2015-03-07

No enseñes tu smartphone, enseña tu reloj


Hace unas semanas apareció en la prensa el suceso que le había ocurrido a un chico, el cual había sido golpeado para robarle su smartphone después de que unos jóvenes se acercaran a él a preguntarle la hora. Un smartphone medianamente bueno suele costar 300 € (o más), y suelen ser, por lo general, productos fáciles y rápidos de vender. Todo el mundo quiere o usa un smartphone, y bien en las casas de empeño o mediante venta directa en trapicheo, o por Internet, los smartphones a buenos precios "vuelan". Por ello son un suculento objetivo de los delincuentes callejeros.

Ellos -los delincuentes- saben muy bien que un gran número de personas ya no usa reloj, así que una buena técnica para conocer que modelo de smartphone lleva encima suele ser preguntarle la hora a sus potenciales víctimas. Ponerse en una esquina en determinados lugares, o cerca de colegios cuando los chicos entran y salen (saben muy bien que los chavales suelen llevar buenos móviles) es una estrategia que da bastante éxito.




Yo siempre he dicho que para mí es un auténtico placer facilitar la hora cuando me la preguntan por la calle (que suele ser algo cada vez más habitual, ayer mismo sin ir más lejos se acercó a mí un rumano para preguntármela), pero por supuesto siempre llevo reloj y se la facilito no solo mirando el reloj, sino también enseñándoselo. Como es un modelo digital no tienen que pensar mucho tratando de discernir e interpretar las agujas y los índices, como ocurre en los analógicos, sino simplemente leer la hora exacta en la pantalla. Además, a estas alturas creo que resulta infinitamente más útil que a una persona le digas "las once cuarenta y tres" (por ejemplo), que no el tan habitual antiguamente "las once menos cuarto van a dar". O incluso el más rebuscado "las once menos diecisiete", como llegan a decir algunos en el colmo de la complejidad. Y es que ¿para qué complicarse, cuando con un digital se lo puedes decir rápida, fácil y eficazmente?

Incluso a veces me ha pasado que algún señor anciano me ha preguntado en qué día estábamos. "¡Pues mire, no lo sé ni yo!", le he respondido, pero consultando mi reloj le he podido responder, porque, por fortuna, los digitales suelen ofrecer casi todos ellos esa información en su pantalla principal y de un solo vistazo.


Pero volviendo al tema que nos ocupa, y sobre todo en determinadas zonas, lo mejor es que si te preguntan la hora no enseñes tu flamante y reluciente smartphone, sino que uses tu reloj. Es cierto que muchos relojes son bastante más caros que un móvil (baste recordar como ejemplo, y a bote pronto, el MR-G del que hablamos hace solo un par de días), pero normalmente, y a no ser que sean delincuentes específicos, la mayoría de ellos no tiene en consideración que pueda ser realmente caro, a no ser que ponga bien grande en la esfera la palabra Rolex o alguna marca de lujo similar. Incluso mostrándole un G-Shock Premium el asaltante probablemente no vea más allá de un trozo de plástico.

También es cierto que, si llevas un reloj muy caro, puedes elegir no mostrarlo. De hecho puedes dar la hora apartando mínimamente la manga y sin que el potencial atracador vea que luces un Edifice edición Red Bull, o un simple F-91.


Sobra decir que con estos consejos no es mi intención crear alarmismo, no hagamos que por cuatro descerebrados dejemos de hacer un favor a muchas personas que lo necesitan realmente, y dar la hora no nos supone ningún esfuerzo. De hecho, puedes ayudar bastante a muchas personas (y se me viene a la memoria el caso que me ocurrió hace poco más de un par de meses, cuando me encontré a una niña esperando por sus padres sola a las puertas de un colegio, nerviosa porque no llegaban, y cuando le dije la hora que era lo aliviada que se quedó porque pensaba que sería más tarde).

En este mundo super-mega-tecnificado de hoy damos por sentadas muchas cosas, como que toda la población tiene internet, televisión de pago o reloj y smartphone, y no siempre es así. Muchos no tienen ni para comer -y lo sé bien, que visito Cáritas semanalmente-. Y, en última estancia, a cualquiera puede pasarle que se le ha quedado sin batería su smartphone (¡o su smartwatch!), o se ha olvidado el reloj en casa. Así que recuerda: ahórrate en disgustos, y no saques tu smartphone. Saca tu reloj.


| Redacción: Zona Casio

2 comentarios:

  1. Es una reflexión interesante, que me ha traído a la memoria, cuando de niño, o habitual era que se robaran Casios.

    Iba con mucho cuidado, y hasta a según que horas me lo metía en el bolsillo, porque en el colegio habían caído unos cuantos, hasta que al final, cayó el mío también.

    Los tiempos cambian, y ahora nadie quiere un Casio como el que me robaron, pero si un Smartphone.

    Coincido en que cuando un maleante ve un G-Shock, especialmente si es digital, lo asocia a reloj barato. Puedes ir por ahí tranquilo con un GW-5000 de 300€. Aunque no se si lo podrías ir tanto con un Edifice, o un Seiko por poner unos ejemplos. Porque hoy en día para todos, incluyendo los cacos, reloj analógico es sinónimo de elegante, y potencialmente caro. Así que tal vez se lo lleven también, sin saber si les darán 2€ o 200€ por él.

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  2. Muy interesante. En el caso de niños preguntando la hora tiene otras ventajas el reloj: con el smartphone te lo púeden pedir para jugar, el reloj no, jajaja (a no ser que lleves un antiguo casio game y se queden flipados con los jueguecitos de marcianitos que tenían, claro).

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