
Cuando uno analiza los modelos con los que contaba antiguamente Casio en su amplísimo catálogo de digitales, y se pone a compararlos con los que tiene ahora, no puede casi evitar pensar que Casio haya llegado a lo máximo que podía lograr en cuanto a relojes con LCDs, digitales, se refiere.
Y es que Casio tenía -y ofrecía- auténticas maravillas en digitales. Tanto en el aspecto estético, con pantallas de dígitos a diferentes colores (G-3000, G-3100, G-3101...), inversiones personalizadas (DB-70...), contrastes en varios niveles (G-7800...), animaciones (GM-100, DWM-100...), LCDs con niveles de color y gráficos multifuncionales y excepcionalmente definidos (GW-400, GL-7200...), como en el funcional (dot-matrix en toda la pantalla, diferentes modos personalizables, diferentes presentaciones y combinaciones en la pantalla principal, incluso diferentes opciones de elección de tipografía...).




