2013-08-18

Estar simplemente por estar


A veces Casio lanza relojes que pareciera que sólo los fabrica porque tiene que hacerlo, "por hacer algo". Líneas que, sin ser limitadas, tienen una difusión muy baja y que parecen hechos solamente por decir: "estamos aquí". Edifice ha tenido muchos modelos que podrían englobarse en esta extraña filosofía, pero parece que esto se va contagiando cada vez más a otras líneas, G-Shock y Collection incluídas. Los últimos modelos de colores de la gama Collection, de momento reservados a unos pocos países, son un buen ejemplo de ello. Y en G-Shock una de las víctimas de esta forma de sacar relojes al mercado son los GA-1000. Reconozcámoslo: los GA-1000 no tienen mucha aceptación entre la gente. Aparecieron casi sin querer, después de Casio haber vendido todas sus naves con los GW-A1000, y, al poco de aparecer, para añadirles más obstáculos a su difusión, se solapó por encima de ellos el GW-A1100.

Los GA-1000 podrían haber sido uno de los mejores modelos dentro de la gama Gravity Defier, pero su supuestamente exagerado precio hace que la gente se lo piense bastante, y se decidan por rivales de la talla de los que acabamos de mencionar. Por unos 250 € que cuestan, son exageradamente caros para un cliente medio de G-Shock, que elige a los también muy atractivos GA-110 (o modelos de los GA parecidos), que son más de 100 € más baratos.



Sin embargo, y a pesar de todas estas dificultades, los GA-1000 son uno de los modelos más baratos dentro de la serie de modelos de aviación de G-Shock (los mencionados "Gravity Defier"). ¿Por qué, entonces, no tienen mucho más éxito? Si la mayoría de personas que van a comprar modelos de G-Shock los conocieran mejor, seguramente se venderían muchísimos más. Pero hay dos razones fundamentales de que esto no sea así.

La primera de ella es la que acabamos de mencionar: el desconocimiento. No el desconocimiento en sí del modelo de reloj (o, al menos, no solamente eso), sino el desconocimiento en general de la línea de aviación. El común de los mortales no entiende que por un reloj "de plástico" se le pueda pedir cerca de 300 euros. Sin embargo, los que se gastan los 500 o 600 euros que cuestan los GW-A1100 o GW-A1000 sí los pagan, porque suelen ser gente que entiende lo que está comprando. Por lo tanto, el GA-1000 se ha quedado en una especie de "tierra de nadie", muy caro para unos, y muy lejos de las expectativas para otros.


Y la segunda razón es la manía que ha tenido Casio de lanzar todas y cada una de sus variantes invertidas. Es casi como si el fabricante japonés no quisiera venderlos. Ellos saben -y nosotros también- que las variantes invertidas no se venden. De hecho, pueden venderse a algún cliente de forma esporádica, o a algún coleccionista, pero el primero, en cuanto descubre el agobio que produce ver la información en este tipo de displays, jamás vuelve a caer en el mismo error.

De entre todas las variantes del GA-1000, cinco en total, sólo una de ellas es sin invertir: la estándar y de un aspecto estético de un gusto más que dudoso. No es extraño que casi nadie la adquiera. Las otras variantes, preciosas en colores y en combinaciones cromáticas, son todas negativas. No es que le estemos pidiendo a Casio que haga íntegramente el reloj con todos sus displais sin invertir, tal vez esto dé un resultado algo desastroso con los fondos negros que casi todos ellos tienen, pero si al menos el display inferior pudiera ser sin invertir en muchas de sus versiones seguro que enseguida estos relojes enamorarían a todos los que se encontraran con ellos. Facultades, y funcionalidad (poseen Twin Sensor) no les falta, desde luego.


Pero Casio sigue empeñado en no venderlos. Quizá, y sólo quizá, sea por algo tan simple como que son demasiado baratos para ser todo un Gravity Defier.

Ignoro cuánto tiempo permanecerán en el mercado, sobre todo algunas de sus bonitas variantes, pero sin duda si están no mucho tiempo más, quien los adquiera hoy tendrá en sus manos uno de esos "pelotazos" de G-Shock, modelos que se ven una vez y jamás vuelven a verse. Modelos que, cuando tiempo después, se los encuentra la gente o los descubre, siempre acaban preguntando: "¿y ése? ¿Cuándo salió? ¿¡Nunca lo había visto!?".

Es una pena. Alguien debería decirles a los ingenieros de Casio que los filtros polarizadores se inventaron para algo.


| Redacción: Zona Casio

3 comentarios:

  1. Comparto casi todo lo que se dice en el articulo, salvo lo de los diales invertidos, tengo muchos de ellos y para nada me molesta verlos. Saludos

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  2. Como ya dije en algún comentario, "para gustos, los colores", particularmente yo no quiero un reloj con dial invertido ni ragalado, pero por supuesto que respeto y comprendo que haya a quién le guste.

    Obviamente comparto totalmente la opinión del articulista en cuanto a este tema, porque creo que hay muchísima más gente a la que le gusta más los relojes sin invertir.

    Fco. Fdez. Rivero

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  3. Yo tampoco soy mucho de invertidos. Para llevar para adornar esta bien ,pero para ver la hora no.

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