2013-06-25

Las arañas no llevan reloj


Nos podría parecer que solo y únicamente quien es esclavo del tiempo necesita el tiempo. En una isla desierta nadie lleva reloj. Entre una manada de leones en la sabana africana nadie lleva reloj. Pero entonces sucede algo curioso: visitas las tribus de indígenas en el Amazonas o en África, y muchos de ellos llevan en sus muñecas las variantes metálicas del F-91, los A168, y Casio similares. Y uno no puede evitar preguntarse: ¿para qué necesitan reloj?

Sí, llama mucho la atención, y más aún cuando estudias la historia y te das cuenta que las mediciones del tiempo son de las primeras realizaciones del ser humano en cuanto empezó a evolucionar, a ser inteligente. Relojes astronómicos y solares eran muestra de la complejidad y de lo avanzado de cada civilización. Cuanto más avanzados estaban, mejor sabían medir el tiempo.



El reloj es signo de comunidad. Si vives solo en un planeta puede que puedas prescindir de él, pero en cuanto empiezas a comunicarte, a relacionarte con los demás, necesitas un reloj que pueda poneros de acuerdo: a tal hora en tal lugar, o a tal hora hacemos esto. El reloj hace comunidad, une a las personas.

El reloj es, además, un signo de trabajo. La jornada dura X horas, o a determinada hora tengo que traer las ovejas de los pastos, o en determinado momento del año he de comenzar a sembrar. El reloj es, por tanto, símbolo de actitud, de acción.

El reloj es también signo de espera, de paciencia, de virtud. Las horas del rezo en los templos y monasterios, o el tiempo que esperas a tu amada en el portal.


El reloj es signo de jolgorio, de alegría. Los antiguos lo utilizaban para saber las fechas de sus fiestas, y el tiempo se concebía como un desfile de sucesos en una línea temporal que se repetían cíclicamente.

El reloj es signo de tecnología. Todo aparato complejo lleva dentro un reloj. Desde los futuristas androides de Star Wars, hasta el más humilde smartphone. Pasando por los aviones de combate más innovadores.

Cuando una sociedad evoluciona, sus relojes evolucionan. Desde la época del Renacimiento, en donde para saber la hora había que levantar la vista a iglesias y catedrales, hasta nuestros días, en donde solo nos hace falta girar la muñeca.

Las arañas no llevan reloj, porque viven en completa soledad en sus telas de araña, esperando que la suerte, el destino o la casualidad haga caer a alguna presa. Pero incluso ellas saben que los hilos de sus obras son como finas agujas que indican el tiempo que tardan en construirlas, como los anillos de crecimiento de un árbol nos indica su edad. Aunque no lleven reloj.

| Redacción: Zona Casio

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