17/5/20

La importante relación entre los relojes y los trenes


Los relojes siempre han mantenido una estrecha relación con los trenes, de hecho, existen los llamados "relojes de ferroviario", muy apreciados por los coleccionistas que, al igual que los relojes marinos, debían gozar de una gran calidad y refinada exactitud para cumplir su labor que, como supondréis, era muy importante para la seguridad del tráfico ferroviario.

Pero hoy no os vamos a hablar de ese tipo de relojes, sino de relojes más "cotidianos", más cercanos a nuestro día a día, por llamarlo de alguna manera. Y es que la historia del ferrocarril no sería la misma sin la imprescindible presencia de los relojes, tanto en las estaciones, como en la muñeca de los viajeros y maquinistas.




Era habitual ver en las estaciones carteles, mucho más útiles y valiosos que los actuales de publicidad que te animan a consumir tal o cual producto de dudoso beneficio para la salud. Entre esos curiosos carteles destacaban aquellos que nos recordaba la educación más básica, como los de "hablar bien". En las conversaciones de andén, entre el pasar de los trenes y las esperas a la llegada de nuestro vagón, eran habituales las conversaciones de los temas más variados. Chascarrillos y rumores sobre vecinos, sobre negocios o sobre salud, sin olvidar los siempre socorridos temas del clima. En esas conversaciones las palabra soeces también hacían acto de presencia, y tal como en los hospitales existían los carteles para rogar silencio a las visitas, en las estaciones existían los que pedían educación a los pasajeros, especialmente en el hablar, para que aquello no acabase convirtiéndose en unas disputas taberneras. Junto a ellos, se encontraba el elemento más importante -con permiso de las taquillas- del lugar: los relojes de estación.

Los relojes de estación solían disponer de dos esferas, una a cada lado, para que pudiesen consultarse por los viajeros desde diferentes puntos del andén de la estación. Pero no solo eso, también podían disponer de doble numeración, y fueron de los primeros en disponer de horario de 24 horas. Así, el pasajero podía interpretar mejor los horarios de mañana y de tarde. Además, con el fin de hacer mejor esa distinción horaria, y para no crear confusión, para el horario principal de 12 horas se recurría a los números romanos.

Uno de esos relojes, precisamente, fue el utilizado para dar salida al primer tren que circuló por España, ocurrió en el año 1848 y el trayecto a cubrir fue el de Barcelona y Mataró.


El otro importante papel de los relojes en el mundo ferroviario lo tuvieron para los maquinistas. En unos años en donde la tecnología no posibilitaba ajustar demasiado las velocidades, los maquinistas podían saber si iban demasiado deprisa o despacio mirando las balizas o puntos kilométricos situados junto a las vías, y consultando su reloj de muñeca. Si tardaban más (o menos) de un punto a otro, sabían con enorme precisión fruto de su experiencia, si iban demasiado acelerados o por el contrario su marcha era demasiado lenta.

Hasta la llegada de los sistemas informáticos, con paneles de avisos en las estaciones y elementos de control en cabina, los relojes cumplieron un papel destacado en el mundo ferroviario, tanto de información para los pasajeros y empleados, como de seguridad para los trayectos.


· Algunos apuntes sobre los relojes de tren
Históricamente, el reloj ideal para trenes debe ser:
- Es capaz de dar la hora por un mecanismo muy preciso.
- Puede ser conectado o sincronizado con todos los demás relojes de la compañía.
- No requiere cuerda manual (debe ser automático para que siempre tenga marcha).

La llegada de los relojes a los trenes:
En 1891, como resultado de la colisión entre el tren de Lake Shore y el Michigan Southern Railway en Kipton, Ohio, accidente ocurrido porque el reloj del ingeniero se detuvo, Webb C. Ball - que después sería una marca de relojes - fue encargado como Inspector Jefe del Tiempo, para establecer los estándares de precisión en la inspección de los relojes de trenes.

Además de desarrollar los estándares, la oficina de Ball controló casi dos millones de relojes y estableció unas reglas:
- El reloj debía de tener una marca a las 12, y no el número.
- Debía estar fabricado en los Estados Unidos.
- Su calibre tiene que llevar al menos 17 rubíes.
- No debía desajustarse más de 30 segundos por semana.
- Su sistema de ajuste debía tener al menos 5 posiciones de marcha.
- Las manecillas debían de ser de metal.
- Los números debían están remarcados (en negrita)
- Debía tener divisiones de minutos.
- La manecilla de los segundos debía ir en un subdial aparte, no en las manecillas principales.


Curiosidades respecto a los relojes de tren:
- El primer reloj de muñeca no fue aprobado en los Estados Unidos para su uso en trenes hasta 1959.
- Su denominación fue Trainmaster, fabricado por Ball. Tenía 21 rubíes, y estaba fabricado en Suiza.
- Antes existían compañías especializadas en dar servicio de sincronización de relojes, negocio que desapareció con la llegada de la electrónica y la posterior sustitución por sistemas GPS. A día de hoy, todas han cerrado:
· IBM vendió su división de servicio de tiempo en 1958.
· Standard Electric Time Co. lo hizo en 1968.
· La Self Winding Clock Company cerró su negocio a finales de los años 60.


| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

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