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8.08.2026

G-Shock: de reloj indestructible a espectáculo indestructible

Hubo un tiempo en el que comprar un G-Shock era una decisión bastante sencilla. Uno quería un reloj que aguantara golpes, caídas, agua, polvo y el trato que probablemente acabaría con cualquier reloj convencional. Casio ponía la tecnología y el consumidor ponía el maltrato.

Hoy la cosa es bastante más complicada.

Porque G-Shock ya no vende únicamente relojes resistentes. Vende una identidad, una estética, una comunidad, colaboraciones, ediciones limitadas, materiales exóticos, celebrities, coleccionismo y, sobre todo, una marca capaz de convertir un reloj digital de resina en un objeto cuyo precio puede multiplicar varias veces el de un Casio convencional.

Y quizá por eso habría que empezar a llamarlo G-Show.

No porque los G-Shock hayan dejado de ser buenos relojes. Algunos siguen siendo auténticas máquinas. Sino porque alrededor de ellos se ha construido un espectáculo comercial extraordinariamente eficaz.

El G-Shock original tenía una idea bastante más sencilla
Cuando Casio presentó el primer G-Shock, el DW-5000C, en 1983, la filosofía era casi de ingeniería militar: ¿cómo hacemos un reloj que no se rompa?

La solución de Kikuo Ibe y su equipo no consistió simplemente en fabricar una caja de acero cada vez más gruesa.

El concepto era mucho más inteligente: proteger el módulo mediante una estructura que absorbiera los impactos. La caja interior metálica, la tapa trasera de acero y la envolvente de resina trabajaban juntas para mantener el mecanismo aislado.

Y ahí aparece una de las grandes ironías de la historia del G-Shock: la resina no convirtió al reloj en un producto barato porque fuese una solución de compromiso; formaba parte precisamente de la solución técnica.

La resina podía absorber impactos, era ligera, podía moldearse con formas complejas y permitía fabricar grandes cantidades de piezas de manera muy eficiente.

El acero, mientras tanto, seguía teniendo sus ventajas: dureza superficial, resistencia al desgaste y una sensación de construcción que ningún plástico puede reproducir completamente.

Por tanto, no es correcto decir que "el plástico es más resistente que el acero". Es otra cosa. El acero es más duro. La resina puede ser más adecuada para absorber determinados impactos.

Y esa diferencia es fundamental.

Entonces llegó el fenómeno G-Shock
Durante sus primeros años, G-Shock era fundamentalmente una solución técnica a un desafío real. Pero en los años noventa sucedió algo extraordinariamente importante: el reloj empezó a convertirse en cultura.

La estética de los G-Shock encajó perfectamente con determinadas escenas musicales y urbanas, especialmente con el hip-hop. El reloj dejó de ser solamente aquello que llevabas porque necesitabas un reloj resistente. Empezaste a llevarlo porque decía algo de ti. Y ahí el negocio dio un giro radical.

Porque cuando un producto se convierte en símbolo cultural, el precio deja de guardar una relación directa con su coste de fabricación. Un bolígrafo puede costar unos céntimos y venderse por cientos de euros si lleva determinado nombre. Una camiseta puede costar muy poco fabricarla y convertirse en objeto de culto.

Y un reloj digital de resina puede convertirse en un G-Shock. La diferencia no está necesariamente en el material, está en lo que representa.

El curioso caso del reloj de plástico cada vez más caro
Aquí es donde aparece una paradoja fascinante; durante años, el G-Shock fue asociado precisamente a esa combinación: electrónica + resina + resistencia + precio razonable.

Pero conforme la marca ganó prestigio, el precio comenzó a despegarse progresivamente de esa ecuación. Y no necesariamente porque fabricar el reloj se hubiese vuelto proporcionalmente más caro.

Es importante aclararlo: desarrollar un nuevo módulo, crear moldes, realizar ensayos, diseñar una construcción más compleja, incorporar sensores, Bluetooth, GPS, Tough Solar o nuevas tecnologías sí cuesta dinero. Una edición limitada también puede tener costes de desarrollo y producción diferentes.

Pero existe una diferencia enorme entre el coste de fabricar un producto y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por él. Y G-Shock descubrió que el mercado estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que costaba en realidad el reloj.

Muchísimo.

La resina es barata. El G-Shock no tiene por qué serlo
Esta es probablemente la parte que más chirría cuando observamos la evolución de la marca. Una caja de resina inyectada puede ser extraordinariamente barata de producir a gran escala una vez amortizados los moldes y los costes de desarrollo.

Eso no significa que un G-Shock sea barato de fabricar en su totalidad, claro, pero sí significa algo importante: el precio final no puede explicarse simplemente diciendo "es que lleva materiales caros".

De hecho, en determinados modelos ocurre exactamente lo contrario: puedes encontrarte un reloj con una enorme cantidad de resina y un módulo digital relativamente sencillo que cuesta varias veces lo que otro Casio también digital, también de resina y con una electrónica comparable.

¿Qué estás pagando entonces? La respuesta es incómoda: estás pagando G-Shock. Y no lo digo necesariamente como algo negativo. Las marcas tienen derecho a cobrar por su diseño, investigación, distribución, marketing, prestigio y posicionamiento.

Pero conviene reconocerlo.

De "reloj indestructible" a "objeto de coleccionismo"
Aquí está probablemente la transformación más importante. El G-Shock original necesitaba convencerte de algo básico y simple: de que no se iba a romper.

El G-Shock moderno intenta convencerte de muchas más cosas:

→de que es exclusivo.
→de que es una edición especial.
→de que es una colaboración.
→de que tiene un material diferente, con otro color, con otro acabado.
→de que lo llevan determinados artistas.
→de que hay pocas unidades.
→de que sólo se va a fabricar esa variante por determinado tiempo.
→de que es una buena pieza para coleccionar.

Es decir, el producto ha pasado de vender principalmente prestaciones a vender también pertenencia. Y eso es una estrategia comercial potentísima, porque un reloj funcional tiene un límite: si solamente necesitas saber la hora, un Casio de 20 euros puede solucionar el problema perfectamente. Pero si quieres ese G-Shock, ya no estás comprando simplemente la hora, estás comprando el G-Shock como marca, concepto e historia. Y contra eso no puede competir ninguna hoja de especificaciones.

