¿Existe el purgatorio?

2016-12-30

Spirax, un reloj sin ataduras al tiempo, para el tiempo de hoy


He tenido ocasión de acercarme y disfrutar, en una fría mañana de niebla, de la muestra que presenta el proyecto Spirax (SpiraxTime). Por desgracia el pequeño espacio de la muestra no tiene la mejor iluminación y mi móvil tampoco da mucho más de sí, pero he aprovechado para escanear el folleto que se publicó para dar a conocer este proyecto.

Sus creadores hablan de un reloj, con todo lo que tiene un reloj, pero "sin las molestas agujas". Es un reloj de manufactura suiza, destinado al público más elitista, o sea: al segmento del lujo.




La verdad es que antes de verlo en directo tenía mis dudas: ¿qué diferencia este "objeto" de una simple "pulsera cara"?, pensé. Verlo en directo las cosas cambian, y cambian bastante.

Su aspecto es imponente. La maquinaria, soberbia, impresionante. Tiene un grosor y un diámetro más que digno, de hecho si me lo tuviera que poner tendría que "comprar muñeca", porque me sobraría -y mucho- por ambos lados.

En el fondo, Spirax es toda una pretensión de plantarle cara -al menos en su intento- a la galaxia de smartwatches y de relojes inteligentes que estamos viviendo en estos tiempos. Esos "artefactos" -los smartphones-, junto con los smartwatches, acaban controlándonos la vida en cada detalle: reuniones, comidas, agenda de trabajo, cuando descansar, cuando relajarnos, cuando estresarnos... De manera que Spirax viene un poco a dejar al tiempo "ir a su paso". Si hace no demasiados siglos se perseguía la exactitud más radical posible, hoy proyectos como este intentan ofrecernos todo lo contrario: dejarnos nuestro tiempo a nosotros, y no siendo un reloj impreciso, sino que este reloj es radical: no siendo nada.


El reloj, no obstante, en sí es muy preciso, pero esa precisión está (y se queda) en su bella maquinaria. Y no sale de ahí. Es una precisión que se vuelve, por tanto, intangible.

Algunos podrían decir que este reloj es incoherente, al ofrecer un movimiento tan exclusivo y excepcional, al que realmente no se le da uso. Creo que ni mucho menos. Se trata de gozar de la belleza del tiempo, del movimiento y delicadeza de su mecánica, de la elegancia de sus piezas. Es un reloj para disfrutar, y no para torturarnos con el tiempo. Desde ese punto de vista, debemos verlo más como una obra de arte, y no como un simple reloj. Lo mismo que un cuadro abstracto de un paisaje no tiene por qué revelar ese paisaje como una fotografía, este reloj no tiene por qué revelar el tiempo. Nos permite, así, disfrutar con su presencia, con saber que está "ahí". Mide el tiempo, encerrado en su caja de metal y cristales de zafiro (por ambas caras), pero no sale de ahí.


Es un objeto, en este sentido, "polémico", pero a mí me parece una gran idea, y enfocada a como la tienen dirigida sus creadores, al público elitista, me parece un gran acierto.

Es curioso cómo una de las razones que explican sus impulsores, los hermanos Álvarez-Arango (Carmelo y Manuel) es que ya casi nadie usa reloj "convencional", y la mayoría dependen de los smartwatches. Y es una paradoja porque si antes la razón de que pocos llevasen reloj (o solo lo llevasen en ocasiones especiales, como domingos, bodas, etc.), estaba en que era un artículo caro, hoy, que los relojes se encuentran al alcance de todos y que todo el mundo podría llevar uno, no lo hacen. En este sentido lanzamientos como Spirax nos ponen en la palestra las incongruencias del mundo moderno, entre las que se encuentran, cómo no, el mundo de la relojería.


Un reloj que nos permita escapar del tiempo es un sueño, pero en cierto sentido el Spirax lo hace, y aunque solo fuera por ese mero intento sus creadores, Manuel y Carmelo, se merecen un aplauso. Por otro lado, también se merecen nuestra más sincera felicitación por animar el mundo de la relojería en España, tan anodino en unas ocasiones, tan adormecido en otras.









| Redacción: ZonaCasio.com

6 comentarios:

guti.bitacoras.com dijo...

