Te vas a freír como un pollo


La memoria es corta, sobre todo para algunos. Al menos es lo que parece, dada la expectación, la alegría, el regocijo y la dicha con la que han recibido al WSD-F10, el nuevo smartwatch de Casio. Ya nadie parece acordarse de ello, pero yo recuerdo un tiempo en donde el teléfono móvil era algo muy peligroso. Donde se aconsejaba no llevarlo al lado del corazón, ni en el bolsillo interior de la chaqueta, sino en un lugar lo más alejado posible de nuestra piel. Hubo estudios -y eran serios- donde incluso afirmaban causar esterilidad, y recomendaban que se alejase lo máximo posible de los bolsillos delanteros del pantalón, tanto en hombres como en mujeres.

Bluetooth utilizaba parte del espectro de una franja de radio que era de uso militar. Se recurría a ella para activar explosivos a distancia así que, en países como Francia se prohibió su uso, y por aquellos años (finales de los noventa) el país galo retrasó la entrada de esa tecnología inalámbrica porque había el peligro de que, sin querer, alguien usando un manos libres pusiera en peligro a ensayos o pruebas militares. Tal es así que fue uno de los últimos países en adoptarla. Lo sé muy bien porque por aquel entonces yo era uno de los responsables del mayor canal de telefonía en el IRC y atendía a diario consultas de todo tipo en él, cientos de ellas. Y a este asunto -el del Bluetooth- le llegó a dedicar un amplio reportaje la revista Móviles, una de las más completas y emergentes que empezaron a surgir en España en esa época.




Tampoco parece acordarse nadie de que se les obligó a los fabricantes a adoptar el SAR, la limitación de emisiones de microondas, porque llegó a haber móviles con niveles escandalosos. Por aquellos años los fabricantes empezaron a preocuparse de ello realmente, y aparecieron en el mercado aparatos de Nokia y de Samsung con niveles de SAR casi inapreciables, de menos de 0,50W/kg, en un esfuerzo por hacerlos lo más saludables posible.

Pero todo eso cambió con el smartphone. El iPhone roza el límite de SAR permitido (el iPhone 6 emite 1,6W/kg, nada menos, y a la cabeza el modelo A1586 le envía 1,18W/kg cada vez que el usuario lo utiliza), su uso hace que las radiaciones se disparen en una intensidad brutal antes inusual, obligados, muchas veces, por la presencia de carcasas metálicas y dispositivos miniaturizados que obligan a que las ondas que conectan las estaciones repetidoras con el móvil tengan que ser mucho más potentes en un smartphone. Da lo mismo, porque nadie habla de eso ya, y a nadie parece preocuparle, como si Android, iOS o la maraña de apps nos hicieran inmunes o nos hicieran más resistentes que los que antes usaban los móviles primigenios.


Pero ahora no es esa sola la preocupación. Ojalá fuera solo el SAR, pero además de esas emisiones propias del móvil, ahora se tienen que sumar las emisiones de radio del smartwatch al smartphone, e incluso con el Casio WSD-F10, para usar la cámara digital de fotos Exilim (que también es inalámbrica) del smartwatch a la cámara. O sea: radiaciones en torno a ti de la muñeca al móvil, de la muñeca a la cámara, de la cámara al reloj, del smartphone a las estaciones base, y del reloj -mediante Wi-fi- a cualquier elemento compatible. Quien lleve todo eso activado va a ser la bomba. La bomba de radiación andante.

El problema de estas emisiones -las microondas- es que no se ven, por lo que la gente no es consciente de su intensidad ni de su amenaza pero, tal como el humo de los coches, el que no se vean no quiere decir que no estén ahí.


Hay gente que se gastará 500 € (o más) en ese microondas (en el WSD-F10), y lo hará tan feliz, inconscientemente y sin saber, porque no hay estudios serios fuera del sector o que no estén influenciados por los mismos fabricantes, sobre su peligrosidad potencial.

