12/3/19

El valor de solo un único reloj


¿Recuerdas los tiempos en los cuales solamente llevabas un único reloj? Y no muy confiable, por cierto. Nada de conexión GPS, ni radiocontrol. Hoy llevamos varios, y hasta algunos con la posibilidad de verificar el horario con nuestro smartphone y, de no ser éste correcto, ajustarlo automáticamente.

Creo que en parte, se ha perdido mucho el valor de "llevar la hora" siempre con nosotros.




Ya los relojes automáticos fueron un gran avance: te permitían conocer la hora sabiendo que el reloj estaba siempre en funcionamiento. Que estuviese atrasado dos, tres o cinco minutos, era lo de menos, era un "privilegio" poder llevar la hora contigo y con eso ya había bastante como para sentirse "feliz de la vida".

Con ellos, con los automáticos, se habían acabado por fin los desastrosos imprevistos, aquello de que fueses a ver la hora y, ¡horror!, ¡el reloj detenido! Y todo porque, con las prisas, se te hubiese olvidado darle cuerda por la mañana o por la noche. O puede que tu memoria no fuese lo que era en tiempos, y no recordases realmente si aquel día le habías dado cuerda, así que a cada rato vueltas y más vueltas "a la ruedecica".


Luego de los automáticos llegaron los de cuarzo, y bueno, eso de que llegabas tarde porque tu reloj no estaba en hora dejó de ser una excusa creíble. Con una precisión del orden de los veinte o treinta segundos (diez o quince segundos en algunos Casio y G-Shock) al mes, ya nadie se creía aquello de que tu reloj no estuviese "en hora".

Y tras ellos fueron llegando más y más tecnologías, ayudándonos a que nos olvidemos hasta de cambiar las pilas (con los Tough Solar ni esto es necesario ya).


Ahora tenemos relojes por todas partes, con nosotros, y hemos perdido un poco la perspectiva. No queremos el reloj, queremos un objeto de lujo, cuando el lujo en sí es saber la hora, en realidad.

Quizá aún triunfen los mecánicos porque nos llevan a un tiempo donde el reloj sí era valioso, aunque hoy se haya convertido -en esos modelos mecánicos- más bien en una curiosidad, un objeto de arte.


Existe una generación entera en donde la hora ha dejado de ser valiosa, porque es algo que se le presupone, es algo fácil de consultar, "que está ahí" como si siempre lo hubiese estado, pero hubo un tiempo en que la gente, si no elevaba su vista a las torres de las iglesias, no podía saber en qué hora del día estaba (lo sabía por intuición y por costumbre, nada más - y obviamente por la posición del sol-).

No deja de ser algo irónico que la relojería, que durante siglos fue la tecnología de consumo más novedosa y llamativa, esté ahora un tanto infravalorada. Quizá muchos, más de uno de los que se mueven en esta sociedad tan tecnificada, debiera probar a pasarse un día, sólo uno, sin ningún reloj. No en su muñeca -que muchos ya lo hacen-, sino sin reloj alguno ni en su casa, ni en su smartphone, ni en su trabajo o centro de estudio. Que tuviese que esperar por los demás para saber el tiempo que le quedaba para acabar la jornada, terminar determinada tarea o, simplemente, irse a acostar. Sin reloj nos daríamos cuenta de lo auténticamente perdidos y huérfanos que estamos.


| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

5 comentarios:

  1. Jose Carlos12.3.19

    Hubo un Papa (creo que Pío XII)que ofreció una indulgencia para aquellos que rezaran un Ave Maria cada vez que le dieran cuerda al reloj.

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    1. ¿En serio? Qué curioso, no tenía ni idea.

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  2. Yo por lo menos,sin reloj estoy perdido, desde recoger a las niñas ,el horario de trabajo ,la hora de la pastillita, que ya tenemos una edad,etc ,desde siempre un reloj en mi muñeca y si es casio mejor.

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  3. Echo de menos la época en la que el bien más preciado de un niño/joven era su reloj. Comparto las virtudes del reloj único, para mi lo ideal es uno más formal y otro más deportivo. Ojalá pudiera conformarme con eso

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  4. Interesante artículo. Saber la hora es algo tan ubicuo que no le damos valor.

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