Probamos los asombrosos G-Shock G-77xx: la tecnología Stealth del B2, o la tecnología innovadora del Ala Voladora YB-49 (y con libro de regalo)


En 1943 el ingeniero Jack Northrop tuvo un sueño. Desarrollar un ala voladora, un avión capaz de recorrer largas distancias y que incluiría toda la tecnología (y la más completa y novedosa) descubierta hasta la fecha en el mundo de la aviación. El avión, un prodigio de la ingeniería del momento, no pasó de la fase de prototipo (aún así sí pudo volar) debido a los enormes retos a los que se enfrentaban sus constructores y a que la tecnología de la época, sin ordenadores de vuelo, le hacía muy difícil (por no decir imposible) permanecer estable en el aire y pilotarlo con cierta comodidad.

Tuvieron que pasar más de cuarenta años para que la misma compañía, la Northop, pudiera desarrollar algo parecido. A día de hoy es el avión más moderno, terrorífico, espectacular y complejo que se haya realizado jamás. Se trata del bombardero estratégico furtivo B-2 Spirit, más popularmente conocido como B2.



Ahora te preguntarás: ¿por qué comparamos estos dos relojes con estos dos aviones? Sus formas ondulosas, su diseño, y la elevada tecnología y complejidad de sus módulos hace que sean en cierta forma dos productos que tienen sus similitudes con estos dos aviones. La mayoría de personas conoce el G-Shock G-7700, pero a su sombra apareció el G-7710, con el mismo diseño, pero con una construcción más ligera, más moderna. Como el Ala Voladora Northrop YB-49, el G-7700 es más pesado, es más "metal", mientras que, al igual que el B2 respecto a su predecesor o al modelo en que se inspiró, el G-7710 es más ligero, de aspecto más tétrico, más "misterioso". Mientras que el Ala Voladora YB-49 fue construida en acero, el B2 está construido en un ligero material como es el carbono. Estos G-Shock son algo parecido. Mientras que el G-7700 está construido en resina y acero inoxidable, el G-7710, más ligero, está construido recurriendo al aluminio en lugar del acero.

Con la funcionalidad que ofrece un horario mundial, la practicidad de un doble horario añadido (algo muy difícil de ver combinado en la mayoría de relojes) y la posibilidad, además, de tener los tres en la pantalla principal del reloj, estos modelos son los ideales para los grandes viajes transcontinentales. Como los propios B2.


Northrop YB-49: más allá de la historia
Son muchas las razones de por qué se canceló el proyecto de desarrollo para el YB-49. Aunque nunca han quedado muy claras cuales de esas razones tuvieron más peso, lo cierto es que tras el terrible accidente ocurrido durante las pruebas de uno de los prototipos en el desierto de Mojave quedó en evidencia que controlar el diseño de un ala voladora con la tecnología de aquel entonces era algo enormemente peligroso. La Northrop se había adelantado a su tiempo en un avión demasiado complejo para la época.

El piloto y el copiloto del prototipo YB-49 número 2 fallecieron mientras realizaban el vuelo de prueba. Lamentablemente no iban acompañados de ningún caza, por lo que hasta el día de hoy se ignoran -o al menos no se han hecho oficiales- los detalles de lo que realmente ocurrió en aquél vuelo y las causas que llevaron a estrellarse al futurista bombardero. Un avión tan impactante que en la película de 1953 "La guerra de los mundos" es precisamente un YB-49 el que tira la bomba atómica contra los marcianos que invaden la Tierra.



El Northrop B-2: la tecnología de la era espacial hace volar un avión
Cuando el 22 de noviembre de 1988 se mostró al público, en la base aérea de Palmdale, California, el B2 de forma oficial, el representante de la Northrop empezó su discurso con estas palabras: "Jack Northrop, te rendimos homenaje". No era para menos. El Ala Voladora por fin era una realidad. El avión que no volaba con la destreza del piloto, sino con la de los ordenadores y la potencia de la informática, había nacido.

