¿Existe el purgatorio?

2016-07-20

Negarse a la propia naturaleza


"No hay que tratar de ir en contra de la naturaleza, eso es una batalla perdida. Hay que saber usarla siempre a nuestro favor".
Máxima de supervivencia.


Durante todos estos años he intentado conseguir doblegarme y ceder a algo "anti-natural" en mí. La insistencia constante y abrumadora por todos los fabricantes en ofrecer solamente relojes analógicos, y el cambio desde estos últimos años en Casio, presionando mes tras mes, novedad tras novedad, con modelos analógicos, hizo que finalmente cediera y acabase inmerso en esa corriente. Es difícil resistirse, lo admito, muchos han caído y yo no iba a ser menos. No tengo poderes especiales y para complicarlo más mi fuerza de voluntad es débil y efímera. Como les ocurría a tantos toxicómanos en los ochenta, no acabaron drogándose porque vieran en las drogas algo atractivo, sino porque todos sus amigos lo hacían día tras día y lo vivían constantemente. La atmósfera y la situación les acababa venciendo.

De manera que yo también me dejé caer. Supuse que si todo el mundo elegía modelos analógicos debían tener alguna razón de peso lo suficientemente valiosa como para hacerlo. Algo escondido que yo no alcanzaba a encontrar, ni siquiera a entender. Debían aportar "algo" y tenía que descubrirlo.




Me violenté a ello, me castigaba como un penitente que se hacía mortificaciones. Me imponía la pena de usar un reloj analógico y llegar a extraer de él todo lo que -supuestamente- ofrecía de ventajas ante un digital.

Pero tras insistentes torturas me di cuenta que en el fondo los analógicos se usaban porque eran las marcas que los imponían. Da lo mismo que ahora quieras un motor diésel sin turbo, un turismo a propulsión o uno con inyectores sin micropulverización a elevadísimos bares de presión. Da lo mismo que lo quieras porque entiendas que es mejor, que el auto te durará más y que podrás usar el combustible más sucio del mercado sin problemas.

Da igual que quieras eso porque ahora las marcas te ofrecen otra cosa, y los fabricantes tienen plataformas similares y aunque en carrocerías cambie, en el fondo acabas con el mismo auto que la gran mayoría. Que todos los demás.


Con los relojes analógicos ocurre otro tanto de lo mismo. Da igual que no te gusten, que prefieras modelos digitales más completos o con números de mejor visión: a los fabricantes les interesa eso, y eso te venderán. Luego ocurre como con las multinacionales petrolíferas, las operadoras de telefonía o los fabricantes de camiones: que nos enteramos que han pactado precios y/o tecnología simplemente para llevarte donde quieren y venderte lo que les conviene. Se habla mucho de la obsolescencia programada, pero de este otro tipo de manipulación del mercado y de los consumidores apenas se dice nada. Y es tan grave como la misma obsolescencia.

Es cierto que excusas hay muchas. Yo escuché de todo en pro de los analógicos y ana-digi: que se ven mejor, que se leen mejor, que son más bellos... Dejando de lado que la belleza es un aspecto tan subjetivo como el color que nos gusta más o menos, lo de la visión no se sostiene ante un análisis mínimo. Dicen que se leen mejor los analógicos, pero luego ves que la gran mayoría de relojes poseen índices, que muchas veces las agujas se alargan hasta los mismos mezclándose la horaria con la minutera, de forma que no sabes si son las tres o las doce y cuarto, y que en muchos los índices se mezclan entre si y se confunden tantísimo que tienes que colocar el reloj con el brazo en paralelo a uno mismo para saber qué índice es el de las doce y cual el de las seis.



Tu libro de cabecera, con el que dormías de noche a su lado sustituyéndolo por tu osito de peluche. Cómo vas a diferenciar un código así de un reloj digital, no puedes: son la misma cosa.

Los fabricantes argumentan que se leen más cómodamente, pero luego ves que una inmensa mayoría tienen fondos caóticos con subesferas, subdiales marcados con las cosas más superfluas o graduaciones de tal manera que no se sabe dónde están colocadas las líneas de los minutos, ni siquiera si las posee.

