¿Existe el purgatorio?

2015-05-09

Controversia por necesidad


Cuando comenzamos con este blog hubo gente que me decía que los relojes de Casio estaban acabados, "ya ni en el propio Japón se venden", me comentaban, o "los únicos que quedan son los G-Shock, no hay nadie que hable del resto de gamas por Internet, y será por algo". Yo pensaba que tenía que haber gente que sintiera lo mismo que yo por Casio, personas que recordasen con cariño sus primeros modelos, que se dieran cuenta de que cuando realmente necesitan un reloj barato y de calidad ahí siempre tienen a Casio, y que no hay modelo mejor (y casi que me atrevería fabricante similar de cualquier otro producto) en donde puedas elegir la variante que te guste a ti y más se adapte a lo que necesitas. Sin ir más lejos modelos como los AE, con cajas y estilo de diseño de todo tipo, incluso con recubrimiento y refuerzo metálico, cristal mineral, resistente al agua 200 metros (AE-2000), correa de nylon (AE-1200, MRW-200...), cristal de efecto lupa (AE-1000, etc). Y si entramos en gamas como Edifice encontramos también una amplia variedad, no solo en materiales (resina, cuero, recubrimientos PVD), sino en colores de fondos, diales y agujas. Lo mejor de todo es que eso lo tienes a un precio que, en otras marcas, sería muchísimo mayor.

Antes casi todas las mañanas me cruzaba con jóvenes que iban hacia el instituto y que esperaban al autobús en la acera. Muchas de las chicas llevan en sus muñecas los modelos Collection dorados. También los llevan aficionados a la ornitología, para anotar en sus cuadernos la hora y fecha de numerosos avistamientos de especies. Profesionales y aficionados de todo tipo, y qué decir de obreros, pintores, artistas, oficinistas... Toda esa gente lo de las modas le traen sin cuidado, lo que quieren es un reloj útil y que se adapte a sus gustos y a lo que buscan. Y en eso Casio no tiene rival.




Para toda esa gente tenía que hacer este blog, y estaba convencido de que era mucha. Ahora bien, no llegas a ese público escribiendo en Facebook cuatro tonterías y aplaudiéndote a ti mismo dando por terminada tu tarea. Tienes que llevar tu pasión a todas partes, y a todo tipo de lugares. Estando simplemente encerrado en la burbuja de tu blog no se hace nada. Así que me he preocupado por trasladar mi pasión a todas partes, y mucho de ese trabajo lo han hecho, sin querer, los que más odian este blog. Algunos posts controvertidos han sido difundidos con el ánimo de atacarnos por los sitios más inverosímiles, logrando precisamente el efecto contrario: que más gente nos siga. Incluso esos que tanto nos ultrajan son los primeros en entrar cada día a ver lo que hay publicado.

Algunas personas me han llegado a decir: "No me gustan los digitales, no me gustan los Casio, pero tengo que leer ese blog porque me gustan los relojes". Al final todos hablamos de lo mismo, y el que alguien se creyese que tenía menos amor o cariño por los relojes por llevar un W-59 en lugar de un Patek Philippe estaba equivocado. Ahora hasta Casio ha renovado su catálogo Collection en Japón, llevando nuevos productos, y los Edifice y Sheen (y dentro de poco los G-Shock Premium) se codean con las marcas más elitistas del mundo. Nuestros admirados relojes de antaño son cada vez más buscados y demandados, las reediciones de relojes inspirados en modelos del pasado (como los DW-5600P) tienen más éxito que nunca. Y eso a pesar de la irrupción de los smartphones, de las tablets, de los relojes inteligentes y de las bandas electrónicas de entrenamiento.


Quizá sea en buena medida que todos compartimos unos toques de rebeldía, de negación ante lo que nos viene impuesto, una forma de contestación pacifica, de dejar claro que pensamos de otra manera y así lo manifestamos. De que preferimos otras cosas.

Esta "defensa del ser humano", esta independencia tecnológica que intenta no hacer olvidar un tiempo en el que los relojes (¡y la tecnología!) se hacía para el hombre, y no para ser simplemente vendida, la esgrimen muy bien nuestros más legítimos Casio.

Que hoy en día tengas que recargar un reloj cada 24 horas para poder usarlo nos hace ver claramente a dónde hemos llegado, a un lugar en el cual el cliente no es el objetivo final de satisfacción, sino un engranaje más de la cadena de producción y venta. El cliente ha pasado a ser un muñeco, un objeto, un proceso más para lograr sacar mayores beneficios, y es la compañía fabricante el fin último para salir beneficiada. Hacia ella se dirigen sus esfuerzos, sus esquemas, sus previsiones. En suma: sus productos.