El B-2 es un avión que no depende de un piloto para volar. De hecho, está tan informatizado que solamente se necesita a una persona para manejarlo, ya que todos los cálculos y movimientos que se necesitan realizar para sustentarlo en el aire lo realizan cuatro ordenadores que trabajan conjuntamente, y un sistema de control "fly-by-wire" que corrige en fracciones de segundo las características de vuelo moviendo los alerones y realizando cálculos según sean necesario para superar la pobre estabilidad del ala volante, todo ello sin la intervención del piloto.

Al contrario que los cazabombarderos pensados para la supremacía aérea, el B2 es un avión de tipo furtivo. Su punto fuerte se haya operando a gran altura, fuera del alcance de las tropas enemigas y penetrando sus líneas defensivas gracias a su especial forma y recubrimiento de baja lectura de radar, en especial introduciéndose en las líneas de cruce de radar, allí donde dos o más barridos de ondas fluctúan entre sí.


Una de las especificaciones más importantes que había que cumplir en el programa de su desarrollo, y que era uno de los puntos más importantes en el pliego de condiciones del proyecto, fue su gran autonomía. El B2 es capaz de alcanzar virtualmente cualquier objetivo y regresar a su base, lo que le convierte en un avión capaz de realizar vuelos transcontinentales. Inicialmente estaba destinado a que pudiera volar desde los Estados Unidos y lanzar bombas nucleares sobre Rusia, para luego regresar de nuevo a los Estados Unidos. En la actualidad, las misiones del B2 se extienden a todo el planeta.

Esto lo consigue gracias a dos características principales: su gran superficie alar y el hecho de que pueda volar a gran altitud hacen que posea una resistencia aerodinámica muy baja y pueda "planear", consiguiendo así, una vez alcanzada su altura de vuelo y su velocidad de crucero, un menor consumo.

La siguiente característica se debe a su diseño. Al ser un avión de ala única carece del fuselaje clásico que entorpezca o impida la distribución y almacenaje de combustible, pudiendo llevar más cantidad en sus depósitos alares, ya que el fuselaje forma parte de la propia ala.


Una de las características que más llaman la atención del B2 es que no lleva timones de dirección en la cola, ni estabilizadores verticales, algo inusual y único, no hay ninguna aeronave remotamente parecida en la actualidad con algo así (a excepción del X-47B, del que hablaremos más adelante). Y la razón de que el B2 carezca de ellos es que son unas superficies muy fáciles de detectar por el radar. No obstante lo cierto es que sí posee dichos timones, pero están dispuestos horizontalmente junto a los timones de profundidad. Moviéndose alternativamente, los timones de cola permiten hacer que la nave derive, logrando con ello que realice giros. Obviamente, no puede realizar giros radicales en el aire, como los cazas, y en realidad debido a este diseño tan extremo el B2 es tan inestable que no podría volar sin las ayudas electrónicas. En su interior, ordenadores controlan cientos de parámetros de vuelo, interpretan lo que el piloto está tratando de hacer y transmiten a la infinidad de sistemas hidráulicos y elementos móviles para que hagan lo necesario en el momento preciso. Son unos sistemas tan complejos que el B2 no seria posible pilotarlo sin la ayuda de esas computadoras. Los timones dobles, además, se usan como sistema auxiliar de freno a la hora de aterrizar.

Los B2 no nos entusiasman por su capacidad de matar, sino por su capacidad de innovar. En su interior pueden portar el armamento más sofisticado de la actualidad, incluyendo misiles guiados por GPS que alcanzan sus objetivos con una gran exactitud, evitando daños colaterales y la muerte de inocentes y de población civil. Estas armas pueden perforar búnkers y ya fueron probadas en campos de batalla de Oriente Medio. Con el B2 el ejército cuenta con un arma sofisticadísima que le otorga no solo ventaja estratégica, sino la posibilidad de unas alternativas para la resolución de conflictos nunca vistas antes.

