¿Existe el purgatorio?

2015-01-03

¿Ha llegado la hora de ponerle fin a tu colección?


Cada vez hay más casos de personas que pasan de ser "coleccionistas" a convertirse en "exclusivistas". Gente que, tras estar años y años dedicándose a adquirir relojes, invirtiendo no solo dinero, sino muchísimo tiempo, han decidido seleccionar únicamente unas determinadas piezas que les resulten más atractivas, por una u otra razón, y deshacerse de todas las demás.

Algunas lo hacen porque se han dado cuenta con el paso de los años que nadie de los que tienen a su alrededor sabrá valorar su colección, y que para acabar malvendida con modelos a los que ellos tienen mucho cariño siendo despreciados en "malas manos", prefieren ser ellos quienes elijan "buenos dueños". Son personas que realmente estiman sus relojes, y en las cuales prevalece su valor sentimental y su afán de que perduren por encima de los beneficios económicos. Pero este tipo de coleccionistas son los menos.




Otros intentan obtener algún tipo de ganancia económica, y poder ellos disfrutar en vida de algo que luego probablemente sea ignorado y malvendido, o directamente en algunos casos arrojado a la basura.

Otros, simplemente, se han dado cuenta que su coleccionismo no les lleva a ningún lado, que han perdido el control, se han pasado de la raya o necesitan urgentemente algo de dinero aunque sea poco. Con la crisis existente este último supuesto no es extraño.

Algunos otros se han dado cuenta de que en ese tiempo no han recolectado más que desperdicios. Relojes dañados, destrozados, restaurados o a los que les faltan piezas y correas y que por lo tanto, y aparte del valor sentimental que ellos les dan, económicamente no valen nada.


Hay otros que empezaron a coleccionar determinada gama, serie o color, y acabaron coleccionando hasta botones. Y es que el ser humano es tan fácil que se adhiera de forma tan enérgica a lo material que lo que empezó como una afición acabe en adicción. Sí, hay muchos coleccionistas de relojes arruinados, o desesperados por culpa de algo que puede resultar tan adictivo como las drogas o las tragaperras.

Lo peor de todo es que cuanto más grande sea una colección, menos se disfruta de ella. Yo me confieso culpable de los HD, me encantan, y siempre quise tener uno. Eso me hizo llegar hasta adquirir modelos modernos de HD que nada tienen que ver con los antiguos, con los que a mí me gustaban. Con los auténticos. Pero me dije a mí mismo que en el momento en que consiguiera uno, pararía y lo disfrutaría. Me pasé meses buscándolo, pero al fin lo logré. Y no he vuelto a comprarme más. De hecho el único que tengo lo disfruto tanto como si tuviera diez mil. Obviamente, sí "colecciono" muchos en fotos, tengo una enorme colección de imágenes de HD, pero en fotos están bien. Sé que no se van a estropear, ni los tengo que mantener, cuidar ni limpiar.

Prefiero tener solamente uno porque sé que si tuviera muchos enloquecería y no pararía, y es mejor curarse en salud.


Por desgracia hay coleccionistas que tienen tantos modelos que han perdido el control. Y es que ese es un gran peligro. Notaréis que en las muchas series americanas de compradores de trasteros que abundan por los canales temáticos de televisión normalmente se encuentran con coleccionistas de este tipo, que luego tienen que abandonar su trastero y toda su colección. Y quienes los compran enseguida tratan de poner su contenido a la venta, porque saben que de lo contrario es muy fácil que lo material les atrape y les haga perder mucho dinero.

Hay coleccionistas que tienen tanto que no saben lo que tienen, y lo peor es que ya ni disfrutan de ello. Solamente, como el poseedor del anillo, no quieren desprenderse y su alma no está ya en su cuerpo, sino en sus cosas. Esta es la mayor de las fatalidades que le puede ocurrir a un amante de los relojes.

Por desgracia sitios de segunda mano como eBay no han hecho más que agudizar estas situaciones. Compradores desesperados se muerden unos a otros a veces por relojes que son solo chatarra, y que en otras etapas de su vida ni siquiera habrían dado más de un par de euros por ellos. Es penoso pero es así.


Hoy, desde muchas de las marcas incluso, te animan a que colecciones G-Shock, colecciones Frogmans, colecciones Mudmans... Colecciones Miyotas o colecciones Seikos. Inclusos algunos llegan hasta el extremo de "inventarse" su propia marca. ¿Para qué? ¿Cuántos brazos necesitas para ponerte y disfrutar mínimamente de esos relojes?

