella su propia divulgación... ¿En qué cabeza entra eso? Imaginaros que Yamaha o cualquier otro le diga mañana al foro más importante a nivel mundial en español: "no habléis de nuestras motos, eh? Ya hablamos nosotros. Vosotros hablad de Honda o Suzuki", 🤯 Pero si debería ser al revés! debería ser: "gracias por seguir difundiendonos, aquí tenéis una alfombra roja para vosotros solos"

¡¡¡Ahí está el meollo!!! 

Porque una cosa es controlar la comunicación corporativa, y otra muy distinta es decirle a la comunidad que durante años te ha mantenido viva:

"Aparta, que ahora hablamos nosotros".

Eso es un error estratégico de libro.

Los Shock the World eran justamente lo contrario. G-Shock entendía algo fundamental: la marca no era solamente Casio; era también la gente que hablaba de G-Shock. Aquello tenía una cosa que hoy parece haberse perdido: comunidad. No era únicamente "presentamos el modelo X". Era: G-Shock llega a tu ciudad, reúne a tu gente, músicos, artistas, coleccionistas,  medios,  aficionados, fiesta, relojes, fotografías, blogs hablando de ello durante semanas.

Y la marca salía de allí con una barbaridad de publicidad que no tenía que pagar directamente.

Eso es lo que algunas estrategias modernas de comunicación parecen haber olvidado: la divulgación independiente es un multiplicador de la marca, no un enemigo de la marca.

Y lo que ocurre con ZonaCasio es todavía más absurdo. Porque este no es un medio generalista que Casio tenga que controlar. Es un medio especializado que ha dedicado años a documentar, explicar, fotografiar, analizar y mantener viva la conversación alrededor de Casio.

Si mañana Yamaha le dijera al mayor foro especializado de motos:

"A partir de ahora no habléis de Yamaha. La comunicación la hacemos nosotros. Si queréis hablar de algo, hablad de Honda".

Sería una locura.

¡Yamaha tendría que apoyar al foro para que hablara de Yamaha, no pedirle que dejara de hacerlo!

Porque cada artículo, cada análisis, cada fotografía, cada discusión y cada consulta de un usuario es una pequeña pieza de ecosistema de marca. Y hay algo que una cuenta corporativa jamás puede fabricar: credibilidad comunitaria.

Una marca puede decir: "Nuestro nuevo reloj es fantástico".

Un blog independiente puede decir: "Este reloj es fantástico... pero mira este defecto que hemos encontrado".

Y precisamente por eso, cuando ese blog dice después: "Pues este Casio es una maravilla", esa recomendación tiene muchísimo más valor.

Y aquí creo que está la verdadera tragedia de Casio: han confundido controlar la comunicación con controlar la conversación.

Son cosas completamente diferentes.

Puedes controlar tu Instagram, puedes controlar tus notas de prensa, puedes controlar tus campañas, puedes contratar influencers... Pero no puedes controlar lo que piensa tu comunidad.

Y si intentas hacerlo, corres el riesgo de destruir precisamente aquello que no puedes comprar: la conversación orgánica.

Y eso conecta perfectamente con lo que comentábamos de Ibe. 

Antes:

G-Shock → comunidad → eventos → blogs → foros → coleccionistas → conversación → nuevos compradores.

Ahora:

G-Shock → Instagram → campaña → influencer → Instagram → campaña → Instagram...

Y luego llega una publicación: "cena privada con Kikuo Ibe"

y...

22 comentarios.

Silencio administrativo. 🦗🦗🦗

Mientras en Japón parece existir todavía una comunidad mucho más conectada con el relato histórico de la marca.

Eso debería hacer sonar unas cuantas alarmas en la sede de Casio, porque si has sustituido una comunidad que hablaba espontáneamente de ti por una maquinaria corporativa que habla constantemente sobre ti misma, llega un momento en que la marca se convierte en su propio público.

Y eso es peligrosísimo.

Y diría algo más fuerte todavía: los fans NO eran un coste de marketing. Eran infraestructura de marketing gratuita.

