Los lugares donde tu reloj sentiría... ¡la magia!


Dicen que ayer fue la noche más mágica del año, la noche de San Juan. Nosotros no íbamos a hacer el típico artículo sobre relojes "bailando" al son del fuego. Estaría bien, pero resultaría demasiado repetitivo. En todos lados hay hogueras publicadas, y fotos de las fiestas. No sería muy original, la verdad.

En su lugar hemos pensado que os interesaría más conocer aquéllos lugares mágicos en donde se sabe -o los estudiosos y aficionados a estos casos aseguran que así es- que no sólo su atmósfera de misterio nos inunda, sino que afecta físicamente a nuestros relojes.



Uno de estos sitios mágicos y extraños son los populares círculos del maíz, que aparecieron (o empezaron a ser populares) en el año 1976, y que desde entonces, desde abril, mayo y hasta septiembre (en donde se siegan los prados) surgen espontánemente en los campos de cultivo, sobre todo de norte Inglaterra.

Sobre este curioso misterio hay muchas teorías. Unos dicen que son mensajes de la Tierra, que es su forma de expresar sus lamentos y lo que el ser humano la está haciendo sufrir. Otros, que son mensajes extraterrestres, una especie de código de aprendizaje (y así explican que los dibujos y fractales de estos campos se vayan complicando cada vez más, pasando por ser simples círculos en los ochenta, a complejas formas geométricas de enormes dimensiones hoy en día), y, en el año 1991, dos ancianos llamados Doug Bower y Dave Chorley salieron en todos los medios de comunicación diciendo que eran ellos sus autores, armados con una tabla y una cuerda. A pesar de que esta teoría -la de los ancianos- se difundió de inmediato por todo el planeta para desprestigiar el fenómeno, y que muchas personas, aún en la actualidad, se la ha creído, la realidad del fenómeno es bien diferente: mientras que los tallos de los cereales, cuando el dibujo lo producen personas como estos ancianos, aparecen rotos (al pisarlos y al formar el dibujo geométrico), en los círculos auténticos los tallos no se quiebran, sino que misteriosamente aparecen doblados sobre sí mismos. De hecho, la planta continúa creciendo y es cosechada con las demás.


Pues bien, es en estos círculos donde, se dice, donde muchos aparatos electrónicos empiezan a hacer cosas raras. Nuestro reloj digital -aseguran muchos expertos- no dejaría de funcionar, pero aparecerían dígitos desdibujados, parte de LCD errónea, y curiosidades semejantes. Cuando salimos de esos círculos volvería a la normalidad.

Sin salirnos de Inglaterra, en el famoso monumento megalítico de Stonehenge, ocurren también fenómenos parecidos. Stonehenge es un lugar muy conocido, y formó parte importante en la famosa serie de dibujos animados "La conspiración Roswell" (tenéis un vídeo al final de la misma, por si no la recordábais). En ese lugar -muchos dicen telúrico y lo catalogan como un "centro de poder"-, se supone que nuestro reloj también empezaría a hacer "chiribitas". La verdad es que es una zona muy visitada, y aunque puede que a muchos turistas no le ocurra nada a nuestro reloj, muchos aseguran que sí se les ha "estropeado".

Pero si dejamos Inglaterra, en España también hay ciertos lugares que afectan a nuestros relojes de cuarzo. En la región gallega de Condes, concretamente en Pardellas (Friol, Lugo), aseguran que podremos recargar las pilas de nuestro reloj, simplemente dejándolo sobre una piedra "mágica" que allí existe. No estamos hablando de recargar el acumulador de nuestros solares -eso no tendría ninguna gracia: todos sabemos que en el exterior los Tough Solar se recargan solos-, no, sino que nuestro reloj a pilas, llevándolo -con la pila gastada-, ésta volvería a recargarse gracias a la energía del lugar.


En América existen también muchos lugares así. Archiconocido es el magnetismo del Triángulo de las Bermudas, donde nuestros relojes también empezarían a hacer "cosas raras", y los instrumentos electrónicos se verían curiosamente afectados. Pero lo más impresionante eran los agujeros que aparecían en el suelo de Guatemala, tragándose, literalmente, edificios enteros. Agujeros circulares casi perfectos y para los que también ha habido teorías de todo tipo.

¿Misterio, o simplemente paranoia común? La realidad es que parecen existir energías (residuales, elementales o mágicas, como se las quiera definir) que la sensibilidad de nuestros relojes detectan. Puede ser simplemente un fuerte magnetismo natural... O algo más.




| Redacción: Zona Casio

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