Hay casos que rayan la locura, sino no son totalmente locura ya. Hace poco salió a subasta un automóvil, un Lotus Sunbeam, de un coleccionista de origen italiano que no sabía que lo tenía. El coche estaba totalmente nuevo de fábrica, era de 1980 y solo tenía poco más de trescientos kilómetros recorridos desde donde lo compró, hasta el almacén donde su nuevo dueño lo guardó. ¡Su comprador lo había adquirido y se había olvidado de él! Lo compró lleno de ilusión y luego apenas lo disfrutó, seguramente cegado por muchos otros modelos que poseía. En este caso era el bosque lo que le impedía ver el árbol.

Cierto que la mayoría de coleccionistas emergen inicialmente con buena voluntad. Pero su buena voluntad se acaba convirtiendo con el tiempo en un arma de doble filo, y se convierte en simple excusa: conservar una marca, una historia, hacer pervivir una leyenda... Eso, que en sí no es malo, acaba siendo una tortura para quien lo sufre y en muchas ocasiones para sus familias. Para conservar la historia están los museos, y para salvaguardar las leyendas, las bibliotecas.


Algunos coleccionistas quieren cargar sobre sus espaldas un peso que no les corresponde, porque para eso existen precisamente los departamentos históricos de las marcas, con restauradores profesionales que son capaces de cuidar los ejemplares en su estado original, y no con correas de aquí y de allá o con piezas de uno y otro.

Creo que es una buena medida (al menos preventiva) lo que muchos aficionados a los relojes suelen hacer: dedicarse "un año sabático". Un año sin comprar ningún ejemplar, cuidando los que ya tienen, para decirse a sí mismos (y confirmarse de ello) que aún mantienen el control. Porque muchas veces, como los toxicómanos, suelen decir que "pueden dejarlo cuando quieran", pero a la hora de la verdad acaban comprándose o adquiriendo algo, con la excusa más torpe que encuentren, como que es un modelo único, barato o lo que sea.

Si tú estás entre este tipo de gente no estaría de más aprovechar este nuevo año precisamente para eso: para dedicártelo a ti mismo y a tu colección, o a los relojes que ya tienes. Para controlar "tu enfermedad". Y para darte cuenta de que no estás enfermo. Y si no puedes hacerlo, entonces es que tienes un problema.


| Redacción: Nelbu para Zona Casio

11 comentarios:

Peugeot dijo...

Genial, Nelbu. Me quedo con esta frase: "Para conservar la historia están los museos, y para salvaguardar las leyendas, las bibliotecas.". Kiku Ibe (o como se escriba, el fundador de g-shock) le preguntaron un día si él tenía muchos g-shock, y respondió que solo tenía el que llevaba. Y remató diciendo que ni siquiera tenía el primer g-shock que el habia diseñado. Muchos deberíamos copiar más por él y hacerle menos caso al marketing, porque muchas veces nos compramos un reloj y al dia siguiente de tenerlo ya estamos cansados de él.

sorderita dijo...

Yo estoy buscando mi último g-shock. Tengo que encontrar el mas adecuado para una epidemia zombie.

En serio: excelente post

guti.bitacoras.com dijo...

Como bien apunta el artículo, el afán coleccionista es algo innato en el ser humano.

Debemos forzar nuestro raciocinio, para no coleccionar por coleccionar, como el Talbot Horizon del artículo.

Un coche que no conduces, o un reloj que no miras, no te aporta placer alguno.

Jokerblue dijo...

Cada pieza de una colección merece ser admirada, mimada y cuidada. Cada pieza es única. Esta claro que habra muchos tipos de coleccionistas, pero ante todo cada uno debemos de saber hasta donde podemos (no queremos) gastar. El dinero es el factor más importante para un coleccionista. Si no se puede pagar una cifra no se paga. Y si se puede, si hay dinero, y se desea pujar por una pieza, no hay motivo para no hacerlo si es lo que realmente quieres, o eso o gastarselo en lo que más le apetezca cada tarde, que caprichos hay miles en este planeta. O donar todo lo que se pueda a una ONG o caritas, claro que sí. Pero si se anda justo, lo mejor es olvidarse de comprar nada. Lo más importante, al menos para mí, es comer bien y vivir bien. Mucho más que conseguir esa pieza tan deseada. Ser una persona consciente y equilibrada en el gasto y sólo pagar de la partida de dinero asignada al placer...nunca la asignada a "vivir". Más si tienes familia. Pero esta claro que hay personas que como cualquier droga, carecen de personalidad y la compra compulsiva....les atrapa.

Pep Pe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Apolino Apolinos dijo...

