Todos sabemos que "vidrio" significa que es de cristal (mineral, zafiro, etc.).
Resina, sin embargo, significa plástico (normalmente acrílico o un policarbonato transparente).
Así que "vidrio de resina" es un oxímoron: o es vidrio o es resina, pero no ambas cosas a la vez. Sería mucho más correcto decir simplemente "cristal acrílico", "cristal de resina" o, mejor aún, "plástico transparente de resina". Llamarlo "vidrio" induce a pensar que es un cristal mineral cuando no lo es.
Y luego está el precio. Ese Casio A140WE-2A cuesta 79,90 €, cuando técnicamente ofrece muy poco:
- Caja de resina (plástico).
- Cristal acrílico (plástico).
- Resistencia al agua básica.
- Módulo muy sencillo.
Es decir:
- Sin cristal mineral.
- Sin caja metálica (ni siquiera el más cutre zamak).
- Sin Tough Solar.
- Sin radiocontrol.
- Sin Bluetooth.
... sin temporizador, sin calendario automático...
O sea, pagas principalmente por el diseño retro, el acabado del brazalete y, sobre todo, la marca Casio.
Hace diez o quince años un reloj con esas características costaba 25 o 30 €. Hoy se acerca a los 80 €, lo que hace que mucha gente tenga la obvia impresión: el precio ya no guarda una relación evidente con los materiales, con las funciones, ni con la construcción. Sólo con la estética.
De hecho, es curioso que en la propia página oficial destaquen como grandes virtudes cosas como "batería de larga duración", "correa autoajustable" o "resistente al agua", características que hace años se daban por supuestas incluso en relojes bastante más baratos.
Y es que una cosa es que un producto tenga un precio elevado por su diseño o por el valor de la marca, y otra distinta es presentar un plástico como si fuera "vidrio". Esa terminología, cuanto menos, resulta confusa y da una impresión bastante poco transparente.