2015-10-29

Un reloj, una filosofía


Las páginas de compraventa están llenas de modelos de relojes de segunda mano, algunos ediciones exclusivas, otros notoriamente caros, comprados por personas que, "en un arrebato", quedaron enamoradas del reloj pero que luego se dieron cuenta que apenas lo usaban. Estéticamente les agradaba, pero no les llenaba. Relojes que tienen "algo" que no terminan por satisfacernos al completo.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué nos cansamos a veces de relojes tan bonitos, incluso tan completos, y otros, a veces más sencillos y baratos, no cesan de darnos alegrías y siempre regresamos a él? ¿Por qué modelos tan en apariencia contradictorios, nos hacen experimentar sensaciones tan dispares?




Y es que en relojería, más que ningún otro campo y más notoriamente que con otros artículos, normalmente se compra con el corazón. Pero se acaba usando el reloj con la cabeza.

La explicación puede reducirse en que un reloj va más allá del gusto estético. Y tener -o carecer- de determinadas funciones nos puede marcar profundamente. Va más allá del enamoramiento. Porque nos podemos enamorar de muchas chicas, pero solo unas pocas, más allá del encandilamiento puramente carnal, harán que nos sintamos a gusto con ellas.


Si no te gustan los sonidos al pulsar botones, siempre temes que la iluminación te agote la pila antes de tiempo y miras con recelo incluso maniáticamente que por accidente se pueda pulsar algún botón, cambiar algo de la configuración de tu reloj o pasar de pantalla, entonces indudablemente te sentirás muy a gusto con modelos de la serie F, los F-30, F-28 y similares. Estos relojes no tienen ningún sonido de pulsación de sus botones, ni siquiera tienen luz o cambio de pantalla que pueda molestarte, y sus pulsadores, ocultos y protegidos por la caja, son difícilmente operables por descuido.

Sin embargo puede ocurrir lo contrario. Tal vez sin la guía del sonido entre cambio de pantallas te sientas perdido, necesites un temporizador, incluso uno que salte desde la pantalla de inicio. Y, además, para ti sea vital una alerta por vibración. Entonces modelos como los GD-350 sin duda te harán sentir muy cómodo.


En todo lo que llevamos hablando de relojes te habrás fijado en una cosa: no hemos mencionado para nada la parte estética. Por supuesto además de ser útil, un reloj tiene que gustarnos. Pero te cuento un secreto: si primas las facultades del reloj y sus utilidades y prestaciones antes que su estética, y antepones sus funciones a su belleza, con el tiempo te acabará gustando.

Por supuesto, hay modelos que desde el principio no nos gustan, no nos entran por los ojos por mucho que queramos obligarnos a nosotros mismos a quererlos, y no hay vuelta de hoja. Y eso es algo que está ahí y no se puede negar, pero solemos darle un valor excesivo a la parte estética, cuando realmente no la tiene.

Hoy, en donde tanta importancia se le da a la imagen (lo he dicho muchas veces: antes no era así, y lo importante era lo práctico que fuera un objeto, e insisto en ello porque pareciera que siempre hemos estado bajo la bota cruel y desalmada de la imagen, y ni mucho menos), las marcas quieren vendernos los modelos por su exclusividad, sus colores, sus diferencias puntuales y detalles de ediciones especiales, o sus brillos y acabados. Y esto da como resultado que en muchas ocasiones acabamos con relojes en nuestras manos, desembolsando un dinero para un beneficio -el de la apariencia- muy cortoplacista. Al final nuestra mujer (o novia, o lo que sea) acabará envejeciendo, las curvas desapareciendo y la piel deteriorándose. Es ley de vida. Lo mismo con nuestra mascota, nuestra casa, nuestra ropa y con todo lo demás.


Cuántos de nosotros al comprarnos un coche, una moto o una bicicleta no podemos elegir estética, ni color. A veces lo compramos de segunda mano y bastante contentos estamos con poder tener la suerte de que mecánicamente esté bien, y con sus componentes bien cuidados y mantenidos.

Por supuesto muchos diréis: pero si al menos en un reloj puedo elegir a mi gusto, dejadme decidir. ¡Claro que sí! Pero, ¿en serio puedes? ¿No es más bien una ilusión de las marcas y del marketing, que te hacen creer que tienes capacidad de decisión a tu gusto, pero que en realidad no es así? ¿No será que en el fondo son ellos los que deciden por ti, y no al revés? Muchas veces caemos en la estrategia de Henry Ford: todos nuestros clientes pueden elegir el color que quieran, mientras sea negro.