Hubo un tiempo -para nosotros- en los que el mayor peligro eran las ondas de radiofrecuencia que recibían los receptores de AM y FM de nuestros transistores. Esa era, en la mayoría de las veces, toda la contaminación electromagnética que recibíamos. Ahora estamos rodeados de ondas y microondas, de hecho los expertos aconsejan que, para prevenir cánceres de diversos tipos, y molestias como jaquecas y potenciales efectos psicológicos como cambios de humor, al menos una vez a la semana nos pasemos 24 horas libres de emisiones. Se aconseja que se limiten la exposición a los campos Wi-fi que nos rodean (y en los que, en pisos de edificios, somos bombardeados con ellos por nuestros vecinos). Pero eso ya no es todo. La llegada de los denominados "wearables" (el WSD-F10 lo es) ha hecho que se cuelen no solo en nuestras casas y en nuestros dormitorios, sino que los tengamos encima, sobre nuestros cuerpos, como una tarántula pegajosa con sus dientes clavados en nuestra piel, en forma de smartwatches.

No quiero ser catastrofista, no quiero que lleguemos a límites de paranoia tecnológica, pero la presencia constantes de campos eléctricos en torno a nosotros, multiplicado por micrófonos, altavoces y antenas pegados a nuestros cuerpos que nos invaden continuamente y con los que -como es el caso de un reloj o un smartphone- pasamos horas, incluso días, sin despegarnos de él, nos debería hacer replantearnos hasta dónde nos quieren empujar los fabricantes, y qué estamos dispuestos a empeñar para conseguirlo. No me refiero solamente a pagar el alto precio económico de unos dispositivos como éstos, sino de endeudar cosas que entran en el terreno de nuestra salud, de nuestra calidad de vida. ¿De verdad lo que aporta un smartwatch compensa correr el riesgo?


Qué paradoja. Casio tenía aquéllos Vivcel, los relojes con tecnología de sniffer capaces de detectar campos de ondas de móviles a nuestro alrededor. Aquéllos sí que eran auténticos smartwatches, que nos avisaban de la intensidad de estos campos sin necesidad de emitir ellos radiación alguna. Me pregunto dónde estará su inventor, qué habrá sido de aquellas personas que hicieron realidad digitales como éstos, con pilas de años de duración, y con una interminable lista de completísimas funciones, incluyendo diversas animaciones de acompañamiento a los menús de sus displays. La Casio que creó esos relojes tan imaginativos nos pone ahora en la tesitura de hacernos con un smartwatch que podría hipotecar nuestro futuro. Un smartwatch que han tenido que hacer porque es lo que el público demanda (y, a la vista de la alegría causada entre sus fans y "parroquianos", acertaron totalmente). Nadie ve la otra parte, la parte más problemática. La parte más peligrosa. La parte mala. Nadie quiere verla. Cuando tengan que verla, obligados por haberla sufrido en carne propia, puede que ya sea demasiado tarde. Habrán pagado un precio mucho más alto que esos ya de por sí escandalosos 500 € iniciales. Que Dios se apiade de nosotros, porque los altos ejecutivos de las multinacionales que te venden esos productos no lo van a hacer.

| Redacción: Zona Casio

6 comentarios:

  1. Hombre lo que realmente va a freir este modelo es sus 5 centenas de €, para mí lo único injustificado. Por lo demás creo que estamos fritos no sólo desde los móviles, sino desde todo lo que nos metemos en la boca. Estamos fritos por todo lo que respiramos, y por todo el petroleo que tenemos alrededor.

    Una cosa sí es cierta. Casio no lo ha hecho del todo mal...porque en todos los foros cuecen habas y este modelo es trending topic relojero.

    Si hablan mal...será que se está haciendo algo bien.

    No defiendo este modelo (básico) pero me saca de quicio lo que estoy llegando a leer por ahí fuera.

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  2. tu solo defiendes ese reloj para tener a casio contentos y que te fabriquen un nuevo Marlin, no nos engañes Jokerblue :D

    Bromas aparte, y dejando de lado lo bueno, original o magnifico que sea el WSD, me encanta que tengas una opinión totalmente contraria a la mía. Porque sino este blog parecería sectario, y si alguien de tu entidad y de tu sabiduría y conocimiento de la historia de Casio dice que este smartwatch merece la pena, hay que escucharlo. Aún así no comparto esa opinión -como ya creo que he dejado claro en varios posts :D- pero te admiro en tu postura, y defenderla te honra y para mí es un privilegio escuchar tus argumentos.

