13/9/20

¿Protege realmente la silicona nuestras correas? ¿Mito o realidad?


Ponte a buscar en Internet. No hay ningún estudio serio que asegure con pruebas fundadas y de autores o laboratorios especializados, que impregnar una correa con aceite de silicona haga que ésta dure más o la proteja de agresiones externas. Fuera de - obviamente - los aficionados o alguna página de bricolaje por el estilo. Eso no quiere decir que no sea cierto, claro, ya lo hemos dicho otras veces: no es tanto las propiedades de la silicona lo que aconseja su uso, sino su neutralidad en cuestiones de salud. Porque podemos proteger nuestras correas impregnándolas de grasa de litio, por poner un ejemplo, pero para nuestra piel no sería lo más recomendable, ciertamente. Sin embargo la silicona, por sus propiedades inertes (no interfiere negativa ni positivamente con nuestro organismo) podemos usarla en las proporciones que nos apetezca si queremos. Mientras no seamos alérgicos a ella específicamente, claro.

Por desgracia no existen muchas alternativas en el mercado, al menos no a mano, por lo que ya os contamos en su día que, a falta de ese aceite (muy difícil de conseguir en la calle, y en ciertos lugares), nos puede salvar la papeleta el aceite de ricino, por ejemplo (que también protege las resinas).




Ricino. La correa tratada con aceite de ricino no tiene un gran daño, pero esto es sólo el principio.

¿Protege el aceite de ricino mejor que la silicona a nuestros relojes?
Ese es uno de los interrogantes que inmediatamente a muchos les surgirá. Por eso, hace tiempo buscamos el lugar más oscure, lúgubre y sombrío que pudimos encontrar (un rincón de una vieja casa, en el cual las manchas de las paredes mostraban claramente que aquel era un sitio de todo menos salubre), con el fin de realizar un curioso experimento.

Os contábamos hace tiempo que el aceitado de las correas, biseles y resinas en general de nuestros relojes, se realizaba con el único fin de protegerlos ante la degradación inevitable que le es innata al poliuretano. Tradicionalmente, y de manera acertada, ese aceitado se realiza con aceite o grasa de silicona, por muchos motivos. Uno de ellos, es que podemos tocar contactos eléctricos con ella (podemos aceitar las juntas), y que es inerte (por lo que podemos luego ponernos el reloj sobre la piel sin problemas). Eso le da una ventaja notoria a la silicona frente a otros lubricantes protectores.

Pero el aceite de silicona es muy difícil de encontrar. La mayoría de lo que nos venden en el mercado suele estar mezclada con parafina. Pero existe otro aceite, de origen natural, que sirve como sustituto para las resinas: el aceite de castor o de ricino. Es un aceite denso, que cubre muy bien, y que posee capacidades lubricantes muy importantes.

De manera que nos hemos ido a por nuestras "cajas de herramientas" y hemos cogido algunas correas de resina que teníamos guardadas, y hemos hecho lo siguiente. En una de ellas la aceitamos con aceite de silicona, a la otra le aplicamos aceite de ricino, y a la última no le pusimos nada. Acto seguido, las hemos dejado en ese ambiente húmedo y dañino que todo el mundo aconseja no dejar nunca piezas de resina, y esperamos a que los hongos, las bacterias y demás gérmenes "hicieran su agosto" con ellas. La intención era ver el resultado y comprobar de primera mano qué protector de resina era más adecuado.

Y ahora ha llegado el momento de que descubramos juntos qué ha pasado con ellas.


Silicona. Colonias de hongos ya empiezan a establecerse en nuestra correa impregnada con aceite de silicona.


Silicona. En algunas partes el daño empieza a ser más que evidente. Lo peor es que retirar sus restos es enormemente complicado, y es una vía de entrada a futuros desperfectos importante.

Aceite de silicona... No es el remedio mágico
Esta mañana hemos ido a recoger la cajita con las correas, y luego les hemos hecho unas fotos. La de silicona ha sido un asco tocarla, la verdad. Tenía esporas por todos los rincones, son los llamados "hongos devoradores de resinas", los hay que les encantan establecer sus colonias en ella y comérsela, literalmente. Y la silicona no ha protegido la resina para nada, de hecho, de las tres es la que en peor estado se encontraba. Vamos, que los hongos y mohos se ríen de la silicona que no veas.

Por lo tanto, cuando te digan que la silicona mantiene las correas flexibles, puede ser; pero si te dicen que te las protegen, ni en sueños. Es como si no les pusieras nada.


