El valor y la durabilidad de la electrónica de consumo


Si peináis canas seguramente a muchos de vosotros, queridos lectores, os sonarán muy familiares algunas de las escenas que os voy a relatar a continuación.

A principios de los años setenta el pequeño televisor que había en mi casa (el único, ya sabéis, que antes no había uno por habitación como ahora, ni muchísimo menos) se estropeó. Mis padres fueron a comprar otro y recuerdo que ese simple hecho era casi como una fiesta. El televisor no lo traían al momento, primero había que ir a encargarlo en la pequeña tienda de electrodomésticos del pueblo. Luego, un técnico te lo traía a casa y te sintonizaba el canal (solo había dos canales, no debía ser muy complicado...) y te lo dejaba instalado. Casi nadie tenía televisión en color en España en aquella época -y aunque hubiese, tampoco podríamos permitirnos uno de esos aparatos-, así que nos tuvimos que conformar con un televisor Philips -mi padre era fiel a Philips- en blanco y negro. Pero daba igual: la tarde que iban a traerlo esperamos emocionados el momento de ver a la furgoneta del técnico llegar, y cuando apareció con aquel aparato "de altísima tecnología" todos en casa, e incluso los vecinos, nos quedamos asombrados mirando cómo lo instalaban, cómo sintonizaba los canales y aparecía la magia de la imagen en la pantalla. Era asombroso. Comprarse un televisor era todo un acontecimiento, y era tan importante que nadie pensaba que iba a salir mal, que se acabaría estropeando o que tendría problemas de "firmware": la calidad se le presuponía.




Los años pasaron y llegamos una década después, a los ochenta. En aquel entonces lo más en tecnología era tener un G-Shock. Un reloj "anti-golpes", un auténtico reloj que, por fin, no tenías que vigilar con lupa y podías hacer el uso de él que quisieras. ¡Doscientos metros, nada menos, de sumergibilidad! Vamos, que podías llevártelo a la playa y el reloj tan tranquilo.

Claro que muchos no podíamos aspirar a tenerlo, y al principio los G-Shock estaban muy lejos de nuestras posibilidades. Quienes no podían llegar a él se compraban un HD, o un Marlin. Al comprarte ese reloj sabías -sin que nadie tuviera que decírtelo- que te comprabas un reloj duradero, no "para toda la vida", pero sí para muchos años. El relojero te llenaba de papeles que aseguraban que ibas a ser poseedor de algo especial: garantías, certificados de impermeabilidad, y luego la leyenda "Shock Resist", o el logo del pez vela o las impactantes iniciales HD, junto con un embalaje acorde para la ocasión. Asombroso. Alucinante. Eso no era todo: lo cogías, notabas su peso, su caja de metal, y llegabas a casa sintiéndote algo importante. Lo lucías con orgullo y todo el mundo sabía de sobra su calidad. No necesitabas colores neón ni "zarandanjas" varias, el propio logo de G-Shock lo eclipsaba todo.


Viajamos una década más adelante y llegamos a los noventa. A mediados de esos años logré que mis padres me compraran mi primer ordenador. La tienda donde lo adquirimos nos presentaba los modelos que tenían -al final acabé llevándome un IBM de última generación recién llegado a la tienda ¡con 1Gb de disco duro!-, y cuando lo adquirimos incluso nos llevaron aparte para hablarnos de lo que íbamos a comprar, de opciones de financiación, y con nuestra compra salimos de allí con varios regalos tanto en forma de software como hardware (nos dieron unos altavoces y un micrófono). Como ocurriera veinte años atrás con la televisión, ahora un técnico tenía que ir a nuestra casa a montarlo, cargar el sistema operativo y demás. Y como en los setenta con la televisión, en torno a la llegada de ese nuevo y extraño "cachibache" se armó una notable expectación. Incluso llamamos a algunos familiares para que vinieran a verlo "en vivo" y estrenarlo. Ese, curiosamente, fue el mejor ordenador que tuve, y que jubilé simplemente porque ya era inutilizable con los programas -y las páginas webs- que llegarían después. Pero no porque se estropeara como me ocurrió con todos los ordenadores que tendría después de él.

