2013-07-12

Tenemos lo que nos merecemos


En muchos de los municipios españoles, los consistorios locales o las autonomías están organizando planes para la detección de la malnutrición infantil. Su objetivo es poder conocer y afrontar los casos de niños que, cada vez en mayor número, acuden al colegio sin comer porque sus padres no pueden permitírselo. La crisis actual ha hecho que se den estas situaciones, pero que se oculten otras que muchas veces nos pasan desapercibidas, como la de los ancianos, muchos de ellos obligados a sobrevivir al borde de la miseria después de toda una vida de lucha.

En España dábamos cosas por seguras, que no lo eran. Mucha de la precariedad estaba escondida bajo una manta de glamour, simple imagen que ocultaba la realidad de cientos de miles de personas. Pero como ocurre siempre, como siempre ha pasado a través de la historia, vales lo que valga tu dinero. A nivel de Estado, como persona no vales nada más. Y esto es así, es la trágica realidad.



Cuando no hace muchos años ibas por la calle sin smartphone, sin cámara de fotos (quienes tenían la suerte de tener una, la mayoría de las veces era "familiar" y compartida por todos los miembros de la familia), con un Walkman que te hacía sufrir porque siempre estabas con el miedo en el cuerpo de que te quedases sin pilas (y de ahí que llevases un bolígrafo Bic para atrasar las casettes, o incluso un par de pilas más de reserva en tu bolsillo...), y con un Casio de dos mil pesetas (casi siempre un F-91W o, mucho antes, cualquiera de la serie F), podías considerarte afortunado. Y hablo de ésto sin echar mucho la vista hacia atrás, ¡los MP3 no hace mucho que se popularizaron!

Recuerdo mi primer F-91, el día posterior que lo estrené me sentía casi en las nubes, y tengo en mi mente cómo, en el trabajo donde estaba por aquél tiempo, al abrir una tubería el agua inundó mi reloj. Y casi puedo sentir el mal trago que pasé por temor a aquél F-91 que sólo era "resistente a salpicaduras". Estaba tan cabreado que pensé: "¡Como me quede sin reloj por culpa de esta estupidez!". ¡Sí, por un F-91, que ahora nos daría risa!


¿Y cuantos de vosotros teníais que llevar el número de vuestro teléfono de casa a todos sitios, o, incluso muchos que carecían de teléfono fijo, veían casi como algo de ciencia-ficción un número de teléfono para ellos mismos?

Ahora no sólo tenemos ese número de teléfono "que nos pertenece", sino toda una centralita en el bolsillo que almacena agenda, mensajes, buzón de voz, contestador, incluso calculadora y múltiples aplicaciones similares. Ya no llevamos aquella Kodak de carrete que teníamos que compartir con nuestros hermanos y/o padres, y que sacaba horrendas fotos todas movidas pero que para nosotros eran el no va más. Ahora en nuestro bolsillo tenemos lo último con sensores CMOS, flash incorporado, efectos especiales, formato panorámico... ¡e incluso grabación de vídeo! Si hace unos años nos lo hubieran dicho, le llamaríamos loco a la persona que nos lo dijera.


¿Y el reloj? ¡Un F-91 es un reloj de risa, hoy en día! Múltiples sensores, correas reforzadas o armis mixtos, o incluso pudiendo elegir entre cajas roscadas con el extra de recubrimiento DLC. Eso sin mencionar los que nos ofrecen tecnologías Bluetooth.

Dicen muchos que escriben sesudos artículos de opinión en diarios de gran tirada que por eso mismo tenemos lo que nos merecemos. Porque no hemos sabido apreciar ni darle el justo valor a lo que hemos estado usando en estos últimos años. Hoy en día, si tu chaval no lleva el último smartphone con GPS y pantalla Amoled, ya se siente un desgraciado. Deberíamos enseñar -quizá empezando por nosotros mismos- que el valor de las cosas que usamos y tenemos es el mismo que les queramos dar nosotros, que nadie es superior de por sí o por lo que tenga. Que vale lo mismo un F-91 sin múltiples cronómetros, que un GW-9300, fuera de su valor de adquisición. No estoy diciendo que seamos unos complacientes, sino que aprendamos a disfrutar y valorar lo que hemos conseguido.


Casi todos admiramos a esas personas sencillas que tienen la facultad de sonreír y conformarse con cualquier cosa, que lo más simple les supone para ellos una gran alegría. Que no han perdido la facultad de sorprenderse, y no necesitan entrar en una tienda de electrónica a por la última consola o tablet para sentirse bien. Quizá deberíamos aprender un poco de ellas. Cierto que, por desgracia, no hay muchas personas así, pero aún quedan.

Por supuesto, y concluyendo para responder al título de este post, no tenemos lo que nos merecemos. Todos nos merecemos mucho más y mejor. Pero esa no es la cuestión. Cada uno tiene lo que buenamente ha podido conseguir, da igual si es un F-91 o un ERA-200. La cuestión es que sepas apreciar y puedas aprovechar al máximo eso poco -o mucho- que tienes. Porque ninguna persona es mejor o peor por lo que posee, y tener un gran Edifice no nos hace ser una gran persona. Debemos ser consecuentes con nosotros mismos. Tal vez no podamos tener un smartphone, o el último Pro Trek sobrecargado de sensores, pero siempre hay alternativas, y si sólo llegamos a un SGW-100 (que tampoco está mal), dejemos de lamentarnos y de llorar por ello, de perder el sueño en vanalidades codiciando lo que no podemos alcanzar, y en disfrutar de todo lo bueno de ese SGW. Aprende a valorar lo que tienes, poco o mucho, y a cuidarlo. Porque sino estarás desperdiciando los buenos momentos que te ofrecen hoy (familia, trabajo, pareja... y tu reloj) en busca de algo que es sólo una fantasía irreal. Y corres el riesgo de dejar pasar un tiempo que jamás volverá, y acabar ignorando un modelo de reloj, tal vez distinto, pero que podría satisfacerte en muchos sentidos.


| Redacción: Zona Casio

3 comentarios:

  1. Esa es la mentalidad que necesitamos, me encanta!

    Y preciosa la foto del F-91, en el elegante relojero, y marcando las 23:59:59

    ResponderEliminar
  2. Excelente reflexión. A veces buscamos demasiado, o queremos tener mucho, y otros ni siquiera tienen para llevarse algo a la boca para comer.

    Es difícil, porque no nos conformamos.

    ResponderEliminar

Última entrada

G-Shock rompe el record Guinnes de resistencia

Como una forma de demostrar (por si alguien lo dudaba) que los G-Shock son los relojes más duros del mundo, la marca japonesa ha decidido e...