2013-09-26

El amor de tu vida


Hace muchos años conocí a una chica que estaba en una agencia matrimonial, y con la que aún muy de cuando en cuando mantengo algún contacto esporádico, que me solía relatar las vicisitudes de este tipo de empresas. Ella contaba que un altísimo porcentaje de los que acudían allí eran hombres, desesperados por encontrar algún resquicio de amor en alguna parte y alguien que tuviera una serie de ideales que muchas veces no existían más que en sus sueños. Muchos de ellos acababan con alguna pareja mucho peor de la que acababan de cortar, que en muchas ocasiones había sido la novia (o la mujer) de toda la vida. Sin embargo cuando quienes aparecía en una de estas agencias buscando pareja era una mujer, casi hacían fiesta. Las chicas, por educación, por cuestiones antropológicas y también por una cierta ruborización son las que los expertos llaman "buscadoras pasivas" de parejas.

Entre los mamíferos es algo muy habitual que el cortejo sea responsabilidad del macho, mientras que las hembras la mayoría de las veces se sientan "a esperar" y "a verlas venir". En las encuestas ellas lo explican de otra manera: para las chicas su pareja "aparecerá" cuando "llegue el momento adecuado", y no tienen que dedicarse a buscar porque -aseguran- siempre aparece y es sólo cuestión del destino. Lógicamente, siempre aparece alguien porque siempre hay un hombre (o varios, obviamente) buscándolas. Es su forma de explicar de una forma razonada lo que, como os conté antes, no es más que un comportamiento animal de lo más natural.



Hace como unos cuatro o cinco años un conocido, empresario de Internet, decidió lanzarse al proyecto de inaugurar un portal gratuito de búsqueda de pareja. El portal tuvo un relativo éxito, pero se vio en la obligación de clausurarlo porque se le llenó de "profesionales"del sector y acabó corrompiendo sus primeras pretensiones precisamente por eso, por falta de miembros del sexo femenino. Otros muchos portales de este tipo, en la actualidad y ante la escasez de mujeres, directamente se las inventan lanzando perfiles imaginarios solamente con el ánimo de atraer hombres.

Si lo reducimos a su mínima expresión el amor no es más que un compuesto químico, unas moléculas sutil y sabiamente entretejidas por la naturaleza durante muchos miles de años de evolución con la única intención de que olvidemos nuestro individualismo y nos lancemos a procrear durante un tiempo. Una necesidad fisiológica que mueve y motiva muchas de nuestras acciones a lo largo del día. Enamorarse es un hecho que nos parece trascendental y único, pero no deja de ser lo mismo para miles de millones sobre el planeta.


Pero lo que a mí me fascina es cómo el hombre puede enamorarse de una máquina. Y menciono "el hombre" a propósito, ya que no es la mujer quien suele hacerlo. La razón es causa de debate en psicología, pero parece responder a que las máquinas no las "acosan". No las persiguen, no las convencen. No las cortejan. Debatiendo esto con una chica me decía que no le gustaba un pelo. Más o menos venía a decir: "cuando haya androides sexys y con la suficiente inteligencia -y cuerpo- como para rivalizar con las humanas, ¿qué será de nosotras?".

Ese es, en lo más profundo de sí, su temor, aunque un gran número de mujeres no quieran reconocerlo. De hecho la industria del sexo es una de las más poderosas del planeta, hasta el punto que se podría decir que el amor no mueve el mundo, y tampoco el dinero. Lo mueve el sexo.


Los amantes de los relojes usan un término para referirse a sus mujeres, y que es clarificador en éste contexto. Ellos las llaman "MdD". "Máquinas de Discutir". Es un término que mezcla la ironía y la simpatía, pero que también tiene una parte innegable de realidad. Alguien decidió acuñárselo cuando descubrió que su amor por los relojes interfería con su amor por su mujer, causándole alguna que otra riña. Seguro que a muchos de nuestros lectores esto les resulta muy familiar.

Curiosamente, y por más intentos que ha habido para que se encandilen también ellas, nuestra seducción por los relojes es algo mayoritariamente masculino. Muchos hombres intentan inculcarles a sus parejas la atracción que nosotros tenemos por estas bellas "máquinas del tiempo", pero chocan la mayoría de las veces con un muro infranqueable. No se las puede cambiar su naturaleza, como tampoco a nosotros la nuestra. Hay algunas mujeres atraídas por el mundo del reloj, ciertamente (siempre hay una excepción que confirma la regla), pero para la mayoría de ellas es un complemento más, y al cual no le prestan más atención que le prestarían a un bolso o un paraguas.


Ellas, para enamorarse, al contrario que nosotros, no necesitan sólo "ver y tocar", necesitan una respuesta más compleja: seguridad, iniciativa, implicación y compromiso... Las mismas cualidades que ofrecen los leones reyes de la manada, y que hace y motiva que las leonas se vayan con ellos, y no con un león vagabundo y solitario. Seguridad para poder tener a sus hijos en un entorno fiable y estable. Eso no lo ofrece un reloj. Eso no lo da una máquina. A nosotros nos encandilan cosas bien diferentes. Por supuesto, los relojes no sustituyen a una mujer (al menos en la mayoría de los casos...), pero la máquina que late en los chips de su interior puede que algún día sí lo haga. Sin duda. ¿Será el fin de nosotros como especie?

Para mí que sea pelirroja.


| Redacción: Zona Casio

4 comentarios:

  1. "Ellas, para enamorarse, al contrario que nosotros, no necesitan sólo "ver y tocar", necesitan una respuesta más compleja: seguridad, iniciativa, implicación y compromiso"

    Yo me veo retratado en esto, hace poco mi MDD (que no mi mujer), me dijo que yo no estaba comprometido con la relación porque nos veíamos poco y no hablábamos por teléfono a diario...

    Para mí estábamos viéndonos lo suficiente, hablábamos lo suficiente por teléfono, y para mí todo iba sobre ruedas, es más, creí que había encontrado una mujer que no molestaba... Pues estaba equivocado, era como todas jejeje.

    Sí que somos diferentes los hombres y mujeres.

    saludos

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  2. los hombres tenemos semen en los testiculos que hay que renovar continuamente, elige mano

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  3. "elige mano", jajajaja!
    Siempre me hacéis pensar sobre unas cosas más curiosas...

    A mi me ocurrió también algo parecido de lo que cuenta MariHo. Cuidado, porque si empiezan así es que están dudando de la relación. Habrá que apartar un poco de lado los relojes (o apartarlas a ellas).

    Que panzada de reír con fernando fernández, jajajajaja!

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