La paradoja de Casio
Y aquí encontramos una de las contradicciones más interesantes de la historia reciente de Casio. La empresa construyó una parte enorme de su reputación gracias a productos extraordinariamente accesibles: relojes digitales sencillos, fiables, resistentes y asequibles.

Aquella filosofía tenía algo revolucionario: hacer tecnología útil para prácticamente cualquier persona, independientemente de su poder económico.

Pero décadas después, la misma marca pasa a presentar relojes de miles de euros, y aquí es donde uno puede preguntarse: "¿qué ha cambiado?". Porque la tecnología digital que permitió fabricar relojes extraordinariamente baratos no ha desaparecido, la electrónica no se ha convertido mágicamente en oro, la resina tampoco se ha convertido en platino. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el posicionamiento del producto.

Y cuanto más caro, más "G" parece
Hay algo casi cómico en esta evolución: el G-Shock nació como una especie de reloj utilitario radical.

Ahora podemos encontrar G-Shock con cajas metálicas, titanio, tratamientos especiales, acabados sofisticados, movimientos analógicos de mayor complejidad y versiones de precios que hace unas décadas habrían resultado absurdas para la propia imagen de la marca.

Y aquí aparece otra paradoja: cuanto más se aleja un G-Shock de aquel reloj barato, digital y de resina que conquistó las calles, más sofisticado parece ser considerado por la propia industria. Es como si el éxito hubiese terminado convirtiendo la sencillez original en algo que necesitara ser superado.

Primero fue el "mira qué bien funciona y cómo lo aguanta todo por 20 euros".

Después llegó el "mira cuánto podemos hacerte pagar por él y encima sales contento".

El verdadero golpe no lo recibe el reloj
Y quizá ahí esté la genialidad del modelo de negocio. El G-Shock puede recibir golpes, pero la marca, no. Porque cuando una empresa consigue convertir un producto en símbolo, puede aumentar el precio hasta límites absurdos sin necesidad de aumentar proporcionalmente el coste material, porque su consumidor no está comparando únicamente "acero frente a resina", está comparando "Casio frente a G-Shock".

Y eso cambia absolutamente todo.

Por eso un consumidor puede mirar un reloj de Skmei de 15 euros y decir: "Tiene alarma, cronómetro, calendario, luz, resistencia al agua y una pila que dura años".

Y tener razón.

Pero el propietario de un G-Shock suele responder: "Sí, pero no es un G-Shock".

Y también tiene razón. Es en esa pequeña pero vital diferencia donde está el auténtico negocio.

¿Entonces G-Shock es humo?
No. Y sería injusto decirlo. El problema aparece cuando confundimos valor técnico con valor de marca.

Un G-Shock puede tener un magnífico diseño de protección, una construcción muy estudiada, controles de calidad exigentes y una historia tecnológica real detrás. Pero eso no significa que cada euro adicional que pagamos corresponda a un euro adicional de ingeniería.

En determinados productos, una parte creciente del precio responde a algo mucho más intangible: marca + diseño + exclusividad + marketing + deseo.

Y eso no es patrimonio exclusivo de Casio. Lo hacen prácticamente todas las marcas que han conseguido convertirse en símbolos.

Pero en G-Shock resulta especialmente llamativo porque la marca nació precisamente como la antítesis de todo eso. Nació para solucionar un problema, y para hacerle frente a todo eso que hoy se ha convertido en parte de su identidad.

Y aquí aparece el "G-Show"
Por eso la broma tiene más recorrido del que parece. G-Shock describe el reloj, pero G-Show describe todo lo que se ha construido alrededor: las colaboraciones, el precio inflado, las ediciones limitadas, las fiestas de lanzamientos, las celebridades, los influencers, las cajas especiales, los materiales exóticos, el coleccionismo, las campañas publicitarias, los modelos que desaparecen rápidamente del mercado... Y, por supuesto, los seguidores que parecen defender la marca como si estuvieran defendiendo a su propio equipo de fútbol o a un partido político. 

La imagen que veis es casi una caricatura perfecta del fenómeno: alguien escribiendo simplemente "Casio ❤️❤️❤️❤️❤️❤️", mientras su foto de perfil convierte el comentario en una especie de documento sociológico involuntariamente maravilloso que retrata perfectamente a ese tipo de aficionados de "G-Show".

Ahí ya no estamos hablando de prestaciones. Estamos hablando de tribu.

El mayor éxito de G-Shock
Y quizá haya que reconocerle a Casio algo incluso aunque seamos críticos con la estrategia: han conseguido algo que muy pocas marcas de relojes han logrado. Han conseguido que una generación de consumidores pueda sentir por un reloj digital de cuarzo una vinculación emocional comparable a la que otros sienten por relojes mecánicos de lujo.

Eso es extraordinario. Pero hay un gran problema: al contrario de las marcas que sí nacieron como relojes de lujo, G-Shock nació precisamente para combatir eso. Y otro gran problema es que esa misma capacidad puede convertirse en una trampa.

Porque cuando una marca descubre que puede venderte un producto por lo que significa, y no solamente por lo que cuesta fabricarlo, aparece una tentación evidente: seguir subiendo hasta el infinito.

Y entonces surge la pregunta incómoda que los seguidores de G-Show temen siempre hacerse: ¿hasta dónde puede alejarse G-Shock de aquel reloj humilde, resistente y relativamente asequible antes de convertirse en otra cosa?

Porque quizá el mayor peligro para G-Shock no sea que los chinos fabriquen relojes digitales casi iguales y mucho más baratos. Quizá sea que G-Shock olvide por qué aquellos relojes baratos se hicieron famosos en primer lugar.

Del "indestructible" al "incuestionable"
Y aquí cierro con una paradoja que me parece incluso más interesante que la del plástico: el primer G-Shock tenía que demostrar que era indestructible.

El G-Shock moderno ya no necesita demostrarlo tanto.

Su mayor logro ha sido conseguir algo mucho más difícil: que algunos consumidores y aficionados consideren incuestionable el precio que Casio decide ponerle. Y eso sí que es una tecnología verdaderamente avanzada, mucho más que la electrónica, que el Tough Solar, que el Bluetooth y que el carbono:

El marketing.

Eso ya es otra cosa. Eso es cuento, otra fachada, puro engaño. Puro G-Show. 



