2018-05-21

Exiliados del mundo digital


Recapacitando en una de las fantásticas explicaciones que Guti me daba en uno de los programas de las "Five Series" (que, Dios mediante, veréis publicado en las próximas semanas) me ha llamado poderosamente la atención una de sus opiniones. Tanto es así que llevo sin quitármela de la cabeza desde esta mañana, en donde la leía en el móvil. Guti decía que probablemente en un tiempo los relojes que use sean analógicos, por cuestiones tan obvias de que la hora se ve (incluso "se intuye") mejor en ellos. De hecho, como bien sabéis, ni siquiera es necesario leerla: se puede consultar por la posición de las manecillas sobre la superficie plana (o ligeramente cóncava) de la esfera.

Y todo esto a raíz de que hace unos días, la semana pasada, caminaba por la ciudad y mientras esperaba un semáforo me encontré de frente con un instituto. Es uno de esos institutos surgidos de la era franquista y que aún sigue funcionando el cual, a pesar de las continuas reformas, no puede ocultar su estilo "setentero". En él aún se mantiene, en lo alto, un viejo reloj de manecillas. Yo estaba a bastante distancia, una avenida más allá esperando ante el semáforo, como digo. Pero a pesar de no llevar gafas (tenía las de sol puestas) pude ver claramente la hora gracias a sus gruesas manecillas y al contraste de éstas, en negro, con el fondo blanco (un blanco ahumado ya por los años y los humos de los escapes, pero blanco en todo caso). No sé por qué me vino a la mente el que bien podría haber sido un reloj digital, y a continuación surgió casi de forma inevitable una pregunta en mi subconsciente: "¿y si fuera digital, verías la hora desde aquí?". Probablemente no.




No quiero adelantaros ese "Five Series", pero Guti cuenta en él que su madre prefiere los relojes analógicos porque los puede ver mejor. Inmediatamente eso me hizo recordar a mi propia madre, con la cual tenía una especie de "batalla" porque yo estaba empeñado en que llevara digital y ella siempre quería analógicos. Me decía: "esos números no los veo", y eso que yo, por aquel entonces, usaba mi viejo W-71, que no puede considerarse malo de visualizar. No es que mi madre fuera anciana, pero empezaba a estar en esa edad en donde agradeces muchísimo el poder ver la hora sin forzar la vista, sin tener que medir la distancia en la que pones la muñeca.

Quizá sea por influencia de estar visionando todos los capítulos de Last Exile (que todo cuenta) en donde vemos aquellas bonitas máquinas que asemejan los portentosos automóviles de los treinta y cuarenta, y en donde por sus fotogramas abundan relojes analógicos de todo tipo, encima con numeración romana, y no hay ni un solo digital. Sea por uno o por otro, los analógicos me empiezan a tentar realmente.


No sé vosotros, pero yo con los analógicos tengo varios problemas: tienen que ser con numeración romana, y ya puestos, con ventana de fecha. Como uso muchísimo el cronógrafo, para suplirlo necesito un bisel móvil (no me gustan los cronógrafos a manecillas, porque "ensucian" mucho la esfera). Y, a ser posible, un bisel móvil bidireccional (odio los unidireccionales porque no te permiten corregir sin volver a hacer la vuelta completa). Por supuesto, íntegramente de metal, porque de plástico he comprobado que duran "dos vueltas".

Aún siendo un defensor a ultranza de los digitales, os preguntaréis a qué responde semejante transformación. Aparte de lo que os llevo contando, en una de mis últimas salidas en bici el cambio se estropeó. Como estaba relativamente lejos de casa, y en un sitio relativamente apartado, me empecé a poner nervioso. Siempre que me ocurren estas cosas tiendo a bloquearme: "¿Y ahora qué hago?". "¿A quién pido ayuda?". "¿De esta cómo salgo?"... Y miles de cosas más que seguro os resultan familiares cuando habéis pasado por dificultades parecidas. Al final cogí mi navaja suiza (que siempre llevo cuando voy en bici) y logré fijar más o menos el desviador, y el resto del camino lo pude hacer manteniendo la palanca del cambio con los dedos. Lo bueno de una bici es que, al ser totalmente mecánica, siempre (o casi siempre, vaya) podrás salir del paso con cualquier remiendo y no suele dejarte colgado. Se me ocurrió pensar qué hubiera ocurrido si lo que se me hubiese estropeado fuera un cambio electrónico. Probablemente podría haber fijado una marcha, pero desde luego habría sido menos rápido y más aparatoso que el mecanismo mecánico.


