24/5/20

Relojes en la literatura (22)



Título: Nuevamente Sturgeon.

Autor: Theodore Sturgeon.

Fragmento:


Observa el reloj que está sobre la puerta. ¿Observarlo? ¡Puedo oírlo! Bueno, pues escúchalo entonces, y mantén tu cabeza en el aquí y ahora, no empieces a fraccionar las cosas. Ese reloj debe estar enfermo, y atrasar como tres horas. Escucha cómo se lamenta.

Un reloj para fiarse


En mi mochila llevo un Uni-Ball Eye de tinta líquida. La razón es sencilla: cuando necesito hacer una nota rápida, ese instrumento siempre está preparado para escribir. Con un bolígrafo convencional uno tiene que "arrancarlo" haciendo garabatos hasta conseguir que escriba. No ocurre eso con las tintas líquidas.

En cuanto a relojes, supongo que todos buscamos uno que sea también rápido y fiable. Que al echarle un vistazo para ver la hora en él veamos eso: la hora, y no nos encontremos con sorpresas desagradables. Que a veces ocurre. Con los AE-1200, W-202 o F-201 me pasaba eso a menudo. Sus pulsadores van tan suaves que, sin querer, puedes cambiar de modo al ponerte una chaqueta o al realizar cualquier tarea manual. Cuando vas a ver el reloj, tienes que estar unos segundos pensando en qué modo está, al encontrártelo en cualquier otra pantalla fuera de la principal.

El modder Neutrino se enfrenta a una querella de Casio por modificar su calculadora


Hace poco nos asombrábamos del trabajo de Neutrino modificando el hardware de una calculadora de Casio, añadiéndole un display LED, e incluso conectividad Wifi, en un alarde de ingenio y miniaturalización. Pero la repercusión ha sido tanta - ya rondaba el millón de visitas su vídeo en Youtube - que al modder le ha salido, en cierta manera, "el tiro por la culata", o más bien ha sido víctima de su propio éxito. Y es que a Casio no le ha hecho ni pizca de gracia que retocaran tanto, y tan profundamente, una de sus calculadoras.

Hay que reconocer que, bueno, lo que hizo la compañía Casio es bastante comprensible. Uno de los principales usos de sus calculadoras se centra en el entorno educativo, y grandes esfuerzos - tanto de personal, de desarrollo, como de inversiones - han hecho desde la firma japonesa para que pudieran ser aceptadas entre los estudiantes, y que éstos pudieran usarlas en sus exámenes. Si ahora empieza a correrse la voz de que podemos modificar una de sus calculadoras para hacerla un instrumento poco menos que "de espionaje", la base de su negocio, o uno de su conjunto de clientes más fuertes en el mercado, el académico, puede venirse abajo. Y si eso ocurre el estudiante sufrirá las consecuencias, y en suma todos sufriremos - porque tampoco la marca podrá invertir lo que invierte en desarrollo de nuevos y más atractivos productos -, pudiendo llegarse hasta el extremo de que en muchos centros educativos se prohíban el uso de calculadoras, por temor a sus modificaciones.

Galería de los lectores (41)

Pedro

Buen finde a todos.



20/5/20

El tiempo hacia atrás


Ya sabemos que, por lo general, las entradas de divulgación no os gustan - según muestran al menos las estadísticas de lecturas de los posts -, pero a riesgo de que este sea otro más de esos posts que pasan por Zona Casio sin pena ni gloria, nos apetece, al menos - y creemos que sería interesante - dedicarle unas pocas líneas.

Y es que algunos medios de comunicación se han hecho eco de un artículo de la NASA, en donde se decía que se había confirmado la existencia de, al menos, un universo paralelo. Lo de los universos paralelos no es ciencia-ficción, es algo que seriamente se lleva planteando la comunidad científica desde hace mucho tiempo, y que explicaría muchas cosas - como la materia oscura - que no viene al caso explicar aquí ahora (además, sería muy largo hacerlo, y si ya los posts de divulgación no os gustan, imaginaros si nos ponemos a describiros esas teorías..., sería tiempo perdido - y nunca mejor dicho - para nada).

19/5/20

Relojes en la literatura (21)



Título: Los escarabajos vuelan al atardecer.

Autor: María Gripe.

Fragmento:


–¡Si, si! Debemos aceptar el trabajo –dijo David impacientemente. Cuando la señora Göransson entró en la habitación, Jonás estaba de pie junto al reloj, examinándolo.

–¿Qué haces ahí? –preguntó inmediatamente.

–¡Vaya un reloj antiguo tan curioso! ¿Funciona?

–No, no funciona. ¡Lo mejor es dejarlo en paz! –la voz de la señora Göransson se hizo más dura–: ¡Es inútil, no anda! Desde que alquilé la casa está sin funcionar.