8.01.2026

El último informe de Casio es demoledor: la empresa que pone precios como si fueran Rolex y que vende relojes como si fueran Synoke


Casio acaba de publicar un nuevo informe de resultados financieros y de previsiones. A primera vista los números son muy positivos, pero si lo analizamos con profundidad, las cosas cambian bastante. 

Primeras buenas impresiones
Casio muestra un buen músculo financiero, conseguido a base de despidos, jubilaciones anticipadas, ventas de inmuebles y, sobre todo, aumentos de márgenes de beneficio por unidad vendida. Eso es innegable y los datos lo confirman.

El informe pinta un panorama muy optimista para Casio. La compañía ha sabido capitalizar las tendencias del mercado de relojería, ejecutando una estrategia de marca claramente definida y efectiva. El notable crecimiento de las ventas y, más importante aún, la espectacular mejora en los márgenes de beneficio en el negocio de relojería, demuestran que la estrategia está funcionando.

La revisión al alza de las previsiones anuales refleja la confianza de la dirección en la continuidad de esta tendencia. Los desafíos principales serán mantener este impulso en el negocio de relojería, gestionar los riesgos cambiarios y lograr una recuperación sostenible en el negocio de instrumentos musicales (Sound) y continuar el desarrollo de sus nuevas apuestas de negocio (Moflin, SXC-1) para asegurar un crecimiento a largo plazo más diversificado.

La gran pregunta: ¿se puede mantener una marca como Casio, vendiendo sólo relojes?
¡Sí, es una buena pregunta! Y con ese tono tan directo, daremos una respuesta igual de clara: sí, puede, y de hecho lo está haciendo mejor que muchas marcas de lujo.

Vamos a desmontar esa idea de que "vender cuatro relojes" es un problema, porque en el informe de Casio se ve todo lo contrario.

No venden "cuatro relojes", venden casi 2 millones en un trimestre.
Solo en el primer trimestre (abril-junio 2026), vendieron 1,65 millones de unidades G-Shock (incluyendo Baby-G). Eso es un +6,5% más que el año anterior (1,55 millones). Y eso solo de G-Shock. Luego tenemos toda la línea Collection, Vintage, Edifice, Oceanus, etc.

Por lo tanto no es volumen pequeño, es volumen masivo con márgenes altos.

El gran secreto: el margen de beneficio es bestial (20-23%)
Aquí está la clave: no necesitan vender como Apple para ganar dinero. En el primer trimestre, el margen operativo (OPM) de relojería fue del 23,1% (20,7% sin devolución de aranceles). Para que nos hagamos una idea, Rolex tiene márgenes similares o algo superiores, pero vende muchísimo menos volumen. Swatch Group (dueña de Omega, Longines, Tissot) ronda el 10-15%, y Fossil está en pérdidas o con márgenes de un solo dígito.

La estrategia de "varias submarcas" les funciona de maravilla
G-Shock tiene su enfoque en grandes márgenes de beneficio: vender menos pero más caros (modelos metálicos, ediciones limitadas, colaboraciones). El 12% de sus G-Shock son metálicos, que son los que dejan más dinero.

Collection y Vintage por su parte, están enfocados en volumen: vender mucho en mercados emergentes y a jóvenes. Con esto han logrado un crecimiento del +22% en Norteamérica y +24% en Europa.

Es decir: los G-Shock metálicos y ediciones especiales (como el MR-G de 30 aniversario) pagan los gastos, y los Collection de 50€ llenan la caja registradora y ganan cuota de mercado.

Están aprovechando la "fatiga del smartwatch"
Además, Casio está teniendo mucha fortuna, porque mucha gente empieza a estar cansada de cargar el Apple Watch todos los días, y vuelven al reloj tradicional por estilo, durabilidad y emocionalidad. Casio lo está petando en Norteamérica (+22%) y Europa (+24%) precisamente por eso.

No compiten con Apple, compiten con el deseo de tener un reloj que dure varios años y tenga nostalgia.

En otros negocios tampoco se duermen
Están expandiendo Moflin (mascota robótica), que es otro nicho. Además, lanzaron un sampler portátil SXC-1 para música, abriendo nueva línea para su división de sonido, y en educación (calculadoras científicas) tienen un 22% de margen en el trimestre.

No son solo relojes, son una compañía tecnológica con músculo financiero.

Por lo tanto, Casio está en modo "optimización de beneficio":

· Deuda neta: 96.800 millones de yenes (prácticamente cero deuda comparado con su caja).
· Ratio de capital: 67,1% (muy saneada).
· Previsión de beneficio operativo anual: 34.000 millones de yenes (un +30% sobre lo que esperaban hace tres meses).

Así que sí, venden "cuatro relojes", pero cada uno deja el beneficio de tres de la competencia. Y mientras sigan con esta estrategia de marca dual, expansión internacional y control de costes, tienen cuerda para rato.

La otra cara de la moneda
Pero hay otra gran verdad incómoda que se desprende del informe: la dependencia total y absoluta del mercado de relojes. Y sí, eso es un riesgo enorme

El informe es brutalmente sincero en eso:
- Negocio Beneficio Operativo (1T) de relojería: ~9.000 M yenes. Esto es el 100% del pastel
- EdTech ~3.850 M yenes. No está mal, pero es estacional y pequeño
- Sound (música) -0.5 M yenes. Arrastra  pérdidas desde no se sabe cuánto.

Antes, Casio era:
· Calculadoras (dominio mundial)
· Instrumentos musicales (los teclados Casiotone y Privia eran bestiales)
· Relojes (una línea más)

Ahora:
· Relojería: el 90%+ del beneficio, y subiendo.
· Música: en caída libre y en reestructuración.
· Calculadoras: estables pero sin el músculo de antes.

Si mañana los jóvenes deciden que los relojes no les gustan, si cambia la moda, si otra marca lanza un reloj rompedor, Casio estará hundido. Es decir: viven bien, pero viven en la cuerda floja constante.

"Querer ser Rolex pero no ser Rolex": Duro pero cierto
Aquí vamos a ser 100% honestos:

- Casio: ofrece relojes de resina, acero inoxidable y tecnología básica. Precio medio 50-500€. Margen de beneficio alto, pero por volumen.
- Rolex: ofrece relojes de oro 18k, platino, cerámica, acero 904L. Precio medio 8.000-100.000€. Margen de beneficio altísimo, por exclusividad.