El contraste con hoy es evidente. Hace poco mi hermana me llamó para que la acompañase a comprar su flamante equipo con Windows 8. Ni fiestas en la tienda, ni celebración, ni regalos ni apretones de manos. Por supuesto, ni nos ofrecieron ningún técnico para ayudarnos a instalar nada: se presupone que ya todo el mundo sabe. Cuando hoy te compras un ordenador mil veces más complejo (y completo) que aquellos aparatos antiguos, nadie parece sorprenderse si te lo llevas bajo el brazo. Los vendedores no se asustan si al año vuelves por otro porque el que te compraste se te ha quedado obsoleto, estropeado o dañado. Ya están acostumbrados. Con los televisores otro tanto de lo mismo. ¿Y con los relojes? El reloj "para toda la vida" es un concepto apenas inexistente, se ha quedado sin valor. Y el smartwatch (¡ay!, ¡pobres usuarios de smartwatches!) va a darle la puntilla, con relojes donde la durabilidad se va a medir por su autonomía, con "adelantos" tan "innovadores" como baterías que de tanta descarga y recarga acabarán fritas en unos pocos meses. Pero claro, como ésa es una pieza "perecedera", con vida útil limitada que no está cubierta por la garantía su reemplazo, y como no se puede reemplazar al estar incorporada al propio reloj, lo suyo es que te acabes comprando otro si quieres seguir disfrutando de él.


El televisor ahora es un "centro de entretenimiento", el ordenador lo llevas en tu mochila en una tablet convertido en un "accesorio de conectividad" y el reloj en un simple objeto de adorno, un elemento decorativo que decora tu brazo y dura lo que te dura la camiseta del día en combinación con él. Términos como "durabilidad", "confianza de marca" o "fiabilidad" ya no importan. Hoy se han sustituido por "exclusividad", "diferenciación" y "personalización", explotando con ello nuestro ego y vanidad al máximo, hasta extremos insospechados.

En los setenta era evidente que tu televisor Philips (o cualquier otra marca, qué mas dá) lo podía tener tu vecino, tus familiares, e incluso el barrio entero. Pero era lógico y normal, nadie nos vendía la moto de que teníamos que ser únicos y especiales al resto de gente con la que nos cruzásemos. El G-Shock, los primeros G-Shock, no se diferenciaban unos de otros. El mismo acero, el mismo estilo y los mismos tonos negros. Hasta la llegada de los noventa eso eran los G-Shock. Solo y nada más que eso. Y nadie se moría por no tener uno del color de sus zapatillas deportivas o de sus calzoncillos.


Hoy no. Todo plagado de ediciones especiales, plástico y más plástico con acabados camo, sombreados, luminosos, neón, texturizados, tierra, pieles, moteados... ¡Ah! ¡Es una locura! ¡Por favor! ¿Quién le ha dado al botón de la máquina de hacer G-Shock como se hacen palomitas de maíz? Y no solo en Casio. Ocurre en todo: en cámaras digitales, en smartphones, en tablets....

Hace poco me llegaba una persona contentísima, diciéndome: "¡Por fin un fabricante español! ¡He encontrado mi tablet! ¡Es Vexia!". Casi me da algo. Le puse el grito en el cielo y le dije: "¡Qué fabricante español ni qué niño muerto! Vexia solo tiene el logo puesto ahí, siguen fabricandolas los mismos chinos y con los mismos componentes que cualquier tablet china! ¡Cuando se la compras no estás pagándole el sueldo a unos operarios en España, a quienes les pagas es solo a cuatro ejecutivos que tienen la marca en España y el resto se va a China como con todas las demás!".


