2018-10-07

El reloj que necesitas o el reloj que te obligan a usar


A veces no es lo que quieres, sino lo que puedes. En la vida muy pocas veces podrás elegir. Aspirabas a aquella rubia electrizante, y acabas con una morena de padre gruñón. Querías un GT, y tienes que comprarte una ranchera o familiar. Querías un auto nuevo, y tienes que conformarte -con suerte- con uno de segunda o tercera mano. Querías ese piso de geniales vistas..., ¡ojalá!, tienes que conformarte con un "cuchitril". Todos queremos estar sanos, fuertes y ágiles, y henos aquí a muchos arrastrando esas penosas enfermedades, nuestras renqueantes articulaciones, nuestras canas y arrugas.

La publicidad nos bombardea a cada instante vendiéndonos la falacia de que la vida se basa en elecciones, ¡que se lo digan a ese padre cuya hija ha nacido enferma si no hubiera querido elegir otra cosa! Ni mucho menos. A veces solo podemos elegir de, entre lo malo o lo que no queremos, lo menos malo.




Y por supuesto en esto entra también eso de que puedas elegir tu reloj. Ni mucho menos, insisto. Te hacen pensar con la ilusión de que puedes elegir formas, diseños, colores... Pero nada es así.

Dejando de lado la ovbiedad de que puedas encontrar casualmente ese modelo de reloj, pequeños detalles hacen que no sea el que se ajuste totalmente a tus deseos: ese tono, esa posición de las agujas o del display, esa disposición de las leyendas... Hasta el logo de la marca puede molestarnos muchas veces. Así que de ninguna manera es nuestro reloj "perfecto". Solamente puedes acabar comprándotelo para salvar los muebles y por necesidad, autoconvenciéndote para que creas su publicidad y tratando de creer que es tu objeto deseado. De ninguna manera. Hipnotismo de masas y de repiqueteo de slogans. Un autoengaño que, si funciona, puede que seas feliz por un rato hasta acudir de nuevo a tu reloj de siempre, sencillo, simple y fácil de llevar. El W-59 que probablemente sea el que de verdad reúna todas esas características de un reloj, nacido para ser un reloj.


Por eso la mayoría de personas no compran el reloj que les guste, o que les satisfaga totalmente, sino el que lleva tal famoso, o esa marca de lujo tan cara, simplemente para presumir.

Y en ese ego encumbrado es difícil ver nada, casi da igual que las agujas se muevan o que dé la hora correctamente.

El Casio W-59, en su humildad y su disponibilidad, al alcance de todos los bolsillos y fácilmente de encontrar, es la antítesis de todo eso. Es el reloj que elegirías por necesidad y del que acabas enamorándote por placer y, por eso precisamente, es el reloj que no necesita publicidad ni engañar para venderse: se lleva por utilidad, se disfruta por simplicidad. Simplemente, no necesitamos más complicaciones, ya nos complicamos nosotros solos suficientemente la vida.


| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com