Que Casio tenga modelos Tough Solar, de pilas de larga duración o Bluetooth y sensores con dos y tres años de autonomía choca radicalmente con esta forma actual de producir. Por desgracia al ser humano se le engaña fácilmente, porque vive de las apariencias, y presentándole un producto bonito aunque dentro sea de cartón-piedra ya tendrán a muchos ganados.


Muchos de los productos tecnológicos y de los relojes que se venden hoy en día me recuerdan a aquéllos viejos radiocasettes procedentes de China que a finales de los ochenta comenzaron a inundar el mercado con marcas como la malísimamente recordada International. Los encontrabas en casi todas las tiendas de electrónica, y como entonces la gente no estaba nada advertida sobre la forma de hacer las cosas en aquel país asiático, se vendieron millones de ellos, porque estaban tirados de precio y su apariencia era descomunal (aunque todo fuera plástico). El radiocasette era enorme, los había incluso de dos altavoces, doble pletina, radio... El único problema es que lo abrías y te encontrabas con la triste realidad: los altavoces eran minúsculos, todo a su alrededor era plástico sin valor y sin ninguna electrónica en su interior. La radio era solo FM, la doble pletina casi siempre fallaba, los botones eran desproporcionados... Simple apariencia para vender. Y lograron engañar a no pocos clientes. Por desgracia a esto ya nos hemos acostumbrado, y hoy es la excepción lo contrario, precisamente lo que antes era lo habitual.

Por desgracia existe ya toda una generación de chicos y chicas que no han visto nunca un mundo así, que creen que esto que estamos viviendo y sufriendo ahora es lo habitual, pero no lo es. Todo lo contrario. En los años setenta y ochenta no necesitabas que el Estado te garantizase un producto dos o tres años, o la devolución del mismo, porque no era necesario. La calidad y durabilidad se les presuponía. Todos sabían, vendedor y comprador, ciertamente que lo que te comprabas era algo hecho con calidad, con unas mínimas garantías. Ahí están los primeros G-Shock con cajas "blindadas", lógico que fueran resistentes, ¿quién iba a ser capaz de romper eso? Los HD con módulos reforzados, o los mismos Marlin con aquellas cajas de resina cerradas a rosca. Mantener ese legado es importante porque nos habla de un ayer muy distinto, que no era un sueño, que verdaderamente era diferente.

Claro que también es verdad que ayer te comprabas un reloj y ya te podía durar, porque no había otro. Lo llevabas de campamento, a la discoteca, de bares, de viajes y de escapadas. Hoy tienes que llevarte uno al trabajo, y parece que obligatoriamente debes tener otro de determinado color para salir de fiesta, otro para ir al monte con determinadas especificaciones o estética "de aventurero", y otro más si vas a hacer deporte. Por eso no importa que su batería dure un suspiro, ¿quién necesita una batería de larga duración cuando solo va a usar su reloj un par de horas, y tras subir nuestras egocéntricas fotos a la red social que sea, volver a guardarlo en su caja?


El hombre muelle
Por un lado las multinacionales con sus sonrisas falsas y sus modelos te prometen momentos muy felices a cambio de tu dinero con sus productos. Por el otro la sociedad te insiste en que vales tanto como el valor de lo que tienes. Y nosotros en medio como el hombre muelle, somos el negocio, "el sujeto". El objeto. Y lo más patético es que la mayoría de las veces cambiamos para ir de mal en peor, para sustituir nuestro preciado y estupendo reloj por otro que no le supera, simplemente porque es nuevo. Son decisiones equivocadas solo porque no apreciamos lo que tenemos en su justa medida, como aquel señor que tenía un pequeño bar en una esquina de la calle, soleada y animada, con cuyo negocio hacía una fortuna. Animado por esos beneficios decide ponerlo a la venta y adquiere a pocos metros un local enorme, lo decora lujosamente, lo acondiciona como restaurante pero... No va nadie. El sitio es lóbrego y recogido, apenas da el sol. Y se pregunta por qué ahora la suerte le es esquiva. No, no es cuestión de suerte, sino de perspectiva. De saber darle el valor a lo que tenía.

El reloj que tienes en su construcción, en su concepción, quizá hasta en sus funciones, es algo que no se volverá a fabricar jamás. Es algo único y peculiar. Si durante todos estos años nos ha sido útil ¿por qué iba a ser el nuevo mejor? Sí, es difícil resistir a la tentación del hombre muelle.


