2014-07-04

El principio del fin


Para muchos estamos asistiendo al principio del fin en el mundo de la relojería tal y como lo conocemos. Por una parte la ya imparable sangría de personas que dejan de usar reloj en beneficio del teléfono móvil (o smartphone, sería más propio decir), por la otra la no menos acusada amenaza de los llamados relojes inteligentes (smartwatches), y aún con la más que previsible llegada tras el verano de los modelos de Apple, por una parte, y de Motorola (Google) por la otra, prometen cambiar para siempre el panorama que tenemos de los relojes en la actualidad.

Y es que algunos prefieren temporizadores con retorno automático, otros displays con parte LCA, otros gráficos de fases lunares o puesta de sol... Es muy difícil satisfacer a todas esas personas con un único modelo de los que existen en la actualidad. Pero, ¿qué pasaría si hubiese un reloj que reuniese toda esa funcionalidad, e incluso más?




Esta mañana, antes de salir de casa, me encontré con el último catálogo de Phone House que mi hermano había dejado ayer. Por curiosidad y no con la intención de comprar (estoy muy contento con mi móvil de la era cavernaria actual, la verdad) decidí echarle una ojeada para ver los teléfonos que había en venta y ver, principalmente, cuantos seguían teniendo el clásico teclado. No encontré más que unos pocos teléfonos "de los antiguos", y la mayoría solamente de dos marcas: Nokia y Samsung. Entre ellos, además, no había ni uno solo qwerty. Creo que ya conté aquí la anécdota de cuando me puse a buscar un móvil y contacté con LG y la respuesta qe me dieron: que ellos ya no fabricaban móviles con teclado, que eso se había quedado anticuado.

¿Qué ha ocurrido en el mundo de los smartphones? Ya todos lo sabéis: que ha llegado Apple y todos los fabricantes empezaron a producir clones del iPhone como locos. Solo hace falta mirar un catálogo o el escaparate de una tienda de telefonía para darse cuenta que ahora los móviles son iguales unos de otros: el mismo patrón, el mismo diseño base... Lógicamente, no la misma tecnología, pero sí la misma pantalla táctil. Prueba también de esta evidencia es la cantidad de demandas que Apple tuvo que abrir porque le llovían copias por todos lados.


Muchos expertos argumentan que algo así va a ocurrir con los relojes. No con los relojes analógicos convencionales, mecánicos, esos permanecerán porque su mercado es muy diferente, pero sí con los modelos de cuarzo. Y vaticinan también que una de las víctimas será Casio, la cual le ocurriría como a Nokia: que pasó de ser la marca superventas con un elenco infinito de modelos, a caer en el ostracismo más duro y malvendiéndose a uno de sus rivales, Microsoft en este caso. El último paso de Nokia, lanzando un teléfono móvil de su "archi-enemigo", Android, es una muestra palpable más de hasta qué punto ha cambiado todo.

Por supuesto en lo que respecta a relojes digitales, los smartwatches que hay ahora no pueden competir con los modelos de Casio que se venden por menos de cien o de cincuenta euros. Pero en cuanto ocurra lo que está ocurriendo en la telefonía móvil, que un smartwatch se venda a un precio similar que un Casio Classic, ¿qué pasará? Obviamente la gente se dará cuenta. Si le das un producto al mismo precio pero más completo y con más funciones, probablemente lo elegirá. Los relojes digitales de segmentos, los LCD actuales, quedarán como los teléfonos móviles: destinados a unos pocos "marginados" que se resisten al cambio, o que no pueden tolerar estar todo el día con el dichoso dedito "frotándolo" sobra la dichosa pantallita y llenándola y ensuciándola de grasa, huellas y sudor. No soy el único que le tiene una auténtica repulsión a los táctiles (te mueves o tropiezas en cualquier parte de su display y activas o desactivas funciones sin querer, son un absoluto engorro), pero comparados con los miles de millones de personas que sí los prefieren somos insigníficantes. Por eso ya no fabrican teléfonos "para nosotros".