Es evidente: Casio NO es Rolex. Ni puede serlo realmente. Lo que hace Casio es jugar en la liga del "premium asequible". Un G-Shock metálico de 500-1.000€ no es Rolex, pero es mejor que un Fossil o un Diesel, por eso su estrategia es subir el precio medio sin perder el alma juvenil.

Pero el salto a Rolex es imposible:
· Rolex vende 1 millón de relojes/año con lista de espera de 5 años.
· Casio vende 6 millones de G-Shock/año en Amazon y El Corte Inglés.

Son dos mundos distintos.

En Casio "siempre fueron de hacer relojes populares": Verdad a medias
Verdad sí, porque Casio siempre fue la marca de los relojes digitales de 30€, los calculadoras de instituto y los teclados de juguete.

Pero desde los 80, los G-Shock se convirtieron en culto. Se los dan rebajados o directamente se los regalan a los militares, policías, bomberos, surfistas, y ahora hasta raperos y artistas, para que el público se los vea puestos.

Además, han sabido evolucionar con G-Shock metálicos (serie Full Metal), colaboraciones con marcas de moda y de lujo (por ejemplo, con Bape, con Coca Cola, Swarovski, incluso con marcas de coches como Lamborghini), y esas ediciones limitadas se agotan en horas y se revenden por el doble

¿Y si los gustos cambian?
Casio es consciente de ese riesgo, y por eso están intentando diversificar con Moflin (mascota robótica) y el sampler SXC-1 (música). Pero sus ventas son anecdóticas comparadas con relojes. Por eso, si la moda juvenil cambia, Casio no tiene un plan B sólido.

Y hay unos cuantos peligros que pueden derrumbar el edificio entero:

- Los jóvenes de ahora no ven los relojes como algo necesario (tienen el móvil).
- Si el "hype" de G-Shock se apaga, pueden perder el 50% de sus ventas en 2-3 años, como si les hubiera pasado un tifón por encima.

Y es que el truco que siempre le funcionó a Casio, puede que si las modas cambian ya no les funcione:

· Venden volumen para pagar las facturas.
· Venden ediciones especiales para ganar prestigio y margen.
· No compiten con Rolex, compiten con Swatch, Timex, Citizen, Seiko... y en esa liga, están ganando.

Pero siendo sinceros, si los jóvenes dejan de llevar reloj, Casio tiene un problema gordo. Y en el informe no hay un plan B que les permita subsistir. 

Destapando la cloaca en la que se mueve hoy Casio
Vamos a ponerle nombres y apellidos a todo lo que hemos dicho, porque es el "modus operandi" desesperado de Casio en la última década.

- Moflin: La compra de una idea ajena por pura desesperación.
Pues sí. Casio no inventó Moflin. Lo compró (o licenció) de la startup japonesa Vanguard Industries, que lo había financiado mediante crowdfunding en 2021. ¿Qué hizo Casio, realmente?

· Le pone su marca.
· Le sube el precio un 40%.
· Y lo presenta como "innovación propia".

¿El resultado? No es un producto de masas. Es un peluche con motorcito que mueve la cabeza. No va a salvar un conglomerado de 300.000 millones de yenes. Es un parche emocional para parecer "tecnológicos" cuando su I+D en robótica es nula.

Fracaso tras fracaso: El cementerio de productos de Casio
Vamos a hacer un repaso breve pero brutalmente certero. Y es que la lista es incluso más larga. Pero veamos:

- Lupa dermatológica (Medical) ~2015. Fracaso absoluto. Competían contra marcas médicas de verdad y no tenían red de ventas.

- Auriculares de buceo (Logosease) ~2017. Un producto ridículo. Bucear con auriculares y música. Nadie lo pidió. Retirado del mercado.

- Reloj para sauna (para usar con vapor de agua) ~2022. Tuvieron que hacer crowdfunding en Makuake (plataforma japonesa) para financiarlo. Una marca con 80 años de historia pidiendo dinero a particulares para lanzar un reloj... ¿Realmente no resulta patético?

- Dispositivo para guitarras (Air Amplifier) ~2023 con crowdfunding otra vez. Un altavoz portátil para guitarristas. Nadie lo compra.

- SXC-1 (sampler portátil) 2026 (ahora). El que mencionan en el informe. Es su "nueva apuesta". ¿El problema? Teenage Engineering lleva años haciendo esto mejor, encima más barato y con más estilo.

- G-Shock con pulsómetro (GBD-H1000) ~2020. Quisieron competir con Garmin y Apple. Fracasó totalmente. La batería duraba poco, el GPS era malo, y encima era enorme.

- Proyectores inteligentes (Smart Projectors) ~2018. Sacaron proyectores con Android. Competían contra Epson y Sony. No vendieron ni una décima parte.

Todos estos son "palos de ciego". No hay una estrategia corporativa clara. Es: "a ver si esta pega en la pared".

El fiasco musical
En música, hoy Casio vive de las rentas de los 80 (los Casiotone de los 80).

- Los teclados Privia y Celviano son buenos, pero compiten contra Yamaha y Roland, que son gigantes que se dejan el alma en I+D. Casio está a años luz de ellos, y encima su precio no es mucho mejor. 

· Sus productos "standalone" (como el SXC-1) no tienen comunidad de usuarios, ni ecosistema, ni marketing potente. Nadie fuera del mundillo Casio los conoce. 

· Teenage Engineering les come la tostada con el OP-1 y el Pocket Operator, más portables, muy potentes, y encima mucho más baratos. 

· Korg les gana en sintetizadores. La innovación de Korg hoy en día le saca los colores a Casio.

· Roland les gana en pianos digitales.

¿Cuál es la posición de Casio en música hoy? Marca de segunda fila para colegios e institutos. Sin alma, sin comunidad, sin innovación real, sin apuesta firme, sin usuarios. Sin nada. Que su negocio musical este agonizando no es casual, es el resultado de una enorme cadena de desaciertos.

La pregunta del millón: ¿Esto es éxito?
NO y rotundamente NO. No es éxito. Es supervivencia.

Casio está en un momento delicado. El negocio de relojes les da dinero para tapar los agujeros de todo lo demás, pero no tienen un plan B creíble, todo lo que tocan fuera de relojes fracasa o es irrelevante.