Y los ana-digi no van mucho mejor. A veces se defiende que se consulta en ellos la hora cómodamente, pero luego nos encontramos que la mayoría de sus pantallas digitales son invertidas, o/y tienen tamaños minúsculos y, para más asombro, las suelen ocultar las manecillas en buena parte de su recorrido. Durante la mitad del día cada vez que quieras ver la hora te encontrarás con que una de las manecillas se superpone en alguna parte del panel LCD. Un estorbo. Una birria. Horroroso. No se como pueden vender eso, más aún: no se cómo pueden venderlo y colocárselo al consumidor por 500, 600 o hasta 1.000 €.



El mundo que ves es una falsa capa a color y por dentro emerge un imperio latente que desarrolladores sin pausa y sin noches ni días levantaron depurando línea a línea.

No. No y definitivamente no. La única ventaja que tiene un analógico es la que siempre han tenido: que el fabricante puede montar el mismo calibre en relojes radicalmente diferentes, aparentando ofrecer algo nuevo sin variar la maquinaria y cambiando todo lo demás. Todo lo de fuera, esforzándose lo mínimo e invirtiendo lo menos posible. Algo que en un digital no se puede hacer.

Ahora mismo solo me queda un analógico, un mecánico porque creo que, si se puede, siempre es agradable y conveniente tener un modelo de cuerda manual, sobre todo para los que amamos la relojería y llevamos muchos, muchísimos años entre relojes. Pero desde hace tiempo tengo claro que mi reloj de diario seguirá siendo un digital, más completo, más útil, más polivalente, más duradero al no tener que preocuparme de engranajes, motores, ajustes, ruidos, vibraciones, reflejos, sombras, lubricación, roces o golpes que desvíen sus agujas.




En la Alta Edad Media saber griego podía causarte muchos problemas. Las pocas traducciones que había de la Biblia solo podían leerse en ese idioma, y de esa forma el libro sagrado era interpretado según le interesase a cada prelado, por lo que convenía que los aldeanos no supiesen leer ni escribir. Hoy saber programar es parecido. Al poder establecido no le gusta que el pueblo llano conozca los fundamentos con los que controla y domina a la sociedad de su tiempo. Y la informática es hoy el principal

Soy de la era de lo digital, lo reconozco. Yo, como tantos otros, nacimos con un cartucho de Nintendo bajo el brazo, evolucionamos con el MP3, nuestra mente gira en torno a un pensamiento lógico algorítmico, nuestros dedos se mueven al ritmo de una calculadora y leíamos líneas de código a cucharadas en lugar de papilla. Fuimos los constructores de "las tierras de Jauja" que ahora disfrutan los niños, en mundos creados con ladrillos de bytes. Abrimos el ciberespacio y levantamos las primeras torres de Babel entre la inteligencia artificial y estos seres tan raros humanos de carne. Desciframos los sellos que abrían los libros prohibidos dándole acceso a generaciones futuras al conocimiento que jamás podrían llegar ni a soñar. Somos los programadores de antaño, no somos ni hackers ni crackers, no tenemos etiquetas. Mientras ellos jugaban descubriendo Facebook y viendo Walking Dead nosotros, en los sótanos, en los suburbios, donde siempre hemos estado, seguimos haciendo ladrillos con ensamblador ocultos del mundo, sin querer darnos a conocer ni que nos conozcan. Esos ladrillos que luego crean los muros de hormigón y sostienen tus apps y tus widgets en forma de código libre para tu Android, tu Chromium, tu Chrome, tu Firefox y tu tablet.

Así que no es extraño que no quieras ni puedas separarte de tu máquina digital. Cómo ibas a poder ser capaz de hacerlo. Es sangre de tu sangre.



Nadie nos enseñó que el mundo se hacía de bits. Aprendimos solos. Ahora al mundo lo dominan los bits. Cuando Skynet despierte nosotros saldremos en masa de nuestros sótanos, con los brazos abiertos, a recibirla. Y ella -o ellas- sabrán con solo ver el reloj digital en nuestros cuerpos que muchos de nosotros fuimos sus padres. Otros sus amigos. Y otros sus amantes.

| Redacción: ZonaCasio.com

6 comentarios:

Finn Frogg dijo...

