2017-02-05

Velocidad en las venas


Películas de coches han popularizado diversas marcas de relojes, la mayoría digitales, llegando algunos fabricantes a incorporar taquímetros para medir la velocidad, un proceso cuanto menos engorroso y bastante molesto de usar, dicho sea de paso (por mucho que uno se acostumbre). Claro, para eso también es verdad que tenemos el velocímetro de la moto, el coche o el ciclocomputador de la bicicleta. Pero Casio podía ir un poco más allá en este apasionante mundillo del transporte, de los circuitos y las carreras, y como era habitual en el fabricante nipón, le ponía imaginación a sus relojes llegando donde ninguna otra marca era capaz de llegar.

Así aparecieron a principios de los años 90 los modelos "Speed Memory" o, simplemente, "Speed", como el Casio AW-20. Con resistencia al agua de 50 metros, incorporaban tres subdiales digitales, tres estupendas zonas gráficas donde sin lugar a dudas una era la que llamaba mucho la atención, etiquetada como "KM/H". En efecto: kilómetros por hora.




Todo el reloj en sí era una referencia al mundo del automóvil, o de las motos, si se quiere ver así, con tres indicadores que daban la sensación, cuando mirábamos el reloj, que estábamos ante un cuadro de instrumentos de un vehículo futurista. No era para menos: su cronógrafo no solo nos decía el tiempo de vuelta sino que calculaba, instantáneamente, la velocidad. Podía incluso almacenar esos tiempos (tenía cien registros, como su nombre indica) y podía calcular distancias de hasta cien kilómetros y hasta una velocidad de 999 kilómetros por hora. Además, al ser ana-digi, con agujas físicas, te permitía disfrutar y ver todos los datos de velocidad y cronometraje en las zonas gráficas y digitales y, a la vez, que pudieras saber la hora con las manecillas convencionales como en cualquier otro reloj.

Otra de sus bonitas curiosidades era que, si el promedio de velocidad era elevado (se pasaba de los 295 km/h), el área de velocidad destelleaba. No se si muchas veces podría su usuario vivir esa experiencia, quizá probablemente en carreras de Fórmula 1 y competiciones parecidas. Pero como Casio hacía, eso no era lo importante: lo importante era que podía hacerlo. Y ya, si querías ser el rey del circuito, entonces podías romper moldes con las variantes de caja maciza de metal y letras grabadas con tipografía retro, como el soberbio Casio AW-503, o el AW-220, otro "Speed Memory" con gráfico de kilómetros por hora en un diseño más de los cincuenta.


Además, Casio había puesto en el frontal, en fila, como si fueran los testigos de un cuadro de mandos, todos los modos del reloj, uno detrás de otro, y como tenía muchos (y muy funcionales, como temporizador de 24 horas con opción de repetición automática, o tres alarmas independientes) el aspecto estético del reloj ya lo ves, era asombrosamente espectacular.




| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com

1 comentario:

  1. Qué recuerdos. De jovencito tuve uno como el de la foto, fue sustituído por un TGW-10 regalado por mi mujer, en aquel entonces novia. Por desgracia ambos se perdieron y no fue hasta hace tres años cuando presa de un ataque de nostalgia los recuperébgracias a e-Bay. Junto con los graph y los DW_7*** son la máxima expresión de los relojes digitales Casio.

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