Ricino. En algunas partes las micro-colonias de hongos son claramente visibles.


Ricino. El aceite de ricino posee propiedades antifúngicas, y eso hace que los hongos no proliferen tanto como las correas tratadas con aceite de silicona.

Aceite de ricino... Mejor que nada
El conocido como aceite de castor (técnicamente aceite ricino) no es que sea el producto milagroso, precisamente, pero es mejor que nada. No han empezado a surgir tantas colonias de hongos, y las manchas de moho son bastante menores que las que tiene la correa tratada con aceite de silicona. Y es que, desde hace tiempo, se sabe que el aceite de ricino es eficaz contra ciertos hongos (hay remedios naturales para usarlo contra los hongos de las uñas y pies, por ejemplo), así que es comprensible que en una correa también ayude.

Eso sí, para que su efecto se note, debemos tener la correa casi en todo momento impregnada en ese aceite, lo cual no es precisamente muy práctico. Y es que, en cuanto comienza a secarse y a perder lubricación o evaporarse la superficie aceitada, el moho y las bacterias vuelven de nuevo al combate.


Guardar una correa sin tratar es como jugar a los dados. Si el ambiente no es muy salubre, puede acabar con un aspecto tan desastroso como éste. Lo peor, es que no es fácil luego de recuperar.

Una correa sin ningún tratamiento... Una moneda al aire
Guardar una correa sin tratar es como jugar a los dados. Te puede salir bien, y te puede salir mal. Puede que no se vea afectada por los hongos si la guardas y conservas en un buen lugar, ventilado y sin humedades. Pero entonces será devorada por ciertas bacterias, que parecen tener una preferencia especial por este tipo de materiales. Una solución a esto es guardarla en un lugar soleado, ya que los rayos ultravioleta impiden que se desarrolle vida microbiana (o al menos, la reducen notablemente). Pero entonces te encontrarás con otros problemas: las cadenas de polímeros con la que están formadas estas resinas se deterioran, rompen, y la correa se cuartea y debilita. Es lo que en el argot se conoce como una correa "acartonada".

Desde hace unos años, bien es cierto, están surgiendo resinas que incluyen compuestos resistentes a los rayos ultravioleta, pero si bien las hacen menos propensas en un uso diario, a la larga, y con el paso de los años, una correa que le de siempre el sol acabará deteriorada de todas las maneras. Puede que no tan rápido y tan agresivamente, pero debilitada al fin y al cabo.


Talco. En nuestra correa conservada en talco podemos apreciar la aparición de las primeras colonias de hongos. Sin embargo, su asentamiento no ha llegado a profundizar en la resina y se pueden retirar fácilmente con un lavado. La correa es, por tanto, "recuperable".


Talco. A pesar de su desagradable aspecto, no son hongos lo que ves aquí, ni daños por bacterias. Es sólo el polvo de talco que ha envejecido y que podemos retirar sin mucha dificultad pasando la correa simplemente bajo el agua del grifo.

Y entonces, ¿cual es la solución?
La mejor solución es que uses la correa y la cambies cuando se rompa, así de simple. Pero claro, si tenemos muchos relojes, o tenemos que conservarlos en ambientes poco propicios, o solo los usamos cada cierta temporada, esto no es demasiado útil.

En ese caso existe otro remedio que puede resultarte muy útil: el talco. En efecto, el talco es un desecante natural utilizado por generaciones para prevenir o reducir los daños por humedad y hongos. Nuestras madres lo usaban para que sus bebés no tuvieran riesgos de tener afecciones por hongos (aunque hoy en día esté desaconsejable, ya que para ese menester existen cremas mucho más eficaces y, además, el talco es daniño si se respira). Es cierto que con el uso del talco puede que acaben las resinas atacadas por los hongos, pero impide o reducen enormemente que se asienten en ellas. Con un poco de agua para retirar el talco, volveremos a recuperar nuestra correa en un bastante buen estado - mejor en todo caso que si la hubiésemos conservado en aceite de silicona o ricino -, cosa que no podemos hacer con los aceites.

El aceite de silicona podemos aplicarlo luego de retirarle el talco, para ayudarla a "engrasarse" y a recobrar elasticidad. Pero conservante, que además no daña nuestra piel - cosa que es importante - el talco es una de las mejores alternativas. Eso sí, mucho cuidado con su uso porque, como decimos, debemos tener precaución de que no entre en nuestras vías respiratorias.