    Por otra parte, también Adan del Comando G piensa, al igual que tu, que este es un gran paso para Casio (y así lo expone en su blog). Yo no pienso lo mismo, pero la respuesta acertada solo la tienen los que elegiran el smartwatch de casio por encima del de LG, del de Fossil, del de TG, o incluso por encima del de Apple. Ellos nos dirán quién tenía razón. Y no me molestaría perder si sale victoriosa Casio y sirve para fortalecerles como marca. Lo contrario no me gustaría.

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  3. :) ...ójala Nelbu si fuera eso...el caso es que ya no tengo esperanza en ese nuevo Marlin. Ya no solo porque se han pasado al mundo de las agujas, sino porque imagino que de hacer digitales van a empezar a fabricar SW de todo tipo y si no al tiempo.

    Predije que el Smart Watch de Casio iba a tirar hacia un Smart Shock y es lo que ha pasado. Y ahora digo que hasta G-Shock como lo conocemos está en peligro. Si no al tiempo. Todo va a a pasar a ser Smart. Todo lo digital de Casio me refiero.

    Y en este tema claro que discrepamos, y creo que es bueno discrepar, más entre personas que nos tenemos ese descomunal respeto y que estamos tan implicados en este mundo. De veras que el WSD me parece un producto muy aceptable, y creo que está recibiendo ataques desproporcionados desde todos los foros y blogs habidos y por haber. No es que lo defienda ni me emocione (sobre todo su injustificado precio) pero me parece por fin un SW con un aspecto de reloj más que de mini-movil pegado a la muñeca.

    Luego hay que pensar que en el futuro Casio mejorará esta tecnología. Lamentablemente esto va a acabar con la tecnología digital, primero acabará con PRO-TREK y después con G-SHOCK.

    Lo que más me llama la atención entre las críticas es pensar que Casio iba a sacar un sistema operativo propio superior a Android Wear. ¿Os imaginais el desembolso en I+D de esa empresa? Es poco menos que una utopia.

    Luego esta la durabilidad de la batería, el gran handicap. Ójala investiguen soluciones alternativas, pero cuando den con una imagino que no será antes de que los coches funcionen todos con Hidrógeno u otra alternativa. Es poco menos que reinventar la electricidad. No les veo capaces.

    Creo que es un buen comienzo y no pretendo compararlo con productos como los de LG, de Apple, etc...en cuanto a usabilidad. Pero sí que me gusta mucho en cuanto a diseño y sobre todo su enfoque deportivo.

    En resumen mi opinión es que hay que esperar y ver. Eso sí, con 500 € prefiero comprarme una PS4, algunos juegos y me sobra dinero. En ese aspecto...creo que están fuera de mercado.

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  4. Sí, que se han pasado totalmente a las agujas está fuera de toda duda. Con lo sencillo que sería sacar un digital con caja de metal y un buen módulo, incluso sin pensárselo mucho, simplemente "adaptando" uno de los buenísimos que tienen ya en G-Shock.

    Respecto al sistema operativo propio, coincido contigo en que es una inversión descomunal, pero si alguien podría hacerlo es Casio. Además, sino, ¿para qué registran patentes y proyectos y diseños de relojes con baterías duales, con sistemas de baterías en la correa o con interfaces que no parecen ni mucho menos Android? Sí, es verdad que de eso las marcas investigan cientos de desarrollos así, y que luego un porcentaje minúsculo llegan realmente al mercado y a venderse en las tiendas, pero no era habitual que Casio llevase a Estados Unidos esos registros (los envió a la oficina de patentes de allí, y no en la japonesa, como suelen hacer) si luego pagan un dineral por algo que no van a tener en la calle. Por eso me hace dudar, y aún tengo la mosca detrás de la oreja en que en Baselworld no den "el campanazo" y presenten otra cosa. Pero bueno, ya vimos prototipos e incluso renders (como los presentados en el año del 30th de G-Shock) que luego no comercializan.