Que una marca te facilite de un mismo modelo dos o tres acabados no es precisamente "que puedas elegir". Seamos honestos: muchos detalles y leyendas no las habríamos puesto ahí, en la misma ubicación, ni con el mismo color o incluso con el mismo tamaño y tipografía. Pero aún así, si crees "que puedes elegir" conformándote con la furtiva y fingida libertad entre el verde y el azul, mejor para ti. No hay mayor satisfacción que el engaño de creer que incluso una gran firma y una multinacional diseña el reloj a nuestro gusto.

Puede ocurrir así, puede darse el caso, pero no suele ser lo más habitual. Incluso en muchas colaboraciones de G-Shock, en la mayoría, el modelo les viene impuesto. La estrella mediática o la casa que colabora diseñan el exterior del reloj como el dibujo y los colores, pero no sus formas ni materiales. Así que al final resulta que la decisión que tomamos con la elección estética de un reloj es bastante relativa.


Pero da igual, todos saben que nos sentimos mas cómodos y más favorables a soltar el dinero cuando nos hacen creer que tenemos el control de la situación, aunque no lo tengamos. Soltamos el dinero más a gusto creyendo que lo hacemos para nuestra satisfacción, en lugar de para enriquecer a una empresa de la cual, la mayoría de las veces, sabemos poco o nada.

Por todo ello la filosofía que lleve consigo tu reloj, intrínsicamente, sus funciones y todo lo que te hace verlo útil y agradable, es más importante, notoriamente más valioso que su aspecto estético, aunque resulte que a primeras nos sintamos atraídos visualmente por sus formas y colores, y la mayoría de gente y vendedores crean que es la estética quien manda.

Es obvio que todo (el diseño, los componentes, acabados, colores y funciones), reunido en un conjunto muy heterogéneo, es lo que nos inclina hacia un modelo antes que hacia otro. Pero entre todo ello lo que más vamos a echar en falta y más nos va a molestar es que el reloj carezca de determinada función necesaria o agradable para nosotros, o al contrario: que posea funciones o añadidos molestos, como una sobrecargada esfera o LCD, iluminación demasiado vistosa o molesta configuración de alarma o cambio de hora.


Curiosamente esto cada vez se ignora mas, y en los analógicos te encuentras con modelos que solo dan la hora, con la única diferencia estética entre ellos. Pero aún así la presencia de marcas, números romanos o árabes, ventanas datarias (o dobles ventanas) y la disposición de manecillas de segundero (en la esfera principal o en subesferas), sin olvidar los horarios de 24 horas o la visión mejor o peor de los indices o números también es algo de la misma y vital importancia que en un digital sus numerosas y diferentes funciones. A fin de cuentas, eso incide directamente en nuestra experiencia de usuario y facilidad y comodidad para leer la hora. Y disfrutar de ese reloj -que es lo que se trata, al fin y al cabo- cada vez que giremos la muñeca. Y eso va más allá de los gustos por los colores.

Por todo ello el reloj que te hará sentir más a gusto es el que se amolde mejor a tu filosofía, a tu forma de ser y a tus necesidades. No solo que tenga muchas funciones, o pocas, sino que tengan las que menos te molesten y las más equilibradas en la relación de lo que es práctico, a lo que es aconsejable. Porque, por otra parte, para complejas operaciones de cálculo ya tenemos calculadoras de bolsillo o en el móvil. No todo el mundo necesita un reloj calculadora, pero sí habrá quienes se sientan a gusto con él por todo lo que les transmite y porque lo usan a diario. Así con todo lo demás. Lo mejor entonces es que no te dejes guiar solo por las apariencias, y tengas en cuenta el reloj en su conjunto, con todo lo que él puede ofrecerte.

| Redacción: Zona Casio

2 comentarios:

  1. Casio tendría que tener en nómina a todas estas chicas de los Blogs que tanto han hecho por los relojes de Casio Collection.

    ResponderEliminar
  2. jajaja! Sí, y que lo digas Apolino :D

    ResponderEliminar

Última entrada

El Casio CPA-100 en profundidad (II). Construcción: robot cíclope

· Anteriormente : Casio CPA-100 en profundidad. Presentación . Ya hemos dado nuestra opinión respecto al diseño de esos novísimos "b...