7/9/18

El "escaparate" de Internet


Casio tiene algo muy bonito: que por muy poquito dinero nos podemos dar un capricho. A veces es una auténtica necesidad, pero otras veces es por placer. Nos enamoramos, sin razón en ocasiones, de ese reloj que quizá sea sencillo, pero que nos recuerda a nuestra infancia y/o juventud o, simplemente, nos atraiga por sus colores o por sus detalles magnéticamente.

Recuerdo la primera vez que conseguí un DW-5600. Como bien sabéis, el módulo no es para tirar cohetes (casi es mejor el del F-91, con mayor autonomía) pero el reloj tenía un "no se qué" que me hacía desearlo. Quizá fuera porque todo el mundo hablaba maravillas de él, porque era el "G" básico que todo el amante de G-Shock que se precie tenía que tener, o por su increíble historia y antigüedad.




Otras veces puede que te ocurra algo parecido con alguna versión del F-91, o con modelos tan icónicos y "suculentos" como el W-800, "homenajes" al pasado como los W-218, o auténticas leyendas vivientes como el CA-53 o sus preciosas y nuevas reediciones, las CA-506 o la DBC-32.

Sea como fuese y el modelo que sea, ocurre entonces un proceso bastante peculiar, una especie de "noviazgo" en el que a veces te sientes flotar en una nube: tras adquirirlo online, y en esa tensa pero a la vez placentera espera hasta que llega a tus manos, lo miras y remiras en su web, repasas una y otra y otra vez sus detalles en imágenes, lees y relees sus especificaciones (aunque ya las sepas de memoria) y los reportajes o posts en donde hablen de él, e incluso te descargas el manual para "estudiártelo" con detenimiento, como si fuera un preciado librito encantado. Te imaginas ya con ese reloj ante ti, en tu muñeca, abriendo la caja, gozando de sus funciones... Da igual que se trate -y eso es lo bueno- de un carísimo GWF-D1000, o de un sencillo pero precioso W-59. La sensación es la misma en ambos casos.

Te llegas a enamorar de ese reloj de tal forma que casi te salen corazones cuando lo ves ante ti en el monitor, incluso es algo que notan los que están a tu alrededor.


Yo lo comparo a ese deseo y "feeling" que sentíamos de pequeños, cuando al ir o venir del colegio, o mientras recorríamos el barrio, veíamos en el escaparate aquellos sorprendentes Casio: los Marlin, los modelos con juegos o con musiquillas, de calculadora, o simples F-87, F-77, W-72 o W-741, con sus formas, sus dígitos "guiñándonos" el ojo, su precioso segundero animado... Y acudíamos a nuestros padres o abuelos pidiéndoselo con insistencia. En ocasiones -por fortuna- era un Casio Collection tan accesible que podíamos comprarlo ahorrando un poquito. Pero hasta que lo conseguíamos teníamos ese "cortejo" con el reloj, pegando nuestra nariz a su escaparate, soñando ponerlo en nuestra muñeca y, abrazado a ella una vez adquirido, corretear por el barrio con una amplia sonrisa. Algo tan sencillo nos hacía tremendamente felices. No era necesario -ni muchísimo menos- un Vacheron Constantin.

Aunque han cambiado las cosas, en el fondo es algo parecido: hoy el escaparate es el monitor del ordenador o la pantalla del móvil; la tienda física se ha vuelto una tienda web, y el reloj expuesto una fotografía de catálogo. Pero experimentamos esa misma sensación.


Y lo mejor, lo mejor, es cuando logras que esa sensación perdure en el tiempo, y tenerla y sentirla aún cuando ya esté ese modelo en tus manos, cuando lo llevas en la muñeca. Y creo que eso solo pueden lograrlo modelos muy especiales, modelos como los F-91, que sabes que la correa puede dejarte, pero el reloj te acompañará -si quieres- durante mucho tiempo. Modelos como los W-59, los Serie 5 de G-Shock, o alguno de los LCA como los AE-1200, que por algo son líderes en ventas. Modelos que perduran en el tiempo y que no se van temporada tras temporada, sino que permanecen en el catálogo de Casio, acompañándonos año tras año.

Modelos que, también, han pasado por muchas vicisitudes, han visto muchas crisis, dificultades y han vivido muchos contratiempos. Casio es de las pocas marcas que pueden decir que siguen teniendo relojes que nos han enamorado de niños y que, aún hoy, lo siguen haciendo. Ahí tenemos sus LA690, A168, A164, A163, o A500, sin ir más lejos, todos ellos relojes de antaño o inspirados en modelos de antaño.

Y lo mejor es que puede que de pequeño no hayas podido disfrutarlos, pero sí ahora. Abrir esa caja conteniendo el reloj con el que pasabas los ratos hipnotizado ante el escaparate de aquellos bazares, hoy transformados en esas páginas web a un click de distancia. Auténtico amor virtual.



| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

6 comentarios:

  1. De la gama EA tengo en lista de espera como futuras compras tres modelos, precisamente dos de ellos aparecen en la foto uno en azul y otro en rojo.
    Casio es una marca muy apropiada para coleccionistas dada la variedad de modelos que tiene y una cosa buena es que si la economía no es muy bollante hay mucha variedad de modelos de menos de 30 euros y si la economía lo permite hay muchos otros modelos caros.

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    1. Ciertamente así es, con Casio es fácil aficionarte, se puede empezar por poquita cosa: un F-91, un color o un clásico... Realmente son relojes que se hacen querer.

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  2. Maravilloso artículo con el que me siento totalmente identificado. Mirar escaparates, características, imaginártelo y luego comprarlo.

    Mientras llega, ver reviews, estudiarte el manual, y proceso que se disfruta, y del que tengo grandes recuerdos con Casio y casi toda la electrónica de consumo.

    Una cosa que aprendí de niño es una vez comprado no ir a más tiendas ni mirar otros modelos. Te podías llevar el chasco de querer otro distinto, o encontrar el mismo más barato. Hoy en día, sigo esa misma práctica. Todo lo que hay que mirar, lo hago al principio, antes de comprarlo.

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    1. sí. No en vano una parte de este post tiene bastante de ti, Guti :D

      Buen consejo ese el de elegir un modelo, y luego no rebuscar sustitutos. Algo así como no buscarle las cosquillas.

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  3. Bendito internet, maldito parné. En la últimas fechas han caído un ae-1200wh-1b, un b640 plateado (le voy a meter una correa de resina) al que, mirando viejos catálogos y artículos vuestros, le he encontrado aire a Marlin que me encanta, un a168 de los últimos en espejo y un w218h naranja y aún quedan en espera no sé cuántos más. Cada uno tiene algo especial y siempre aparece algún objetivo nuevo. Esto no tiene fin, ese gusanillo de buscar, de encontrar, de pedir, del timbre a la "hora del cartero"... Lo que decía: Bendito internet, maldito parné.

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  4. Bufff... qué identificado me siento.
    Lo mío fue una auténtica fiebre. Empezé con un F-91 en 2014, por aquello de recordar tiempos pretéritos. A partir de ahí me entró el gusanillo de tratar de encontrar los que recordaba que había tenido. Bucear por eBay, por relojerías de barrio donde aún quedan reliquias.
    Hoy tengo más de cien modelos entre nuevos y antíguos, para postre, a mi mujer también le encantan, así que voy sin frenos.
    Cada modelo me hace sentir algo parecido a lo que explica el artículo.
    Algunos vienen de lejos tardando varias semanas y la espera se hace eterna, matando el gusanillo mirando y remirando y leyendo el manual en pdf.

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