23/9/20

Relojes en la literatura (56)



Título: Carreras callejeras 3

Autor: A. Bial Le Métayer

Fragmento:


- Perdone, me ha despertado la curiosidad su reloj... - Se detuvo y, sonriendo, añadió -: ¡Oh, bueno! ¡Qué descortés! Antes me presentaré. Soy Paul Davis, experto en relojes. - No sabía qué quería aquel tipo, pero dejé que siguiera hablando -. Verá, ese Montblanc 1858 Geosphere que usted lleva es muy curioso. Su complicación es inédita en el mundo de la relojería: dos hemisferios, norte y sur, que realizan una rotación completa cada 24 horas. El hemisfero norte gira como la tierra, en sentido horario, mientras que el hemisferio sur simula el movimiento del globo terráqueo, realizando giros en sentido contrario.

Giré la muñeca y lancé una mirada hacia mi reloj, y luego hacia aquel cabellero:

- Parece que es un entusiasta de Montblanc, señor Davis... - Reconocí, al darme cuenta de todo lo que sabía sobre mi reloj. El desconocido se echó a reír:

- Me entusiasma la relojería. Se lo he dicho.

Entonces me invitó a sentarme con él, ocupando una de las mesas junto a los ventanales. A aquella hora había pocos clientes en el bar y, los que quedaban, o eran trasnochadores o jubilados que estaban a punto de terminar su último trago del día. Tras sentarnos, el tal Paul continuó con su lección horológica:

- Ambos hemisferios disponen de una escala de 24 horas, de esta manera uno puede saber cuándo es de día, o de noche, o si está amaneciendo u oscureciendo, en cualquier parte del mundo y de un sólo vistazo. El meridiano, además, se divide mediante una línea revestida con Super-LumiNova. Por si fuera poco, posee subesfera con un segundo horario adicional.

Le vi tan entusiasmado, que no pude menos que decir:

- No me pedirá ahora que se lo regale...

Se notó algo avergonzado:

- ¡Ni por asomo! Es mi pasión por la relojería la que me ha atraído irremediablemente hacia su reloj. Además, tratándose de una edición limitada de menos de 2000 ejemplares, y que el suyo es, por si fuera poco, la variante de bronce, y no de acero, debe ser difícil desprenderse de él.

Lo desabroché, me lo quité, y lo coloqué encima de la mesa:

- No me cuesta nada desprenderme de él. Incluso si me lo cambiase por su IWC - señalé el reloj que llevaba en su muñeca mi interlocutor, y cuya marca había reconocido de inmediato - se lo cambiaría.

- Bueno, este fue un regalo... - Dijo él.

- ¿De quién? - Quise saber yo, ya que él me había abordado con la coña de mi reloj, yo también estaba en mi derecho de ser insolente. Pero el tal Paul no pareció molesto, de hecho sonrió y, mirando hacia fuera, respondió:

- De esa señorita.

Un soberbio Fiat 124 Spider del 2016 acababa de llegar, y una bella dama descendía de él, con cuidado en no separar sus piernas puesto que llevaba falda demasiado corta y el deportivo la hacía contorsionarse para salir. Tenía el pelo largo, ligeramente ondulado, y en su rostro se destacaban unas gafas de pasta, con montura negra.

- Y supongo entonces que el 124 "vejete" es tuyo... Por aquello de hacer "la parejita" - bromeé, dándome cuenta de que ambos coches eran el mismo modelo, pero separados por muchas generaciones. Paul Davis hizo una mueca, como si acabase de descubrirme un full de ases:

- Y yo supongo que el Bentley Continental GT en negro, es suyo. Y no porque lo haya visto llegar, que no ha sido así, sino porque con ese reloj que lleva no se me ocurre otro coche, de los que están aparcados fuera, que una persona de su estilo pudiera conducir.

3 comentarios:

  1. Qué fotogénico es el 5900...

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    1. Sí, es una preciosidad ese reloj, y la variante estándar tiene una combinación de colores maravillosa. Gran acierto el de G-Shock en reeditarlo (aunque le hayan quitando el LCA...).

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  2. Bonito relato de Paul Davis. Tengo ganas de leerlo.

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