¿Existe el purgatorio?

2014-06-06

El encanto del movimiento retrógrado


Los relojes retrógrados tienen ese aire y esa estética tan especial que ha encandilado a miles y miles de personas a través de los años, hasta el punto incluso de que para algunos de ellos disponer de un movimiento de ese tipo sea una de las características esenciales para comprarse un reloj, desechándolo por completo en caso contrario, aunque el resto de su estética les entusiasme. Y es que la sensación que da mirar la hora en un reloj retrógrado es diferente a todo lo demás. Es un movimiento tan bello que incluso algunos llegan a compararlo con la magia de un tourbillon. Pero ¿cómo consigue esto una simple aguja moviéndose sobre un dial?

El movimiento retrógrado tiene algo muy peculiar, tiene la característica de una cosa que en el tiempo cotidiano no existe: el poder volver atrás, sobre nuestros pasos.




De forma irremediable e imparable, el tiempo avanza siempre hacia adelante, y su aguja nos muestra el camino hacia el futuro, pero es imposible volver al pasado. El movimiento retrógrado, sin embargo, tiene esa particularidad, y en cierta forma nos sugiere el tiempo como algo cíclico, que siempre vuelve. Los días se suceden a las estaciones, y éstas a los años; las semanas a las horas y vuelta a empezar. El puntero sobre el dial retrógrado regresa a su posición inicial no avanzando hacia adelante (como en un movimiento normal), sino volviendo sobre sus propios pasos, desandando el camino recorrido. Recordándonos, tal vez, que por mucho tiempo que haya pasado siempre podemos volver a empezar, que aún disponemos de tiempo y oportunidad para intentarlo de nuevo otra vez. Que si en el pasado hemos fracasado, podemos conseguirlo ahora. Que los días que han transcurrido, y que nunca volverán, los tenemos ahora ante nosotros para mejorarlos, moldear sus horas y llenarlas con lo mejor que tengamos, con lo mejor de nosotros mismos.

Los movimientos retrógrados demuestran que nuestra máquina de ver el tiempo, nuestro reloj, va mas allá de una simple aguja suspendida en una esfera espacial. Que tiene la particularidad de mostrarnos también cómo podemos hacer del pasado una aventura nueva en el hoy, en el presente. Ciertamente nada volverá a ser como antes, pero sí podemos, debemos, aprovechar esa vuelta atrás, ese nuevo tiempo, para no repetir los mismos errores.

| Redacción: Zona Casio

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