Si tienes, pues, que guardar unas correas de resina, piel o textiles, por mucho tiempo o durante el invierno, coge una caja y espolvoréalas con polvo de talco. Expándelo luego con un dedo tratando de que llegue a toda su superficie, y vuelve a espolvorear. Puedes acompañarlas con una bolsita (o varias) de desecante en gel y, a continuación, cierra la caja y guárdalas. No te garantizamos que vayan a estar perfectas cuando las recuperes (sobre todo si pasa mucho tiempo), pero sí que van a estar mejor que si las guardas impregnadas en aceite.


Talco. La correa conservada en talco, tras su paso por la ducha. Las correas tratadas con aceite no pueden decir lo mismo ni su aspecto queda tan atractivo.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

10 comentarios:

  1. Interesante. Yo dejo los relojes, una vez al año, 24 horas con la silicona por que lo recomendasteis aquí. Los uso todos, pues elijo uno distinto casi cada día y les da un poco el sol por la ventanilla del bus pero nada exagerado. Si sudo mucho, al llegar a casa los lavo con jabón de manos y un cepillo de dientes viejo y los seco bien. Supongo que en el post te refieres exclusivamente a conservar las correas guardadas. En ese caso si que parece que hay que tener mas cuidado y encomendarse a fuerzas superiores de la naturaleza.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo13.9.20

    ¿Y el gel hidroalcohólico?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El alcohol daña las resinas, acaba siendo peor el remedio que la enfermedad. Hombre, para un caso puntual y extremo puede servir, pero por norma general no es muy recomendable dejar una correa empapada en alcohol.

      Eliminar
    2. Pedro13.9.20

      Así es.
      Como medida desinfectante puntual si
      Pero no dejarla nunca en alcoholes.
      Agua,jabón,bien seca y ligeramente humedecida en la silicona.
      A mí me ha ido bien siempre así y el aceite de silicona para desmontar biseles y correas de Vintages que había riesgo a partirse,unos días antes humedecidos previamente para su desmonte a fin de evitar daños.
      Saludos

      Eliminar
  3. Ups, y y que pensé que estaba protegido con la grasa de silicona.
    Con la grasa de silicona me ha ido bien, lo único es que la correa del G Shock debería desarmarse primero para impregnar de silicona la parte de la resina que justo va encima de los pasadores, de lo contrario, toda la correa permanece en muy buen estado sin partirse o deteriorarse pero un día te sorprendes y esa parte de la resina sobre el pasador se agrieta y se sale la correa.

    ResponderEliminar
  4. Como conservante es mejor el ricino, ok... ¿Pero lubrica igual que la grasa de silicona? Porque si lubrica igual, trae más a cuenta al ser más fácil de conseguir.

    ResponderEliminar
  5. Es verdad que no hay ningún ensayo serio al respecto. De hecho el vuestro es el único que conozco. Eso demuestra que siempre estáis ahí, haciendo lo que nadie más hace. Enhorabuena.

    Intuitivamente yo había llegado a la misma conclusión. Uso bolsitas desecantes porque la humedad es uno de los enemigos de las correas de resina.

    También la luz y la temperatura, así que mejor a oscuras y en un armario. Sin embargo la falta de luz puede causar la aparición de hongos, por eso lo de que tampoco haya humedad.

    El aceite de silicona me parece que funciona, hace las correas más flexibles y la capa superficial no deja de ser un factor de protección extra.

    ResponderEliminar
  6. Yo, tanto a las correas de caucho o resina de mis Casio (así como al bisel), como a las de piel de mis automáticos, les echo crema hidratante NIVEA, la de la caja metálica azul de toda la vida. Probad, y luego me contáis el resultado...

    ResponderEliminar
  7. Justo se me ha ocurrido hoy que si las metiéramos en esos sobres que venden con una maquinita para envasar alimentos al vacío... ¿cogerian entonces hongos? ¿se resecarian las gomas? Incluso se podría echar el aceite o la silicona y luego envasar. Sería gracioso, casi parecerian unos arenques en conserva, pero igual funcionaria. Yo no lo haria porque lo que tengo lo uso pero... igual es una idea buena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Meter las correas en una bolsa no, cogerían hongos igual. Pero hacerlo con aceite sí que podría ser buena idea. Ahora bien, cuando las recuperes igual acabas con una sopa de resina hecha papilla :D

      Eliminar