Joder... ¿aún no conoces la regla básica de "no escribas en internet estando bajo los efectos de sustancias psicoactivas?

Y ni de coña Visual J++ ha sido un libro de cabecera. puaj.

Diego Garrido dijo...

Magnífica exposición, increíble retórica. Ni caso de los que vienen aquí a trollear. Soberbio como siempre. Me encanta el final.

guti.bitacoras.com dijo...

Finn Frogg, creo que no has entendido el sentido de la referencia a Visual J++. Si ha sido un libro de cabecera para muchos, aunque quizás no vivieras esa época. Era el reflejo de una marca, intentando imponer sus criterios. Esencialmente un lenguaje tipo Java, pero con componentes nativos sólo para Windows basados en ActiveX.

Y si no hubiera sido por los mosqueos de Sun, quizás ahora, tu si que usarías Visual J++. Al final eso evolucionó a .NET, que de nuevo era un contrasentido. Lo peor de Java (bytecode), sin lo mejor (multiplataforma), pero mira, en ese caso muchos lo adoptaron, y salió un lenguaje tan interesante como C#, con una lamentable plataforma .NET, que si no hubiera sido por la comunidad de código abierto seguiría anclada sólo a Windows.

guti.bitacoras.com dijo...

Y ahora hablamos de relojes que es lo que toca. No se hasta que punto la culpa es de las marcas, por imponernos sus designios, o la culpa es de los consumidores por pedir contrasentidos.

Obviamente un reloj analógico es más fácil de leer. Siempre y cuando su esfera sea limpia, y las máximas complicaciones que tenga sean horas, minutos, segundos, día del mes y día del año. Si ahora hablamos de cronógrafos, temporizadores, alarmas, señales horarias, mareas, termómetros, brújulas, o barómetros, está claro que todo es más legible y funcional en un digital.

Por otro lado, todas esas complicaciones, figuran ahí como motivo de ventas, porque en realidad nadie las va a usar, salvo para presumir de ellas ante sus conocidos. Eso explica el motivo de porque pese a ser incómodas en un analógico, no tienen importancia.

No tiene nada que ver a lo que refleja la imagen de Casio y el posicionamiento premium, donde esa última tecnología, se integraba naturalmente en un digital, que los profesionales de más alto nivel iba a explotar. Esos mismos que ahora llevan Breitlings sólo hora.

En mi caso no he caído en la vorágine de los analógicos como tu la explicas. El encanto de un analógico, viene derivado para mi, de ser mecánico. Así que un analógico de cuarzo, no tiene demasiada razón de ser.

El otro punto es que como Casio, ni ningún otro, decide apostar por los digitales, me haya resignado a que no entren más modelos de ese tipo en mi colección, y me vuelque hacia los mecánicos, que visto de esta forma, me llenan más.

Gorka Armendariz dijo...

Yo soy cohetáneo de la era digital, pero me reconozco analfabeto en materia informática.
Para mí casio es sinónimo de digital. Sigo sin concebirlo en analógicos y me sorprende esa tendencia a ponerle agujas a casi todos sus modelos.
Para uso diario no hay nada como casio digital batallador y preferiblemente de forma cuadrada (hexagonal)
Para analógico me decanto por un Vostok con tecnología de hace cincuenta años, duros y con los valores de la CCCP y que a día de hoy aún van por distintos derroteros que marca la ley de las multinacionales y el mercado, (Recomiendo el artículo de Guti bitacoras del pasado 17 de Julio al respecto; muy ilustrativo).

Por lo demás Genial el artículo ZC. Gracias

guti.bitacoras.com dijo...

Muchas gracias por tu mención Gorka Armendariz.

El artículo que mencionas, es este: Los misterios de Vostok

Tengo que pedirte disculpas por no responder tu email con las fotos. Algo ha pasado con el buzón de Dreamhost, y los correos que ya se habían descargado (aunque no los hubiera leido), se han perdido. Te importaría por favor volvérmelo a mandar? Disculpa las molestias.