La basura tiene sus propios cubos
Para distinguir los desperdicios del resto de elementos útiles se utilizan contenedores, cubos y bolsas específicas. Casi cualquiera en cualquier parte del mundo reconoce una bolsa de basura por su color negro. Los embalajes de los relojes nos dicen mucho del producto del que se trata, y solo puede haber dos opciones: un embalaje caro y lujoso, o uno barato. En muchos sitios de Internet se venden las cajas de los Rolex. Y no contienen el reloj, sólo la caja. Y su precio no suele ser barato, precisamente. Seguramente sabéis el por qué: porque son cajas lujosas, con buenos acabados y, normalmente, con buenos materiales.

Muchas de las cajas de relojes chinos (y no tan chinos) intentan simular lo que no son. Calypso tiene cajas que simulan un cajón de madera del ejército, pero da auténtica verguenza verlo. Cuando alguien intenta fingir lo que no es con su producto ya desde la misma caja, mal síntoma. Es decir: cuando intentan "colártela" ya incluso antes de que veas el reloj, es que en ese reloj han seguido esos mismos principios sin caérseles los anillos y sin rubor alguno.


Casio, sin embargo, no se esconde. Muchos de sus relojes (Collection sobre todo) se venden sin caja, o con un simple blíster de cartón o plástico. Ya te están dando a entender que lo importante es el reloj, que han prestado atención a lo que hay dentro del embalaje, que éste -el embalaje- les importa un pimiento. Entre otras cosas porque si hubieran hecho un embalaje lujoso tendrías que pagarlo. Lo importante es el reloj en sí, por tanto.

Y en aquellas ediciones especiales de G-Shock, Baby-G o Edifice, en donde sí hay embalajes especiales, finamente decorados y excepcionalmente diseñados, comprobarás que su precio se dispara bastante respecto al reloj estándar. Lógico, porque estás comprando también un embalaje exclusivo, y no solo un reloj. Estás comprando el envoltorio a precio de oro. Y si no te gusta no lo pagues, pero no te quejes: no te engañan.

Que una marca te engañe desde ya su embalaje dice muy poco sobre ella y sobre sus propios principios. Y en cuanto veas un embalaje de estos (normalmente se notan a leguas) huye de esa marca, porque casi siempre no merecerá la pena el reloj.


Hablar de Casio es hablar de historia, emoción y sentimiento
Tal vez a lo largo de nuestra vida hayamos cambiado de reloj muchas veces. Pero aunque sean modelos diferentes, cuando al ver la hora vemos en el frontal la palabra "Casio", algo dentro de nosotros nos hace que percibamos ese reloj de manera distinta. Sabemos que podemos contar con un producto fiable, bien hecho, bien acabado y útil. Puede -por qué no- que otras marcas nos den prestigio. Otras, exclusividad. Pero lo que tenemos en Casio es parte de nuestra familia, y conlleva la convicción de que si necesitamos en alguna ocasión las funciones de un reloj, recurriremos a un Casio. Más allá de modas pasajeras, de elementos superfluos, nuestra seguridad siempre irá unida a Casio.

Muchos os habéis comprado -nos compramos- relojes de multitud de marcas. Incluso los hemos llegado a usar a diario durante un tiempo. Pero volver a Casio es volver a casa, es retornar al hogar. Y la fortuna es que, conservemos nuestro viejo reloj y lo sigamos usando, o adquiramos uno nuevo, hoy -y ayer- podremos seguir con la misma estética, con funciones semejantes, con tecnología parecida.


Yo tengo relojes de Casio cargados de recuerdos. Cada vez que los miro podría echarme a llorar. Son en parte un viaje en el tiempo. Y como Jokerblue acertadamente también me comentaba un día, yo no tengo relojes, tengo trozos del pasado y esos relojes son solo esos trozos que han sobrevivido. No puedes comprar experiencias. No puedes comprar tiempo ni recuerdos. Solo puedes medirlo. Y pocas marcas -al menos en digital- como Casio mantienen eso tan valioso. Las demás se han quedado por el camino. Solo por éso, sólo por ese aspecto, merece la pena no solo seguir apoyando a esta marca con nuestras compras y nuestro compromiso, sino, y más importante aún, con nuestra fidelidad y confianza.



| Redacción: Zona Casio

5 comentarios:

guti.bitacoras.com dijo...

Hacía mucho que no leía una reflexión de este estilo, las echaba de menos.

Coincido plenamente con todo lo que apuntáis.

Si tuviera que remarcar lo que más he ha llegado:

1) La comparación con International, que recuerdos! y que bien encontrada la relación entre apariencia, y valor real.

2) Esa muñeca encima de unas preciosas piernas luciendo un LA digital.