Pero esto ya no hay quien lo pare. Cuando veo a los niños pequeños veo que están, por desgracia, ya totalmente vendidos al consumismo, que las multinacionales los engañan, los manejan a su antojo, les tratan como a marionetas con sus campañas de mentira-marketing. No saben ser fieles a una marca, menos a un producto, ¿cómo van a serlo, si han descubierto que en un par de años o menos ese reloj, esa consola, ése smartphone será una auténtica basura? ¿Le vas a inculcar el "respeto" a G-Shock, a sus valores y a su filosofía, con un GA-400 de color turquesa? ¡No me hagas reír! Ese trozo de plástico no tiene nada que ver con "nuestros" G's, nuestros HD's, nuestros Marlin's.

No me extraña, no me sorprende, que cada vez más padres les regalen a sus hijos modelos vintage, muchos que no pueden -o no tienen- lo hacen con modelos como los DW-5600, quizá para que puedan ser capaces de apreciar lo que nosotros -por fortuna o por desgracia- hemos vivido y ahora podemos comparar. En un intento desesperado de hacerles huir de esa vorágine de la adicción constante. El enseñarles que puede haber productos que no se estropean, fieles y fiables. Que eso de teclados con teclas que se borran solas, relojes con botones que se desgastan solo con mirarlos o con baterías que te dejan colgado a las primeras de cambio, antes no era lo normal. Antes era la excepción. Que hubo un tiempo en que las cosas se hacían diferentes. En que cuando enseñabas tu reluciente Marlin de acero o G-Shock en casa, tú, tus vecinos y amigos hacían fiesta. Porque iba a transcurrir mucho, mucho tiempo, muchísimo, para que volvieran a verte con otro distinto. Así que eso se convertía en todo un acontecimiento importante. Hoy cómprate una tablet, un G-Shock, una cámara digital, y corre, corre, ¡corre! ¡Corre a disfrutar de ella antes de que en dos manotazos su exterior brillante acartonado salte por los aires!














| Redacción: Zona Casio

14 comentarios:

Diego eRRe·eLe dijo...

Es normal lo que sucede, es parte del proceso de democratización. Afortunadamente uno como individuo puede servirse de una amplia oferta de productos que antes ni en tus mejores sueños tendrías.


sl2.

Elmer Homero dijo...

Coincido con Diego, así es el proceso. Muy bonitos relojes los G, muy durables y muy resistentes y todo pero en esos años 80 nadie podía comprarlos. Por caros o porque simplemente no había. Mi primera computadora (En la época en la que la tele de la casa era una Zonda, porque Phillips ni pensarlo) fue una Commodore 16 (¡16!) y soñábamos con el tiempo en que pudiéramos llevarla en la muñeca, al igual que Michael Knight. Eran los años en los que estábamos cerrados al resto del mundo (En México) porque se pretendía proteger a la "Industria" y si buscabas comprar un walkman, o eras muy rico o por fuerza tenias que comprarlo de contrabando. Ahora tenemos acceso a casi el 98% del conocimiento humano, y aunque haya gentes que a esta época la consideren "Consumista" yo ni de loco quisiera regresar a esos años donde ni siquiera teníamos la opción de elegir. Los relojes se convirtieron en algo francamente inútil, y cada marca hace lo posible por sobrevivir. Si la estrategia Casio es la adecuada, lo sabremos en unos años. Al tiempo.

Jokerblue dijo...

Cuando mis padres compraron el Televisor a color para el Mundial 82, GRUNDIG, creía que no podía haber nada más maravilloso. Pero en aquellos años el valor de la tecnología era si cabe más apreciado, quizás porque la avalancha de tecnología es escesiva....

Ahora todo es empacho tecnológico. Saturación. Se presente lo que se presente en la feria de Barcelona, damos por hecho que todo es tecnológicamente posible. El ser humano puede diseñar todo...

