No pueden separarte de tu reloj


Hace escasas fechas acudí al examen de selección para entrar a trabajar en una multinacional. El examen se realizó en una enorme sala universitaria, y lo primero de lo que nos advirtieron los examinadores nada más sentarnos fue: "Apagad vuestros teléfonos móviles. Si durante el examen suena algún móvil, el que lo tenga será expulsado automáticamente. Tampoco los dejéis encima de la mesa ni a la vista". Nos dieron cuarenta y cinco minutos para terminar la primera parte del examen, un psicotécnico. Cuando una de las chicas que se encargaba de la clase nos dio el permiso para empezar, diciendo: "El examen empieza...¡ya!", en lugar de lanzarme a abrir el formulario, miré mi reloj. Puse el modo de cronógrafo y lo activé. Como posee hora en todos los modos, simplemente girando la cabeza podía conocer el tiempo que me quedaba y la hora actual. Suelo llevar un Casio con el sonido de los botones desactivado, por lo que nadie prestó atención a lo que hacía, pero al instante ví cómo comenzaban a sonar el característico tintineo de la musiquilla de los botones, debido a que muchísimos de los otros aspirantes que llevaban un reloj de cuarzo hacían lo mismo que yo.

Me gustaría saber qué harían todas esas personas que tanto defienden el uso de los móviles y que reniegan del reloj diciendo que hoy en día no son necesarios, ante situaciones así. Su maravilloso teléfono móvil con incontables marcadores no les serviría de nada. Se quedaría como un trasto inútil en su bolsillo.



Y es que el reloj es uno de esos pocos elementos que casi es aceptado como una parte de nosotros. En muchos de los controles personales, en aeropuertos o edificios gubernamentales, es habitual que en los arcos de seguridad el guarda encargado de los accesos te diga "deje todo lo que lleve en los bolsillos aquí", y a continuación añada: "y el reloj también". Mencionan exclusivamente el reloj porque no es habitual que te desprendas de él. En las puertas de las iglesias, catedrales y museos, pueden leerse carteles que dicen: "Recuerde apagar su teléfono móvil". Pero no hay ninguno que diga: "recuerde apagar el sonido de su reloj", o "guarde su reloj". En mital de un funeral puedes consultar tu reloj sin problemas, pero no se te ocurra ponerte a consultar tu móvil. Sería una falta de respeto tremenda. ¿Os imagináis en la misa del Papa, a la que nos referimos aquí, que en lugar de su reloj hubiera sacado su móvil o su tablet para mirar la hora? Sería una despropósito tremendo, ¿verdad?


El reloj es nuestro compañero inseparable, y pocas cosas simplemente mecánicas o electrónicas hay que puedan comparársele a él en cuanto a su intimidad y su relación con nosotros. Y lo es por varias razones: es un objeto pequeño y discreto, lo que le hace ser muy personal. Es un instrumento fiable, preciso y multifuncional, lo que le hace ser enormemente práctico. Y, por último, es un artilugio entrañable. Lo que para muchos es casi como su mascota o su compañero insustituible.

¿Quién de nosotros no usa el reloj, precisamente, para poner en hora a todo su mundo? Incluso a nuestro smartphone. Y diariamente lo utilizamos para saber dónde y cuándo tenemos que estar. Es nuestra referencia, y acudimos a él con tanta asiduidad que apenas nos damos cuenta de lo que le necesitamos. Pero cuando nos falta preguntamos y preguntamos la hora desesperadsamente. Sin él nuestro ritmo diario se pierde, y como consecuencia nos encontramos a nosotros mismos perdidos.


| Redacción: Zona Casio

1 comentario:

Francisco Frivero dijo...

Pués sí. Para mí el reloj es el mejor "aderezo" personal. Cada día al levantarme y vestirme, busco mi reloj, y elijo uno (tengo 8 casios y 2 más). Hasta que no me lo pongo, no estoy vestido.
Es útil, es práctico, es elegancia y te.... llena.
¡Muy buen artículo!

Fco. Fernández Rivero

Lo último de Casio Vintage

Lo último de G-Shock

Lo último de Baby-g

Lo último en digitales

Lo último en analógicos

Última entrada

G-Shock, en primera línea de batalla en Barcelona

No os voy a cansar de nuevo con el atentado ocurrido ayer en Barcelona (además, yo apenas sé lo que ha pasado ), porque supongo que ya esta...