El problema de fondo es la cultura corporativa anclada en el pasado. Siguen pensando que son la Casio de los 80, cuando innovaban en todo, que la gente les va a comprar por el nombre aunque encarezcan su producto cuatro veces sin añadir ninguna ventaja, con módulos amortizados y penosa construcción. 

Ademas, tienen una falta de visión de futuro sobrecogedora. No han sabido adaptarse a la era digital, al IoT, a los smartwatches, a su comunidad de fieles seguidores -a los que ningunean constantemente-, a la inteligencia artificial, a nada.

Y por si todo ello fuera poco, sus productos no tienen alma ni sentido. Moflin, el sampler, la lupa... son productos sin historia, sin comunidad, sin "hype". Solo existen porque alguien en la junta dijo: "pues probemos esto a ver si suena la flauta".

El espejismo del beneficio
Ahora se entiende por qué el informe de resultados es tan "bueno". Los relojes están petándolo en ventas y márgenes, es verdad. Eso genera beneficios, también es verdad. Y esos beneficios permiten hacer experimentos raros (Moflin, SXC-1, etc.). Experimentos que la mayoría fracasan, pero como los relojes siguen dando dinero, pueden permitirse el lujo de fallar.

Pero el día que los relojes dejen de dar dinero, no hay plan B. Y ese día puede llegar si los jóvenes dejan de comprar G-Shock, si sus aficionados dejan de coleccionarlos, si la economía global se resiente, si una nueva moda o tecnología los deja obsoletos.

Conclusión final (y brutalmente honesta)
Casio no es una empresa exitosa, es una empresa rentable por inercia. Les va bien porque los G-Shock siguen atrayendo a muchos fieles, pero no tienen ninguna otra pata estable, todos sus intentos de diversificación son fracasos con marketing corporativo.

¿Son los reyes del reloj asequible? Sí, sin duda. ¿Son una empresa innovadora con futuro? No, son una marca que vive de su pasado. Y en ese informe nos damos cuenta que los datos financieros son buenos, pero el relato de futuro es un espejismo.

¿Crees que la directiva de Casio es consciente de esto y está realmente trabajando en un cambio profundo, o crees que están esperando a que el negocio de relojes les dure otros 20 años, y luego el que venga después que se busque la vida?





7.30.2026

Nuevos digitales de Skagen

La firma danesa Skagen acaba de lanzar un nuevo modelo de reloj digital a pilas (CR1620), que se ofrecerá en tres variantes, y cuya denominación común es SKW694.

Se trata de relojes muy básicos -y todos con display invertido- pero con buenos acabados, con cristal mineral y caja y brazalete de acero, y una resistencia al agua de 30 metros.

6.18.2026

Por fin Edifice en positivo! 😱

Ya no recuerdo el tiempo -allá por principios de siglo- cuando fue la última vez que Edifice comercializó un modelo con display digital en positivo. A partir de entonces fueron todos en negativo, lo cual -dicho sea de paso- favoreció muy poco a la marca. 

Por eso el lanzamiento de este nuevo modelo es tan especial. Se trata del Edifice ERA-130, un ana-digi donde lo especial -o noticiable- no está en el módulo -que es el típico ana-digi ya archiconocido con pila de 10 años de duración -con una CR2025-, eso sí, con función de retracción de manecillas, temporizador de una hora y cronógrafo de 24 horas-, sino el cómo lo presenta Casio en sus Edifice. 

Lo que más llama la atención es que Casio le ha diseñado unas subesferas con aspecto clásico de analógico pero utilizando display digital -no son LCA, ojo-. Recuerdan un tanto a los modelos "business" de principios de los noventa, donde Casio llegó a su máximo esplendor en ese aspecto. 

Como el reloj carece de segundero, Casio le ha incrustado una bonita animación digital en grande, en una subesfera dedicada entre las cuatro y las cinco. Además de todo ello tenemos un precioso diseño de pulsadores tipo seta, y un pulsador en el lateral central con aspecto de corona -que no lo es- protegido por guardas. Como buen Edifice, el Casio ERA-130 es totalmente de acero macizo con cristal mineral. 

Llega en tres variantes: ERA-130D-1A, 
ERA-130D-2A, ERA-130D-3A; negra, azul y verde, respectivamente. El punto más negativo es que es un reloj enorme (50,6 x 46,3 x 14,4 mm), y además muy pesado (150 gr., nada menos).




12.07.2025

Casio rinde homenaje a su línea Vintage


Casio celebró en Bangkok su evento “Back in Time, Ahead in Style”, una inmersión en décadas pasadas con una puesta en escena impecable: luces cálidas de los setenta, excesos ochenteros, rebeldía noventera y un mercadillo con objetos reales que parecían sacados de un desván intacto. 

El ambiente era perfecto, casi hipnótico. Pero bajo ese barniz retro había una ironía difícil de ignorar: la marca que un día definió la relojería accesible, dura y funcional, hoy se refugia en la estética para justificar relojes que cuestan mucho más… y hacen mucho menos.

El pasado robusto que Casio prefiere convertir en “estilo”
Durante décadas, Casio construyó su reputación sobre relojes que resistían lo que fuera. Eran baratos, de diseño humilde, con cajas de acero real, cristales minerales, módulos innovadores y funciones que en su momento eran punteras. No eran “vintage”: eran contemporáneos, útiles y sorprendentemente avanzados para su precio.

Esa esencia pulida a fuerza de ingenieros y no de estilistas convertía a modelos como el F-100 en iconos involuntarios. Aquellos relojes no buscaban ser moda; buscaban durar. Esa era la gracia.

El evento: una cápsula del tiempo que funciona como espejo
En The Warehouse de Talat Noi, Casio recreó tres décadas enteras como si uno pudiera atravesarlas con solo cambiar de sala. No era una escenografía cualquiera: era una declaración. Música analógica, muebles que parecían recién desempolvados, juguetes antiguos, discos gastados… El tipo de objetos que envejecen con dignidad.

Y entre todo ello, los relojes vintage: pero no los de verdad, sino las reinterpretaciones actuales.

Verlos brillar bajo la luz ámbar dejó en evidencia algo que quizá Casio no quería resaltar tanto: la modernidad —la auténtica— estaba en los modelos de hace cuarenta años.