Solo algo realmente notable y rompedor (quizás haya que ir al MIT para encontrarlo) podría igualar a lo que signigficaba un Casio, Un TV color, o un VHS/Beta. El salto tecnológico de estos tres productos fue mayor que cualquier salto que se de en la feria de Barcelona.

p.d: el DW1000 negro con que ilustras el artículo es una belleza...Adoro ese DW1000 negro Mate!

Diego Garrido dijo...

Yo me acuerdo muchas veces de un receptor de radio que tenía mi viejo, también de la marca Philips. Lo compró en los sesenta y cada noche lo ponía al acostarse para escuchar las noticias. Ese aparato estuvo funcionando sin parar más de quince años (en aquellos tiempos se les compraba una funda para las radios, y tenía una de esas fundas negras, el aparato era de color crema) sin fallar nunca, hasta que en 1982 se lo regaló a mi hermana y él se compró otro receptor, también de Philips. Cuando tuve dinero siempre quise hacerme con un aparato así, me compré varios Philips, varios Sony, algún Grundig y una infinidad de marcas de los chinos, y ninguno me aguantó más de dos años: se les caía la pintura de fuera, y la ruedecilla del volumen acabó fallando en todos, algo que nunca le ocurrió al Philips de los sesenta.

No se si antes hacían diferentes los circuitos, o con mejores materiales o si los diseñaban mejor, pero te duraban muchísimo mas que ahora. Incluso repito, los receptores de radio, no he podido conseguir ninguno (por buena que sea la marca) que tuviera tanta calidad como aquel que tantos recuerdos guardo de los sesenta.

Peugeot dijo...

Es evidente que antes los circuitos, el diseño, los materiales.... lo hacían gente en Alemania o en Japón (o en España o en Italia), eran profesionales que vivían por y para eso, y los circuitos eran mirados y remirados, revisados y pensados para aguantar y soportar tratos mucho mas duros que los de ahora. Pídele eso a un chinito que el pobre bastante tiene con levantarse a las seis de la mañana, viajar dos horas en un autobús como sardinas en lata, y ponerse a atornillar o a montar las mismas piezas que le den duante catorce horas seguidas. Un día le dan un Sony y al siguiente igual tiene ante sí un Samsung o un Toshiba. Al chinito le importa una leche qué marca sea (eso ya lo remarcan luego, y los relojes con módulos chinos sobre todo en Europa puede ser un ICE, en Brasil un X-Games...). Mirad las fábricas donde hacen los iPhones, o donde hacen los HTC.

Proporcionalmente antes un aparato electronico te costaba muchísimo dinero, pero te duraba también muchísimos años. Ahora te cuesta muy poco pero te dura el paseo entre la tienda y casa. Y vas a la tienda a cambiarlo y se ríen de ti, te responden "desgaste propio por el uso" y a callar.

Francisco Frivero dijo...

Con el tiempo todo cambia, la tecnología y las costumbres. Todo el mundo, además, está ahora más preparado que antes, incluso a pesar de la evolución que ha tenido la tecnología. Ahora un chaval de 14 años te maneja un Smart TV con capacidades de reproducir cualquier cosa desde un pendrive, mejor de lo que antes te manejaba una simple tele de rayos catódicos un tío de 20 años.

Todos los que pasamos de los 50 hemos vivido un poco todo eso que cuentas. Yo he tenido la suerte de ser un gran aficionado a la tecnología desde muy pequeño y ya empecé con el primer ordenador personal (si es que se le podía llamar así) que llegó a España, que fué el ZX81 (después llegarían Spectrum, Commodore, etc.), y mi primer PC, Pentium (que efectivamente vinieron a montármelo a la casa) y que tenía un disco duro de 500 Kb (ahora mismo dispongo de 10 Tb (10.000 Gb), es decir, ¡20 millones de veces! ese disco duro, con un procesador mil veces más potente que aquel Pentium... Con el móvil, la TV, tres cuartos de lo mismo.

