Un F-91, un camarero, y un propietario descuidado


Muy interesante y curiosa la historia que nos cuenta el redactor del The Daily Star, Jim Quilty, que ayer escribía un artículo sobre arte y la reparación (o "recuperación") de viejas piezas de reloj. En ella nos relata su propia anécdota con un Casio F-91W, "en algún momento del siglo pasado estaba trabajando de camarero en algún lugar de América del Norte", empieza así, y describe que un día el camarero se encontró un F-91 por allí abandonado. Era un sitio donde iban muchos estudiantes universitarios y, tras preguntar intentando indagar cual era su propietario, al final lo acabó "adoptando".

En el artículo nos cuenta que el reloj ya no era un Casio F-91W, o, al menos, no totalmente. Le habían hecho una serie de "esperpénticos" apaños: sedal y agujeros con hilos de cobre retorcidos para sujetar la correa, unas asas burdamente atravesadas para lograr una firme sujección... En fin, os podéis imaginar "el cuadro". Pero este señor -cuenta- lo usó durante años, y acabó convirtiéndose en su posesión favorita. Por desgracia su anterior dueño había hecho semejante desastre que impedía un cambio de pila, y fue solo por esa causa por la que dejó de usarlo.

Una bonita historia más que se une a la enorme y larga lista de anécdotas que ha protagonizado (y seguramente aún protagonizará) este incombustible modelo de Casio.

| Redacción: Zona Casio

1 comentario:

guti.bitacoras.com dijo...

Si es que lo F-91W, W-59 y sus sucesores, son incombustibles. Si no fuera por la pila como a vuestro protagonista, y la correa que tuvo que ser parcheada, durarían para siempre.

Ojalá todo se hiciera así de bien.

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