El eterno regreso de los clásicos… pero sin sus virtudes originales
Casio anunció la vuelta de modelos entrañables: el A158WA-1A, el A230, los Future Classics, o rarezas simpáticas como el Ring Watch. Son relojes que muchos aman porque están cargados de historia, pero también porque funcionaban bien, eran duros y accesibles para cualquiera.

Hoy, sin embargo, esa narrativa se ha desplazado. Se habla de “estilo”, “tendencias”, “colaboraciones”, “reinterpretaciones”, “comunidades creativas”… mientras sus relojes actuales mantienen el diseño de hace décadas pero pierden los materiales que los hacían especiales, recortan funciones y multiplican el precio. Donde antes había innovación, ahora hay un guiño irónico al pasado convertido en producto premium.

Casio lo reconoce sin querer:
—Al principio nos centramos en la practicidad, no en la moda —admitía Marie Yoshizawa, con un punto de sorpresa por que fuese la moda quien adoptara la marca, y no al revés.

Una estética impecable que no tapa las grietas
En cada esquina del evento había creadores, influencers y artistas luciendo sus Casio Vintage como complemento de estilo. Natural, ligero, casi despreocupado. Y precisamente ahí está la paradoja: los relojes que antes se compraban por su valor técnico se venden ahora por su capacidad para encajar en una foto de Instagram.

Las declaraciones de los responsables de diseño dejaban entrever esa tensión crónica entre lo que la ingeniería permite y lo que marketing exige.

Hablan de tendencias como punto de partida, de límites materiales, de reinterpretar formas que ya funcionaron. Pero nunca se menciona recuperar la robustez perdida. Nadie habla del acero, del cristal mineral, de módulos nuevos o de funciones adicionales. No interesa.

Porque ahora Casio Vintage no se compra para durar; se compra para combinar.

El resultado: una celebración hermosa… que subraya una triste ironía
Entre las actuaciones, las luces, los creativos tailandeses y filipinos desfilando con gracia por el recinto, y los guiños nostálgicos cuidadosamente colocados, el evento fue un éxito estético. Un portal bien construido hacia el pasado.

Pero ese viaje al pasado recordó justo lo que Casio parece haber dejado atrás:
la filosofía que convirtió a la marca en referente mundial.

Casio Vintage: un viaje al pasado que deja al descubierto las contradicciones del presente
Mientras los invitados posaban entre muebles setenteros y neones noventeros, era imposible no pensar en la contradicción:
Casio homenajea sus relojes históricos… mientras vende versiones actuales que se parecen mucho pero comparten muy poco.

Al final, lo que quedó claro es que la cultura siempre vuelve, pero no siempre lo hace con la misma honestidad material. Los relojes sí parecen retro, pero su espíritu ya no lo es. Y esa es la mayor ironía de todas.


8.23.2025

¿Es mejor la resina de Casio, o el zamak de Skmei?


El zamak es una aleación de zinc con pequeñas proporciones de aluminio, magnesio y cobre. Se usa muchísimo en herrajes, grifería, bisutería barata, piezas de automoción, juguetes metálicos, etc.

En condiciones normales, no es un material peligroso para la salud, el zinc es incluso un oligoelemento necesario para el cuerpo. Por su parte, el aluminio y el magnesio que lo contienen, en las cantidades de la aleación no se liberan fácilmente.

El cobre también es esencial en dosis mínimas.

El problema aparece en situaciones concretas:
- Polvo o vapores al trabajar: al lijar, fundir o mecanizar zamak sin protección, los vapores de óxido de zinc pueden causar la llamada fiebre del humo metálico: fiebre, escalofríos y malestar, que suelen remitir en 24-48 h, pero que es desagradable. Por eso nunca debemos pulir ni lijar un reloj de zamak.

- Níquel en baños superficiales: muchas piezas de zamak llevan un recubrimiento niquelado, y ese sí puede dar alergias cutáneas en personas sensibles.

Resumiendo: el zamak en sí no es tóxico si lo usamos como corresponde (manillas, cerraduras, adornos). Lo que no es buena idea es: cocinar con él, chuparlo como si fuera un caramelo, o trabajar con su polvo sin protección.

Un detalle curioso: los juguetes metálicos de los años 60-70 hechos de zamak, si no estaban bien protegidos, podían liberar metales y por eso ahora la legislación limita mucho su uso en objetos para niños pequeños.

¿En Europa está permitido el zamak para los relojes?
En Europa está permitido y de hecho es muy popular en relojería (sobre todo en gamas medias y bajas). La razón es bastante prosaica: el zamak es barato, fácil de moldear y da una sensación de solidez metálica sin costar lo que cuesta el acero inoxidable.

Los motivos principales de esto son:

- Moldeo a presión: el zamak se inyecta en moldes con gran precisión, lo que permite fabricar cajas de reloj con formas complejas y buenos acabados a bajo coste.

- Peso “agradable”: da sensación de “reloj robusto”, a diferencia del plástico, que se siente ligero y barato.

- Acepta bien recubrimientos: normalmente no vemos zamak “puro”, sino niquelado o cromado para darle brillo y resistencia a la corrosión.

Ahora, el lado menos bonito de la historia: El zamak no es tan duradero como el acero inoxidable. Puede corroerse con el tiempo, sobre todo si el recubrimiento se daña (esto es lo que se llama “zinc pest” o peste del zinc: la pieza se hincha y se agrieta).

Si se raya o desgasta el recubrimiento, el zamak desnudo debajo se ve feo y se degrada rápido.

En Europa lo que sí está regulado es el uso de plomo, cadmio o mercurio en aleaciones para consumo o contacto prolongado con la piel. El zamak no lleva esos metales, por eso pasa las normas.

Lo único vigilado es la liberación de níquel en piezas que tocan la piel, como relojes, bisutería o gafas. Hay un límite legal de migración de níquel (0,5 µg/cm²/semana).

Por eso muchas marcas baratas usan zamak: cumple las normas, da aspecto metálico y cuesta menos que el acero. Pero a largo plazo, un reloj de acero inoxidable siempre será más resistente, hipoalergénico y duradero.

Comparativa entre el zamak y la resina endurecida de Casio
En relojes de gama baja y media lo habitual es justo eso: caja de zamak cromado o caja de resina endurecida (plástico reforzado). 

Zamak:
- Sensación al tacto: frío, metálico, da sensación de “más reloj” por el peso.