Si los relojes digitales ya son bastante marginales, sólo usados y lucidos de forma constante por unos pocos "frikies" (sí, hay mucha gente que se compra G-Shock o Pro Trek para lucir en el verano o para llevar a la montaña, pero no para uso diario, y eso explica el por qué G-Shock es más que nunca una marca con inclinaciones hacia la moda y no hacia la resistencia), qué será de nosotros cuando los smartwatches inunden el mercado. ¿Lograremos sobrevivir? Lo dudo. Cuando los relojes inteligentes se vendan por treinta o cuarenta euros, hasta las marcas "low cost" los ofrecerán. Es cierto que no todo serán beneficios con esos nuevos relojes, sino que tendrán enormes inconvenientes (ya ahora los tienen), como que tendremos que recargarlos cada dos días y olvidarnos de las pilas de cinco o diez años de duración. Pero eso no importará mientras tengan animaciones, dibujos y colores y llamen la atención, aunque todas sean funciones secundarias y estúpidas. De hecho ya ocurre, y muchos de los modelos Android actuales te obligan a vivir con un enchufe al lado, transportando el cargador contigo a donde quiera que vayas. ¿Y eso a la gente le importa? No. La mayoría lo que quiere es ver Facebook en todo su esplendor. Sí, qué importa todo lo demás mientras podamos saber lo que opina nuestro ídolo o el político de turno. Y con los smartwatches pasará lo mismo. Venderán relojes con el juego de los "Angry Birds" como rosquillas, y la gente se los comprará.

¿Y nosotros, los que sí usamos los relojes de cuarzo "para lo que son"? Pues los que han tenido la suerte (o la inteligencia) de conservar y guardar sus modelos digitales preferidos, podrán seguir disfrutándolos. Los demás seguramente tendrán que hacer lo que ahora hacen quienes no quieren un smartphone: conformarse con uno de los pocos modelos marginales que unas pocas marcas siguen ofreciendo, pero con funcionalidades muy lejos de aquellos sistemas Symbian o Maemo de antaño ya abandonados a su suerte.


Que nadie nos venga con el cuento de que eso es evolución, no es evolución. Es simplemente la ley de la oferta y la demanda. Es simplemente las modas. No tiene nada que ver con la innovación o la tecnología. Sí, ciertamente sus procesadores son más potentes, pero aparte de para poder descargar contenidos de la web más rápido y en mayor volumen (con la consiguiente alegría para tu operador de telefonía, por cierto), aparte de para eso no te sirve de nada. No siempre lo mejor es tener más, sin límite alguno. La verdadera ventaja e inteligencia se encuentra en ofrecer lo máximo de funciones con los mínimos requerimientos y energía. Esa es la auténtica innovación. Y en ese equilibrio pierden con creces los smartwatches frente a un humilde -pero completo, robusto y eficiente- digital "de toda la vida". Cuarenta años desde su lanzamiento y el reloj digital convencional aún no ha sido superado. Por algo será. Quien piense que un smartwatch lo va a superar por tener una pantalla a color, conectividad GPS y Bluetooth, se equivoca totalmente.

Por desgracia esta certeza no vende ni interesa, así que en esas estamos. A las masas se las engaña con cualquier tontería, y el próximo invento para conseguir que sigan comprando estupideces inútiles serán los smartwatches. Y si no al tiempo.




| Redacción: Zona Casio

6 comentarios:

  1. Gran articulo. Pero estoy en desacuerdo en algunos puntos: el primero, creo firmemente que la masa no es estupida. Eso es lo que los publicistas se esfuerzan un dia si y otro tambien en demostrar, pues basicamente viven del concepto de "yo puedo convencer a la gente delo que sea si inviertes una enorme cantidad de recursos en mi". Creo eso si que la masa es irracional (la religión es mi mejor prueba de ello) pero es muchisimo mas complejo que eso. Recuerdo el caso de coca cola (solo por poner un ejemplo) en los ochentas. Trató de cambiar el sabor de su bebida y el fracaso aun es tema de estudio. Supongo que la clave esta en ofrecer un producto que sea practico, que resuelva ( o aparente hacerlo ) un problema, en lugar de generar otro, un producto en pocas palabras, inteligentemente diseñado. Y en ese sentido, dudo mucho que un smartwatch sea realmente una opción sensata, simplemente por las caracteristicas inherentes a un reloj, principalmente el tamaño. Por supuesto que sería para mi muy emocionante la idea de tener en la muñeca una computadora que haga de todo pero hasta no tenerlo en mi mano, me mantengo esceptico. Por otro lado, discrepo totalmente en la noción de que será el fin de casio, antes al contrario. Casio es la única compañía que veo con suficiente poder como para adaptarse y sacar ventaja de un mercado tal como el planteado. Lo que sucede creo, es que se confunde a la porción de altos ingresos con todo el mercado, lo que podría ser un grave error, pues el resto no necesita, ni quiere ni puede pagar, simbolos de estatus.

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  2. El quid es ese (creo yo también): el precio. ¿Un smartwatch con conectividad bluetooth y todas esas pijaditas por lo que cuesta un Casio, por 30 €? La gente se irá loca a por él.