Y sin embargo, con los relojes he estado "ciego, sordo y mudo", como si no existieran, con un reloj "cutre salchichero" (que diríamos en mi tierra) hasta hace sólo un par de años, que me entró muy, muy fuerte. Por eso he vivido esa evolución en la tecnología y en todo lo demás, excepto en los relojes (¡eso que me he perdido!). En estos dos años fuí comprando algunos relojes, y regalando relojes, y "evolucionando", todo a pasos gigantes, porque iba tomando información a "cucharones", de tal forma que hoy no pienso igual, ni tengo los mismos gustos que antes, en temas de relojes.

También estoy muy de acuerdo con lo que dice Peugeot, suscribo todo su comentario, es verdad que antes la mano de obra era más cualificada, porque el gigante chino aún no se había despertado, para producir su mano de obra barata y generalmente sin cualificación. Hacen lo que le dicen, pero sin saber por qué.

Vivimos en la época del "un solo uso" y los relojes baratos ya son eso, cuando se gasta la pila, a comprar otro... En fin, hay que adaptarse a todo.

Miguel Angel Santelmo dijo...

Excelente artículo, bastante nostálgico y vintage, y muy bellos los relojes Casio digitales vintage con que adornas este reportaje, serán de tu colección? que envidia. Yo no soy tan viejo jeje, nací en el 78, por lo cual mis recuerdos son de los 80 y 90. Recuerdo en los 80 lo emocionante que era tener un Atari, un Intellevision, el primer Nintendo, los Walkman y Discman que tuve. También recuerdo a mi fallecido primo, quien era un aficionado de la tecnología y la computación, cuando le regalaron su Commodere que no tenia monitor, sino que simplemente lo conectabas al televisor También recuerdo como empezó mi afición con los G Shock, en 1987, por mi profesor de piano que iba a mi casa con un dw 5600c gold puesto en su muñeca. A los pocos días hice que mi madre me comprase el mismo reloj y gold, no silver, me acuerdo que ese reloj también lo tenían los niños del colegio pero en tonalidad silver. Anos después en el 2001 compre un dw 5600e pensando que era el mismo reloj que tuve en m niñez, para anos después darme cuenta que no era el mismo.
Para mi hay cosas que no cambian, soy como tu, ya que mientras leía tu artículo veía mi G Shock vintage de los 80 puesto en mi muñeca mientras pensaba, este reloj es para toda la vida, y cuando muera seguirá existiendo y funcionando...

guti.bitacoras.com dijo...

Gran parte de esta degradación, tuvimos la culpa de los consumidores. Búscabamos el precio más bajo posible, y éramos tan listos buscando todo en internet, que preferíamos reducir calidad y servicio, si el coste de compra era inferior.

Pasó el tiempo, y entonces nos empezamos a dar cuenta que saber no es leer reviews en internet, y que el consejo experto era muy útil.

Ahora empezamos a valorar el servicio pre-venta y post-venta y la calidad de los productos. Pero ni las marcas ni los comercios nos escuchan. Unas siguen fabricando productos de poca durabilidad y bajo coste, y las otras siguen contando con vendedores que no tienen ni idea de lo que venden.

Por supuesto, salvo en marcas premium, donde las cosas no son así. Ves a un concesionario de Porsche, o a una boutique de TAG Heuer, y verás lo que quiero decir. Pero por desgracia, un nivel de servicio, que está muy alejado de las posibilidades de la mayoría, y que en los años 70 y 80, era algo común.

Astrid Le Fay dijo...