- Peso: relativamente pesado, lo que gusta a algunos porque transmite solidez, pero puede ser incómodo en relojes grandes.

- Resistencia a golpes: frágil comparado con la resina. Si recibe un golpe fuerte, se abolla o se deforma.

-Corrosión: si se raya el baño cromado/niquelado, el zamak desnudo puede corroerse, hincharse y deteriorarse con los años.

-Durabilidad: decente en uso normal, pero a largo plazo es menos fiable que el acero y peor que una buena resina en ambientes hostiles.

Resina endurecida (resinas epoxi o poliamidas reforzadas, como usan Casio y otros):

-Sensación al tacto: ligera, cálida, menos “noble” que el metal, se percibe como plástico aunque sea de calidad.

-Peso: muy ligera, ideal para relojes deportivos o de uso diario sin que molesten.

-Resistencia a golpes: altísima, absorbe impactos sin deformarse, por eso se usa en G-Shock, por ejemplo.

-Corrosión: no se oxida ni se hincha, aguanta muy bien sudor, agua salada, humedad, químicos ligeros.

-Durabilidad: mientras no se degrade por rayos UV (sol constante), puede durar décadas sin problemas.

-Alergia: hipoalergénica; prácticamente no da reacciones cutáneas.

En resumen:
-Zamak = estético, metálico, más “clásico”, pero con debilidad frente al tiempo, corrosión y alergias.

-Resina endurecida = ligera, súper resistente y práctica, pero menos elegante y con sensación de “plástico”.

Por eso se suele ver relojes de vestir baratos usando zamak cromado; y relojes deportivos o utilitarios con resina.

Resistencia a la exposición UV 
Los rayos UV no hacen nada directo al zamak, porque es metal y, por lo tanto, inmune. El sol no degrada el zamak como degrada a un polímero. El problema del zamak es químico y mecánico, no fotónico:

-Si el cromado/niquelado que lo cubre se daña, el sudor ácido, la humedad o la sal lo atacan y empieza la corrosión.

-El propio zamak, con el tiempo, puede sufrir “peste del zinc” (hinchazón y agrietado por impurezas en la aleación y humedad), pero eso es más un defecto de fabricación que de exposición solar.

En cambio, las resinas endurecidas sí son muy vulnerables a los UV:

-Se vuelven más quebradizas y pierden elasticidad con los años.

-Pueden decolorarse (el negro se pone grisáceo, los colores pierden intensidad…).

Aun así, con aditivos modernos anti-UV (como los que usa Casio), una buena resina puede durar 15–20 años expuesta al sol sin romperse, aunque visualmente se note el envejecimiento.

Comparando resistencia frente al sol, podríamos resumir:

Zamak: gana la partida, el sol no lo afecta directamente, lo que mata al zamak es el sudor + rayaduras que exponen el metal bajo el baño.

Resina endurecida: pierde frente a los UV a largo plazo, aunque con aditivos modernos aguanta muchísimo más de lo que la gente cree.

Resistencia frente a microorganismos
Aquí el comportamiento del zamak y resina cambia bastante:

Zamak (aleación de zinc, aluminio, magnesio y cobre)
No es alimento para bacterias ni hongos.
De hecho, el zinc y el cobre son metales con efecto biocida: inhiben el crecimiento de muchas bacterias y hongos en superficie.

Lo malo es que, si el recubrimiento se deteriora, la corrosión superficial (óxidos y sales metálicas) sí puede acumular suciedad y humedad, creando un microambiente donde prosperen colonias encima, aunque no “coman” el metal en sí.

Resina endurecida
La resina en sí tampoco es alimento (los plásticos son muy poco nutritivos), pero a diferencia del zamak, no tiene propiedades antimicrobianas naturales.

En condiciones húmedas, con sudor o restos orgánicos, puede colonizarse por hongos y bacterias superficiales (biofilm). Eso no degrada la resina, pero sí puede dar mal olor o incluso irritaciones cutáneas si no se limpia.

En exteriores, los rayos UV matan muchos microorganismos, pero en las partes protegidas (entre caja y correa, por ejemplo) pueden crecer igual.

Por eso los relojes “serios” (deportivos o de lujo) suelen ir a materiales más nobles: acero inoxidable, titanio o cerámica, que combinan durabilidad, resistencia a la corrosión y facilidad de limpieza.

¿...Y las resinas cromadas?
Las resinas “cromadas” de Casio (y de muchas marcas) no son metal: suelen ser resina metalizada al vacío (aluminio o cromo depositado) y lacada; más raro, algunas piezas plásticas llevan galvanizado Ni/Cr auténtico sobre ABS. Eso cambia el juego frente al zamak.

Cómo se comporta la resina cromada:

-Rayos UV: el cromado y su laca da cierta protección, pero la base sigue siendo resina. Con los años el barniz puede micro-agrietarse y amarillear. No “se pudre”, solo envejece visualmente.

-Desgaste: el punto débil es la capa superficial: roces con mesas, mochilas o ropa la desgastan/descascarillan (sobre todo en aristas).

-Corrosión: no hay; si se pela, queda resina mate, no óxido.

-Golpes: absorbe impactos mejor que el zamak.

-Alergias: normalmente hipoalergénica (no hay níquel expuesto; salvo raras piezas con galvanizado real mal sellado).

Veredicto
Para uso diario y sudor/sol/golpes: resina cromada antes que zamak. Estructuralmente aguanta mejor y no se corroe; debemos asumir que el “cromo” acabará mostrando desgaste en aristas con los años.

Para estética metálica barata en vestir ocasional: zamak puede verse más “metálico real” al principio, pero su vejez suele ser peor.

Si buscamos longevidad y solidez al envejecer: mejor resina “sin cromar” (mate o teñida en masa). Es la que menos problemas da a largo plazo.

Pero no hemos terminado... ¿Cuál de todos es más ecológico?
Ahí tocamos el nervio sensible: lo ecológico. Porque en relojes baratos (y no tan baratos) casi nunca se piensa en ello, y la diferencia entre zamak, ABS y resina Casio se nota mucho cuando hablamos de ciclo de vida y reciclabilidad.

Zamak
-Punto fuerte: es 100 % reciclable como metal. Se funde y se reutiliza indefinidamente.

