Este G-Shock Gravity Defier (Casio G-1200) tiene una historia muy interesante. Fue recuperado del fondo marino por un buceador, quien lo recogió y se lo llevó a la relojería Gabriel para su reparación. Por el estado que presentaba, debió pasar mucho tiempo en el fondo del mar tras habérsele caído a su propietario, pero lo más sorprendente es que el reloj continuaba funcionando y su interior estaba indemne, sin haber accedido agua a su mecanismo. La resistencia a los 200 metros le había protegido durante todo ese tiempo
En la relojería estaban tan sorprendidos de su robustez como el propio buceador, quien al ver que el reloj aún continuaba marcando las horas, se decidió a llevarlo para que se lo adecentaran.