    Sobre lo que comentas de que Casio mejorará esta tecnología, lo dudo mucho. Y lo dudo porque ¡la tecnología no es de ellos! Vale que Android es un proyecto de software libre (ejem, ejem...) y que se basa en muchas librerías con licencias bajo GNU, pero Google fue ampliamente criticada porque luego de modificarlas muchas de ellas las cerró, de hecho tienen -o tuvieron- una guerra interna entre ellos bastante peliaguda. Y es que Google lanzó las campanadas facilitando para que todo el mundo pudiera desarrollar apps para Android (y así ayudarlo a crecer), pero a la par se garantizó y blindó con artimañas el que modificar Android ya sea harina de otro costal. Y de hecho nadie se metió ahí por lo que pudiera pasar, las únicas modificaciones sobre Android (tanto en la plataforma móvil como en la Wear o en tablets) fue añadiéndole capas para disfrazar su aspecto, pero su esqueleto y funcionalidad se mantenían siempre inalterables. Así que Casio no lo va a modificar ni mucho menos mejorar, porque no es dueño de eso. Pudieron mejorar los Casio Bluetooth lanzando dos versiones con más o menos un año de diferencia entre ellas, pero en Android tendrán que estar a espejo de lo que hagan en Google. Si los de Mountain View sacan la Gingerbread, ellos la sacarán también, si sacan la "chorizo-morcilla" -por decir algo :D- Casio la sacará también, y LG, y Samsung, y todos los demás. Lo que no pueden hacer en Casio es sacar el Android "X versión", porque los acribillan.

    Pero da igual, porque aunque fuera así, Casio no tiene chips para Android, y la mitad de la circuitería -si lo han hecho LG o Samsung, que tienen más industria informática de desarrollo de chips, imagínate en Casio...- será TI (Texas Instruments). Mira qué paradoja, que quienes eran sus rivales en aquellos relojes calculadora, ahora estarán dentro de los Casio SW que compre la gente.

    Por eso aquí puse lo de que Casio vendía su alma a Android. Ahora ya no tendremos un Casio, de Casio tendremos solo la correa, la caja de plástico, y poca cosa más. Ellos ensamblarán con su circuitería las piezas que les vengan de China o de otros lados, como hacen con los relojes Miyota o Seiko.

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  5. Pues en breve seremos testigos de cómo vende también su alma G-Shock a Android. De hecho ya está amagando en su publicidad con las especificaciones del WSD "G-Shock".

    De todas maneras, como se que el alma Marlin ya no la pueden vender a Android (básicamente porque no van a salir más y menos ahora), estoy tranquilo... ;)

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  6. Lo que esta haciendo Casio es desvincularse de su nombre como marca que es lo que parece que le lastra en el tema de los relojes, esta creando submarcas que le den a Casio una imagen más moderna e innovadora y que le permita ganar más dinero como esta ocurriendo actualmente con los Edifice, G-Shock, BABY-G, PRO-TREK., de hecho lo que le gustaría a Casio es que la gente pida los relojes Edifice cuando van a comprar su reloj y no por Casio, esto quiere decir que es muy difícil que los G-Shock estén en peligro como marca y dudo mucho que desaparezcan a corto plazo, yo no creo que la Casio que conocemos actualmente haga desaparecer a la Gallina de los huevos de Oro, mientras vendan muchos G-Shock de colorines los seguirán fabricando a mansalva.

    Los movimientos de Casio para los próximos años haciendo un poco de prospectiva parece que van ir en la siguiente dirección, intentaran crear los relojes inteligentes informales Smart Shock… para deportistas y los relojes inteligentes de vestir Smart Edifice más elegantes, aprovechándose del filón y de las exigencias actuales del mercado, seguirán aumentando la innovación y el número de piezas de los relojes que más dinero les dejan a Casio como son los Edifice y G-Shock, irán aumentando cada vez más el número de relojes analógicos económicos en su catalogo hasta llegar al 98% del total y poco a poco irán sacando menos relojes de la serie Casio Collection para abaratar costes, en estos momentos los relojes digitales baratos parece que es lo que menos les interesa a Casio por cuestiones de imagen y como se ha podido comprobar en el año 2015 apenas han sacado nada relevante, solo algunas variantes de modelos anteriores.

    Con respecto al nuevo reloj inteligente de Casio lo veo muy interesante y una jugada muy oportuna por parte de Casio, yo no lo veo mal nada mal que hayan apostado por Android, incluso es posible que en las siguientes versiones se acabe convirtiendo en una herramienta cotidiana de los soldados en los ejércitos tan tecnificados actualmente, creo que tiene mucho potencial este tipo de relojes y seguro que en las próximas versiones del WSD irán mejorando mucho tanto el magnifico diseño como en prestaciones, pero desde luego yo este tipo de relojes no lo quiero ni regalado, no me van estos relojes, no le veo sentido para mí, aunque que reconozco que me gusta mucho su diseño de estilo Titanio brillante.

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