Empiezo a pensar que Casio no va tan desviado con sus analógicos, por desgracia modelos con biseles como los que necesito tienen muy pocos, pero lo que sí tengo claro es que será de cuarzo, porque al usar y llevar un único reloj conmigo, tengo que poder fiarme de él.

Comprendo, por lo tanto, que el reloj analógico es un bien preciado a determinadas edades, no porque el digital ya no sea útil, sino porque el concepto de analógico ofrece innatas ventajas que con un digital, hay que reconocerlo, no puedes obtener.





| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

12 comentarios:

  1. Interesante la reflexión que te ha salido a raíz de nuestra entrevista. Y si lo mío te dio que pensar, a mi me ha dado que pensar lo tuyo.

    Empiezo por el reloj de esa escuela que dices. Si fuera digital, el filtro estaría ya quemado por el sol. Dependiendo de la luz diurna, apenas lo verías, lleno de reflejos. Supongo que por eso ningún reloj de iglesia es digital. Pero no debemos olvidar los grandes relojes LED que hay todavía en muchos sitios, con los que podemos ver la hora de noche, algo que en un analógico (salvo que esté iluminado que son los menos, es imposible).

    Los analógicos los encuentro muy cómodos, y sabes que en mi caso si son mecánicos también me gustan. Mi problema es que me gustan llenos de funciones, y así es difícil que sean legibles, o sea perdemos su principal ventaja. Si que poco a poco aprendo que los típicos relojes de buceo o de piloto, que sólo dan la hora y la fecha son realmente cómodos para lo que fueron concebidos, ver la hora. Diría que más que un digital a nuestra edad.

    Sin embargo adolecen también de problemas. La mayoría no tienen calendario programado, es un engorro corregir el día del mes. Los de cuarzo suelen tener una autonomía más bien escasa (2-3 años), y los mecánicos son poco precisos.

    Así que alterno analógicos mecánicos con digitales. Porque es cierto que un digital con su calendario programado, la luz y toda la información que muestran en pantalla son muy atractivos.

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    1. Es verdad, de hecho hace un tiempo colocaron en lo alto de un edificio un reloj digital mediante LED, que se iluminaban. Pero duró solo unos pocos años, acabaron teniendo que retirarlo (no sé la razón, pero intuyo que la parte electrónica habría tenido algo que ver, algunas veces lo veías apagado sin causa aparente).

      Yo cada vez tiendo a relojes más y más sencillos, el problema es que de los analógicos que he probado, ninguno me ha convencido, aunque también es verdad que ninguno tenía lo que buscaba ni la estética que realmente me agradaba, al contrario que los digitales, que sí encontré modelos cercanos a lo que yo deseaba. Supongo que será cuestión de dar con uno que se acerque a ese ideal en donde tengas lo que necesitas y, además, sea cómodo de ver. En mi caso esto es importante, porque me gusta llevar un solo reloj; en el tuyo tienes la suerte de que, al ir alternando, pues si un día necesitas más una cosa que otra, o te apetece llevar un estilo sobre otro, pues cambias sin problemas.

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  2. Interesante reflexión, en lo personal veo más rápido la hora en un sencillo reloj analógico como un Casio MQ-24-7B2LEF que en un digital, pero por el contrario las señales horarias del digital me avisan pertinentemente de cada cambio de hora, así que prefiero un sencillo reloj digital como un Casio W-59, F-91, F-201… a uno analógico, pero entiendo perfectamente que la mayoría de gente prefiera un sencillo, minimalista y claro reloj analógico para ver nada más que la hora con solo ojear el reloj.