El coleccionista que hacía una review, el bloguero que traducía una noticia japonesa, el foro que identificaba un módulo, el usuario que recomendaba un F-91... Todos ellos estaban haciendo algo que Casio no podía comprar con una campaña convencional.

Y si después de años de hacer eso reciben como respuesta: "No habléis de nosotros, ya hablamos nosotros", pues llega un momento en que dicen: "Ah, ¿que no queréis que hablemos de vosotros? Perfecto. Hablaré de Skmei o de Q&Q".

Y ahí aparece exactamente lo que estamos viviendo: ZonaCasio hablando de Skmei, Sanda, Synoke, Nixon...

No porque este blog haya dejado de amar la relojería japonesa, sino porque el espacio editorial que Casio abandona alguien lo va a ocupar.

Y la naturaleza aborrece el vacío.

Creo que podemos estar contemplando algo mucho más concreto: el final de la relación simbiótica entre G-Shock y la comunidad que ayudó a convertirla en lo que fue.

Y eso sí me parece serio. Porque una marca puede sobrevivir a una mala colección, a una subida de precios e incluso a varios años de ventas flojas, pero lo que resulta muchísimo más difícil recuperar es el entusiasmo perdido de sus propios divulgadores.

Y cuando esos divulgadores empiezan a decir: "Pues mira, este Skmei tampoco está nada mal...", entonces quizá alguien en Casio debería dejar de mirar tanto el panel de Instagram y las métricas, y empezar a preguntarse qué carajos ha pasado con aquella gente que antes llenaba los Shock the World.

Porque esa gente no desapareció. Simplemente dejó de sentirse invitada a la fiesta.


10.23.2016

Los bestiales campos eléctricos a los que son sometidos los G-Shock


¿Sabías que uno de los empleados más antiguos de la factoría de Casio en Japón es Ryusuke Moriai? Probablemente no te diga nada, pero todo cambia si te recordamos que ese señor fue el diseñador de modelos tan icónicos como el F-91. Y seguramente te resulte muy llamativo que diseñase también algunos de los G-Shock. Su último reloj diseñado, precisamente, fue la línea Mudmaster. En efecto: de la misma mesa de dibujo (ordenador, más bien, en este caso), del mismo ingenio y de la misma habilidad partió el F-91, y partió el GG-1000 (por cierto, quizá tenga algo que ver en que ese sea el Mudmaster que más se vende, y uno de los Premium más vendidos).

Estas fueron solo algunas de las cosas que han descubierto los redactores que han estado visitando estos días la factoría Yamagata de Casio en Japón, donde se fabrican buena parte de sus relojes y, por supuesto, todos sus Premium. Y es que visitas de este tipo hay muchas, cada pocos meses suele aparecer alguna publicación diciendo que ha visitado la factoría de Casio, pero pocas tan suculentas como ésta, no en vano estamos hablando de una de las publicaciones más punteras de relojería -de todas las marcas, no solo de Casio- a nivel mundial.

8.10.2018

Nueva edición del Torneo de Golf de Casio


Desde 1981 Casio celebra en Japón un torneo anual de Golf, celebrando este año la 38 edición los días 23, 24 y 25 de noviembre (jueves, viernes, sábado y domingo). El fabricante japonés repartirá diversos premios, lo que suma un total de 200 millones de yenes (unos 1556739 euros) en premios, con 40 millones de yenes (311.347 €, aproximadamente) para cada vencedor en cada categoría. El evento se celebrará en el Kochi Kuroshio Country Club, un campo semi-privado de 39 hoyos en una situación privilegiada de clima para disputar torneos de golf, como el mencionado Casio World Open international, y que fue inaugurado en 1989. Es un sitio tan exclusivo que hasta para informarse de los precios de los cursos que realizan hay que solicitarlo con antelación y expresamente.

Obviamente Casio persigue con este tipo de actos reunir a las personas más pudientes en un evento enormemente elitista, en donde su línea de lujo Oceanus deberá moverse -nunca mejor dicho- como pez en el agua. Una línea que, por cierto, aquí apenas tocamos porque su presencia en España es meramente testimonial.

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