Que dije yo en esta entrada?http://zonacasio.blogspot.com.ar/2015/02/si-tuvieras-que-ser-embajador-de-un.html#more
"Un auténtico apreciador de relojes digitales o de la linea G Shock se lo vera con un modelo negro."
Hoy en día aparecen muchos payasos haciendose llamar fans de G Shock y hasta cuelgan sus videos en youtube mostrando su colección en donde se hacen eco de mis relojes combinan con mis zapatillas o mi campera y no son más que payasos y Casio como no son ningunos tontos aprovechan de ellos y saben que les van a comprarse sus horribles relojes coloridos porque la realidad es esa, un reloj de color es la cosa más fea que hay (blanco, rosa, turquesa, celeste, azul, etc).
Un reloj tiene que tener autoridad y personalidad y el reloj de color demuestra la poca personalidad de la gente.
Antes muerta me pongo un reloj de colores, nunca, es más jamás lo compraría ni siquiera para regalar.
Hace unos cuantos años a mi mamá le compre un Beby G para su cumpleaños, después de cinco años de uso se le corto la correa, pero eso es normal que pase pero sigue ahi funcionando con su color negro como debe de ser después del cambio de correa y de sus cambios de pila.
Y es así, al menos en este mundo todavía quedan poco conocedores de la vieja escuela de la relojería digital y de la alegría que teníamos cuando nos regalaban un reloj en nuestra infancia, era todo negro por lo general y si te regalaban uno metálico te sentías como un dios.

Osvaldo dijo...

Que curioso que una chica diga que no le gustan los colores y que prefiere los relojes negros. Alguien debería tomar nota de ello

Astrid Le Fay dijo...

Si, así es, no me gusta los relojes de colores y nunca me han gustado.
Todavía sigo con la ilusión de que algún día encontraré mi reloj favorito que es este http://www.casio-europe.com/press/files/BG-2000BC-1ER.jpg

sorderita dijo...

Creo que tod@s teneis razón en vuestros comentarios. Todos son inapelables y van sumando. Yo igual. Guardo como oro en paño mi CPC464 con teclado sin eñe, pero tambien guardo la calculadora que era propiedad de mi difunto tío: una maravillosa Texas Instrument con pantalla led rojo y otra Sharp con su fundita negra y su pantalla de led verde, y alguna Game&Watch...en fin.
Y si al principio los guardas porque son tus objetos de cuando eras pequeño, los que han marcado tu infancia, los que te han hecho pasar horas y horas y horas de diversión (lo que, cuando eres pequeño significa felicidad) con el tiempo, cuando has ido creciendo y madurando los has ido guardando en mejores sitios, para que estuviesen protegidos y no se estropearan porque, con el paso de esos años intuias que eran piezas que demostraban (y te recordaban) que habías tenido la gran suerte de haber visto casi, casi el principio de todo, conocer su evolución y lamentarte de la decadencia actual en la que todos somos una pandilla de listos que nos creemos que la tecnología ha estado ahí siempre, como si descargarse cualquier chorrada te convirtiese en un genio, siendo los auténticos genios los físicos, los matemáticos, los telecos y los informáticos en suma, no que abrieron la puerta, sino que colocaron las bisagras y los dinteles, para que disfrutásemos del nivel tecnológico que tenemos actualmente.
Mi respeto para todos ellos. Y mi desprecio para esos estúpidos a los que se refiere Astrid.

Saludos

Peugeot dijo...

¡Que pasada el BG-2000 en negro! Te felicito Astrid, tienes unos gustos muy buenos. El BG-2000 es tambien uno de mis relojes para chica preferidos.

Apolino Apolinos dijo...

Yo pienso que la tecnología actualmente se esta infantilizando mucho para acercarlo a todos los públicos y a todos los rangos de edad y en muchas ocasiones queda ridículo en según que edades la extravagancia de las nuevas modas tecnológicas actualmente, siempre se ha dicho que en el termino medio esta la virtud tanto en el tamaño de los relojes como en los colores y funciones, por ese motivo veo a las mujeres más inteligentes y con más sentido común y practicidad que los hombres, así que no me extraña nada que modelos como el Casio A158… y compañía estén teniendo tanto éxito, (y el que dice un Casio A158…. dice un Marlin en condiciones, que tomen nota en Casio) si ellas lo eligen por algo será y seguro que tienen la razón, deberían escuchar un poco más a las mujeres y dejarse de tanto esnobismo tecnológico.

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