    El excesivo uso que se hace hoy en día del móvil ha influido mucho en la estética y en las funciones básicas de la relojería actual, ya no es necesario ver la fecha ni el día en un reloj analógico, con un sencillo y minimalista reloj de agujas, que de solo las horas, es suficiente, de ahí se entiende el boom de los relojes minimalistas tan extendidos en la actualidad, son relojes para ver la hora ocasionalmente y para ir un poco más elegante, para todo lo demás el móvil.

    Los relojes analógicos clásicos, minimalista y con la esfera limpia, siempre estarán entre nosotros, han sido y serán los preferidos por la mayoría de la gente, por eso están mayoritariamente en las estaciones de transporte público, y como no, en los campanarios de las iglesias y de las catedrales.

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    1. precisamente el MQ era el reloj de mi madre. Lo tengo guardado, me da pena usarlo.

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  3. La causa de los relojes digitales hoy ha perdido a uno de sus más importantes aliados y defensores, hoy estamos de luto.
    Es broma! ja ja ja

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    1. :D Bueno, te cedo el testigo entonces, te quedas como jefe de la rebelión de los digitales ;)

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    2. Je je je, es un gran honor, pero te necesitamos todavía en el campo e batalla! ja ja

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  4. Interesante cuestión. Respecto a esto tengo una teoría: los relojes son como la música. Déjenme explicarme.
    En mi humilde colección tengo un poco de todo y me he dado cuenta de que alterno tipos totalmente dispares de reloj; analógicos, digitales, mecánicos (cuerda y automáticos), cuarzos, suizos, rusos, japoneses, indios... Yo creo que todos tienen su encanto y su momento. Hay días que me pongo un mecánico suizo de gama media y disfruto viendo el calibre a través del cristal trasero, con todas esas piezas engranadas a unos toleranias mínimas, me parece un logro técnico maravilloso, se tardaron siglos en desarrollar esa tecnología, una hermosura. Pero al día siguiene me pongo un W-59 y lo disfruto exactamente igual. Pienso en la cantidad de tecnología que hay dentro; el resonar de cuarzo, el cirtuito integrado, la pantalla LCD con todos sus segmentos y conexiones, hicieron falta años de desarrollo para culminar ese alarde técnico, que ahora no cuesta más de 15 euros, también es hermoso.
    Cuando era más joven reconozco que hacía más distinciones, "soy de este grupo de aficionados", "me gusta sólo este tipo de reloj","esto sí, esto no", "los míos, los otros..." pero ahoa ya no hago más esas distinciones. Con el tiempo, (¿que oportuno, verdad?) he comprendido que me gustan los relojes y creo que son como la música, porque como ella, cada momento tiene la suya. Su ritmo, su melodía, su estilo, su influencia en nosotros. A veces quieres bailar, otras relajarme, otras volver a mis añorados ochenta, otras gritar y saltar... pero aunque sea tan variada, tan distinta, sabes que no puedes vivir sin música.
    Ahora entiendo que a mí me ocurre igual con los relojes. Por eso cuando veo un aficionado mirarme por encima del hombro porque llevo un digital de resina, o cuando veo a un defensor a ultranza del digital mirarme con recelo porque llevo un suizo mecánico normalito, nunca me enfado ni me molesto, suelo sonreír, porque sé que ese reloj es la música que quiero escuchar ese día, y que en ese momento, no lo cambio por nada, ni por nadie.
    Bip, bip y tic-tacs para todos.

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    1. Precioso!! Y no puedo estar más de acuerdo!!!

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    2. Sí, también estoy muy de acuerdo, y además lo explicas muy bien Jorge. En efecto creo que a medida que ganamos más años, vas teniendo algo más de tolerancia (al menos en lo que a relojería se refiere).

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    3. Excelente reflexión, nunca lo había visto desde el punto de vista de la música!

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  5. La respuesta al enigma la encontraréis en las muñecas de los mayores, la voz de la experiencia, los que han vivido todas las fases y etapas del desarrollo humano y que por lo tanto ya están de vuelta de todo ¿Qué relojes llevan, por termino general?

    *Necesidad de vender: http://zonacasio.blogspot.com.es/2013/06/necesidad-de-vender.html

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