Mientras en los sesenta los más jóvenes se reunían para organizar aquellos "guateques" donde quiera que hubiese un enchufe al cual conectar un tocadiscos, en los setenta cualquier rincón del parque o del campo podía ser una sala de fiestas, gracias a la aparición y masificación de los radiocasettes.
En los ochenta la música pasó a ser algo más personal, que uno podía disfrutar a solas - y por fortuna ya en cualquier parte -, gracias a los Walkman. Luego llegarían los discmans pero, si algo destaca en ese sentido en los noventa, fueron los MP3 Players. El formato MP3 supuso una auténtica revolución a mediados de los noventa, cuando gracias a él la música - por fin - comenzó a difundirse libremente por Internet. Y es que este formato permitía aligerar brutalmente el peso de los archivos de audio, con calidades cercanas como las de un CD. El estándar sería aprobado en 1992, justo cuando el DW-5900 fue presentado por Casio. En el 97 sale a la calle el primer reproductor de música para ese formato, era el MPMan, con 32 o 64 MB de capacidad, suficiente para llevar con nosotros de 6 a 12 canciones.