3) El DBC-32, un reloj que ejemplifica a la perfección el pasado de Casio, con los valores actuales.

Francisco Frivero dijo...

No llevo tanto tiempo con esta afición relojil como para tener esos sentimientos tan profundos, pero los comprendo cuando lo extrapolo a algo similar en el tiempo que me afecte.

Interesante artículo, que efectivamente, como dice Guti, nos puede hacer reflexionar y traernos viejos recuerdos. Gran lealtad a esa marca, que también comprendo, ya que con menos tiempo siguiéndola, también se ha ganado la mía.

Comparto lo que dices porque lo comprendo, porque estoy de acuerdo, porque son verdades, porque aunque no hay que tener apego a las "cosas", sí a lo que significan y a los recuerdos que nos traen.

Apolino Apolinos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Apolino Apolinos dijo...

Excelente articulo, no tengo mucho más que añadir pero si que puedo contar mí experiencia personal de uso continuo de relojes Casio a lo largo de 30 años en los que siempre he llevado un Casio en la muñeca y que hace en mí Casio que esta marca la tenga grabada a fuego en mí inconsciente.

Comenzaré diciendo que ya de jovenzuelo me maravillaba ver algunos modelos de Casio tan impactantes como los Melody H108…. o el Casio que tenían muchos compañeros de EGB y que me encantaba como el de los marcianitos GM-10…y eso sin contar con los Marlin, los calculadora, también estaban muy de moda por aquellos principios 80´ los relojes Anadigitales como el CASIO AQ-320, de cualquier manera era muy normal ver a chavales con relojes digitales Casio de metal, quizás muchos fueran por lo regalos de la Primera Comunión pero verse se veían muchísimo en aquella época..

Con todo esto lo que quiero decir es que he vivido en primera persona la época dorada de Casio y estar rodeado de magníficos relojes es algo que deja huella, no voy a negar que mís gustos han cambiado con el tiempo y ahora me gustan mucho los relojes más clásicos y automáticos como los Seiko o algún Suizo económico de calidad decente, sin embargo Casio es Casio y lo sigo usando a diario como reloj de batalla por su comodidad y fiabilidad, en este aspecto para mí es el número uno, solo me pongo otras marcas para casos excepcionales, pero para el día a día siempre Casio de Cuarzo y a tirar, para todo lo demás un Seiko, Citizen o algún Suizo baratito por variar de los Japoneses, yo con esto tengo de sobra, aunque con Casio también tengo cubiertas todas mís necesidades relojiles exceptuando los relojes automáticos que es lo único que le falta a esta mítica casa.

En lo personal asocio a Casio con relojes Digitales y de Cuarzo y por suerte hoy en día siguen fabricando estos relojes que a mí me encantan y es lo que me gusta de esta marca como bien se comenta en el Articulo de ZonaCasio ¿Que me gustaría que fueran Casios Digitales de acero? Si, pero al menos siguen haciendo relojes digitales como en los 80´, Casio no ha perdido su identidad retornando al pasado de vez en cuando, esto pocas compañías lo hacen.

Jokerblue dijo...

Interesantes reflexiones que muchos de nosotros compartimos habiendo vivido en mayor o menor medida la época dorada de Casio.

Para mí, un reloj Casio fué un compañero, que aun carente de alma, estuvo a mi lado en las diferentes etapas de la vida.

Acompañó mis tardes de niñez, y todos aquellos recuerdos marcados a fuego en mi alma. La serie V, las interminables tardes con los amigos en Verano, las recreativas, mis primeros amores....Mi adolescencia con el boom cerebral y de cambio que eso supone, y estuvo a mi lado en los exámenes universitarios. Su cuenta atrás fué clave en tantos exámenes donde el tiempo era más que nunca oro.

Pero me acompañó también en uno de los momentos más tristes de mi vida cuando en un accidente de tráfico perdí a mi mejor amigo. A mi único amigo. Ese Oceanus sigue ahí detenido en aquella hora fatídica y aunque no me gusta ni mirarlo, sé en que cajón está "escondido" de mis recuerdos. Y se la hora que sigue marcando, ahí recordándomelo.

Y ese W-78 de mi padre que apareció en un cajón me dice que los relojes son el recuerdo inanimado de las personas a las que acompañaron.

De hecho creo que parte del alma de las personas queda impregnada en su reloj.

Por eso también me inquieta cuando de frente a 250 relojes a veces me pregunto que recuerdos guardan a través de mis vitrinas. Qué vidas hay detrás, o han habido...Me lo pregunto cada vez que estoy frente a ellos.

Son relojes que gracias al trote que les hemos dado, con ese..."día a día" guardan mucho de nosotros.