El coleccionista lo que quiere es inmortalizar un momento de felicidad, se apega a las piezas que le han hecho feliz y que piensa que le van a hacer sentir bien y al final nada de eso sucede ya que nunca te acaban de llenar, lo mejor es conseguir la pieza relojera que te guste si te lo permite el bolsillo y disfrutar de ella pensando que en cualquier momento ese magnifico reloj puede romperse y desaparecer pero mientras tanto es tú compañero infatigable y el que te hace sentir bien por lo que te transmite.

cachemir dijo...

Muy de acuerdo con Apolino. La principal diferencia entre coleccionar relojes y coleccionar otras cosas es que los relojes es un capricho caro. Aunque colecciones series F de Casio (que son las más baratas), es caro. Ya se que cada uno tira el dinero en lo que le viene en gana y que mejor es gastárselo en relojes que no en vino, en eso estoy de acuerdo, pero a la larga tienes que ponerle un final a tu colección, y ese final nunca llega: esta es la última, luego esta, luego ésta... Asi que lo mejor es que cojas tu reloj con el que mejor te sientas y cierres el grifo.

Posts de este tipo no se ven muy a menudo, porque no les suele gustar a los fabricantes. Antes nadie ponía lo de "bebe con moderación" en las botellas de alcohol, o "fumar mata" en las cajetillas de tabaco. Si no se les obliga a las marcas ellas están tan felices con que dejes todo lo que ganas en comprarles sus artículo, mientras les siga llegando pasta lo que te pase a ti les trae al pairo. Y hay mucha gente adicta a las compras, y a los relojes. Yo tengo una amiga que cayó en ese pozo y no os quiero ni contar el infierno que ha pasado. No se lo deseo a nadie.

Francisco Frivero dijo...

Muy buen artículo, con grandes verdades. Estoy totalmente de acuerdo. Yo me propuse no pasar de 20 relojes, porque para ir usándolos todos (es la única manera de disfrutarlos), con más ya es complicado. Con mis dos últimas adquisiciones (no Casios por cierto) llegué a 22, y ya tengo en mente dos regalos que he de hacer y regalaré dos Casios, uno de ellos de los "buenos" porque es regalo de más compromiso.

No quiere decir que no adquiera uno nuevo, pero me deshago de otro, porque mi intención es no pasar de 20, incluso disminuir tal vez a 16. Creo que es la mejor manera de disfrutarlos.

Saludos, ¡Felices Reyes a todos!

Miguel Angel Santelmo dijo...

Yo colecciono G Shock, pero sólo los que me interesa tener. Lo penoso de coleccionar para mi, es que no llegas a tener identidad con un sólo reloj, y me desespera porque quiero usar al menos 3 o 4 de ellos, pero no sé como distribuir el tiempo de uso en cada uno. He optado por usar dos relojes cada cierto tiempo y luego cambiar a otros dos, usando uno un día, y el otro al siguiente y así sucesivamente, pero no es muy buena la sensación, ya que no hay nada mas placentero que tener un solo reloj guerrero que te acompañe siempre, y con tantos relojes no tienes una identidad fija con ninguno de ellos, y permanecen nuevos mucho mas tiempo, ya que no tienen tanto uso.

Francisco Frivero dijo...

Miguel Angel, yo hago como haría con una camisa cada mañana. Decido sobre la marcha, los miro y según "me pille el cuerpo", elijo uno para ese día. Nada planificado, creo que eso es peor, porque si un día te apetece uno, pero resulta que "le toca" a otro es un rollo.

Es cierto que algunos te gustan más y te los pones más, pero no pasa nada. Ese que no te pones mucho, llega un día y dices... ¡pués hoy me voy a poner este!. Con este sistema no te comes el coco, improvisas cada mañana y te aseguro que los disfrutas mucho.

Este método no es ni mejor ni peor que otros, es sólo uno que va bién con mi forma de ser, pero creo que funciona bien.

SergioQ4 dijo...

Uso el mismo sistema que Francisco y para mí también es genial! Improviso según el ánimo, la ropa, gusto, tareas, etc.
Muchos se llevan la mayoría de las posturas, y otros la minoría, al punto de pensar "por qué no lo vendo?". Sin embargo, me pasa que un día voy desesperado y deseoso de usar únicamente ése mismo que estuvo tanto tiempo (léase 1, 2 meses) olvidado y ningún otro; y ese día lo disfruto mas que nunca.

Hay días que ninguno me viene bien y no sé cuál ponerme. Y otros días me pasa como a Miguel Angel, y quiero ponerme 4 ó 5 al mismo tiempo, tendría que ser un pulpo!