Han pasado 30 años, y todavía muchas veces me parece que fue ayer. Cuando estábamos en el patio del colegio, en casa de algún amigo, o en el parque, y compartíamos orgullosos nuestros relojes Casio.
Veíamos como las capacidades se sucedían mes tras mes, coincidiendo con cumpleaños, comuniones, o buenas notas escolares, traían en la muñeca nuevos digitales Casio. Primero WR, luego WR50M, luego WR100M.