Con su techo de altura de casi 50.000 pies (15.200 metros) el B2 se convierte en una mota de polvo que apenas se le ve, pudiendo efectuar labores de rastreo y vigilancia. No es un bombardero pensado para el "cuerpo a cuerpo" con otros aviones, pero sus contramedidas y su capacidad disuasoria hacen que no le tenga que temer a nada. De hecho ni tan siquiera requiere escolta en la mayoría de sus misiones, ya que su ventaja principal es su sigilo.


Invisibilidad y ocultación
Aunque la tecnología de invisibilidad del B2 es alto secreto, poco a poco se han ido conociendo algunos de sus aspectos. Uno de ellos tiene que ver con la forma y materiales de su superficie. Las ondas de radar detectan fácilmente las superficies planas que presentan los aviones convencionales, por ejemplo en sus alas pero, sobre todo, en su cola. Cuanto más superficie incida en las ondas, mejor claridad de lectura habrá en el radar. Por lo tanto, si queremos conseguir un menor eco de radar podemos inclinar esas superficies. Esta es la solución que adoptan aviones como el F-117 Nighthawk. Pero en el B2 se ha optado por unas superficies suaves, que desvían las ondas de radar haciendo que éstas prosigan su curso y no retornen a la base emisora. Esto es: no produce eco de radar, o produce un eco muy bajo, apenas latente. Esta capacidad se ve multiplicada cuando el bombardero penetra en terreno enemigo por dos puntos de conjunción de radar, usados como "vías de paso" para confundir aún más al radar. Además, al carecer de cola alguna el radar ve mermada de manera significativa su capacidad de detección.

Junto a su forma invisible encontramos además un recubrimiento especial. Los compuestos usados para su fabricación son secretos, pero se cree que se trata de grafito de carbono y pinturas especiales absorbentes y también anti-reflectantes, que deben mantenerse a determinada temperatura en hangares especiales. Estos elementos absorben la energía y consiguen que las ondas de radar sean aún menos eficaces para su detección. El diseño original iba más allá, e incluía unos depósitos con una sustancia química que se mezclaba con los gases de escape para minimizar su huella térmica. Por diversas razones, esta solución fue eliminada en el modelo definitivo y se sustituyó por unos sensores de estela, que alertan a la tripulación si sube la temperatura del rastro de calor que deja, con el fin de que cambie de altitud. Por otra parte, su especial característica antitérmica diluye la energía del calor generada por los motores en toda su superficie.


Todo esto se combina con una huella calórica muy baja. Junto con el radar, los principales componentes de un avión que delatan su presencia son los motores, debido al intenso calor que éstos emiten. Esta huella se utiliza también para guiar armas, como misiles. El problema es que eliminar el calor de los motores es una tarea ingente y casi imposible en un avión convencional, porque los motores funcionan precisamente gracias al calor. A menos que el diseño de la aeronave haya sido pensado desde sus inicios con este fin, como es el caso del B2.

Son varias las técnicas que los ingenieros han utilizado para disipar el calor, alguna de ellas ya la hemos mencionado antes, como el utilizar un recubrimiento especial que absorba el calor y lo reparta por toda la superficie del avión, haciendo que con ello la intensidad calorífera disminuya.

Otra solución que se ha tomado para este mismo fin es disponer los motores dentro del propio cuerpo. Mientras que el resto de aviones tienen los motores en las alas, bajo las alas o en la cola, en el B2 los motores se encuentran dentro del fuselaje. Así, el propio fuselaje evita que el motor evidencie la presencia del avión.


Con el fin de no crear estela y disminuir la propia huella de calor, los gases de la combustión son enfriados directamente al salir de las toberas. No sólo eso, la especial disposición y forma de la superficie posterior alar los disipa tras el enfriamiento, esparciéndolos para que se "diluyan" sobre la atmósfera y logrando que se mezclen más rápidamente con el aire circundante, por lo cual enseguida pasan su temperatura al ambiente y se queda uniforme la huella de calor. Todo ello hace que el avión sea realmente furtivo, y permanezca invisible para la mayoría de las defensas enemigas, tanto en tierra como aéreas.