-Punto débil: la mayoría de cajas de reloj de zamak están niqueladas o cromadas, y ese recubrimiento complica el reciclado, porque hay que retirarlo antes de refundir. 

-Huella inicial: fundir zamak consume más energía que moldear plásticos, pero menos que trabajar acero inoxidable.

ABS
-Punto fuerte: es un termoplástico, en teoría reciclable por fusión (lo mismo que con botellas PET, aunque a otra escala). También puede reciclarse químicamente en monómeros.

-Punto débil: en la práctica, el ABS de un reloj (pequeño, mezclado con metal, pintado o cromado...) casi nunca se recicla. Acaba como residuo normal o incinerado.

-Durabilidad: su envejecimiento rápido (UV, fragilidad) hace que muchos relojes de ABS tengan vida corta, generando más basura.

Resina Casio (PU/PC-ABS reforzado con aditivos)
-Punto fuerte: aguanta mucho más tiempo que el ABS, por lo que su vida útil es larga.

-Punto débil: muchos son termoestables (PU, urea-formaldehído...), y no se funden para reciclar. Acaban en vertedero o incineradora.

-Aditivos y estabilizantes: complican aún más el reciclaje. Básicamente, si se degrada, no se recupera.

Ejemplo real: cuando un G-Shock de hace 25 años se queda sin bisel ni correa, la caja de resina suele ser un residuo imposible de recuperar.

El rey absoluto en esto vuelve a ser, de nuevo, el acero inoxidable o el titanio: muy duraderos, totalmente reciclables y con menor impacto a largo plazo.

¿Cuál tiene menos impacto en el vertedero?
Si, como suele ocurrir, el reloj no se recicla y acaba en el medio ambiente, aquí toca diferenciar persistencia y toxicidad. Por ello, si hablamos de daño ambiental directo:

Zamak
-Oxida lentamente, formando óxidos de zinc y cobre.

En cantidades normales de un reloj, esto no es muy peligroso para el suelo o agua; el riesgo de contaminación es bajo.

Aunque su persistencia en el ambiente es alta (es un metal), sigue existiendo como metal pero no libera microplásticos ni químicos peligrosos adicionales.

ABS
No se oxida, pero se fragmenta en microplásticos con el tiempo.

Estos microplásticos son problemáticos porque:

-Se dispersan en suelos y aguas.

-Pueden ser ingeridos por animales.

-Se acumulan en la cadena alimentaria.

Persistencia muy alta: los microplásticos no desaparecen, solo se fragmentan más y más.

Resinas de Casio
Muy parecidas al ABS en términos ambientales. Se fragmentan lentamente y sus microplásticos son muy persistentes.

Puede contener aditivos, pigmentos, estabilizadores UV que no son biodegradables y pueden contaminar más que el ABS básico.

Conclusión práctica
-Zamak: menos daño ambiental directo, aunque permanece como chatarra, no se vuelve tóxico.

-ABS y resinas: más daño ambiental potencial por microplásticos y aditivos, y elevado peligro de acabar en la cadena alimentaria.

Si el objetivo es el mínimo impacto ambiental al desechar, el metal reciclable (zamak o acero) es mejor que los polímeros, incluso si dura menos estéticamente.

Si nuestra preferencia es minimizar el daño ambiental, la prioridad deja de ser “resistencia a golpes” o estética, y pasa a ser reciclabilidad y no generar microplásticos.

Si lo que buscamos es el material barato pero que a la vez haga menos daño al planeta, el zamak es claramente mejor que el ABS o la resina de Casio. Aunque pueda oxidarse o picarse con el tiempo, su potencial de reciclaje y la ausencia de microplásticos lo hacen más ecológico.

Si luego se envía a reciclaje, el impacto ambiental se minimiza casi al cero.

Los polímeros (ABS o resinas) solo superan al zamak si hablamos de vida útil extremadamente larga sin reemplazos, pero a la hora de desecharlos, generan contaminación mucho más problemática.


6.27.2025

Audio-review DW-5600RL: El G-Shock original… de resina



En la numerosa familia de los G-Shock, tres relojes destacan por su fidelidad a la estética clásica: el nuevo DW-5000R de caja roscada de acero, el GW-M5610 con tecnología Tough Solar, y el más asequible DW-5600RL, que toma inspiración directa de los G-Shock ochenteros, pero con una filosofía más funcional. ¿Qué ventajas ofrece el DW-5600RL frente a sus hermanos solar y de acero? Más de las que parece:

Ligereza total: la resina al poder
El DW-5600RL apuesta por una caja completamente de resina, mucho más ligera que la estructura en acero del DW-5000R, que incluye componentes metálicos para mayor fidelidad estética. En la muñeca, esto se nota: el 5600RL es más cómodo para uso intensivo, ideal si quieres un G-Shock para el día a día sin sentir que llevas un bloque de acero.

Autonomía fiable y sencilla: 5 años sin preocupaciones
Mientras el GW-M5610 funciona con energía solar (lo que a veces implica estar atento a la carga si lo guardas mucho tiempo, y a su cuidado para que el sol no dañe su LCD), el DW-5600RL incorpora una pila CR2016 que dura hasta 5 años, con un consumo energético optimizado. Es una solución sencilla y fiable para quienes prefieren “ponérselo y olvidarse”.

Precio mucho más asequible
Aquí el DW-5600RL gana por goleada. Su precio es sensiblemente inferior al del DW-5000R, convirtiéndolo en una entrada perfecta al mundo G-Shock clásico sin arruinarte. Ideal para coleccionistas que buscan una pieza con ADN retro pero sin los sobrecostes del homenaje premium.

6.13.2025

Detalles (y precios) de los nuevos Casio automáticos



Casio ha confirmado ya las fechas del lanzamiento de su primer reloj automático (movimiento mecánico NH35 de origen Seiko), que se comercializarán bajo la línea Edifice.

La variante más elitista será la del Edifice EFK-100XPB, que se venderá a unos 453 €, y el cual ocupa caja de carbono, cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos, y correa de resina de origen biológico. 

Por 300 € tendremos el EFK-100CD, con caja y armis de acero, y también cristal de zafiro. 

A un precio más barato, por 283 €, podremos adquirir el EFK-100D, también de acero, con diversas opciones de colores en su esfera. 

Todos los Casio EFK-100 ofrecen resistencia al agua de 100 media, ventana de fecha, y un diseño bastante clásico. 

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