
Las calculadoras de Casio tienen fama de robustas, y ciertamente lo son. Su cubierta de plástico, que las protege, está pensada para que, a pesar de ser trasladadas en la mochila, entre libros y con el ajetreo diario, sea más difícil quebrarlas o /y dañarlas.
Pero eso no quiere decir que sean indestructibles. Como la mayoría de productos electrónicos de consumo, como un reloj o un smartphone, en realidad son dispositivos electrónicos muy delicados, y con una circuitería con componentes diversos que, sea uno u otro, pueden fallar o dañarse, aún a pesar del mimo que le prestemos.