Por supuesto, también se incluyen contramedidas electrónicas de última generación, como inhibidores, que anulan las frecuencias que usan los aviones enemigos, o elementos de detección temprana y de "guerra electrónica".

El B2, por tanto, es el bombardero destinado para crear pasillos de entrada y de infiltración entre las líneas enemigas, reduciendo o anulando su poderío aéreo y permitiendo con ello que otros aviones o elementos de su ejército realicen su cometido con mayor seguridad.


El B2 frente al desafío de los aviones no tripulados modernos.
Cuando el B2 apareció la tecnología de los aviones no tripulados (drones, o UAV -por las siglas en inglés de "vehículo aéreo no tripulado"-) aún estaba en pañales. Sin embargo en los últimos años su desarrollo y evolución ha sido imparable,y esto ha hecho que se replanteen muchas de las teorías y técnicas para aviones de combate de antaño.

Aún así, el desarrollo de algunos de los UAV del futuro se ha realizado tomando conceptos, e incluso en algunos casos la forma, de aviones furtivos como el B2 (este es el caso del X-47B, de la propia Northrop).


G-Shock G-7700 y G-7710, los relojes que dominan el tiempo
Al igual que el B2 domina los cielos gracias a sus sistemas informáticos, los G-7700 y G-7710 dominan el tiempo gracias a su complejo sistema digital. Si los YB-49 y B2 eran la cúspide de la más novedosa tecnología que existía, cada uno en su época, los G-7700 y G-7710 lo son en lo que a tecnología digital se refiere, sobre todo para mostrar información. Con tres horarios (local, mundial y dual) e incluso con contador de semanas, no tiene rival entre sus competidores. Ciertamente no puede resistir fuerzas G, pero no es necesario puesto que también las dos alas volantes son subsónicas. El G-7700 es uno de los relojes más famosos, y sin duda es uno de los que más popularidad han tenido y más gente se ha comprado, en especial su variante de acero inoxidable G-7700-1DR. Su frontal único, con la pequeña zona gráfica cuadriculada en la parte superior izquierda, y su perfil envolvente lo identifica inequívocamente, al primer vistazo, al igual que la inconfundible silueta de los B2 Spirit los identifica claramente.

El complejo y completo display de los G-7700 y G-7710 asusta hasta al usuario más osado. Una zona central, dos zonas superiores de información, y una zona de matrices de puntos de dos líneas son, con bastante, mucho más de lo que la mayoría de modelos de reloj (incluyendo modelos digitales) ofrecen.

Otra diferencia sustancial es que todas esas partes que configuran su pantalla son útiles y ofrecen algún tipo de información, no son, como en otros casos ocurre, zonas de LCD de "adorno" o dedicadas a una animación o a un gráfico.


Es también uno de los pocos modelos que, además, informa de la semana del año en la que estamos, con gran profusión de cálculos que puede visualizar a la vez en su múltiple display. Como en los B2, él hace los cálculos por ti, para que no tengas que preocuparte de nada.

En cuanto a su construcción, el robusto módulo es tan sólido como un ladrillo, y va envuelto en una carcasa plástica de generosas dimensiones, nada que ver con otros modelos digitales o analógicos. Se puede extraer fácilmente sin que se desprendan piezas, y el bisel va muy bien anclado a los laterales y a la parte superior de los botones, además de firmemente asegurado por los tornillos, a la altura de las asas.


La parte más endeble (y por tanto la más negativa) en cuanto a su construcción es el botón para la iluminación, en la parte frontal. Lleva un muelle que está al descubierto, debajo de la caja, por lo cual es muy propenso a acumular suciedad y humedad en él. Con el tiempo puede llegar a oxidarse y deteriorarse, perdiendo su capacidad de flexión. El problema reside en que para cambiarlo hay que desarmar el reloj por completo: módulo, bisel, e incluso la grapa del botón, muy proclives a partirse al hacerlo. Es una tarea para la que casi es imprescindible acudir al SAT o dejar el reloj en manos de un experto.

