26/4/19

Recuperando una Casio fx-1 con una máquina CNC (alucina vecina con este tipo)


Hay gente que le tiene auténtica pasión por las calculadoras, que son, como dirían algunos, unos "frikis" del tema. Dominan estas máquinas casi tanto - o más a veces - que su fabricante. Éste caso es un buen ejemplo de ello.

Pero vayamos antes con un poco de historia. Las Casio fx son de sobra conocidos por todos en la actualidad, destinadas a calculadoras científicas y/o programables, hemos visto muchos ejemplos aquí con las ClassWiz o, más recientemente, con las maravillosas Second Edition (qué pasada esta calculadora, en serio) de las MS Series. Pero antes no era tan sencillo. Modelos de calculadoras científicas había pocos, y eran caros. Poneos en situación: en los setenta y primeros de los ochenta los ordenadores estaban muy lejos de popularizarse, y quien quisiera algo lo más parecido posible solo tenía la opción de hacerse con una calculadora programable.




El problema de muchas de esas calculadoras era que su memoria era volátil. Es decir, podías invertir mucho tiempo realizando un programa para ellas, pero en cuanto la apagaras, se perdía todo. Casio realizó algunos modelos cuya memoria se mantenía activa en todo momento, gracias a una minúscula carga de energía de sus pilas. Pero claro, en el momento de cambiarlas, todo lo que tuvieras también se iba al carajo.

Una de las opciones era tener ese programa en cintas magnéticas (aparatosas, fáciles de dañar, necesidad de un almacenaje muy adecuado...), o mediante ranuras. De ranuras hubo pocas, pero la versión Pro de la Casio fx-1 (lanzada al mercado en el año 1977) la tenía. Podías llevar tu programa, por lo tanto, en una tarjeta previamente programada (valga la redundancia). Black Rock dice que se pasó mucho tiempo tras una, hasta conseguirla finalmente pero, claro, sin sus tarjetas. Él mismo cuenta que conseguir hoy en día una de esas tarjetas es casi tan difícil como conseguir un unicornio, pero no tiró la toalla: lo que hizo fue recurrir a la ingeniería inversa, y utilizar - adaptar, mejor dicho - una tarjeta de crédito, y una máquina de CNC - para las ranuras - con el fin de poder rehacer sus tarjetas.


El trabajo que ha hecho es para quitarse el sombrero, abrumador, y es tan largo de explicar que si estáis interesados mejor acudid a su blog donde lo explica al detalle. Además, y es lo bueno que tienen estas cosas en Internet, ha puesto los archivos a disposición de todo el mundo (en la parte inferior del post en su blog tenéis el link) para que, quien lo desee, pueda hacer lo mismo y evitar todo el trabajo que él ha hecho. Para llevarlo a cabo se requiere de una tarjeta en blanco de PVC LO-CO cr80, una máquina CNC 3020 (o similar, genérica), y algún que otro elemento que supongo que no tenemos la mayoría por casa, pero que quien tenga ganas, paciencia, tiempo y medios para hacerlo y quiera recuperar una de estas máquinas, sin duda se podrá hacer con ellos.

Lo bueno es que, una vez lo tengamos, podremos crear las tarjetas que queramos, y usarlas con la calculadora sin ningún problema. En el vídeo que ves a continuación podrás comprobar que funcionan fantásticamente bien.




| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

1 comentario:

  1. Qué pasada. Me encanta la de conocimientos y esfuerzo que hay por ahí. Admirable.

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