La idea me parece original. Aunque absurda, llevar un objeto como adorno y desperdiciar un excelente calibre Technotime. Para eso habria servido un simple Miyota o incluso un Casio F-91W sin pila.

Como ya casi nadie escribe seria como sacar un boli sin tinta o como fabricar un coche que no anda.

Apolino Apolinos dijo...

En un mundo donde la mayoría de productos son similares la diferenciación es lo que marca la diferencia, aunque para eso haya que sacar un artilugio muy caro y poco práctico, pero ya se sabe que a los que les sobra el dinero este tipo de objetos y rarezas es lo que más les gusta, por lo demás es reloj está muy bien y además poco visto.

Bia Namaran dijo...

En efecto Guti, puestas así las cosas, ¿por qué no sacar un reloj en papel? O incluso dibujarlo a boli sobre el la muñeca :D Pero creo que más bien lo que persiguen es meter "la joya" que es un reloj, en un brazalete. Al fin y al cabo, siguiendo tu razonamiento, no tendrían sentido tampoco los mecánicos (teniendo los de cuarzo, ¿para qué un mecánico?, es como si en lugar de ir en autos de gasolina, la gente fuera en autos a pedales), pero si se venden mecánicos es precisamente por eso: porque la gente prefiere una maquinaria que luzca, sea bella, oír el tic-tac, y un sin fín de cosas más que son intangibles (valor de marca, valor de calibre, manufactura suiza... yo que se, todo eso que tú sabes muy bien). Por eso triunfan los mecánicos, y por eso manufacturas como Seiko o Citizen (o Orient) se han pasado por completo a los mecánicos.

Entonces, en ese contexto, Spirax ya tiene un sentido. Es cierto que lo llevan hasta el extremo, pero lo tiene. Porque si buscamos sentido, los mecánicos en sí ya no lo tienen, están totalmente superados por los cuarzo (y por los digitales ni hablemos, y éstos, si se quiere ir más allá, por los smartwatches).

Como bien explica Apolino, al final lo que se persigue es la diferenciación, y supongo que para alguien que puede permitírselo, llevar un reloj-pulsera-adorno como éstos (que además, se lanzan en unidades limitadas) tiene su razón de ser.

Yo no llevaría un F-91 sin pilas, pero me gusta conservarlos sin pila (me parece un derroche absurdo comprarle una pila para un reloj que no vas a ponerte), sin embargo hay gente (como Jokerblue) que no puede ver un reloj sin pilas, porque dice que es como si se le quitara el alma cuando no están sus dígitos. A mí me gusta la belleza de un digital aunque sea sin pilas, me parecen hermosos (por el diseño de caja, etc.). Y eso está bastante cercano a lo que es un Spirax. Claro que luego no me pondría un reloj sin pila en la muñeca :D, pero bueno, habrá gente que sí lo haga, supongo, o que sí le guste. Lo mismo que quien lleva dos relojes, uno en cada muñeca (que también hay personas que los llevan).

SergioQ4 dijo...

No tiene ni pies ni cabeza! No sirve para nada.

D_C dijo...

Me gustó, llevo sin utilizar reloj desde hace 9 años, a pesar de tener alguna excelente joya con agujas en mi armario, reliquia de navidades pasadas... y ya con esos me suele faltar muñeca...

Al leer este articulo es como si hubiese encontrado un remedio, un querer calmar el desasosiego; al menos un grito desesperado. Sufro el tormento del _divorcio_ reinante, como diría Camus. Enfermedad y soledad son las consecuencias irremediables de la separación y el distanciamiento que explica Ortega y que con tanto estilo sufre Kafka (Josef K. en El proceso o Gregorio en su Metamorfosis); Una pena que seguramente esté _Castillo_ esté fuera del alcance de mi bolsillo !

WR_100 dijo...
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