La mejor solución hubiera sido poner el pulsador de la iluminación en un lateral (como tienen otros G-Shock, el G-9300 sin ir más lejos), o , en último término, adoptar la solución del botón frontal del G-7800, que va incorporado en la propia caja, y no en el exterior de esta.


G-Shock G-7700 y G-7710: superficies ondulantes y suaves
La supeficie de los G-7700 y G-7710 recuerda en cierta forma a la de los B2: sus formas ondulosas, y los botones sutilmente inmersos en la caja, con bordes superiores acanalados, parecen los motores incrustados en el fuselaje del B2. Además, la forma de su caja se adapta a la muñeca sin dificultad, y su exterior curvilíneo pareciera destinado a desviar las ondas de radio y microondas. Obviamente no es esa su finalidad, pero el aspecto positivo de este diseño consigue que el reloj no entorpezca tanto nuestros movimientos, y que, al contrario que las superficies angulosas y rectas, con aristas, no se enganche con la ropa y se quede agarrotado si usamos prendas ajustadas. También a la hora de protegerlo contra los golpes es otra virtud, puesto que evitamos que el daño incida sobre el mismo lugar con intensidad.


Un mini-ordenador en tu muñeca
Ahora que se habla tanto de los teléfonos móviles como sustitutos de los relojes, y de que éstos no ofrezcan nada que un móvil no tenga, es un buen momento para recordarnos a todos que todavía existen relojes que un móvil no puede superar, en sus funciones típicamente de reloj, obviamente. La unión de contadores múltiples con efectos visuales de iluminación, inicio automático del cronógrafo, temporizadores dobles y diferentes patrones de repetición parece simple y muy útil, pero son muy pocos los smartphones que lo incorporan. Por otra parte, algo tan sencillo como la visualización de tres horarios en la pantalla de hora mundial es una función que no se puede tener en la pantalla de inicio de un gran número de móviles. Si unimos a todo ello su autonomía (no de días, ni meses, sino años) y que funciona con un pequeña y barata pila, veremos que relojes como estos G-7700 y G-7710 no tienen muchos rivales en el mercado. Todo ello en un display que se ve realmente bien (incluso en el invertido, con las debidas reservas, obviamente) y excepcionalmente diseñado, gracias a que podemos modificar su contraste. Nada que ver con esos relojes "de marca blanca" (y no tan blanca) en donde la información, aunque tengan poca, aparece desperdigada sin orden alguno ni concierto.

En definitiva, los G-7700 y G-7710 son relojes para quien desea o necesita estar informado de múltiples horarios y con un calendario muy completo. Para los que se entusiasmen con displays sobrecargados, casi "que asustan" al primer vistazo, como la misma cabina de mandos en un B2.


Lo peor
- Muelle del botón de iluminación sin protección interna alguna.
- Acceso difícil a los pasadores de la correa para su mantenimiento.
- El recubrimiento del bisel metálico no es PVD, sino que simplemente va pintado. Si decides adquirir este reloj para un uso diario deberás tener esto en cuenta para que no te encuentres al poco tiempo con la pintura desconchada. En este caso es conveniente que en lugar de un bisel pintado elijas el de acero pulido, mucho más sufrido y apto para darle un uso intensivo.