    Lo de la "masa estúpida" coincido con Elmer, creo que es tal vez un adjetivo demasiado duro, yo no diría estúpida, pero bastante tontos e ineptos sí. Vemos al menda con un smartwatch al lado que sale en la televisión, y ya todos lo queremos aunque no sirva para nada. Al principio la gente sacaba sus móviles de los bolsillos y empezaba a hablar por la calle, y nos echábamos a reír (menudas risas nos montábamos mis amigos y yo). Y mira ahora, mires donde mires esta la peña con un movil en la oreja o en la mano, y hasta hablan con tablets colocándolas en la oreja, y nadie se rie ni lo ve raro. Sí, como masa somos bastante estúpidos.

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  3. "A las masas se las engaña con cualquier tontería, y el próximo invento para conseguir que sigan comprando estupideces inútiles serán los smart-watches. Y si no al tiempo."
    Desafortunada frase. No creo que todo el mundo sea estúpido ni que generalizar sea bueno. Si no, yo me pongo a vender piedras en la calle a 50€ la unidad y me forro...
    El publico al que van dirigidos los smartwatches es un público geek/friki/o apasionado de la tecnología. Para muchos nos parecerán poco prácticos, pero si están ahí es por algo...

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  4. No quiero subestimar a la gente, a la "masa", de ahí mi esperanza de que esto sea una moda, que tendrá su pico, pero que coexistirá con el reloj de cuarzo.

    Y digo esto por una reflexión muy sencilla: El móvil (smartphone) no lo va a dejar nadie, porque necesitamos el teléfono y su pantalla para ver fotos, vídeos, redes, etc. Entonces, ¿Que aporta el smartwatch que no nos dé ya el móvil? ¡¡NADA!!, absolutamente NADA, al contrario, nos aportará más dolores de cabeza, con los inconvenientes ya comentados (batería, etc.).

    Entonces, si el móvil lo vamos a llevar encima de todas formas, y hay millones de apps, que nos van a dar todas nuestras necesidades, a poco que alguien se de cuenta de esto... ¿para que complicarse la cabeza?. Con un cuarzo nos olvidamos de la batería, y obtenemos funciones más cómodas y rápidas que con el móvil, además de otras ventajas que ya se han comentado aquí y no voy a repetir de nuevo.

    Esta reflexión es la que debe llegar a la gente para que sea coherente. Nos quieren "vender la moto", hay que vender lo que sea, comerle el coco a la gente creándole nuevas necesidades que no tienen. Te gastas 300 euros en un cacharrito que tienes que cargar constantemente y que todo lo que te da, lo tienes ya en el móvil. ¿Somos tontos?

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  5. Excelente Nota! Tengo el mismo odio hacia los nuevos smartphone q no aportan nada. Sigo muy feliz con mi N8 y symbian que hace todo bien con un procesador y ram de chiste, y saca unas fotos de primera, que ya muchos móviles quisieran para sí.
    También odio las redes sociales, no estoy en ninguna. Lo social justamente está fuera de una red virtual.

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  6. Que los Smartwatches puede que sean el principio del fin de Casio como apuntáis, es posible. Muchos lo vamos temiendo, y es que parece que los que fueran líderes en cuanto a tecnología, funciones, calidad, con precios para las masas, parece que llevan más de 20 años sin grandes aportes.

    Que los Smartwatches sean el fin de los relojes lo dudo. Eso mismo se pensaba de los mecánicos ante la amenaza del cuarzo, y ahí siguen. Claro que si en los 60 el 95% de los relojes eran mecánicos. A partir de ahí la tendencia se fue invirtiendo, pero los que amamos la mecánica y la relojería, tenemos relojes mecánicos.

    Con los digitales, ocurrirá lo mismo. Asumiendo que la tecnología mejore muchísimo, y tengamos autonomías de 1 mes, faltará muchísimo para que podamos despreocuparnos como con un 10 year battery, o un Casio Tough Solar. Por tanto esos relojes se seguirán vendiendo no sólo a entusiastas de digitales, sino a aquellos que necesiten fiabilidad, y que no puedan permitirse tener que llevar un cable USB para alimentar el reloj.

    Es previsible que de aquí a más tiempo, contemos con Smartwatches que sean solares, kinéticos, o cualquier otra tecnología que evite tenerlos que recargar. En ese momento será cuando sustituyan a los digitales. Seguiremos comprando Casio clásicos los entusiastas y amantes del vintage, pero la mayoría usará ya Smartwatches con esas tecnologías, y espero que Casio siga allí, ofreciéndono eso mismo. Tecnología de muñeca, llámese Smartwatch o lo que sea.

    Al final, que se use circutería, o una CPU de propósito general para proporcionar las funciones es lo de menos.

    Y si además de la hora, fecha, contadores, cronógrafos, alarmas, señales horarias, altímetros, barómetros, o termómetros, podemos tener acelerómetros, updates remotos, o todo lo que hace ahora un móvil, bienvenido sea. Pero con la autonomía, fiabilidad, y calidad que nos da un Casio actual.

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