Lo mejor
- Diseño y disposición de los elementos en el display.
- Módulo completísimo.
- Marco superior en metal.
- Múltiples notificadores de eventos (visuales y sonoros).
- A pesar de su gran complejidad, el reloj es sumamente intuitivo.
- Se le puede fijar el display en una pantalla, por lo que nos podemos ahorrar pila si necesitamos guardarlo por un tiempo prolongado.
- El contraste de los dígitos es configurable, algo que agradecerán los que opten por las versiones invertidas.
- Podemos elegir diferente información en su pantalla, incluso un triple horario.
- Se puede configurar para que realice un bucle por todas las pantallas de información.
- Podemos elegir hasta tres formas de realizar el conteo de la semana en la que estamos: empezando por el lunes, empezando por el domingo (como primer día de la semana), o bien un conteo por las semanas del año.
- Es cómodo en la muñeca, ligero, liviano, y no molesta. ¡Incluso en muñecas delgadas!
- Relación calidad-precio inmejorable. Por menos de 100 € nos podemos llevar un G-Shock con funciones que superan a muchísimos otros más caros.
- Posibilidad de elegir versiones con bisel protector en acero inoxidable o en aluminio, algo muy poco habitual en G-Shock.
- Fantásticas las animaciones en los cambios de pantalla que posee, simulando la activación de las clásicas computadoras de vuelo de a bordo en los aviones militares, con despliegue de datos desde arriba hacia abajo.
- Zona de animación lateral que bordea la pantalla, estéticamente muy agradable y que, además, no molesta visualmente. Un síntoma de que Casio ha tenido en cuenta hasta el mínimo detalle en el diseño de este completísimo módulo.


Especificaciones G-7700 /G-7710
Módulo 3095
Precisión +/- 15 segundos por mes
Iluminación Panel EL con Auto-Illuminator
Cronógrafo Sí (1/1000, de 10 horas)
Temporizador Sí (dos, de 100 horas)
Alarma 5, multifuncionales
Snooze (despertador)
Señal horaria
Sonido de los botones desactivable
Doble horario
Horario mundial
Calendario Automático hasta el año 2099
Resistencia al agua 200 m.
Sistema de energía Pila (CR2025, 5 años de duración)
Cristal Mineral
Caja Resina con bisel de aluminio (G-7710) o bisel de acero inoxidable (G-7700)
Tamaño 52,30 x 45,90 x 14,60 mm.
Peso 58 gr. (G-7700); 56 gr. (G-7710)
Otras características Pantalla con triple horario; memoria de vueltas; inicio automático del cronógrafo con cuenta regresiva; alarmas con múltiples patrones de repetición; tres tipos de formato de cuentas semanales; alertas parpadeantes; contraste de dígitos ajustable; tres tipos diferentes de pantallas de inicio; visualización automática de las pantallas del display.


Extra: Si quieres saber más sobre este asombroso avión, su historia, y su tecnología, no te pierdas el libro "B-2: El espíritu de la innovación" escrito por Rebecca Grant el pasado año. Descárgalo desde aquí (en inglés).


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| Redacción: Zona Casio | G-7700 y G-7710 cedidos por Midnight Restore

3 comentarios:

Francisco Frivero dijo...

Vaya pedazo de reportaje, arduo trabajo el que habéis hecho (muchas horas de trabajo) por el que os felicito. Muy bien enlazados e incrustados los dos temas, aviones y relojes en una armonía perfecta.

Conocía esos relojes, pero nunca les había prestado mucha atención. Ahora los conozco más. Buena, instructiva e informativa lección la de hoy.
Es una gozada leer este "periódico" todos los días porque aprendes y disfrutas a la vez.

guti.bitacoras.com dijo...

Me gusta este concepto de mezclar relojes con otros objetos como aviones en este caso. También podrían ser coches, ropa, ...
Un escrito fantástico.

cachemir dijo...

Joder, menudo curro os habeis pegado, hay cosas del B2 que ni conocía.

Me alegra ver unos G-Shock "normalitos" combinados con aviones, y más con cazabombarderos, estaba un poco harto de que ese concepto se reservase solo a los sky cockpit (mucho más caros para la gente en general).

Los relojes los conocía, pero hay aspectos de ellos que desconocía. El invertido que se le puede cambiar el contraste de la pantalla es todo un descubrimiento. Menudo par de "ejemplares" de g-shock, unos relojes que no defraudan.

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